Archivo de las Reflexiones          

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Reflexiones sacadas del boletín semanal de la Iglesia 

Presenta:   Pastor Diego Guirao 

Año 2011                       
FECHA ÍNDICE DEL TEMA DE LA REFLEXIÓN
164 18 Dic.2011 Yo soy la luz del mundo
163 11 Dic.2011 Nadie conoce el dia ni la hora                Serafín de Ausejo
162 4 Dicb.2011 Pecados de niños y jóvenes     I I          J.G.Pike   /1784-1854)
161 27 Nov2011 Pecados de niños y jóvenes      I           J.G.Pike   /1784-1854)
160 20 Nov2011 El padre que necesitamos.                    José de Segovia
159 13 Nov2011 Jean Harlow y la ciencia cristiana.      Jaime Fernández   P.D.2011
158  6 Nov.2011 La hormiga y el saltamontes
157 30 Oct.2011 Cómo matar a tu Iglesia...
156 23 Oct.2011 Testimonio de una familia cristiana a la muerte de la esposa y la madre
155 16 Oct.2011 Una Piel amiga  (2)                                   Jaime Fernández Garrido  P.D.2011
154  9 Oct.2011 Una Piel amiga  (1)                                   Jaime Fernández Garrido  P.D.2011
153  2 Oct.2011 Iran: Un Pastor evangélico puede ser ejecutado hoy por no volver al Islam
152 25 Set.2011 Para que nunca olvides                                         Yolanda Tamayo     P.D.2011
151 18 Set.2011 La maestra sin cerebro                                         Editorial La Buena semilla
150 11Set. 2011 La lección del leproso. Testimonio de un joven misionero.  Ed. La Buena semilla
149  4 Set. 2011 Como reflexión.- De Dirk y Loida: Carta de petición de ayuda para Sang y Awa
148 7Agost 2011 La paciencia (III)                                            Por Calithos
147 31Julio2011 La paciencia  (II)                                            Por Calithos
146 24Julio2011 La paciencia   (I)                                             Por Calithos
145 17Julio2011 Sé perdonador                                                 Publicado por  Calithos
144 10Julio2011 Carta dolida por admiración rota (II)             Por Isabel Pavón
143  3Julio 2011 Carta dolida por admiración rota (I)              Por Isabel Pavón
142 26 Jun.2011 ¿Quieres ser como Bach?
141 19 Jun.2011 Catecismo de Heidelberg.  Del  Santo bautismo
140 12 Jun.2011 La sociedad actual ha convertido el sexo en un ídolo (III).  José de Segovia
139  5 Jun. 2011 La sociedad actual ha convertido el sexo en un ídolo  (II).  José de Segovia
138 29May2011 La sociedad actual ha convertido el sexo en un ídolo.  José de Segovia
137 22May2011 Creados para buscar a Dios, sugiere la Ciencia  II
136 15May2011 Creados para buscar a Dios, sugiere la Ciencia   I  Fuentes :Tendencias21 
135  8May 2011 Los sonidos del silencio               Por Jaime Fernández
134  1Mayo 011 Einstein y Severo Ochoa             Por  Jaime Fernández
133 24 Abr.2011 Creo en la resurrección de los muertos
132 17 Abr.2011 Pequeñas cosas                            Por Calithos
131 10 Abr.2011 ¿En qué epejo nos miramos?     Lidia Martín  P.D. 2011
130   3 Abr.2011 La Gloria es para Dios  VII-     Por Charles R. Swindoll
129 27 Mar.2011 La Gloria es para Dios  -VI-     Por Charles R. Swindoll
128 20 Mar.2011 La Gloria es para Dios  - V-     Por Charles R. Swindoll
127 13 Mar.2011 La Gloria es para Dios  -IV-     Por Charles R. Swindoll
126   6 Mar.2011 La Gloria es para Dios  -III-     Por Oswald Sanders 
125 27 Feb.2011 La Gloria es para Dios   -II-     Por Charles R. Swindoll
124 20 Feb.2011 La Gloria es para Dios    -I-     Por Charles R. Swindoll
123 13 Feb.2011 Sólo a Dios sea la Gloria          Por el Dr. Bruce McDowell
122   6 Feb.2011 El desafío a cambiar.                Por Jaime Fernáncdez Garrido
121 30 Ene.2011 Ser enseñable: "El que tiene oidos para oir, oiga".    Por Margarita Burt
120 23 Ene.2011 Historia del Himno de la Reforma.   Por Mónica Tapia Etazo
119 16 Ene.2011 Seguridad, certeza y gozo de la salvación (XIII) por Ediciones bíblicas
118 09 Ene.2011 Los precursores de la Reforma.  Jerónimo Savonarola    (Siglo XV). Luisa Jeter
117 02 Ene.2011 Seguridad, certeza y gozo de la salvación (XII) por Ediciones bíblicas





Semana del 18 al 24 de Diciembre de 2011
Yo soy la luz del mundo

El sol que ilumina el mundo. Jesús es la luz del mundo
El Sol que da luz al mundo.
Jesús, Es la luz del mundo.

En la fiesta de los tabernáculos en Jerusalén, donde nuestro Salvador se presentó a sí mismo como el agua de vida”, invitando a los hombres a venir  Él y beber; donde se proclamó como el Hijo, que haría a los hombres "verdaderamente libres; allí también se presentó como la luz del mundo.

Otra vez Jesús les habló, diciendo:
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida"  (Juan. 8:12).

¡Osada declaración, sin duda! No es extraño que la gente quedara asombrada de su doctrina y confesaran que Él no hablaba como los escribas y fariseos, sino con autoridad. Una persona muy atrevida podrá decir, a lo sumo, que es capaz de traer alguna luz en la oscuridad de este mundo, o que puede indicar dónde está la luz. Pero el Señor no dice que puede dar alguna luz, o que puede instruir a la gente para que se ilumine a sí misma, sino que Él es la luz.

Y no proclama que
Él sea "una" luz entre otras, sino que Él es La luz, la única luz, fuera de la cual sólo hay tinieblas.
Insistió, además, que no era la luz solamente para algunos departamentos o esferas de la vida, sino la luz del mundo en su totalidad.
Y
promete incondicionalmente a los que le sigan que
no andarán en tinieblas, mas tendrán la luz de la vida”.


Es claro, pues,
que cualquiera que venga a Jesús, tiene que llegar a Él y seguirle como la luz del mundo.  



Semana del 11 al 17 de Diciembre de 2011
Nadie conoce el dia ni la hora                   Serafín de Ausejo

Cómo imaginar ese dia venturoso que nos trae dulce paz

"Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán".
(1ª Tesalonicenses 5:1-3)

«Si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora iba a llegar el ladrón, no le habría dejado perforar las paredes de su casa» (Lc. 12:39). Pero ya se sabe que un ladrón llega siempre cuando menos se le espera. Así sucederá con el advenimiento de Cristo. Sobre el momento en que se producirá el fin sólo sabemos una cosa con certeza, que por desgracia es tal que fácilmente se olvida: sabemos, sin necesidad de que se nos explique nada más, que el Señor llegará de repente, cuando menos se le espere. Nadie sabe cuándo, pero puede llegar cualquier día. Toda nuestra certeza es ésta: la hora es incierta. Hemos de ser conscientes de esta incertidumbre y tomarla en serio.

El día del Señor caerá de repente, con todo su horror, sobre aquellos que viven despreocupados, en paz y seguridad. Caerá de repente sobre ellos como una gran calamidad, como un gran dolor. El Hijo del hombre vendrá cuando todos estén ocupados, como en los días de Noé, que «todos comían y bebían, tomaban marido, tomaban mujer...», y como en los días de Lot, que «comían y bebían, compraban y vendían, plantaban y edificaban...» (cf. Lc. 17:26-30)

Les sucederá a muchos lo que a aquel insensato que se decía a sí mismo: «Alma mía, ya tienes muchos bienes almacenados para muchos años; ahora descansa, come, bebe y pasarlo bien» (Lc. 12:16-20). Se nos advierte del peligro que representa vivir despreocupados, «en paz», y acostarnos con «seguridad». La incertidumbre incluye una gracia: la llamada a estar siempre preparados. La incertidumbre nos aconseja estar siempre preparados.    
Serafín de Ausejo

Semana del 4 al 10 de Diciembre de 2011
Pecados de niños y jóvenes  II                 J.G. Pike  (1784-1854)

La fe en el Señor Jesús rompe todas las cadenas

Entre las iniquidades prevalecientes de la juventud podemos mencionar el orgullo.

Este es un pecado que tienen en común todas las
edades, pero con frecuencia infecta particularmente a los jóvenes. Dios lo aborrece. "Al altivo mira de lejos" (Sal. l38:6)
"Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes" (Santiago 4:6). "Abominación es a Jehová todo altivo de corazón" (Prov. 16:5). Aborrece a "todo altivo de corazón" (Prov. 6:16-17).  "Altivez de ojos, y orgullo de corazón... son pecado" (Prov. 21:4). Dios reprende a los orgullosos (Sal. 119:21). El orgullo es el padre de muchos otros males. Se presenta en miles de maneras; no obstante, a menos que sea sometido por el evangelio, lo encontramos en el palacio y en la choza. Lo vemos demostrado en el carácter del hijo pródigo (Luc. 15:19). ¿Acaso este pecado, que Dios tanto aborrece, no ha entrado sigilosamente en tu corazón? Quizá te ha hecho altanero, cuando debieras ser humilde; obstinado, cuando debieras ser complaciente; vengativo, cuando debieras ser perdonador. Te pareció que demostrabas fuerza de carácter cuando reaccionabas ante una injuria o un insulto, en lugar de aguantar pacientemente como lo hizo aquel a quien llamas tu Señor. Quizá te ha llenado de insatisfacción, cuando debieras haber sido totalmente sumiso. Te pareció injusto en el día de la aflicción de que tenías que sufrir tantas pruebas, y aun si no murmuraste contra Dios, ¿no sentiste el deseo de hacerlo?

El orgullo posiblemente te ha llevado a descuidar los consejos sabios: no escuchar a los que desean tu bien eterno. Vanidad de los adornos de vistes: ¿no es cierto que has pensado más en la ropa que vistes que en la salvación de tu alma inmortal? ¿No es cierto que te has preocupado más por el aspecto de una prenda de vestir o si lo que vistes está de moda, que de la vida o muerte eterna? Quizá has sido uno de esos que se pasa más tiempo mirándose al espejo que en buscar el favor de su Dios. ¡Ay! ¿Nunca te llevó el orgullo a esta auto idolatría? ¿Nunca, nunca te llenaste de vanidad porque creíste tener un rostro atractivo o un cuerpo hermoso o vigor varonil? ¡Ay! ¡Necia vanidad! ¿Nunca sucedió que le decías a la corrupción: "A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú; a los gusanos: Mi madre y mi hermana" (Job 17:14), por más necio que fuera hacerla? "¿Dónde hay un rostro más desagradable que no fuera objeto de auto adoración al mirarse al espejo? ¿Dónde un cuerpo, aunque fuera deforme, que el espíritu caído que lo habita no lo convirtiera en una ídolo favorito?”      
Por  J.G. Pike (1784-1854)

 
Semana del 27 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2011
Pecados de niños y jóvenes  I                 J.G. Pike  (1784-1854)

La fe en el Señor Jesús rompe todas las cadenas "De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Señor" -(Salmo 25:7).

Mi joven amigo, te ruego que me des tu atención mientras te destaco algunos de los pecados que arruinan a multitudes.

Entre estos males
, un espíritu irreflexivo e inconsiderado es uno 
de los más
comunes y más fatales entre los jóvenes. Aunque la impiedad manifiesta mata a sus miles, ésta lleva a decenas de miles a la perdición'.

Llegará el momento
cuando tendrás que considerar tus caminos. Desde tu lecho de muerte o desde el mundo eterno, tendrás que repasar tu vida. Pero como amas tu alma, no demores hasta entonces la pregunta cuya respuesta determinará tu estado eterno: "¿Qué he hecho con mi vida?" Piensa en tus años pasados. Se han ido para siempre. ¿Pero qué informe ha habido de ellos en el cielo? ¿Qué se escribió acerca de ellos en el libro de Dios? ¿Serán presentados en el juicio en tu contra? Es posible que no veas muchos crímenes flagrantes. ¿Pero no ves nada que la conciencia tiene que condenar?

¿Nada que te alarme, si fueras a presentarte en este instante ante el tribunal de tu Creador? Quizá respondas: "Es cierto, no puedo justificar todas las acciones de mis años juveniles. No obstante, lo peor que veo son los desatinos juveniles".
 Mi amigo, ¿acaso eso es lo que los llaman en el cielo? ¿No los considera tu Juez peor que eso? Siempre ha sido la costumbre de este mundo excusar el pecado y cerrar los ojos a lo aborrecible que son estas aberraciones. Pero, ten conciencia de lo que tomas tan a la ligera, tu Dios los aborrece porque son pecados: pecados, los más pequeños de los cuales, si no son perdonados, sumirán tu alma en una aflicción eterna.

"Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia" (Romanos. 1:18). Aborrece las iniquidades de la juventud al igual que la de los años maduros. Los pecados de la juventud fueron las cosas amargas que lamentó el santo Job: "¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?" (Job 13:26). Y fue lo que motivó la súplica devota de ser liberado: "De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Señor" (Salmo. 25:7).    
Por  J.G. Pike (1784-1854)



Semana del 20 al 26 de Noviembre de 2011
El Padre que necesitamos.-                   José de Segovia

Vivimos una generación que se ha visto devastada por el divorcio. Hijos que no pueden pensar en sus padres como alguien que va estar a su lado para siempre.

Sus promesas rotas nos hacen dudar de su fidelidad y entrega absoluta. ¿Cómo podemos confiar así en un Dios que se presenta como un Padre?  

La mayor parte
lo ve por eso como un Ser remoto e impersonal, que produce más rabia, resentimiento y rechazo, que el calor de un Padre amoroso. 

Si no han conocido la atención y la amabilidad de un padre en la tierra, ¿cómo la van a tener de un Padre que está en los cielos?

Jesús nos presenta a Dios como un Padre amante, clemente y misericordioso, que se preocupa de las cosas más pequeñas de nuestra vida
 . Tiene la amabilidad paciente de su Hijo. Ya que Él es como Jesús:
“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”
(
 Juan  14:9). Es un Padre perfecto, el único que nunca nos fallará. Aunque “fuéremos infieles, Él permanece fiel”  ( 2  Timoteo  2:13 ).

Dios es el Padre que necesitamos. En su afecto, siente nuestro dolor más profundamente que nosotros. Su presencia le da la capacidad de estar con nosotros en cada momento. Por eso podemos “echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros” (1 Pedro 5:7) .
Su aceptación nos muestra un amor incondicional. El es un Padre que nos ama tal y como somos.

Dios no es la causa de nuestros problemas, pero los ha padecido en la persona de su Hijo. Dado como muerto, se levanta como Cyril, llevando nuestra culpa y vergüenza, para darnos el perdón. Nos abre así el camino a una vida nueva, que nos ofrece un cariño y una seguridad que va más allá del afecto que este niño pudo encontrar en Samantha. Porque en el Dios que nos revela Jesús, encontramos un Padre eterno, cuyo amor nunca nos abandona. ¡Ni siquiera la muerte nos podrá separar de Él!

 José de Segovia Barrón         (extracto del artículo: El niño de la bicicleta busca a su padre)
©Protestante Digital 2011


Semana del 13 al 19 de Noviembre de 2011
Jean Harlow y la ciencia cristiana.-      Jaime Fernández

La actriz Jean Harlow fue una de las primeras seguidoras de la llamada "ciencia cristiana", como hoy lo son entre otros el actor Tom Cruise.

Jean murió en el año 1937,
porque no quiso ser operada a tiempo, así como en la secta de los "Testigos de Jehová", los seguidores de la "ciencia cristiana" no admitían transfusiones de sangre ni trasplantes.

Hollywood siempre ha estado lleno de sectas y diferentes creencias (ahora está de moda el budismo y las religiones orientales).  Todo es un negocio más.

Muchos hacen lo que otros dicen, y una gran cantidad de jóvenes siguen lo que sus “ídolos” hacen y dicen. En cierta manera es lo más cómodo.  
Todos los dioses creados por sectas, religiones más o menos modernas y creencias varias, son ídolos que se pueden manejar, que no discuten, que no se meten en nuestra vida. 
 Creencias y dioses que sólo sirven para hacer lo que queremos

Muchas otras personas buscan una religión sólo para tener algo a qué agarrarse. Pueden aparentar muchas cosas, pero en el fondo no creen en nada. Casi puede decirse que es lo mismo no creer en nada que creer en algo o alguien que no tiene ningún valor.  La Biblia es muy clara en cuanto a las apariencias. No sirve de nada vivir en un entorno religioso o tener un vocabulario cristiano. El Señor Jesús se refirió a todas estas cosas cuando dijo. "No todo el que dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos... Muchos dirán "En tu nombre hemos hecho milagros y expulsado demonios", y Yo diré, - Apartaos de mí, porque no os conozco, y todo lo que hacéis es malvado"

Fíjate en las cosas en las que la gente confía en su vida religiosa… y que no sirven para nada:
1. La doctrina y creencia adecuada: Le llaman "Señor"

2. El fervor: Le dicen "Señor" dos veces

3. El poder: Han echado fuera demonios

4. Los milagros.

Puedes tener la doctrina correcta, el fervor, el poder e incluso hacer milagros en nombre de Dios, y sin embargo estar muy lejos de Él. La clave no es ninguna de estas cosas. Lo que va a decidir tu vida espiritual y la vida eterna no es si lo que piensas es correcto, si estás trabajando mucho religiosamente hablando, o si has llegado a ser todo un "hacedor" de milagros y maravillas. Es triste, pero todo eso no sirve. Por mucha apariencia que hayas logrado reunir. Un día (¡El más triste día!) El Señor mismo dirá "No te conozco".

Y esa es precisamente la clave, la solución, el "quid" de la cuestión: ¿Conoces al Señor Jesús? ¿Es El la primera y la última realidad en tu vida? ¿En tu corazón El Señor tiene el lugar más importante? ¿El te  conoce a ti?... Más te vale que lo arregles pronto, y mientras, ¡Deja de jugar a ser religioso!

Autor: 
Jaime Fernández Garrido    ©Protestante Digital 2011


Semana del 6 al 12 de Noviembre de 2011

La hormiga y el saltamontes

Esas cruces que enseñan la muerte del Justo entre pecadores UN NIÑO DE  9  AÑOS LLAMADO MARCOS

La madre de un niño de 9 años llamado Marcos, recibió una llamada telefónica durante la tarde en su trabajo. Era la maestra de la escuela de su hijo.

“Sra. Smith, algo inusual ocurrió hoy en la clase de tercer grado. Su hijo hizo algo que me sorprendió tanto que pensé que debía saberlo inmediatamente”
“¿Y qué es?” se preguntó la madre, inquieta y nerviosa, por la llamada telefónica, ya que rara vez la llamaban del colegio.


La maestra continuó: “He estado enseñando durante muchos años y nada como esto había ocurrido hasta ahora. Esta mañana mientras enseñaba una lección de escritura creativa, les conté a los alumnos la historia de la hormiga y el saltamontes. La hormiga trabajó duro todo el verano y almacenó un montón de comida. Pero el saltamontes se dedicó a jugar durante el verano y no hizo su trabajo. Entonces… llegó el invierno. El saltamontes empezó a morirse de hambre porque no tenía comida. En su desesperación saltó a la casa de las hormigas y comenzó a mendigar. ‘Por favor, Sra. Hormiga, ustedes tienen mucha comida, por favor, déjame comer también”.

 A partir de aquí, son los niños y niñas quienes tienen que terminar el final de la historia, ese es su trabajo. Fue entonces cuando su hijo Marcos, levantó la mano y me preguntó: “Maestra, ¿puedo hacer un dibujo?”
“Bueno, sí, Marcos, si lo deseas puedes hacer un dibujo. Pero primero hay que escribir el final de la historia”.

Los trabajos fueron llegando, y como en los últimos años, la mayoría de los estudiantes contaron que la hormiga compartió su comida durante el invierno y tanto la hormiga como el saltamontes vivieron. Y como siempre, unos cuantos niños escribieron un final alternativo. “La hormiga respondió: No señor saltamontes. Usted debió haber trabajado en el verano y no lo hizo. Ahora, yo sí lo hice y tengo suficiente comida para mí”. Así que la hormiga vivió y el saltamontes murió.

Sin embargo, su hijo terminó la historia de una manera completamente diferente a cualquier otro niño. Él escribió: “Así que la hormiga le dio toda su comida al saltamontes, el saltamontes  vivió durante el invierno, pero la hormiga murió.“ 

 ¿Y él qué dibujo? –preguntó la madre sorprendida.

En la parte inferior de la página, Marcos dibujó tres cruces y escribió: “Él lo dio todo por nosotros para que podamos vivir, pero Jesús murió”.

Autor desconocido


Semana del 30 de Octubre al 5 de Noviembre de 2011
Cómo matar a tu Iglesia...

Esa acción perversa y cruel que el ser humano realiza En primer lugar; ¡No vengas! Si vienes, ¡Ven tarde! Al venir,  ven de mal humor, al salir de la iglesia, pregúntate: ¿Qué valía todo esto?

¡No aceptes nunca un cargo en la iglesia! Vale más seguir criticando a los demás. ¡Visita a las otras iglesias a cada rato para enseñarle al pastor que él no es quien te manda!
Hay que guardar la independencia.

¡Haz que el pastor gane su dinero!
¡Deja que él haga todo el trabajo!

Al acudir al templo, siéntate muy atrás, cerca de la puerta. ¡No cantes! O si cantas, ¡Canta bien destemplado! ¡No des tus contribuciones por adelantado! ¡Espera por lo menos hasta haber recibido lo que tu dinero vale! ¡No animes al pastor! Si te gusta el sermón, ¡cállate! Pues muchos pastores se perjudican por causa de la adulación. ¡No permitas que la sangre de él esté sobre tus manos! ¡Cuenta las faltas de tu pastor a todos los que te visiten! ¿Quién sabe si de otra manera ellos lo descubrirán? 

¡No traigas nunca a nadie contigo a la iglesia! No hagas nada para ganar a otros miembros nuevos; por lo menos mientras la congregación tenga tal pastor! Si hay algunos miembros animados que sirven a su iglesia y que trabajan por ella, ¡No dejes de protestar contra esa asociación exclusiva! Si tu iglesia por mala fortuna es una iglesia feliz y armoniosa, condénala por su tibieza, indiferencia y falta de celo. Cooperando como se sugiere arriba, tú matarás por seguro a tu iglesia.

EL SUEÑO DE UN PASTOR
Se dice que un pastor soñó una noche que él tiraba, en lugar del caballo, de un gran carretón cubierto con toldo. El trabajo era muy difícil y avanzaba lentamente, sobre todo cuando llegó a una parte barrosa del camino. Por fin sólo pudo hacer que el carretón avanzara unos pocos centímetros. Esto le parecía bastante raro,  creía haber visto a toda la congregación que ayudaba a empujar. Finalmente,  cuando él estaba casi agotado,  miró hacia atrás para examinar las causas de la dificultad.  Ahí se dio cuenta de que los miembros de la iglesia, no sólo habían dejado de empujar sino que se habían subido al carretón, y ahí estaban sentados, ocupados en criticar al pastor porque no tiraba del carretón con mayor rapidez. Bueno … ¿y es solamente un sueño?  

Autor anónimo



Semana del 23 al 29 de Octubre de 2011
Testimonio de una familia cristiana a la muerte de la esposa y la madre

Julia, la esposa del Pastor José Mª Martínez

Fallece Julia Vila, esposa de José Mª Martínez y madre de 

Pablo Martínez Vila

Tenía 90 años de edad (nació en 1921).  
Hace pocas semanas fue diagnosticada de un tumor maligno pancreático
. 

Ella, su esposo, y el resto de su familia, encajaron con plena consciencia el diagnóstico sin ocultarlo, y sólo se preocuparon de pasar unidos este tiempo delante del Señor a quien siempre han servido.

JULIA VILA CAMPDERRÓS
Nada mejor que las  palabras textuales de su esposo José Mª Martínez, quien tras 62 años de matrimonio, escribía en sus memorias : “Considero aquel acontecimiento (mi boda) como una de las grandes bendiciones que Dios me ha concedido, pues la abnegación, la humildad y la entrega plena de mi esposa, ajena a todo afán de lucimiento o protagonismo, prudente y discretísima siempre, contribuyeron en gran manera a que mi ministerio se viera exento de problemas que, sin duda, habría tenido si ella hubiese carecido de esas virtudes. ..Ella ha hecho posible mi máxima dedicación a las diferentes formas de ministerio en que me he ocupado. En mi caso puedo decir con el sabio autor de Proverbios:
«El que encuentra esposa encuentra el bien» (Pr. 18:22)

PALABRAS DE SU HIJO PABLO
Como ha expresado a este diario su hijo, Pablo Martínez Vila, “la vida de nuestra madre se resume con facilidad en una frase: entrega generosa al servicio de su familia y la familia de Dios”.
  Nos ha relatado cómo vivía la iglesia como una extensión de su propia familia, compartiendo con su esposo un intenso sentido de lo pastoral. “Con un carácter pacificador -probablemente nadie recuerda haber tenido una "fricción" con ella-, siendo su don más destacado el servicio: “siempre pensaba antes en el otro que en ella misma. Un servicio discreto, detrás de bastidores. Ha sido como un Efaprodito o un Timoteo contemporáneo sirviendo a las necesidades de los santos, prefiriendo siempre los segundos lugares”

 Está convencido Pablo Martínez Vila que su vida práctica “ha sido el mejor sermón que ha predicado nunca : el sermón de la hospitalidad , el cuidado del prójimo y su apoyo absoluto al ministerio y la obra de nuestro padre”. Recuerda emocionado que el impacto de su testimonio en el vecindario fue tan poderoso que 30 años después los vecinos aún preguntan cariñosamente por ella

Ahora, “en medio de una corta, muy corta, pero cruel enfermedad, ha predicado su último sermón. Ha sido el elocuente mensaje de la valentía, la fuerza de ánimo y la fe que se alza por encima de un deterioro imparable del cuerpo. Esta fuerza que viene de Dios le ha llevado a cantar y orar cada día con sus seres queridos los himnos y los pasajes más emblemáticos de su vida en emotivos momentos de culto familiar. Así fue hasta la última noche. Cuando entregó su alma al Señor estaba en su casa, rodeada de toda su familia y escuchando estas palabras suaves: `Dios te ama".

 

Semana del 16 al 22 de Octubre de 2011
Una piel amiga  (2)                   Jaime Fernández Garrido  P.D.2011

El niño necesita del cariño de su madre, o el de alguien que se lo demuestre.

… comenzó a explicarse en todas las Facultades de Medicina el concepto de “apego”.    (Salmo 63:8ª)

 
A partir de ese momento
comenzó a explicarse en todas las Facultades de Medecina el concepto de "apego".
La falta de contacto físico puede literalmente "matar" a un bebé.

Desde el dia de nuestro nacimiento necesitamos que nos abracen, que nos mimen. Necesitamos dar y expresar amor.
Abrazar es vivir y compartir vida.
El contacto físico es imprescindible para cualquier persona.  Desde que nacemos hasta que morimos, necesitamos el “toque” de las personas a quienes queremos. Lo más impresionante es que a lo largo de la historia hemos llegado a construir un mundo lleno de máquinas, perfecto en su comodidad y sus prestaciones, pero inútil a la hora de transmitir cariño. ¡Y eso era lo más importante!

Necesitamos que se nos toque, necesitamos que los demás nos abracen y nos hablen, que se interesen por nosotros, necesitamos sentir el apego de los que nos rodean: de nuestros amigos, de nuestra familia e incluso de nuestros compañeros. Vivimos para abrazar y ayudar.  Cuando dejamos de abrazar es como si estuviésemos muertos.

Y cuando los años van pasando, la necesidad de sentir el cálido tacto de una piel amiga se hace imprescindible. Por eso lo mejor que puedes hacer por alguien que ya tiene muchos años, es abrazarlo. Quizás su vida se ha ido escapando entre noches difíciles y problemas sin sentido, y ahora reconoce lo que es más importante: el cariño sincero de un corazón agradecido.

Autores: Jaime Fernández Garrido   ©Protestante Digital 2011



Semana del 9 al 15 de Octubre de 2011
Una piel amiga  (1)                   Jaime Fernández Garrido  P.D.2011

El niño necesita del cariño de su madre, o el de alguien que se lo demuestre.

… comenzó a explicarse en todas las Facultades de Medicina el concepto de “apego”.    (Salmo 63:8ª)

 
Ninguna persona
puede vivir sin sentir que es amada a través del toque, la caricia o el abrazo. Necesitamos sentir que nos aman, no sólo saberlo.  Fuimos creados de manera que nos encanta abrazar, acariciar, tocar.

No se trata de que a algunos les guste más “achucharse” que a otros, es algo que todos llevamos dentro. 
No es cuestión de si algunas culturas se abrazan más que otras (la nuestra, desde luego mucho más que la anglosajona). Se trata de que cuando vivimos sin sentir el abrazo sincero de los que nos rodean, nos falta algo imprescindible en la vida.

Todavía algunos no lo creen, pero es así. La verdad es que  el “golpe de gracia” para los defensores de la lejanía en las relaciones llegó a finales de la segunda guerra mundial en una cultura “fría” por sí misma: la del norte de Europa

Durante los años de la posguerra, muchos niños huérfanos tuvieron que vivir en hospitales muy pequeños, y durante meses algunos médicos veían asombrados y literalmente atemorizados cómo algunos de esos pequeños fallecían, aparentemente con una salud “perfecta”. Comenzaron a hacerse estudios de lo que ocurría en los diferentes hospitales, y cuando vieron que en algunos de ellos (la minoría) el índice de fallecimiento de los bebés era casi nulo, se preguntaron qué estaba ocurriendo.


La gran sorpresa fue comprobar que  la única diferencia que existía entre los hospitales era que aquellos en los que prácticamente todos los bebés salían adelante, las matronas no solamente alimentaban y cuidaban a los bebés, sino que también los tomaban en brazos tres o cuatro veces al día y los “mimaban” un poco . ¡Se dieron cuenta de que algunos bebés podían morirse si nadie los tomaba en brazos! Así que rápidamente contrataron a comadronas que “solamente” recorrían las salas dónde estaban las cunas de los niños para abrazarlos y decirles que los amaban, y el índice de mortalidad de los niños descendió prácticamente a cero.

Autores: Jaime Fernández Garrido   ©Protestante Digital 2011


Semana del 2 al 8 de Octubre de 2011
Irán: Un Pastor evangélico puede ser ejecutado hoy por no volver al Islam

Pastor evangélico iraní que será ejecutado si Dios no lo remedia

Irán: un pastor evangélico puede ser ejecutado hoy por no volver al islam

28 DE SEPTIEMBRE DE 2011, IRÁN

Acusado de apostasía tras abandonar el islam hace 15 años, se negó a volver ante la Audiencia  
Provincial de Gilan, lo que podría acarrearle la pena de muerte según la legislación iraní.

Según dijo a Efe su abogado, Mohamad Ali Dadjah, Nadarjani, de 34 años, compareció este miércoles 28 de septiembre en la última audiencia ante una de las secciones de la Audiencia de la ciudad de Rasht, capital de la provincia de Gilan, y se negó a abandonar el cristianismo para regresar al Islám.

"Le han preguntado por tercera y última vez si está arrepentido de haber abandonado el Islám y ha dicho que no lo hizo, pues antes de convertirse al cristianismo no tenía fe", indicó Dadjah.

"Se mantiene en su postura y asegura que no va a dejar el cristianismo", reiteró el letrado, quien aseguró que tiene el convencimiento de que su representado será absuelto.

El abogado, defensor habitual de presos de conciencia, recalcó que en la sesión de hoy ha aludido ante la Audiencia a los tratados internacionales firmados por Irán, que el país está obligado a respetar y aplicar y que recogen la libertad religiosa, por lo que apostilló: "deben liberarlo y espero que lo hagan".

También citó ante los jueces la opinión de diversos eruditos islámicos que señalan que abandonar la religión musulmana no es motivo para imponer la pena de muerte, aunque la Ley religiosa iraní lo contemple.

Para Dadjah, los tribunales iraníes, que se rigen por la Ley Islámica (Sharia), que contempla la pena de muerte para los musulmanes apóstatas si no vuelven al seno del Islám tras pedirles tres veces que se arrepientan, "no están en posición de ejecutarlo".

Anteyer,  el defensor de Nadarjani dijo que, si es condenado a muerte, intentaría recurrir de nuevo al Tribunal Supremo de Irán para anular la pena, como ya consiguió en una ocasión anterior hace casi tres meses.

EMBAJADA DE IRÁN EN ESPAÑA

Si desea manifestar su protesta a la embajada iraní en Madrid, los medios de contacto son:  - Teléfono:  91 345 01 16    (para llamar desde fuera de España: prefijo +34) - Fax: 91 345 11 90
(desde fuera de España: prefijo +34)  - Email: 
 embiran@hotmail.com 

Fuentes: EFE Tierra      Protestante Digital 2011


Semana del 25 de Septiembre al 1 de Octubre de 2011
Para que nunca olvides

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

En el Día mundial del Alzheimer, 21 de septiembre.

Manuela se pinta los labios. Ella sabe que José no la ve, que José ya no la mira. José se perdió hace años en un laberinto llamado alzheimer.

Pero ella, como si se tratase de un ritual, cada mañana después de lavar su cara con agua fresca y jabón, se pinta los labios.

Ha sido siempre una mujer coqueta, enamorada de su marido.

Los recuerdos, lúcidos en su cabeza, le asaltan llevándola de vuelta al pasado para evocar los días en lo que era una mocita y esperaba a José con la impaciencia de una joven ilusionada.

Sacaba la silla a la puerta de su casa y dibujaba en el aire ligeros trazos con su abanico, esperando a su novio mientras la tarde caía llenándose de aroma a jazmín y dama de noche.

Cuando él aparecía montado en su destartalada bicicleta, ella presurosamente sacaba una barra de carmín heredada de su hermana mayor y se pintaba los labios para que José la viera guapa.

Manuela nunca necesitó adornos, ella era una mujer hermosa.

Los años que vivió junto a José fueron los más felices de su vida. Compartió su historia con el hombre que amaba y ambos formaron una familia de la que se siente enormemente orgullosa.

Cuando los descuidos y la desmemoria comenzaron a azotar a la mitad de su vida, Manuela se enfundó de valor y emprendió una batalla personal contra el olvido. 

Es por ello, que cada día entona las canciones que siempre gustaron a José, alegrías, seguidillas, bulerías por soleá. Le canta a su marido con el tono desgarrado de una mujer que no se resigna a perderlo.

Manuela espera que algún día a José le aborde un recuerdo y que ella forme parte de ese instante, que esté cerca de él para verlo sonreír.

Manuela se pinta los labios aunque José no la vea, aunque su José no la mire, esperando el momento en el que se crucen las miradas y que los vacuos ojos de él se llenen de vida y descubra , al igual que cuando se vieron por primera vez, la cara hermosa de una mujer que lo ama con locura…

 Yolanda Tamayo     ©Protestante Digital 2011


Semana del 18 al 24 de Septiembre de 2011
La maestra sin cerebro

El cerebro no se ve a primera vista, pero existe.

Un día, una niña de 6 años estaba en su salón de clases. La maestra iba a explicar la evolución a los niños.

Entonces le preguntó a un niño:

MAESTRA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?
TOMMY: Si.

MAESTRATommy, ¿ves la grama afuera?
TOMMY:Si

MAESTRA: Ve afuera, mira hacia arriba y dime si puedes ver el cielo.
TOMMY: Muy bien (Volvió al cabo de unos minutos). Si, vi el cielo.

MAESTRA: ¿Viste a Dios?
TOMMY: No.

MAESTRA: Ese es mi punto. No podemos ver a Dios porque no está ahí. Él no existe.

Una niña pequeña pidió permiso para hacerle unas preguntas al niño.

La maestra aceptó y la niñita preguntó:

NIÑITA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?
TOMMY: Si.

NIÑITA: Tommy, ¿ves la grama afuera?
TOMMY: Siiiiiiiiiiiiii … (Cansado de todas esas preguntas)

NIÑITA: ¿Ves el cielo?
TOMMY: Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ………..

NIÑITA: Tommy, ¿ves a la maestra?
TOMMY: Si…

NIÑITA: ¿Ves su cerebro?
TOMMY: No.

NIÑITA: Entonces, según lo que hemos aprendido hoy con la maestra, ¡ella no tiene cerebro!

Blaise Pascal dijo: Sólo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de Dios porque creen en él y los que sufren porque no le poseen; y otra, que más o menos dice que Dios está suficientemente claro para quienes quieren encontrarlo y suficientemente oculto para quienes no quieren verlo.

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 11 al 17 de Septiembre de 2011
La lección del leproso.  Testimonio de un joven misionero

La acción de gracias a Dios sale del corazón agradecido Es cierto que en Madagascar tenemos muchos motivos para estar gozosos, pero también hay momengtos de desánimo; por ejemplo, cuando el paludismo nos azota o sucede algo grave.
Ese día precisamente estaba desanimado.
Cuando llegué al lugar de reunión empecé a orar así:

¿Por qué permites esto? ¿Por qué tengo que estar desanimado?
¿Por qué estoy mal de salud?    Yo lo dí todo..."
De repente entró un leproso. Estaba ciego, y para desplazarse, no le quedaba otro remedio que ir de rodillas.

Creyendo que estaba solo, empezó a orar en alta voz. Era una oración de alabanza, de acción de gracias; una oración maravillosa.  Ya no recuerdo todo lo que dijo, pero sí me acuerdo de estas palabras: "Te doy gracias por todo lo que hiciste por mí durante mi vida. Incluso te doy gracias por esta enfermedad.
Si no hubiese contraido la lepra, me hubiese quedado en la selva. Seguramente sería un hombre rico, pues, tengo cebús y arrozales, pero no te hubiese conocido nunca.  Debido a esta enfermedad vine a parar al sanatorio, y fué ahí donde te conocí.  Conocerte vale más que todo lo demás. Te doy gracias por todo, incluso por esta enfermedad".

Me quedé sin palabras y me eché a llorar. Y en voz baja finalicé mi oración diciendo:  "Perdóname Dios mio. No murmuraré nunca más contra tí".

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 4 al 11 de Septiembre de 2011
Como una reflexión.- De Dirk y Loida: Carta petición de ayuda  para Sang y Awa
                    
   Sang y Awa
...Alberto está enviando el Boletín de nuestra iglesia a todos vosotros. Se que, al menos, envío este correo a mis hermanos/as y por eso se que sois familia. 

Tenemos dos noticias:
PRIMERA: Por un tema profesional, nos trasladamos a Madrid, en el momento que alquilemos la casa. Esperamos que será en breve porque hay varios interesados y uno nos ha dicho de alquilarla para el 1 de Octubre.

SEGUNDA: Ahora el tema de mucha importancia y el motivo del correo:
Como ya muchos saben, tengo un buen amigo aquí en la Iglesia, un buen hermano en la fe, de quien podemos aprender mucho porque confía y pone su esperanza plenamente en el Señor y nunca se queja de su situación y circunstancias aunque tenga motivo para ello.

Sin entrar en mucho detalle, el problema de él ahora es que si no hacemos nada le echan a él y su familia del piso donde vivían, porque su hermano, sin informar previamente a él, dejó de pagar el alquiler hace muchos meses  y ahora les ha llegado un dictado del juez que hasta el 16 de septiembre pueden estar en su piso.

Ya sé que aquí en España muchos están en situaciones similares porque los que han consumido el paro,
tampoco tiene mucho más,  y no es el único inmigrante que está en esta situación, pero como un hermano que está puesto en nuestro camino con dos niños, es nuestra obligación de ayudarlo, y Loida y yo estamos agradecidos que podemos hacer algo en ayudarles.  Pero no podemos hacerlo solos.

Sé que muchos piensan que los inmigrantes han tomado su propia decisión de venir aquí, y es su responsabilidad de gestionar su vida, pero Dios da a algunos mucho y a otros poco; pero todo lo que tenemos aquí sigue siendo de Dios y no es nuestro tampoco.

¿Y quién no dice que es Dios que envía pobres aquí para que nosotros seamos probados en nuestra fe? Cada uno debe hacer el bien y no juzgar las decisiones de los otros. Además,  él sufre de una diabetes muy fuerte, y no es una opción muy realista volver a su país, porque aunque hay medicamentos allí, son pocos los que tienen acceso a ellos y en su estado tendría una corta esperanza de vida.

Mi pregunta a todos es: ¿Podéis participar en pagarle un alquiler? Necesitamos una ayuda fiable de una cantidad mensual. Por eso necesitamos que la mayoría quisiera pagar una cantidad fija mensual, y otros podrían dar algún donativo.

Hasta hoy, gracias a la ayuda de la gente, tenemos confirmada una cantidad de 310 €, contando desde ayer, pero nos falta aún unos 240 € para pagar solo el alquiler, y si podemos lograr un poco más, estaría bien para ayudarles con el agua y electricidad.

No es necesario pagar una cantidad grande, solo ya con 5 o 10 euros cada mes podemos lograr que él pueda vivir en un piso, porque con muchos, podemos. Pero cuando confirméis que quereis pagar una cantidad, debéis cumplirlo, porque somos Loida y yo que firmamos el contrato, y nosotros tomamos el 100% del riesgo. No me vale una promesa de amistad que no se cumple. Es mejor un NO, que un SÍ sin cumplir.
 
Por eso: ¿queréis ayudar en una cantidad fija? Y si es así, ¿ por cuantos meses? Y si no podéis ayudarnos cada mes, podéis pagar algunos veces un poco para generar una reserva?

Muchas gracias por vuestra atención y como podéis entender, el 16 de septiembre es YA, por eso rogamos vuestra respuesta en este semana.
Saludos cordiales de,   Dirk y Loida



Semana del 7 al 13 de Agosto de 2011
La paciencia (III)

El espíritu apacible es de gran estima delante de Dios “Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.” Efesios 4:2"

Un poco de introspección y análisis de la impaciencia por nuestra parte puede ser conveniente y útil. ¿Qué me hace ser impaciente? ¿Soy inmaduro? ¿Soy quisquilloso? “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal”  (Hebreos 5:14).

¿Soy egoísta, legalista o exigente? ¿Soy capaz de dejar margen para las equivocaciones y las imperfecciones de los demás, recordando que Dios está actuando también sobre ellos? “…Que seáis pacientes para con todos. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos” (1Tesalonicenses 5:14-15).

¿Me irrito con facilidad “porque alguien se está saliendo con la suya”? “No te impacientes a causa de los malignos” (Salmo 37:1)
¿Soy envidioso o celoso? “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados” (Santiago 5:8-9).  ¿Soy materialista? ¿Estoy dominado por el espíritu de este mundo? 
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba…” (Colosenses 3:1)

¿He superado realmente la “mentalidad secular”?  “…pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11).
¿Estoy siendo insensible a los esfuerzos de Dios para ocuparse de mí, permitiendo que sufra circunstancias adversas, irritaciones y tensiones, con el fin de que, por medio de Su gracia, aprenda a trascender el yo y a crecer en amor y estatura espiritual? “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”

Semana del 31 de Julio al 6 de Agosto de 2011
La paciencia (II)

El espíritu apacible es de gran estima delante de Dios “Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.” Efesios 4:2"

Según la Palabra de Dios, nuestra vida se debe caracterizar por la paciencia, porque es importante para desarrollar el carácter maduro y estable que el Señor desea que se produzca en Su pueblo. “El amor es sufrido, es benigno…no se irrita” (
1Corintios 13:4-5)

La paciencia es la capacidad de absorber problemas y tensiones sin quejarse, y no verse afectado por los obstáculos, los retrasos y los fracasos.

Dios permite que tengamos dificultades, inconvenientes e incluso sufrimientos, con un fin específico: nos ayudan a desarrollar la actitud apropiada para que crezca nuestra paciencia.
Cuando el cristiano ve que esas pruebas se resuelven en su provecho, permitiéndole alcanzar resultados convenientes y de refuerzo para su carácter, se prepara el escenario para el desarrollo de un espíritu paciente.

A continuación, el Espíritu Santo de Dios podrá desarrollar el fruto de la paciencia en su vida. “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia…” (
Gálatas 5:22).
Sobre la falta de paciencia que caracteriza a nuestra generación, Billy Graham comentó lo que sigue:
“Esta es una época altiva, neurótica y llena de impaciencia
.

Nos apresuramos cuando no hay necesidad – sólo por apresurarnos. Esta época acelerada ha producido más problemas y menos moralidad que las generaciones anteriores, y nos ha provocado males nerviosos.

"La impaciencia ha producido una secuela de hogares destruidos, úlceras, etc., y ha preparado la escena para más guerras mundiales”.   Por Calithos     


Semana del 24 al 30 de Julio de 2011
 La paciencia (I)

El espíritu apacible es de gran estima delante de Dios

“Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.” Efesios 4:2"


   Cuando era chico veía en la tele (todavía en blanco y negro) la propaganda de un papel higiénico cuyo slogan publicitario era “74 metros de frescura”.
Era un rollo de papel bien largo. Estaba un amigo hablando sobre este pasaje, y explicó lo que significa LA PACIENCIA usando ese ejemplo de mi infancia 
(Gracias Gerardo).

Y explicó que la paciencia es la capacidad para no responder a una agresión mientras se desenrolla los 74 metros de papel higiénico. Causó gracia verlo desenrollar un poco de papel mientras explicaba la idea, pero fue bien gráfico. Hoy padecemos el mal de la intolerancia. Y de la misma manera que las fábricas de papel higiénico cambiaron sus rollos de 74 metros por rollos de 30 metros, así también nosotros acortamos nuestro umbral de tolerancia y perdemos la paciencia más fácil.

Algunos no tienen ni 5 centímetros de tolerancia y lo que más asusta es que esta situación que es tan común fuera de la iglesia, se está viendo cada vez más frecuentemente dentro de la iglesia. Y es ahí cuando el pedido de Pablo se transforma en un reclamo tan vigente.

¿Por qué vemos tanta división en las iglesias? ¿Por qué vemos iglesias abandonadas, sin crecimiento, estancadas, con problemas, envejecidas y sin vigor? ¿Por qué hay tan poca relación entre jóvenes y adultos o ancianos? ¿Por qué es tan complicada y difícil la armonía en la iglesia? Resulta extraño preguntarse esto pensando que la Iglesia es creación directa de Dios, que tiene su misma esencia, y que se sostiene por el poder de su Diestra.

Pero mirando un poco lo que nos rodea, vemos que esta descripción es bastante habitual. Y la respuesta es tan simple como obvia: 
perdimos la paciencia. Nos volvimos intolerantes con aquellos que piensan distinto a nosotros, olvidamos la capacidad de esperar y comprender. Y en lugar de desenrollar el papel de 74 metros, tenemos el efecto de la leche hervida. Saltamos y manchamos.

Dios pensó a la iglesia como una comunidad de unidad y armonía, donde la paciencia entre sus miembros es una condición irrevocable para la fraternidad de la relación. Existe completa y absoluta unidad en la trinidad. La única razón que se me ocurre para justificar por qué no sucede lo mismo acá abajo es simplemente porque tú y yo estamos dentro de la iglesia.

REFLEXIÓN: Desenrolla 74 metros antes de reaccionar. Por Calithos


Semana del 17 al 23 de Julio de 2011
Sé perdonador                                   Publicado por Calithos

El vderdadero perdón procede de un corazón regenerado

"El perdón... según las riquezas de su gracia"  (Efesios 1:7)


¿Te has dado cuenta lo rápidos que somos para juzgar los defectos ajenos y cómo excusamos los propios? Pablo habla de “las riquezas de su gracia” que Dios ha derramado en nosotros.

Pero limitamos esa gracia cuando nos negamos a extendérsela a los demás. Dijo Jesús:  
"
Cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre os perdone a vosotros"   (Marcos 11:25).

Tú no tienes derecho a decidir qué ofensas de las personas vas a perdonar y cuáles vas a retener. Se nos ha ordenado “amar la misericordia” (Miqueas 6:8). Eso significa que debemos procurarla y hacer de ella nuestra meta.

No digas: ‘Lo perdonaré cuando me demuestre que lo merece.’ El perdón bíblico no es condicional, no puede ser ganado ni merecido, y no puedes negociarlo. Jesús dijo: “.De gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8)‘Si la perdono, habrá ganado y se escapará impune’. En realidad nadie queda impune, porque aunque tú perdones al ofensor, siempre éste tendrá una pena que pagar; sólo que a ti no te corresponde obligar a que se pague. ‘Si lo perdono, va a seguir hiriéndome.’ El perdón no significa que la relación no vaya a cambiar. Hace falta tiempo para volver a ganar la confianza de alguien y asegurarse de que el arrepentimiento es genuino. En caso de que el ofensor sea abusivo o tu integridad física esté en peligro, perdona pero mantén las distancias. ‘Si la perdono, quedará libre para volverme a herir.’

La realidad es que es libre de hacerlo de todas las maneras, lo mismo que tú eres libre de demostrar misericordia aunque el ofensor no haya dado ninguna señal de arrepentimiento.


Semana del 10 al 16 de Julio de 2011
Carta dolida por admiración rota (II)   Por Isabel Pavón

El ojo bueno como una lámpara, llena de luz todo el cuerpo

Hoy, después de tanto tiempo, te veo de nuevo.

Detengo sin prisas mis pupilas en tus labios y, una vez más, apareces envuelto en una capa de gruesas palabras que cubre tu ser entero.

Te observo. Te miro y aún no comprendo cómo he podido tener los ojos tan velados. La admiración que hacia ti sentía era limpia y confiada; sin doblez, transparente. Por la amistad que había depositado en ti, yo habría caminado a tientas hacia las veredas que exponías en tus discursos místicos.   

Dueles y haces daño.

Hablas y hablas y hablas... ¿Para quién hablas? ¿A quién diriges tus palabras? ¿Qué público te sigue? Menosprecias los tiernos brotes recién nacidos de tu huerto. Niegas con tus hechos lo que afirmas con tus dichosas palabras.

Te miro hoy y qué pequeño me pareces, qué triste, qué pobre, qué insignificante... Y por más que grites tus mensajes, por más que gesticules con tu cuerpo... qué falsas suenan tus promesas.

Amigo, te quiero y no me quieres. Tú me dueles. Me dueles y haces daño.

Estás convencido de que puedes ser guía de los ciegos y luz de los que andan en oscuridad; de que puedes instruir a los ignorantes y enseñar a los sencillos, ya que en la ley tienes la regla del conocimiento y la verdad. Pues bien, si enseñas a otros, ¿por qué no te enseñas a ti mismo?...
Romanos 2:19-21)

Compañero de camino, aunque no quieras verme, estoy aquí..., y continúo paso a paso en el sendero..., y te observo..., y una vez más detengo sin prisas mis pupilas en tus labios...



Semana del 3 al 9 de Julio de 2011
Carta dolida por admiración rota (I)   Por Isabel Pavón

El ojo bueno como una lámpara, llena de luz todo el cuerpo

Hoy, después de tanto tiempo, te veo de nuevo.

Detengo sin prisas mis pupilas en tus labios y, una vez más, apareces envuelto en una capa de gruesas palabras que cubre tu ser entero.

Te observo. Te miro y aún no comprendo cómo he podido tener los ojos tan velados. La admiración que hacia ti sentía era limpia y confiada; sin doblez, transparente. Por la amistad que había depositado en ti, yo habría caminado a tientas hacia las veredas que exponías en tus discursos místicos.

 ¡Cómo pude estar tan ciega!
¡Qué fácil se me hacía Dios al escucharte! Me bastaba el tono de tu voz para creer que Dios habitaba sumiso entre mis manos, que lo que decías era cierto, sublime, inspirado por un don divino...
Tus palabras están vacías. Suenan bien y no alimentan. En todo caso, era el Espíritu  del Señor quien las transformaba para paliar un poco el hambre que sentía...                    

Me has engañado y, en cierto modo, estoy aturdida. No es porque no sepa hacia donde debo caminar si tú no vienes a mi lado..., no es eso. Pero... avanzando, he sentido un golpe traicionero en la admiración que por ti sentía. Se ha roto como un cristal. De ahí que esté tan desconcertada.

Mi meta es clara. La veo sin ti y eso no la empaña, aunque duele. Amigo, tú me dueles
              
Haces daño cuando...
Hablas y hablas sin dejar hablar a nadie.
Cuando hablas de hacer sin dejar hacer a los demás.
Cuando hablas de orar y no permites que otros oren.
Cuando hablas de mejorar y no permites mejorar.
Cuando hablas de discernimiento y no permites discernir.
Cuando hablas de trabajar y nos atas las manos a la espalda.
Cuando hablas de dar ánimos y al mismo tiempo desalientas.
Cuando hablas de alegrías y provocas llantos.
Cuando hablas de congregarnos y provocas soledades.
Cuando hablas de dar gracias al Señor por mí y me rechazas descaradamente.
Cuando hablas de que Dios confía en mí mientras tú dudas.



Semana del 26 de Junio al 2 de Julio de 2011
¿Quieres ser como Bach?       Por Jaime Fernández

El gran compositor e intérprete bendecido por Dios Juan Sebastian Bach fué uno de los más grandes compositores de   toda la historia.  Su sensibilidad musical no tenía limites. 
Cuando estaba a en su lecho de muerte le dictó a su mujer las notas   de su última composición titulada:
"A las puertas de tu reino eterno".
 
Sabía quién habia sido su inspiración, y conocía muy bien que Dios mismo le estaba dando la bienvenida a una vida nueva.
 
Le esperaba aún más allá de la muerte.

Sé que puede parecer demasiado “místico” pero en cierta manera,   la relación con el Creador es así.

Los que miran hacia el cielo, aprenden a vivir “desesperados” por ver a Dios, por encontrarle, por tener algo nuevo de Él en cada día... En ese deseo está la base de toda la confianza, porque sabemos que nuestro Creador, tal como nos ayudó en el pasado, estará con nosotros en el futuro.

No nos queda ninguna duda, y eso precisamente es lo que enriquece nuestra existencia, ya que Dios promete estar siempre a nuestro lado y lo hace hasta en los momentos más extremos. Incluso hasta el mismo momento de la muerte.

Aunque ya conozcamos a Dios y nuestra vida tenga sentido al verle, esa sensación de necesitar más de Él en cada momento, es lo que merece la pena en la vida. Es como si cada día quisiéramos estar más cerca de Él, disfrutar más de la vida que El nos regala.

Porque Dios es amor, y vivimos en la medida en la que amamos. Cuanto más amamos, más vamos a sufrir, pero también más vamos a vivir. El mismo Agustín de Hipona lo dijo un día poco antes de su muerte:
“Lo que hayas amado quedará, solo cenizas será el resto”
.

A veces, a algunas personas les cuesta mucho comprender lo que Dios puede hacer en una vida. El llena de seguridad nuestra existencia, y no sólo en el lugar en el que estamos y lo que hacemos, y las razones por las que hacemos las cosas que hacemos, sino sobre todo saber lo que hay al otro lado, saber lo que ocurre al final de nuestra vida.

Si no es así, cualquier cosa que hagamos en este mundo, puede llegar a ser muy frustrante, si se puede terminar en cualquier momento, si no tiene una dimensión eterna. No es exagerado decir que cualquier cosa que hagamos, por muy buena que sea se quedará sólo en cenizas si no tiene una dimensión eterna . A las puertas del reino eterno de Dios, sólo el amor tiene las llaves para traspasarlo.


Semana del 19 al 25 de Junio de 2011
Catecismo de Heidelberg. Del Santo bautismo

Domingo 26

69. Pregunta: ¿Por qué el Santo bautismo te asegura y recuerda que eres participante de aquel único sacrificio de Cristo, hecho en la Cruz? 

Respuesta: Porque Cristo ha instituido (a), el lavamiento exterior del agua, añadiendo esta promesa (b), que tan ciertamente soy lavado con su sangre y Espíritu de las inmundicias de mi alma, es a saber, de todos mis pecados (c), como soy rociado y lavado exteriormente con el agua, con la cual se suelen limpiar las suciedades del cuerpo.

a. Mateo 28:19.-b. Mateo 28:19; Marc. 16:16 Hechos 2:38; Juan 1:33; Mateo 3:11; Rom. 6:3, 4.-c.

1 Pedro 3:21; Marc. 1:4; Luc. 3:3. ? 

70. Pregunta: ¿Qué es ser lavado con la sangre y el Espíritu de Cristo? 

Respuesta: Es recibir de la gracia de Dios, la remisión de los pecados, por la sangre de Cristo, que derramó por nosotros en su sacrificio en la Cruz (a). Y también ser renovados y santificados por el Espíritu Santo, para ser miembros de Cristo, a fin de que muramos al pecado y vivamos santa e irreprensiblemente (b).

a. Hebr. 12:24; 1 Pedro 1:2; Apoc. 1:5; Apoc. 7:14; Zac. 13:1; Ezeq. 36:25.-b. Juan 1:33; Juan 3:5; 1 Cor. 6:11; 1 Cor. 12:13; Rom. 6:4; Col. 2:12. 

71. Pregunta: ¿Dónde prometió Cristo que El nos quiere limpiar tan ciertamente por su sangre y Espíritu como somos lavados por el agua del bautismo? 

Respuesta: En la institución del Bautismo, cuyas palabras son éstas: "Id, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19)

"El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado" (Marcos16:16). Esta misma promesa se repite cuando las Sagradas escrituras llaman al bautismo "lavamiento de la regeneración y ablución de pecados" (Tito 3:5, Hechos 22:16). 

Domingo 27

72. Pregunta: ¿Es el lavamiento, la purificación misma de los pecados? 

Respuesta: No (a): porque sólo la sangre de Jesucristo y el Espíritu Santo nos limpia y purifica de todo pecado (b).

a. Mateo 3:11; 1 Pedro 3:21; Efes. 5:26.-b. 1 Juan 1:7; 1 Cor. 6:11. 

73. Pregunta: Entonces, ¿Por qué llama el Espíritu Santo al bautismo el lavado de la regeneración y la purificación de los pecados? 

Respuesta: Dios no habla así sin una razón justificada, pues El, no sólo quiere enseñarnos que nuestros pecados se purifican por la sangre y el Espíritu de Cristo, como las suciedades del cuerpo por el agua (a), sino más aún: certificarnos por este divino símbolo y prenda que verdaderamente somos limpiados por el lavamiento interior y espiritual de nuestros pecados, de la misma manera que somos lavados exteriormente por el agua visible (b).

a. Apoc. 1:5; Apoc. 7:14; Cor. 6:11.-b. Marc. 16:16; Gál. 3:27. 

74. Pregunta: ¿Se ha de bautizar también a los niños? 

Respuesta: Naturalmente, porque están comprendidos, como los adultos, en el pacto, y pertenecen a la iglesia de Dios (a). Tanto a éstos como a los adultos se les promete por la sangre de Cristo, la remisión de los pecados (b) y el Espíritu Santo, obrador de la fe (c); por esto, y como señal de este pacto, deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y diferenciados de los hijos de los infieles (d), así como se hacía en el pacto del Antiguo Testamento por la circuncisión (e), cuyo sustituto es el Bautismo en el Nuevo Pacto (f).

a. Gén. 17:7.-b. Mateo 19:14.-c. Luc. 1:15; Salmo 22:10; Isaías 44:1-3; Hechos 2:39.-d. Hechos 10:47.-e Gén.17:14.-f. Col. 2:11-13.    



Semana del 12 al 18 de Junio de 2011
La sociedad actual ha convertido el sexo en un ídoloo (III) José de Segovia 
18 de febrero de 2011, MADRID  
© Protestante Digital 2011

La visión cristiana de la sexualidad no debe

conformarse con condenar los modelos que no

comparte, sino que «debe ir más allá» y ofrecer una

respuesta diferente.

UN ENFOQUE MÁS AMPLIO

El enfoque con el que uno se acerca a la sexualidad desde la perspectiva cristiana suele adolecer de un exceso de moralismo”, afirma el coordinador del encuentro. Para José de Segovia es necesario avanzar, sobre todo al tratar este tema con los jóvenes. “A la juventud no se le hace ningún favor exponiendo las limitaciones en su sexualidad. Hay que ver hacia dónde apuntan estos deseos”, y mostrar cómo la verdadera respuesta no está en fórmulas legalistas.

El Seminario intentará dar un enfoque “equilibrado”, viendo aspectos terapéuticos, pastorales y teológicos. “Es interesante ver lo que el Evangelio dice acerca del sexo”, afirma De Segovia. “Hemos pensado poco sobre lo que significa el evangelio en la vida de cada persona.  La sexualidad está en la vida, marca todo tipo de relaciones, no sólo las genitales. No es casualidad que se acuda a la sexualidad como imagen de nuestra unión con Dios”, explica.

Las plenarias indagarán en la figura de Cristo y la importancia de su mensaje respecto a este tema. “Jesús es el prototipo de humanidad, nos muestra realmente lo que es ser humano.
Muestra que se puede ser verdaderamente hombre y no dar a las relaciones sexuales el sentido de elúltimo fin del ser humano”, afirma.

También se explicará la doctrina que Pablo dejó en sus cartas a las iglesias. Un apóstol Pablo “que se ha convertido en el centro de las críticas” cuando es “realista” en su visión de la sexualidad, según el conferenciante.  “En Pablo vemos cómo no consideraba al cuerpo como algo inferior: al contrario, ve en él la morada de Dios, lo que tiene unas implicaciones éticas inmensas  (…) Dios no desprecia nuestro cuerpo, y nosotros tampoco debemos despreciarlo”, explica José De Segovia.


Semana del 5 al 11 de Junio de 2011
La sociedad actual ha convertido el sexo en un ídoloo (II) José de Segovia 
18 de febrero de 2011, MADRID  
© Protestante Digital 2011

La visión cristiana de la sexualidad no debe

conformarse con condenar los modelos que no

comparte, sino que «debe ir más allá» y ofrecer una

respuesta diferente.

Respuestas equívocas 

Para este pastor, la sociedad adopta tres actitudes diferentes respecto a la sexualidad. Una es la que lo considera “como un  apetito natural” que debe ser satisfecho sin mayor consideración. Una visión inspirada en “los antiguos griegos y romanos” y que vuelve a tener auge en la actualidad.

Otra perspectiva es la “platonista”, que calificarían al sexo como “una  pasión animal”, rebajando su importancia y diferenciándolo de los “apetitos del alma”. Esta visión, adoptada por la iglesia durante muchos siglos, tampoco se correspondería con la verdad bíblica, que según José de Segovia afirma que el sexo “es algo bueno, creado por Dios”. La tercera perspectiva sería la “romántica, aquella que surge como oposición al victorianismo que buscaba reprimir lo primario del sexo, y por tanto se realza el papel creativo”.

Todas estas perspectivas muestran la importancia que la sociedad otorga al sexo, un tema que, por tanto, la iglesia no debe evitar. “Muchos viven para el sexo”, haciendo de este el objeto de su instinto idólatra. Por eso en la Biblia explica que el problema está en la idolatría que lleva a pensar que en el sexo se puede encontrar la satisfacción que el ser humano sólo puede saciar en Dios.

Semana del 29 de Mayo al 4 de Junio de 2011

La sociedad actual ha convertido el sexo en un ídoloo (I) José de Segovia 
18 de febrero de 2011, MADRID  
© Protestante Digital 2011


La visión cristiana de la sexualidad no debe

conformarse con condenar los modelos que no

comparte, sino que «debe ir más allá» y ofrecer una

respuesta diferente.

Frente al tabú que resulta en muchas iglesias y ante la necesidad de una formación y un acercamiento amplio al tema del sexo,  la Alianza Evangélica Española organizó, del 2 al 5 de mayo en Tarragona, un seminario que abordó la pastoral de la sexualidad. En la 12ª edición del Seminario, pastores, psicólogos y diversos profesionales se esforzaron en dar respuesta a muchos de los interrogantes que se plantean.

Uno de los ponentes fue el teólogo y pastor  José de Segovia, que en la 
entrevista concedida a Protestante Digital ha destacado algunas de las claves en las que profundizará en las plenarias, una serie titulada  “El Evangelio y el sexo”.

José de Segovia, que también es uno de los coordinadores del Seminario, explica la necesidad de que la iglesia afronte este tema desde una perspectiva original respecto a los enfoques que la sociedad actual ofrece. La visión cristiana de la sexualidad no debe conformarse con responder condenando los modelos que no comparte, sino que “debe ir más allá” para ofrecer una respuesta diferente, una respuesta “que surja del mismo Evangelio”.

La clave está en entender  “que más allá del tabú del sexo en la iglesia, debemos hablar de ello y relacionarlo con el propósito de Dios”. De Segovia explica que aún la literatura evangélica ha contribuido a “hacer de la sexualidad una especie de ídolo” que se reserva al disfrute único “del matrimonio”. En su opinión, “la Biblia nos expone un cuadro más realista” y el sexo “no puede darnos la satisfacción que nos da Cristo Jesús”.

De Segovia entiende que 
la sociedad actual hace del sexo “un ídolo, como el poder o el dinero. Y cuando se sirve a estos en lugar de servir al Dios vivo y verdadero, no encontramos la realización personal”, explica. Por eso el llamado fundamental es “al evangelio, a encontrar la satisfacción competa en Él, y de esta forma, encontrar en la sexualidad un medio por el que reconozcamos la bondad de este Dios creativo”.


Semana del 22 al 28 de Mayo de 2011

Creados para buscar a Dios, sugiere la ciencia II

18 de febrero de 2011, OXFORD

Fuentes: tendencias21   © Protestante Digital 2011

 Nuevos estudios de psicología encuentran «razones para creer» en el sistema neuronal del ser humano, que se manifiestan desde la más tierna edad. 

NEURONAS RELIGIOSAS

Esta predisposición hacia las creencias espirituales o sobrenaturales tiene una base neuronal, señalan las investigaciones más recientes realizadas por neurocientíficos. Según ellos, la tendencia a la religiosidad se extiende por todos los sistemas del cerebro, y probablemente surja de circuitos neuronales desarrollados para otros fines.

Como ejemplo, en 2009, Jordan Grafman, director de la sección de neurociencia del National Institute of Neurological Disorders and Stroke de Estados Unidos, publicó los resultados de un estudio realizado con tecnología fMRI (exploración de resonancia magnética funcional de la actividad neuronal) que demostraron que los pensamientos religiosos activan un área del cerebro implicada con la interpretación de las emociones e intenciones de otras personas.

 
Según los autores del estudio, estos resultados sugieren que cuando la gente piensa en Dios desarrolla un pensamiento similar al que tienen cuando piensan en cualquier figura de autoridad especial, como una madre o un padre.

 
En todo caso, estas investigaciones sirven para comprender al ser humano como un todo que integra elementos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales que están conectados entre sí. Según Barrett, a medida que los estudios avanzan, se tiene una mayor comprensión acerca de la naturaleza de la religión y su desarrollo.

Semana del 15 al 21 de Mayo de 2011

Creados para buscar a Dios, sugiere la ciencia I

18 de febrero de 2011, OXFORD Fuentes: tendencias21

Nuevos estudios de psicología encuentran «razones para creer» en el sistema neuronal del ser humano, que se manifiestan desde la más tierna edad

 Aunque en muchos medios se siga vendiendo el enfrentamiento entre religión y ciencia, 
resulta mucho más interesante atender a aquellos estudios científicos que se acercan al fenómeno religioso y gracias a ello van avanzando en el conocimiento del ser humano. Un resumen de algunos de los avances más interesantes han sido publicados en el último número de 2010 de la prestigiosa revista mensual Monitor on Psychology, editada por la Asociación Americana de Psicología.

En la revista se analiza el fenómeno religioso desde nuevas perspectivas que aportan investigaciones de la última década en neurociencia, psicología, sociología o antropología. La idea central que se extrae es que la espiritualidad surgiría de procesos cognitivos básicos del ser humano, que tiene una base neuronal y su causa podría ser evolutiva.

BUSCAMOS UN PROPÓSITO
La búsqueda de trascendencia podría estar “escrita” en nuestro cerebro, afirman los expertos. Justin Barret, especialista en este tema de la Universidad de Oxford, explica que sus estudios recopilan datos de diversos procesos básicos que darían lugar a las creencias religiosas. Procesos que hacen que veamos el mundo como si tuviese un diseño intencionado “creado por algo o alguien”.

Una investigación de científicos de la Universidad de Boston mostró cómo aún en niños pequeños existe esta tendencia a pensar que el mundo ha sido creado con un propósito. Si se le pregunta a los niños “¿por qué existen los ríos?”, una respuesta corriente sería: “para que los peces puedan nadar”. Algo que también concuerda con la capacidad del ser humano de buscar coherencia y orden constantemente en todo tipo de patrones visuales.

Pero, además, el ser humano parece tener una predisposición innata a creer en lo sobrenatural, explica Barret. En un estudio realizado por el psicólogo, se constató que niños de tan sólo tres años atribuían espontáneamente habilidades sobrenaturales e inmortalidad a “Dios”, incluso sin haber recibido aleccionamiento alguno sobre Dios o la religión.

El psicólogo afirma que lo que se está demostrando es que “nuestra estructura cognitiva básica nos predispone a cierto tipo de pensamientos, a pensar en la pre-vida, en la vida después de la muerte, en dioses, seres invisibles que hacen cosas, es decir, en los temas comunes de las religiones del mundo”.                   


Semana del 8 al 14 de Mayo de 2011
Los sonidos del silencio                      Por Jaime Fernández

El silencio se presta para que busquemos a Dios
Paul Simon compuso una de las más tiernas canciones de los años setenta. La hizo famosa en todo el mundo cantándola a dúo con Art Garfunkel.

Detrás de un título impresionante “Los sonidos del silencio” (“The sounds of silence”) se esconden ideas que merece la pena recordar…

En la luz vi diez mil personas o más, 
 la gente hablaba sin comunicarse 
 la gente oía sin escuchar 
 la gente escribía canciones que nadie escucharía 

 y nadie rompía el sonido del silencio (...) 

                                               y la gente se arrodilló 
                                               y rezó al dios de neón, 
                                               y la señal de neón emitió su mensaje.... 

La soledad, el mensaje de lo estridente y lo psicodélico, las luces de neón, las cosas que nos entran por los ojos, el atractivo de lo que no tiene valor.
Cosas demasiado conocidas en nuestra sociedad. ¿Sabes cuando somos realmente libres? Cuando nada nos influencia, cuando podemos tomar nuestras propias decisiones, cuando no necesitamos escuchar las voces de los que intentan vendernos cosas sin valor.
Somos libres cuando la ciudad no nos envuelve, cuando lo que vemos no nos arrastra, cuando podemos oír y escuchar, hablar y comunicarnos, cuando le damos valor a lo que realmente tiene valor.
A pesar de que pasaron varios miles de años, la humanidad en general parece no haber avanzado mucho, porque ya en ese momento el poeta escribió que algunas personas
“Son tan libres que no hacen caso de los ruidos de la ciudad ni de los gritos de los arrieros” (Job 39:7)

 Una persona tan libre que no le importa lo que la ciudad diga o haga, los ruidos, los gritos de los que venden…. 
… Los gritos de los que ofrecen droga, pastillas, de los que buscan desenfreno en las noches;
… Los gritos de los que ofrecen dinero fácil, de los que engañan;
… Los gritos de los que quieren enseñarnos cómo vivir despreciando todas las cosas que Dios nos ha regalado;
… Los gritos de los que destruyen la naturaleza, de los que no son amables, de los que quieren pasar por encima de todo y de todos con tal de tener más…
… Los gritos de los que olvidan a su familia y a sus amigos por dinero o posición…

 Demasiados gritos que no merecen ser escuchados, porque si lo hacemos no sólo vamos a perder nuestra libertad, sino que nos vamos a ser incapaces de escuchar a nadie ni ser escuchados por nadie. 
Vamos a caer esclavos de los sonidos del silencio.


Semana del 1 al 7 de Mayo de 2011

Einstein y Severo Ochoa                     Por  Jaime Fernández

Albert Einstein, el famoso físico

Casi siempre existen dos maneras de ver las cosas. 

Podemos dejar que nuestra admiración crezca, o podemos desilusionarnos con las cosas que nos suceden. Una de las actitudes nos enseña a vivir, la otra nos invita a pensar que nuestra vida no tiene sentido.

Para ilustrar la admiración, nos encontramos con Albert Einstein, quizás el físico más famoso de la historia.

Casi al final de su vida, Albert decía en una entrevista: “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir” y añadía “Me fascina la figura del Nazareno, acepto la figura histórica de Jesús, nadie puede leer el evangelio sin sentir la presencia real de Jesús.
Su personalidad late en cada palabra, ningún otro está tan lleno de vida”

Por otra parte nos encontramos a alguien también muy querido en todo el mundo por sus investigaciones luchando contra la enfermedad y a favor de una mejora en la calidad de vida. Tanto que recibió el premio Nobel de medicina en el año 1959. Se trata de  Severo Ochoa, que poco antes de fallecer en el año  1933  decía “Me he dedicado a investigar la vida y no sé por qué ni para qué”

Puede que muchos se pierdan encontrando la diferencia en la vida, pero es mucho más sencillo de lo que parece. Dios hace la diferencia. Seas quien seas. Ya se trate de un premio Nobel o de la persona que se considera más sencilla en el mundo, la realidad y la necesidad de una relación personal con el Creador es lo que marca la diferencia en la vida.
La diferencia entre la admiración y la desilusión, entre estar llenos de vida o pensar que casi nada tiene sentido.
Porque el problema no está en lo mucho que hacemos o investigamos, sino las razones por las que lo hacemos. El problema es que “Dios hizo al género humano perfecto, pero éste se ha buscado demasiadas complicaciones”
 
(Eclesiastés 7:29)
.

Nos complicamos la vida cuando no queremos saber nada de Dios.

Nos complicamos la vida cuando queremos resolverlo todo por nuestra cuenta.

Nos complicamos la vida cuando todo es investigar, crecer, alimentar nuestro orgullo e intentar resolver todas las situaciones únicamente con nuestra propia sabiduría.

Nos complicamos la vida cuando dejamos de admirar las cosas y nos desilusionamos fácilmente.

Vivimos demasiados días buscando complicaciones. Y lo malo es que muchos incluso mueren así.


Semana del 24 al 30 de Abril de 2011

Creo en la resurrección de los muertos
 
  No  está  aquí      ¡Ha resucitado!
La doctrina de la  resurrección de Jesucristo es una verdad fundamental de la religión cristiana.

     .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

(Jesús) "... fué entregado por nuestras transgresiones y
resucitado para nuestra justificación"
(Romanos 4:25)

CRISTO HA RESUCITADO por el poder de Dios. Cuando decimos que "Cristo vive" no queremos decir que vive sólo en nuestro recuerdo, como dicen algunos. La cruz, muerte y resurrección de Cristo son hechos históricos que convulsionaron el mundo de su época y cambiaron la historia de todos los siglos. Cristo vive para siempre con el mismo cuerpo con que murió, pero es un cuerpo transformado y glorificado
(
1Cor.15:20, 35-45).

Cristo resucitado es el primer fruto  de la nueva creación (
1Cor. 15:20). Con su muerte en la cruz y su resurrección, Cristo ha hecho posible que nuestros cuerpos también resuciten (2Co 4:14; 1Tes.4:14).
Los cristianos no sólo creemos en la resurrección de Jesús, también creemos en
"la resurrección de los muertos", como profesamos en el Credo De Los Apóstoles, es decir en la resurrección de todos los hombres. Sobre esto dice el apóstol Pablo: "Porque por cuanto la muerte entró por un hombre,  también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren,  también en Cristo todos serán vivificados" (1Cor. 15:21,22). Y más adelante: "en un momento,  en un abrir y cerrar de ojos,  a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles,  y nosotros seremos transformados”  (I Corintios 15:52).

Sabemos que nuestro cuerpo resucitado será como el cuerpo resucitado de Cristo.


Semana del 17 al 23 de Abril de 2011

Pequeñas cosas                            Por  Calithos

Una muestra de la maravillosa creación de Dios

“Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”   (Mateo 18:4).   

Pequeñas gotas de agua, pocos granos de arena, hacen el océano poderoso y la tierra apacible. Pequeñas acciones de generosidad, pequeñas palabras de amor, hacen nuestro mundo agradable y perfecto como el Cielo.” (Julia Carney) 

Solemos preocuparnos en alcanzar grandes cosas. Mucho dinero, mucha fama, muchos aplausos, mucho reconocimiento y así por delante. Parece que la victoria solo vendrá a través de cosas grandiosas. Pero, de la misma forma que podemos caer al tropezar en una pequeña piedra, también podemos alcanzar grandes conquistas a través de pequeñas cosas.

Hay muchos proverbios populares que traducen esa verdad:

“Paso a paso se va lejos”, “Grano a grano, hincha la gallina el buche”, etc. La Palabra de Dios nos enseña que mayor es aquél que se hace pequeño; que será exaltado aquél que se humilla; que mucho más honor tiene aquél que sirve.
Buscamos realizar grandes sueños imaginando que son ellos que nos traerán la dicha. Y ¿por qué no empezar a buscarla con un pequeño gesto de amor? ¿Por qué no comenzar con una palabra de estímulo para una persona que ya hizo varias tentativas en busca de una realización sin cualquier éxito?

¿Por qué no comenzar con una actitud de cariño para alguien qué solo experimentó frustraciones en su vida?

Prefiero tener poco dinero, con la bendición de Dios, a una gran fortuna, adquirida con deshonestidad. Prefiero tener una pequeña casa, colmada de paz y armonía a una gran mansión, llena de odio y desavenencias.

Prefiero ser un “pequeño” hombre con Dios a ser un “gran” hombre sin Dios.


Semana del 10 al 16 de Abril de 2011
¿En qué espejo nos miramos?        Por  Lidia Martín  P.D.2011  

El espejo refleja la imagen que nos anima o entristece Nadie como Dios mismo a través de Su Palabra para ponernos ante la realidad más aterradora de todas: la que nos sitúa en desventaja ante Él, un Dios Trino y Santo
or alto el pecado ni las afrentas a la Fuente misma de la Vida y por Quien hoy somos y respiramos.  
Uno que, por otro lado, es inmensa y profundamente misericordioso, que es lento para la ira y grande en bondad y paciencia para con Sus criaturas, pero que es
Justo por encima de todo y que un día traerá Su juicio sobre la Humanidad creada, entre los que estamos tú y yo.

Cuando le miramos a Él, empezamos a comprender quiénes somos nosotros. Es en Su espejo en quien obtenemos una verdadera imagen de nosotros mismos, completa y trascendente. Puede no ser la que más nos guste, pero será sin duda la más certera y funcional de cara al terrible problema que tenemos que resolver: ante qué espejo se nos juzgará finalmente, a qué imagen se nos comparará para estimar nuestro estado de cara a la eternidad. Y es que, frente al espejo de la propia Palabra, que es eficaz como espada de dos filos para ir justo a la esencia de lo que falla en nosotros y hacernos verdadero daño, rompernos de manera literal, ninguno quedaremos en pie a no ser que nos acojamos a Aquel que es la imagen misma del Dios invisible, el primogénito de toda creación (Colosenses 1:5), en Quien el Padre se complace  (2ª Pedro 1:17), la vara de medir con que seremos juzgados.

Es en ese espejo en el que nos miramos una y otra vez (unas veces con más acierto que otras, sin duda) a través de esta sección con el mismo nombre: en el espejo que es Cristo mismo. Por una parte, para recordarnos quiénes somos, criaturas caídas y alejadas por decisión propia de Quien nos lo ha dado todo. Por otra, para recordarnos quiénes podemos ser y somos a la luz de Su sacrificio. Somos ya, en Su gracia y por la aceptación de la cruz, hijos amados del Dios eterno, adoptados, comprados por alto precio, de sangre, de muerte y de cruz. Muy sujetos aún, ciertamente, a esta naturaleza mortal e imperfecta, cuya imagen en el espejo no arroja más que miserias, pero somos también una novia preciosa, ataviada de lino fino a la espera de su Amado, en el que nos reconoceremos por toda la eternidad y sin el cual nuestra existencia no tiene ni tendrá sentido. Como dice Corintios en su segunda carta, “mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

Ojalá que no dejemos nunca de mirarnos en Su espejo y de aspirar a Su imagen, dejando de lado la nuestra propia.

"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón". (Hebreos 4:12)

Semana del 3 al 9 de Abril de 2011
La Gloria es para Dios  -7-  
Charles R. Swindoll


El creyente ante la majestad de Dios, le glorifica

CUIDADO cuando la ayuda del Señor ya no se considera imprescindible.

CUIDADO
cuando en vez de respetar la reprensión y las advertencias, las resistimos.
En
2 Crónicas 26.18-20 vemos una escena horrorosa. Hay de todo, y por poco una pelea en el lugar sagrado. El líder sabio es quien se rodea de hermanos piadosos y acepta su reprensión y corrección.
CUIDADO
con las consecuencias del pecado que ya no producen temor.

Hay una antigua tumba en Judá, cerca de Jerusalén. Si pudiera ser desenterrada leeríamos: “Era leproso”. Es un recordatorio constante de que Dios no compartirá con ninguno la gloria que le pertenece.

Uno no puede escribir un artículo como éste sin examinar su propio corazón. Es tiempo ahora de que yo le dé a usted la oportunidad que he tenido en los últimos días: examinar el corazón. Por la gracia de Dios, la mayoría de los lectores de AP son cristianos a quienes Dios ha dado maravillosos dones. Muchos estarán comenzando, o teniendo cada vez más éxito.

CUIDADO: no se apropie de la gloria de Dios. Vuelva a establecer prioridades que aseguren que Dios recibe la gloria. Tal vez usted se ha vuelto un poco susceptible, irritable, indócil o ha perdido la sensibilidad. Tal vez se ha vuelto obstinado y no está dispuesto a escuchar reprensiones. Tal vez hace mucho desde la última vez que usted reconoció: “Estoy equivocado; debo corregir esto. Lo siento mucho”.

Hace poco un hombre me dijo: “Hoy me doy cuenta de que el problema en nuestro hogar es el padre, es decir, yo”. Me contó cómo él había recibido entrenamiento en el mundo militar, y había criado a sus hijos para ser parte de un regimiento militar. Declaró: “Me doy cuenta ahora de cuán equivocado estaba”. He allí un hombre enseñable a quien el Señor está llamando hacia la vida abundante.

Que con temor del Señor, humildad y cuidado usted camine con Dios ahora y siempre.


Semana del 27 de Marzo al 2 de Abril de 2011
La Gloria es para Dios  -6-  
Charles R. Swindoll



El creyente ante la majestad de Dios, le glorifica

Quisiera hacer cinco advertencias a quienes estamos tomando parte en
el servicio al Señor. Cada advertencia comienza con la palabra:


CUIDADO.    ¿Cuándo debe uno tener cuidado?

CUIDADO cuando las batallas más grandes se libran más adentro que afuera. Cuando las luchas de una persona se llevan a cabo en su interior, la persona se mirará a sí misma, mirará sus luchas, sus necesidades, sus batallas. Uzías una vez había luchado contra los filisteos, los árabes, los madianitas, pero luego se volvió inseguro, obstinado, imprudente, independiente, impulsivo, preocupado por mantener su imagen.

CUIDADO cuando un líder está interesado en edificar su propio reino en vez del reino de Dios. Abundan los ejemplos. Uno empieza a edificar su propio reino de maneras sutiles que a menudo aparecen enmascaradas en clichés espirituales. De forma lenta pero segura el crédito empieza a dejar de ser del Señor para empezar a ser del líder.

CUIDADO cuando la edificación se hace para gloria del líder, o para guardar su imagen.

CUIDADO cuando la ayuda del Señor ya no se considera esencial. Uzías es un modelo perfecto del antes y después. El Señor lo ayudó y prosperó, pero cuando se hizo fuerte y su corazón se llenó de orgullo, ya no volvemos a leer que el Señor lo ayudaba ni que la presencia de Dios era indispensable. Para nosotros hay señales de que la presencia del Señor ya no se considera fundamental: cuando la oración se torna mecánica y formal en vez de espontánea y sentida; cuando el profesionalismo reemplaza la autenticidad; cuando casi todo es actuación; cuando el ministerio se torna refinado y pulido por demás. La mayoría de los que han escrito sobre la caída del ministerio PTL, hablan de aquellos días como de la era en que “el espectáculo debe continuar”.

El profesionalismo había ocupado el lugar de la simple confianza en la diaria provisión de Dios.


Semana del 20 al 26 de Marzo de 2011
La Gloria es para Dios  -5-  
Charles R. Swindoll


El creyente ante la majestad de Dios, le glorifica Notemos lo que ocurrió a Uzías: “… (entró) en el templo del Señor para quemar incienso en el altar del incienso”. El templo era un lugar sagrado, y quemar incienso era deber del sacerdote. El rey era un político, no un sacerdote, y no le correspondía estar en el templo como tal. Pero cuando nos enorgullecemos, nos olvidamos de los límites y nos aprovechamos de las situaciones y las personas
Tanto el sumo sacerdote como también 80 sacerdotes del Señor, hombres valientes, siguieron al rey hasta el lugar santo. Ellos se opusieron a Uzías y le dijeron:

No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario”. ¿Se imagina la valentía que necesitaron para reprender al rey? Por eso se los llama “hombres valientes”. Tal vez por eso había 80. Masivamente le dijeron al rey que debía irse “… porque has prevaricado, y no te será para gloria (nuevamente aparece la palabra) delante del Señor Dios”. Uzías había tomado para sí la gloria que le corresponde a Dios.

Veamos su respuesta: “Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer el incienso, se llenó de ira”. Creo entender que en su enojo, les blandió el incensario. Mientras aún estaba enfurecido con los sacerdotes, le brotó lepra. “Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová le había herido” (2ª Crónicas 26:19-20).

El rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte. Vivió en una casa separada, aislado de la casa del Señor. “Y durmió Uzías con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron (y me pregunto si éste fue el epitafio) leproso es”. ¿Recuerda las palabras de Dios en Isaías, “a otro no daré mi gloria”? Este gran hombre en el nombre de Dios, ignoró el carácter de Dios, usurpó la gloria que le correspondía sólo a Dios.

Semana del 13 al 19 de Marzo de 2011
La Gloria es para Dios  -4-  
Charles R. Swindoll


El creyente ante la majestad de Dios, le glorifica Spurgeon escribió:

El éxito expone a un hombre a la presión de la gente y por lo tanto lo tienta a aferrarse a lo obtenido mediante métodos y prácticas carnales, y lo tienta a dejarse controlar por las demandas dictatoriales de una expansión incesante. El éxito se me puede ir a la cabeza, y se me irá a menos que yo recuerde que los logros pertenecen a Dios, que Él puede continuar sin mi ayuda, y que Él podrá valerse de otros medios cuando decida prescindir de mí.”

La popularidad del predicador George Whitefield era inmensa. Sin embargo, una vez dijo: “He visto tanta popularidad que estoy cansado de ella” Desafortunadamente, Uzías no se cansó sino que se enamoró de su popularidad. Cuando todo el mundo lo admiraba, alababa y respetaba, y él era el centro de atención, algo sucedió: su corazón se llenó de orgullo y actuó corruptamente. Apareció un hombre que nadie respetaba.
y él era el centro de atención, algo sucedió: su corazón se llenó de orgullo y actuó corruptamente. Apareció un hombre que nadie respetaba.

No sucedió en forma repentina sino gradual. No estamos frente a un momento exacto en que Uzías decidió arruinar su vida. Con pensamientos pequeños y sutiles, con acciones, poco a poco, día a día, y semana a semana, Uzías se volvió menos responsable, se interesó cada vez menos en los necesitados, se volvió menos y menos honesto, menos y menos humilde, pero más y más interesado en la gloria de la cual Dios dice que no dará a ningún otro (Is. 42.8).

La verdadera grandeza de Uzías se acabó. La Escritura es clara: “Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra EL Señor su Dios” (2 Cr. 26.16). No se nos dice en qué consistió esta rebelión interior. Probablemente su esposa nos podría decir. (Las esposas son las que primero parecen percibir esto en sus maridos). Tal vez ella se haya dado cuenta de que él estaba ciego a sus propias debilidades y menos dispuesto a admitirlas, más reacio a reconocer su parte en las equivocaciones. Tal vez él había olvidado mencionar el nombre de Dios como debía haberlo hecho. Quizás en alguna ocasión hasta haya tenido en menos a Dios, o haya disfrutado de ciertos momentos de gloria en forma deliberada.
                                    




Semana del 6 al 12 de Marzo de 2011
La Gloria es para Dios  -3-  
Oswald Sanders

El creyente ante la majestad de Dios, le glorifica

Algunos pensamientos del libro de Oswald Sanders,
Liderazgo espiritual
:

“El mismo hecho de que uno haya ascendido a una posición de liderazgo con toda la prominencia que implica, suele engendrar auto congratulación y orgullo, que si no se controlan, lo harán inepto para seguir progresando en el servicio del reino. Para Dios no hay nada más desagradable que la arrogancia. 

Este pecado primero y fundamental tiene como propósito entronizar al yo a expensas de Dios”.Este pecado primero y fundamental tiene como propósito entronizar al yo a expensas de Dios”.

Sanders dice luego:

“El egoísmo es una de las manifestaciones repulsivas del orgullo. Es la práctica de pensar y hablar mucho sobre uno mismo. Es la costumbre de magnificar nuestros logros o dar importancia. Hace que consideremos todo en relación a nosotros mismos y no en relación a Dios y al bienestar de su pueblo”.

El autor también afirma:
“Una buena prueba para medir el egoísmo es notar cómo reaccionamos ante las alabanzas para otros en una posición similar a la nuestra. Hasta que podamos escuchar los elogios hacia un rival sin querer cambiar de tema ni desear menospreciar su trabajo, podemos estar seguros de que en nuestra naturaleza hay un sinnúmero de impulsos egoístas no controlados que aún deben someterse a la gracia de Dios”.

Una cita más de Sanders:
“¿Qué líder o predicador no desea ser popular con su público? Por cierto que no hay virtud en la falta de popularidad. Sin embargo, la popularidad tal vez se compre a un precio demasiado alto. Jesús lo dijo claramente cuando advirtió:
Ay de vosotros cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!’
(Lucas. 6.26).

Semana del 27 de Febrero al 5 de Marzo de 2011
La Gloria es para Dios  -2-  
Charles R. Swindoll

El creyente ante la majestad de Dios, le glorifica Siempre está la tentación de enorgullecerse por los grandes logros. Alguien dijo:
“El ser humano es la criatura más extraña de la tierra: Cuando uno lo palmea en la espalda, se le hincha el pecho”. Cuando una persona recibe cada vez más atención, más alabanza, más fotografías, más notas en los periódicos, más gloria, terminará por volverse engreída, a menos que sepa cómo actuar con esa notoriedad…

Recordemos la pregunta inicial: ¿Para quién es la gloria? Nabucodonosor cayó en un estado de locura luego que declaró arrogantemente haber construido la gran Babilonia. El orgullo del rey Saúl fue la causa de su caída (1Samuel 15). El orgullo de Lucifer lo hizo caer del cielo cuando declaró: “Seré semejante al Altísimo”  (Isaías 14.14). Tengamos presente que “el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23.12).

Veamos ahora a un rey admirado por todos, pero que terminó no dando la gloria a Dios. “Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, el cual tenía dieciséis años de edad, y lo pusieron por rey en lugar de Amasías su padre”  (2Crónicas 26.2).
El muchacho permaneció en el poder 52 años. A pesar de su juventud “hizo lo recto ante los ojos de Jehová” (26.4). Hacer lo recto ante Dios incluye tanto acciones como motivaciones. El Señor no mira lo externo sino el corazón (1Samuel 16.7). Cuando las Escrituras afirman que alguien hizo lo recto ante los ojos de Dios, no hay que tomarlo livianamente. La mirada de Dios penetra y llega al corazón, a la mente, al lugar de las decisiones y las intenciones. Y a los ojos de Dios, Uzías hizo las cosas bien.
En su reino se hicieron ingeniosos inventos. Además, “se divulgó su fama hasta la frontera de Egipto”, “y su fama se extendió lejos”.

No olvidemos la pregunta fundamental: ¿Para quién es la gloria? ¿Cómo pudo lograrse tanto bajo la dirección de este joven rey? “Dios le prosperó”; “Dios le dio ayuda…”; “su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso”. Este fue el secreto de su vida. Uzías se convirtió en la estrella fija con la cual el pueblo podía orientarse y navegar su vida. Sin embargo, al mismo tiempo Uzías era sólo un hombre.



Semana del 20 al 26 de Febrero de 2011

La Gloria es para Dios  -1-  
Charles R. Swindoll

Al margen de lo útil que podamos ser en la obra, o de cuánto Dios bendiga nuestros ministerios…  el reconocimiento es del Señor, no nuestro; la gloria es suya, no para nosotros; y la alabanza que le corresponde a Dios sólo le corresponde a Él. No importa lo mucho que nos puedan respetar o lo prósperos que seamos, ni cuánta influencia tengamos…

Dios declara: “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas”
(Isaías 42:8).

El creyente ante la majestad de Dios, le glorifica
Al margen de lo útil que usted pueda ser, o de cuánto Dios lo bendiga, o del renombre que usted tenga en su ministerio, el nombre es del Señor, no de usted; la gloria es para Él, no para usted; y la alabanza que le corresponde a Dios sólo le corresponde a Él y no a nosotros. No importa lo mucho que nos puedan respetar, lo prósperos que seamos, ni cuánta influencia tengamos, Él es el Señor, ése es su nombre, y no dará su gloria a ninguna otra persona en la tierra.  Esto nos lleva a la pregunta crucial de este artículo:
¿Para quién es la Gloria?

La antigua palabra hebrea para hablar de gloria es kabed, que significa ser loable, ponderable, notable, grandioso. Podríamos decir que las obras de Haendel o Bach son gloriosas porque son grandiosas, ponderables. El nombre de Dios es un nombre glorioso porque es digno de ser loado, es grandioso.
“Él es el Rey de la gloria”  (Salmo 24.10). No hay otro rey tan grandioso, de tanto peso, tan digno de honor.

Semana del 13 al 19 de Febrero de 2011

Solo a Dios Sea la Gloria
Dr. Bruce McDowell 

Muchos de los que hoy día se llaman cristianos se reúnen en un culto que se concentra más en ellos que en el Dios de toda gracia y gloria.

El teólogo Juan Hannah relata su experiencia
:
No hace mucho estaba yo en una iglesia que empezaba un servicio de adoración. Con entusiasmo y levantando las manos, el coro nos animaba a una "celebración solemne" al cantar: "Me siento bien." Me sentí completamente perplejo porque me pareció que esa clase de servicio de adoración, sólo dice que realmente no necesitamos venir a Dios, sino más bien, que cuando tomamos tiempo de nuestras ocupaciones para reconocer Su existencia, Dios debe apreciarlo. Por el contrario, la certeza de una verdadera fe y la razón de reunirse en grupo es para solemnizar las glorias de Dios, al mismo tiempo que reconocer su gracia hacia nosotros al adorarle en su persona.

El problema de muchas iglesias hoy día es que ellas tienen que ajustarse a lo corriente, con énfasis en el hombre, en lugar de Dios y lo que es eterno. Esa clase de adoración se concentra en Dios como el que provee la salud, el dinero y los beneficios personales. Pero, la adoración verdadera debería concentrarse más bien en el valor de Dios, y en nuestra dependencia total de Él.  Debemos adorar a Dios que es misericordioso y que además nos perdona.

Nuestra sociedad de la era contemporánea ha logrado influenciar también a la iglesia.  Mucho de lo que vemos en nuestra cultura es la disminución de los valores. Eso se manifiesta en el afán por acumular riquezas, amor por los deportes y el ocio;  los valores sólo se ven como asunto privado que no le debe importar a los demás. De modo que en el tiempo de la semana en el que deberíamos pensar que nuestra concentración debe estar únicamente en glorificar a Dios, vemos que muchas iglesias todavía, se concentran más en el hombre, en lugar de concentrarse en Dios.

¿Qué significa darle sólo a Dios la Gloria?

Semana del 6 al 12 de Febrero de 2011
El desafío a cambiar              Por Jaime Fernández

No sé si has visto la película "Separados por accidente", la última producción del equipo del conocido escritor evangélico TD Jakes (el título en inglés es: "Not easily broken").

Por si acaso, me gustaría dejarte justo la última frase que el protagonista pronuncia antes de los títulos de crédito: "Dios a veces pone todas las cosas del revés, para que aprendamos a vivir del derecho"
No quiero decirte nada más del argumento para no "destriparte" la película, porque te recomiendo que la veas. Enseña de una manera vívida la necesidad
de no dejarse llevar y atreverse a cambiar.

Uno de nuestros mayores problemas es que siempre queremos tener todo bajo control. Lo siento, sé que a casi nadie le gusta que se "descontrole" nada; pero a lo que me refiero es a esa actitud que muchas veces tenemos de decidir y hacer exactamente lo que queremos, "caiga quien caiga" y "pase lo que pase".
Es una sensación que a veces nos supera, aunque creamos en Dios y confiemos en Él, a veces vivimos como si no le necesitásemos. Somos nosotros los que tomamos nuestras propias decisiones. Somos nosotros los que examinamos los pros y los contras de cada situación antes de hacer algo al respecto, aunque después oremos para que Dios "bendiga" lo que hemos decidido. Somos nosotros los que vivimos a nuestra manera y no solemos hacer nada para cambiar lo que no va bien, o lo que sospechamos que no va bien. Podemos hablar de Dios, incluso estar trabajando para Él, pero en el fondo nuestra vida es nuestra.

Esa es la razón por la que, cuando vivimos así, la única opción que le dejamos a Dios es que "descontrole" nuestra vida. Que ponga todo del revés para que aprendamos a vivir del derecho. Que nuestro trabajo se descontrole, que nuestras relaciones se rompan, que nuestros sueños desaparezcan, que lo que hacemos sólo nos traiga frustración y que muchas veces nos encontremos en un callejón sin salida.
Justo en ese momento, cuando no vemos salida por ninguna parte, nos damos cuenta de que aún podemos mirar "hacia arriba". Entonces comprendemos que el reto que Dios pone delante de nosotros es el desafío a cambiar. En el momento en el que miramos hacia nuestro Padre, aprendemos a dejar nuestra vida en sus manos y comenzamos a vivir de una manera diferente: confiando y descansando en Él. Tomando decisiones en su Presencia, y no tanto con nuestra sabiduría.

Cuando dejamos que Él nos cambie, nuestro mundo se vuelve diferente y todo ocupa el lugar que le corresponde. Puede que algunos problemas no desaparezcan (los necesitamos para seguir creciendo) pero ya no nos preocupan. No necesitamos controlarlos nosotros, tenemos a alguien perfecto que les encontrará solución. Y mientras tanto, nosotros disfrutamos de todo lo que no podemos controlar.

Aprendemos a vivir de otra manera: nos entusiasmamos con lo que ocurre, aunque a veces no podamos comprenderlo.         


Semana del 30 de Enero al 5 de Febrero de 2011
Ser enseñable          “El que tiene oídos para oír, oiga”   (Mat. 11:15).

Ser “enseñable” es imprescindible si queremos adelantar en la vida cristiana. Por “enseñable” referimos a la disposición a permitir que otros nos corrijan, a la actitud de querer aprender de ellos, de creer que tienen cosas que enseñarnos, que no soy la única persona que entiende algo, que los demás pueden aportar cosas importantes a mi vida. Estamos hablando de tener una mente abierta con la actitud que no lo sé todo, que hay más que puedo aprender, y que Dios puede usar cualquier persona para enseñarme. Es tener la actitud que mi educación no terminó cuando salí del colegio. Ser enseñable es la habilidad de oír a Dios por medio de los demás.  La actitud de la vida del creyente es: “Habla, Señor, porque tu siervo oye” (1 Sam. 3:9). Sus oídos están abiertos siempre, tanto cuando está leyendo la Biblia como cuando está hablando con sus amigos o con personas desconocidas, con personas educadas o con personas muy sencillas, da igual; quiere aprender. 

La persona “no enseñable” tiene la mente cerrada. Nadie le puede decir nada. Se ponen a la defensiva, se enfada o se ofende. No admite corrección. Tales personas son impenetrables. Están detrás de una pared y no dejan que nadie introduzca información en su computadora mental. Se equivocan y no se les puedes corregir. Si tienen una idea que sabes que no puede funcionar, no les puedes convencer que no vale, que su proyecto no es viable, o que su forma de ver las cosas está equivocada.


Aun en las cosas pequeñas, no permiten instrucción. Emplean mal una palabra y no puedes conseguir que la usen correctamente. Repiten los mismos fallos y no aprenden, porque no quieren cambiar. En una discusión, siempre tienen que tener la razón. No escuchan los argumentos de los demás. Interrumpen y hablan, pero no puedes conseguir que escuchen, que sopesen o consideren otros puntos de vista.

Los llamamos cabezudos, tozudos, cuadrados, pero lo que realmente son es “no enseñables”. Y es una pena, porque tienen que aprender dando tropiezos. Si no reciben corrección, no reciben nueva luz. Puede ser que estén tan inseguros que no pueden soportar la idea de estar equivocados. O piensan que saben más que otros, o tienen miedo de ser rechazados si les muestras que están equivocados. O bien tienen complejos de inferioridad, o bien son orgullosos; o son frágiles, o no tienen la humildad para recibir nada de nadie excepto de parte de Dios,
¡pero es por medio de otros que Dios habla!    

 ¿Cómo ayudar a una persona así? No puedes. No te dejan. Amarles y esperar. Y si somos así, ¿cómo lo podemos reconocer? Difícilmente, porque siempre tenemos razón. Si un día nos encontramos en medio de un gran fracaso y nos preguntamos, ¿me avisaron?, y reconocemos que sí, quizás sea la hora cuando tengamos que humillarnos, quebrantarnos y abrirnos a la instrucción de nuestros semejantes.  
Por Margarita Burt


Semana del 23 al 29 de Enero de 2011
Historia del Himno de la Reforma
Martín Lutero, el líder de la Reforma Evangélica o Protestante, escribió la letra y la música del famoso himno
"Castillo Fuerte es Nuestro Dios", que se constituyó en el Himno Lema de la Reforma. Lutero era músico desde la cuna. Como niño tenía una voz esplendorosa para cantar. Su entretenimiento favorito era tomar su laúd (instrumento de cuerda) todos los días, después de haber comido, y apartarse por media hora para tocar y cantar."


En el Castillo de Wartburgo Lutero escribiría el himno "Castillo fuerte es nuestro Dios"
El Castillo de Wartburgo en donde
 Lutero escribiría su famoso himno.

Mientras él estaba estudiando en una escuela del Monasterio Franciscano siendo muy joven, muchas veces usó su magnífica voz para cantar frente a las ventanas de los ricos de aquella época con el fin de obtener limosnas y poder dárselas a los pobres. Lutero exclamaba: "A quien no le guste la música, nunca podrá ser mi amigo."

El dijo que la música era un "don (regalo de Dios) y una gracia de Dios que podían hacer huir a Satanás y hacer que el hombre olvidara todo enojo". Su deseo era componer himnos para que el mensaje de Dios fuese propagado por medio del canto. El deseaba que todos sus compatriotas tuviesen himnos y leyesen la Biblia en su propia lengua. Al leer la Biblia oirían la voz de Dios y al cantar himnos, ellos hablarían con Dios.

El gran Reformador introdujo al mundo la himnología congregacional. El primer himnario evangélico o protestante fue publicado en Wittenberg, Alemania, en 1524. Este libro tenía  tan sólo 8 himnos, 4 de ellos escritos por Martín Lutero. En poco tiempo la demanda de este libro fue grande. La gente aprendió y cantó los himnos con mucho entusiasmo y Alemania llegó a ser un "mar de cantos". En esta forma, Martín Lutero vino a ser aceptado y reconocido como el padre de la himnología congregacional.

Es rara la vez que se encuentra un individuo como Lutero que escriba la música y la letra de sus himnos inspirados. De sus 37 himnos, el más conocido es "Castillo Fuerte es Nuestro Dios". Tiene un mensaje que posee virtud, gracia y eficacia, toda la Iglesia Evangélica o Protestante lo ha cantado desde esa fecha hasta hoy día.
Mientras Lutero vivía, sus enemigos decían que toda Alemania estaba aceptando y aprendiendo sus doctrinas por medio de sus himnos. Acusaban a los himnos de ser los que
"destruían más almas que aun los libros o sermones escritos por él".

Se cree que fue durante el cautiverio en el castillo de Wartburgo que Lutero se inspiro y escribió este hermoso himno. Sus amigos lo llevaron y le escondieron en la fortaleza de Watburgo para protegerlo de sus enemigos.
Lutero, seguía con la traducción de Los Salmos y compuso un tomo de sermones y una multitud de otros escritos. Por casi un año exhortaba, enseñaba, reprendía y tronaba desde un escondite en las montañas. Posiblemente encontró en aquel castillo un lugar de seguridad y ayuda, lo que le inspiró a escribir y a reflexionar en la seguridad y ayuda que Dios era para él.  Este himno entrega un mensaje de seguridad en tiempos de prueba por parte del enemigo de nuestras almas y es de gran aliento para aquellos trances difíciles de la vida.

Martín Lutero se inspiró en el salmo 46 para escribir el himno clásico de la Reforma Evangélica o Protestante :

“Castillo fuerte es nuestro Dios”.

Por: Mónica Tapia Erazo 

 
Semana del 16 al 22 de Enero de 2011
Seguridad, certeza y gozo de la salvació(XIII)

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos

Querido lector, por más débil que sea su fe, tenga la seguridad de que el bendito Salvador en quien ha depositado su confianza jamás cambiará. "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Hebreos 13:8).

La obra que Él acabó no cambiará jamás. "Todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá" (Eclesiastés 3:14).

La palabra que Él pronunció jamás cambiará: "La hierba se seca, y la flor se cae; mas la Palabra del Señor permanece para siempre" (1 Pedro 1: 24-25).

Así, pues, el objeto de su confianza, el fundamento de su seguridad, la base de su certeza son por igual eternamente invariables.

El amor que por Él siento es inestable.
Y mi gozo mengua o crece sin cesar;
Mas la paz que tengo en Dios es inmutable,
La Palabra de mi Dios no ha de cambiar.

Yo varío; pero Él nunca ha variado.
Y jamás el Salvador podrá morir;
En Jesús, y no en mí mismo, estoy fiado;
Su bondad es la que me ha de bendecir.

Al terminar, permítame que le pregunte una vez más:
—¿En qué clase va viajando? Vuelva su corazón hacia Dios y respóndale a Él mismo.

                                               * * *

"Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso" (Romanos 3:4).
"El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz (dice la verdad)" (Juan 3:33).
Quiera Dios que la gozosa certeza de poseer esta "salvación tan grande" (Hebreos 2:3) llene su corazón ahora y hasta que Jesús venga.

Ediciones bíblicas    1166     Perroy    (Suiza)

   
Semana del 9 al 15 de Enero de 2011
Los precursores de la Reforma
Jerónimo Savonarola   (Siglo XV)

Jerónimo Savonarola (Siglo XV)
J. Savonarola,
Prior Monas
terio
de San Marcos


Jerónimo Savonarola (Siglo XV)  

Jerónimo Savonarola, nacido en 1452, fue un monje de la orden de los dominicos en Florencia, Italia, y prior del Monasterio San Marcos. Dios lo usó de una manera maravillosa para encender los fuegos de avivamiento y llevar al pueblo al arrepentimiento.

Jerónimo Savonarola predicando (Estatua)
Jerónimo Savonarola,
predicando (estatua)

Savonarola es ejecutado y quemado junto con algunos seguidores
La ejecución de 
Savonarola y sus  amigos

Predicaba como uno de los profetas antiguos, contra los males sociales, eclesiásticos y políticos de su tiempo; llenaba la gran catedral hasta rebosar con multitudes ansiosas, no tan sólo de escuchar, sino de obedecer sus enseñanzas.

Les hacía ver la necesidad de la experiencia individual de conversión, de una fe viva en Dios y una vida recta delante de él. Por un tiempo fue el jefe práctico de Florencia y efectuó una manifiesta reforma. Pero fue excomulgado por el Papa; fue aprisionado, condenado, colgado, y su cuerpo quemado en la gran plaza de Florencia.   Su martirio fue en 1498, solamente diecinueve años antes que Martín Lutero clavara sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del Castillo de Wittenberg en Alemania.


                      
Semana del 2 al  8 de Enero de 2011
Seguridad, certeza y gozo de la salvació(XII)  

La luna y el lago
Permítame, para concluir, que me valga de otro ejemplo. En una hermosa noche de luna llena, dos hombres están mirando atentamente una laguna en cuyas aguas se ve reflejada la luna. Uno de ellos le dice a su amigo:

—¡Qué brillante y redonda está la luna esta noche! ¡Qué silenciosa y majestuosamente sigue su curso!

Pero apenas acaba de pronunciar estas palabras, su amigo arroja una piedra a las aguas. Entonces el primero exclama:

—¿Qué es esto? ¡La luna se ha hecho pedazos y sus fragmentos chocan unos con otros!

—¡Qué tontería! —replica el que arrojó la piedra—. ¡Mírala allá arriba! La luna no ha sufrido cambio alguno. Sólo cambiaron las condiciones de las aguas que la reflejan.

Creyente, aplique a su caso esta sencilla figura. La laguna es su corazón. Cuando en él usted no da cabida al mal, el Espíritu de Dios le revela las perfecciones y glorias de Cristo para su consuelo y gozo. Pero cuando usted acoge un mal pensamiento o cuando sale de su boca una palabra ociosa sin que sea juzgada, el Espíritu de Dios empieza a turbar las aguas; sus felices experiencias son hechas pedazos; permanecerá turbado e intranquilo interiormente, hasta que con espíritu quebrantado ante Dios, le confiese el pecado que perturbó su tranquilidad. De esta manera se restaurará la calma de su corazón y disfrutará nuevamente el gozo de la comunión.

Pero, mientras su corazón se halla intranquilo, ¿ha sufrido algún cambio la obra de Cristo? De ninguna manera. Su salvación, por lo tanto, tampoco ha cambiado.

¿Ha cambiado la Palabra de Dios? Por cierto que no. Entonces la certeza de su salvación tampoco ha sufrido en lo más mínimo. ¿Qué es, pues, lo que ha cambiado? Es la acción del Espíritu Santo en usted; en vez de enseñarle las glorias de Cristo y llenar su corazón del sentimiento de su dignidad, se entristece al tener que abandonar este oficio precioso para llenar su conciencia del sentimiento de su pecado y de su indignidad.

Él lo priva de consuelo y gozo hasta que usted juzgue y condene lo que él reprueba. Cumplido esto, la comunión con Dios está restablecida.

¡El Señor nos ayude a desconfiar cada vez más de nosotros mismos, a fin de que no contristemos "al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención"! (Efesios 4:30).
Ediciones bíblicas    1166     Perroy    (Suiza)




Año 2010
                             Presenta:   Pastor Diego Guirao 
                          
FECHA ÍNDICE DEL TEMA DE LA REFLEXIÓN
116 26 Dic.2010 La Navidad                                               Por Samuel Clark
115 19 Dic.2010 El indomable Hunting y el reto de amar      Por Jaime Fernández
114 12 Dic.2010 Yo soy la luz del mundo
113   5 Dic.2010 ¡Ved aquí al Dios vuestro!
112 28Nov 2010 Los precursores de la Reforma: Juan Huss  (Siglo XIV)    Por Luisa Jeter de Walker
111 21Nov 2010 Los precursores de la Reforma: C.Jhon Wycliffe (Siglo XIV)   Por Luisa Jeter de Walker
110 14 Nov2010 Los precursores de la Reforma: Los Valdenses.   Por Luisa Jeter de Walker
109  7 Nov.2010 Los precursores de la Reforma: Valdo, Wycliffe, Hus y Savonarola. A.-  Los Albigenses
108 31 Oct.2010 El dia de la Reforma. Un recuerdo de los siervos de Dios que la promovieron
107 24 Oct.2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación XI. El lazo indestructible y el lazo quebradizo
106 17 Oct.2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación X. Lazos familiares
105 10 Oct.2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación IX. El gozo de la salvación
104  3 Oct. 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación VIII.¿A quién podemos creer-2-
103 26 Set. 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación VII. ¿A quién podemos creer?  
102 19 Set. 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación. Hay cosas que no dan la salvación
101 12 Set. 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación VI. ¿Qué diferencia hay entre los dos casos? 
100  5 Set. 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación V. El conocimiento de la salvación 
099 29Ago 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación IV. El camino de la salvación 
098 22Ago 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación III. El camino de la salvación 
097 15Ago 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación II. El camino de la salvación 
096   8Ago 2010 Seguridad, certeza y gozo de la salvación I. El camino de la salvación 
095   1Ago 2010 El gozo del Señor, un gozo inefable.  De la obra: "El Cielo", de Gordon Keddie
094 25 Jul. 2010 C.H. Spurgeon.-El temor del Señor aumentará los dias; mas los años de los impíos...
093 18 Jul. 2010 C.H. Spurgeon.- Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento, y...
092 11 Jul. 2010 Sandra Bullock, workadict   (adictos al trabajo)
091   4 Jul. 2010 Diez formas para mejorar el Servicio de Adoración en la Iglesia
090 27 Jun.2010 El corazón del cristianismo. Rico Tice y Barry Cooper
089 20 Jun.2010 "Secret Sunshine" y el Dilema del perdón (tercera y última parte). José de Segovia
088 13 Jun.2010 "Secret Sunshine" y el Dilema del perdón (segunda parte). José de Segovia
087   6 Jun.2010 "Secret Sunshine" y el Dilema del perdón (primera parte). José de Segovia
086 30 May2010 Un canto a la gente buena.  Redacción es la Dirección de Protestante Digital
085 23 May2010 Un ángel alcohólico con 6 años.  Jaime Fernández
084 16 May2010 Un Oscar por estar callada.        Jaime Fernández
083  9 May.2010 Cuando el pecado funciona bien  (cuarta y última parte).  Howard Andruejol
082  2 May.2010 Cuando el amor supera al servicio.  Lucas Leys
081 25 Abr.2010 Cuando el pecado funciona bien  (tercera parte).  Howard Andruejol
080 18 Abr.2010 Cuando el pecado funciona bien (segunda parte). Howard Andruejol
079 11 Abr.2010 Cuando el pecado funciona bien (primera parte).  Howard Andruejol
078   4 Abr.2010 La prueba, ¿Porqué la fe tiene que ser probada?
077 28 Mar.2010 Apartemos nuestra mirada de las cosas visibles, para dirigirlas a las invisibles
076 21 Mar.2010 El cristiano no debe temer la muerte, sino desear la resurrección y la gloria
075 14 Mar.2010 Quitamos de estima a la vida presente lo que transferimos al deseo de vida celestial
074   7 Mar.2010 No aborrezcamos esta vida que lleva y anuncia las señales de la  bondad de Dios
073 28 Feb.2010 Para que no amemos excesivamente esta tierra, el Señor nos hace llevar nuestra cruz
072 21 Feb.2010 Para que aspiremos a la vida futura, el Señor nos convence de la vanidad presente
071 14 Feb.2010 Calvino. Sufrir la cruz. Diferencia entre la paciencia cristiana y la de los filósofos
070   7 Feb.2010 Calvino. Paciencia y constancia cristianas.Gozoso consentimiento a la Voluntad de Dios
069 31 Ene.2010 Juan Calvino. Sufrir pacientemente la cruz. El cristiano bajo la cruz no es un estóico
068 24 Ene.2010 Juan Calvino. Sufrir la cruz. La consolación espiritual supera toda tristeza y dolor
067 17 Ene.2010 Juan Calvino. Sufrir la cruz. La consolación de ser perseguidos por causa de la justicia
066 10 Ene.2010
Juan Calvino. Sufrir pacientemente la cruz. Dios nos corrige y mantiene en obediencia
065a 03 Ene.2010 Juan Calvino.Sufrir pacientemente la cruz. Es parte de la negación de nosotros mismos

Año 2009                              Presenta:   Pastor Diego Guirao            
                             
FECHA ÍNDICE DEL TEMA DE LA REFLEXIÓN
065 27 Dic   2009 ¡Gloria a Dios, el Señor del Universo!, porque nos ha enviado un salvador
064 20 Dic   2009 Recordamos el nacimiento de Jesús, el Señor Dios con nosotros
063 13 Dic   2009 ¡Jesús, la luz del mundo!
062   6 Dic   2009 ¡Cristo vendrá otra vez!
061 29 Nov  2009 ¡Jesús viene pronto!
060 22 Nov  2009 Juan Calvino. Sufrir la cruz. La cruz nos ejercita por la paciencia y la obediencia
059 15 Nov  2009 Juan Calvino. Utilidad de nuestra cruz. Engendra humildad y esperanza
058   8 Nov  2009 Juan Calvino. Por la cruz nos situamos plenamente en la gracia de Dios
057   1 Nov  2009 Juan Calvino. La cruz. El cristiano debe llevar su cruz en unión del Señor
056 25 Oct  2009 Juan Calvino. La abnegación nos permite aceptar todas las pruebas
055 18 Oct  2009
Juan Calvino. Descansar en la bendición de Dios, modera todos nuestros deseos
054 11 Oct  2009
Juan Calvino. La renuncia. La renuncia de nosotros mismos respecto a Dios
053   4 Oct  2009 Juan Calvino. La renuncia. La verdadera caridad procede del corazón
052 27 Set  2009 Juan Calvino. La renuncia: Nos debemos a todos, incluso a nuestros enemigos
051 20 Set  2009 Juan Calvino. La renuncia: El servicio al prójimo en el amor y la comunión mutuas
050 13 Set  2009
Juan Calvino. Renuncia a nosotros, como hombres: Humildad y perdón
049  6 Set   2009 Juan Calvino. La suma de la vida cristiana. Renuncia a nosotros mismos II
048 30 Ago  2009 Juan Calvino. El verdadero servicio de Dios: Buscar la Voluntad i la Gloria de Dios
047 23 Ago  2009 Juan Calvino. La Suma de la vida cristiana: Renuncia a nosotros mismos
046 16 Ago  2009 Descripción del  "Celo de Dios", según J.C. Ryle
045   9 Ago  2009 ¡Dios tiene un Plan, y su Voluntad se ha de cumplir!
044   2 Ago  2009 El poder y el dominio del soberano Dios
043 26 Jul.   2009 La identidad, origen y destino del cristiano
042 19 Jul.   2009 Velad hermanos, porque el Señor viene en breve
041 12 Jul.   2009 ¡Servios por amor los unos a los otros!
040   5 Jul.   2009 ¡Ninguno busque su propio bien, sino el del otro!
039 28 Jun.  2009 Plenitud de vida por medio del servicio
038 21 Jun.  2009
El Señor nos ha llamado amigos
037 14 Jun.  2009
La perfecta belleza y hermosura del Señor
036   7 Jun.  2009 El Señor Jesús vino a servir
035 31 May. 2009 La importancia de la Iglesia. -2ª parte-  John Stott
034 24 May. 2009 La importancia de la Iglesia 
033 17 May  2009 ¡No os preocupéis, porque Él tiene cuidado de vosotros!
032 10 May  2009 ¡Busca primero el reino de Dios!
031   3 May  2009 ¡Alégrate en tu Dios y Salvador!
030 26 Abr.  2009 ¡Sigue a la meta!
029 19 Abr.  2009 Libres de cargas; ¡corramos con libertad!
028 12 Abr.  2009 ¡La Libertad gloriosa de los hijos de Dios!
027   5 Abr.  2009 ¿Vives, Vivimos?
026 29 Mar. 2009 El pensamiento y conocimiento de Dios
025 22 Mar. 2009 El Dia Internacional de la Vida
024 15 Mar. 2009 El Padre celestial nos ama y quiere que nosotros le amemos
023   8 Mar. 2009 ¿Acaso estamos en el cielo, aquí en la tierra?
022   1 Mar. 2009 La Iglesia amante
021 22 Feb. 2009 La bendición del Señor y la responsabilidad del cristiano
020 15 Feb. 2009
Jesús es la luz del mundo
019   8 Feb. 2009 Sólo Jesús nos da vida eterna
018   1 Feb. 2009
Lo que nos caracteriza y distingue como cristianos
017 25 Ene. 2009 Los sedientos, los trabajados y cargados; ¡acerquémonos a Jesús!
016 18 Ene. 2009 ¿A quién iremos?
015 11 Ene. 2009
Ser y estar en la Iglesia.  José Mª Martínez   (6ª y última entrega)
014 04 Ene. 2009

Por el año nuevo que empieza
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AÑO 2008     REFLEXIONES SACADAS DEL BOLETIN DE LA IGLESIA       
013
07 Dic.  2008 Salvaguardando la dignidad de la Iglesia II  (5ª entrega)
012 30 Nov. 2008 Salvaguardando la dignidad de la Iglesia I   (4 entrega)
011 23 Nov  2008 Implicaciones de ser y estar en la Iglesia     (3ª entrega)
010
16 Nov. 2008 La necesidad de ser y estar en la Iglesia      (2ª entrega)
009 09 Nov. 2008 Ser y estar en la Iglesia     (Pastor D. José Mª Martínez)    (1ª entrega)
008 02 Nov. 2008 De los sagramentos. Confesión de fe de Westminster. Capítulos 27, 28 y 29
007 26 Oct. 2008 La comunión de los santos. Confesión de fe de Westminster.  Capítulo 26
006 19 Oct. 2008 La Iglesia, Confesión de fe de Westminster.  Capítulo 25
005
12 Oct. 2008 La naturaleza de la Iglesia
004 05 Oct. 2008 Estos son los riesgos que corren nuestros hijos
003 28 Set. 2008 El amor nunca falla
002 21 Set. 2008 Dios nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos
001 14 Set. 2008 La importancia de la Iglesia en la vida de un hijo de Dios




Semana del 26 de Diciembre.10 al 01 de Enero de 2011
La Navidad
Una figura del establo donde nació el Salvador, en Belén de Judá
Un dibujo que representa el establo en donde nació el Señor Jesús, en Belén de Judá
La Navidad es un tiempo de amor porque Dios nos amó primero y nos dio el regalo inefable de Su Hijo.

El Hijo de Dios, es un regalo
grandioso e inefable.  El que creó el universo se encarnó, o como algunos dicen, "se humanizó", para que le conozcamos como nuestro Señor, nuestro Dios, nuestro Salvador y así tengamos la vida eterna. Por esto en esta época cristianos y no cristianos nos hacemos regalos. Porque "Un Niño nos es nacido, un Hijo nos es dado…" decía el profeta Isaías. Su Nombre Emanuel, "Dios con nosotros", es el nombre honroso profetizado por Isaías y anunciado por el ángel Gabriel, pero conocido sólo por los creyentes verdaderos que vemos que el Hijo y el Padre uno son. "El que ha visto al Hijo ha visto al Padre" decía Cristo a Tomás. Testigos oculares afirmaron Su vida, muerte, resurrección y ascensión, y ahora estamos esperando Su Glorioso Regreso que El nos prometió y que los Apóstoles anunciaron.

En el Evangelio, o "Buenas Nuevas", conocemos el amor de Dios. Toda la Biblia proclama el amor de Dios, especialmente en la pasión del Cristo. "En esto conocemos el amor de Dios en que El dio Su vida por nosotros…" (I Juan 3:16). ¿Dónde encuentras tal amor en otras religiones? El Antiguo Testamento lo dice; el Nuevo lo grita: DIOS NOS AMA. Por eso el ángel, al anunciar Su nacimiento a unos pastores dijo, "Os traigo buenas nuevas de gran gozo que será para todo el pueblo."

¡La Navidad es una buena noticia! El Hijo de Dios vino y murió por nuestros pecados para que podamos ser perdonados y nacer de nuevo como hijos de Dios. ¿Es una Buena Noticia para nosotros? ¿Hemos olvidado el significado de la Navidad? ¿Recordamos a Cristo con amor y gratitud en esta época?

En las posadas, pastorelas, fiestas y comidas recordemos a Aquel Don Inefable que Dios nos ha dado. Testifiquemos a otros que necesitan oír que la Navidad es un mensaje cristiano y evangélico, no una fiesta pagana basada en fábulas y mitos de milenios pasados. Hagamos una celebración verdadera de alabanzas a Dios, de fe viva que confiesa que Jesús es nuestro Señor. No dejemos pasar esta Navidad sin compartir con otros cuánto amamos al Dios que nos dio a Su propio Hijo para salvarnos.

Hay otro aspecto de la Navidad que necesitamos ver con toda claridad. No es solamente un hecho histórico que estamos creyendo; es una experiencia personal que vivimos. No puede ser sólo una relación de segunda mano recibida por nacer en una cultura históricamente cristiana. Es una relación personal con ese Dios que ahora llamamos Padre porque hemos recibido a Su Hijo como Señor y Salvador. La Biblia dice: "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo…" (Rom. 10:9). También afirma: "Este es el testimonio que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en Su Hijo; el que tiene al Hijo tiene la vida y el que no tiene al Hijo no tiene la vida" (I Juan 5;11,12).  Es una relación que empieza con una decisión de creer en Cristo y arrepentirse de la vida pasada para vivir una nueva vida. Pero también es una vida de fe diaria que se entrega a Jesús como Señor para andar como El quiere y manda.

La Navidad debe significar para nosotros que hemos recibido ese regalo precioso del Hijo en nuestros corazones y que estamos viviendo para El ahora. Recibimos el Don y le ofrecemos nuestras vidas para usarnos como El quiere. Así debemos entender el mensaje navideño, amigos. Vivámoslo cada día del Nuevo Año para que sea nuestro testimonio de la realidad de Cristo en nuestro corazón. Este es el mensaje que la gente necesita ver y oír de nosotros.   

Por Samuel Clark


Semana del 19 al 25 de Diciembre de 2010
El indomable Hunting y el reto de amar

Es muy fácil hablar de amor; todo el mundo lo hace. Otra cosa muy diferente es saber de qué se está hablando.
Todos los que habéis visto la película "El indomable Will Hunting" (1997, Dirigida por Gus Van Sant) recordaréis uno de los momentos más impactantes, justo cuando el profesor le dice a Will: “Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable, ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que
Dios ha puesto un ángel en la tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni qué se siente al ser su ángel, al darle tu amor y darlo para siempre y pasar por todas las cosas; por el cáncer. No sabes lo que es dormir en un hospital durante dos meses cogiendo su mano porque los médicos vieron en tus ojos que el horario de visitas no iba contigo. No sabes lo que significa perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. "Dudo que te hayas atrevido a mar de ese modo" 

Muchos años antes, en la famosa "Love Story" (1970), basada en un guión del escritor Erich Segal, Oliver, uno de los protagonistas le pregunta a Jenni:
-
"¿Cómo puedes hacer eso; conocerme a fondo y seguir queriéndome?". Jenni responde: “El amor es ciego”. Frase que desde entonces hemos escuchado infinidad de veces en contextos muy diferentes.
Si queremos hablar de amor, tenemos que
ir a la fuente del amor. La Biblia dice que Dios es amor, esa es su esencia. En cierta manera, el amor de Dios como Padre, es ciego porque aunque puede ver todo lo que hay dentro de nosotros, nos sigue amando. Nosotros nos parecemos a Dios cuando aprendemos a amar de esa manera. Difícil, pero no imposible.
El verdadero amor lleva siempre consigo parte de sufrimiento y riesgo. Dios nos amó y se entregó por nosotros, y esa entrega llevó implícito el sufrimiento. Al Señor Jesús su amor por nosotros le costó ir voluntariamente a la muerte (¡y muerte de cruz!). Él se "arriesgó" por nosotros, y lo sigue haciendo cada día. El amor perfecto de Dios está revestido de sufrimiento, dolor y "ceguera" porque ninguno de nosotros tiene absolutamente nada que merezca la pena para Él.

Nuestro desafío hoy es amar y sufrir por aquellos a quienes amamos. El desafío es amar y entregarse. El amor sin entrega queda sólo en palabras bonitas. La entrega sin amor es sólo orgullo disimulado. El desafío para cada uno es amar a nuestra familia, a los amigos, a los que tenemos cerca. Y no sólo amarlos, sino entregarnos por ellos. El desafío es sufrir y arriesgarse por ellos; conocerlos más y seguir amándolos.

Y todavía podemos ir un paso más allá: El desafío que Dios pone delante de nosotros es amar a nuestros enemigos. Él lo hizo por nosotros, y tiene todo el derecho a pedir que nosotros hagamos lo mismo. No podemos ser los mejores "amigos" de quienes nos maldicen, pero sí podemos amarlos. Si podemos bendecirlos en el nombre del Señor. El desafío más grande para cada persona es entregar el corazón a su Creador, y permitir que Él lo llene de amor, de manera que deje de tener límites y se parezca cada día más al del Señor Jesús.
Jaime Fernández G. es escritor, músico y director del programa «Nacer de Novo» (TVG) 


Semana del 12 al 18 de Diciembre de 2010
Yo soy la luz del mundo

La luz del sol da gloria a Dios, su Creador
La luz del sol da gloria a Dios

Juan 8:12     “Jesús les habló, diciendo:
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida

Juan 1:9-12 “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba,  y el mundo por él fue hecho;  pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron,  a los que creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

Mateo 11:28-30   Venid a mí  todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros,  y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;  y
 
hallaréis descanso para vuestras almas
;  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.


Semana del 5 al 11 de Diciembre de 2010
¡Ved aquí al Dios vuestro!                Isaías 40:9

La esperanza de un nuevo amanecer: ¡Jesús viene pronto!

Isaías 40:1-11 

Consolaos,  consolaos,  pueblo mío,  dice vuestro Dios.

Hablad al corazón de Jerusalén;  decidle a voces que su tiempo es ya cumplido,  que su pecado es perdonado;  que doble ha recibido de la mano del Señor por todos sus pecados.

Voz que clama en el desierto: Preparad camino al Señor;  enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

Todo valle sea alzado,  y bájese todo monte y collado;  y lo torcido se enderece,  y lo áspero se allane.

Y se manifestará la gloria de Señor,  y toda carne juntamente la verá;  porque la boca del Señor ha hablado.

Voz que decía: Da voces.  Y yo respondí:   ¿Qué tengo que decir a voces?  Que toda carne es hierba,  y toda su gloria como flor del campo.

La hierba se seca,  y la flor se marchita,  porque el viento de Señor sopló en ella;  ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba,  marchítase la flor;  mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Súbete sobre un monte alto,  anunciadora de Sion;  levanta fuertemente tu voz,  anunciadora de Jerusalén;  levántala,  no temas;  di a las ciudades de Judá:   ¡Ved aquí al Dios vuestro!

He aquí que el Señor, el Señor vendrá con poder,  y su brazo señoreará;  he aquí que su recompensa viene con él,  y su paga delante de su rostro.

Como pastor apacentará su rebaño;  en su brazo llevará los corderos,  y en su seno los llevará;  pastoreará suavemente a las recién paridas.


Semana del 28 de Noviembre al 4 de Diciembre de 2010
Los precursores de la Reforma Protestante:
Juan Hus   (Siglo XIV)        Por Luisa Jeter de Walker

Juan Hus, en Bohemia (hoy República Checa), nacido en 1369, fue un lector de los escritos de Juan Wycliffe y predicó sus doctrinas; especialmente proclamó la liberación de la autoridad papal. 

Juan Hus, prereformador en Bohemia (Rep.Checa)
Juan  Hus,
prereformador en Bohemia 
Jua Hus es juzgado en el Concilio de Constanza
Juan Hus es juzgado en el Concilio
de Constanza

Fue hecho rector de la Universidad de Praga, y por un tiempo tuvo una influencia dominante por toda Bohemia.

El Papa le excomulgó y puso la ciudad de Praga bajo censura eclesiástica mientras él permaneciera allí.

Juan Hus se retiró, pero desde su lugar de escondite enviaba cartas reafirmando sus ideas.


Juan Hus muere quemado en la hoguera
Juan Hus muere
en la hoguera

Después de dos años consintió en ir  ante el concilio de la Iglesia Católica Romana en Constanza, en Baden, en la frontera de Suiza, habiendo recibido un salvo conducto del emperador  Segismundo.

Pero el pacto fue violado,  sobre la base de que    “la fe no se  guardaría con herejes.”


Juan Hus fue condenado y quemado en la hoguera el 6 de julio de 1415, pero su mensaje y su martirio despertaron en su patria un elemento de  reforma.


Semana del 21 al 27 de Noviembre de 2010
Los precursores de la Reforma Protestante:
C. Jhon Wycliffe (Siglo XIV)        Por Luisa Jeter de Walker

John Wycliffe empezó el movimiento en Inglaterra en favor de la libertad del poder romano y de la reforma en la iglesia. Nació en 1324 y se educó en la Universidad de Oxford, donde llegó a ser doctor en teología, y el dirigente en los consejos que se llevaban a cabo en dicha institución.

Jhon Wycliffe, prereformador inglés Siglo XIVJhon Wycliffe, 
Prereformador inglés
Jhon Wycliffe, instruye a sus discípulos

John Wycliffe instruye a sus discípulos: Los lolardos

Atacaba a los frailes mendicantes y al sistema del monacato; rechazaba y se oponía a la autoridad del Papa en Inglaterra.

Escribió en contra de la doctrina de la transubstanciación, considerando al pan y al vino merameramente como símbolos e instaba a que el servicio de la Iglesia fuese más simplificado, de acuerdo con el modelo del Nuevo Testamento. 

 
Página de la Biblia
traducida por Wycliffe
al inglés
Una Página del Nuevo Testamento traducido al inglés
En otros países hubiese sufrido martirio, pero en Inglaterra fué protegido por el más poderoso de los nobles. Aunque algunas de sus doctrinas fueron condenadas por la universidad de Oxford, se le permitió retirarse a su parroquia en Lutterworth, y permanecer como sacerdote sin que se le molestase.

La mayor obra de Jhon Wycliffe fue su traducción del Nuevo Testamento al inglés, terminado en 1380.
El Antiguo Testamento, traducido con la ayuda de algunos de sus amigos, apareció en 1384, el año de su muerte.
Sus seguidores fueron llamados “lolardos”, en un tiempo un grupo numeroso, pero bajo los reyes Enrique IV y Enrique V fueron perseguidos y finalmente exterminados.  

La predicación de Jhon Wycliffe y su traducción de la Biblia al inglés  prepararon el camino para la Reforma Evangélica o protestante del siglo XVI.



Semana del 14 al 20 de Noviembre de 2010
Los precursores de la Reforma Protestante:
Los Valdenses.      Por Luisa Jeter de Walker


Pedro Valdo, el comerciante predicador de la Palabra
Estatua de Pedro Valdo

Los Valdenses surgieron en el mismo tiempo, 1170, con Pedro Valdo, un comerciante de Lyon, que leía, explicaba, predicaba y circulaba la Escritura, a la cual apelaba en contra de las costumbres y las doctrinas de los católicos romanos.

Estableció una orden de evangelistas, “los hombres pobres de Lyon”, que anduvieron por el centro y sur de Francia, ganando adeptos.

Fueron cruelmente perseguidos, pero sacados de Francia 
encontraron albergue en los valles del norte de Italia, y a pesar de lo siglos de persecución han permanecido, y constituyen hasta hoy una parte del grupo comparativamente pequeño de evangélicos en Italia.

Un cristiano Valdense predica el evangelio
Un cristiano Valdense predica la Palabra de
Dios en  la calle.
Los Valdenses.-
Fuente: http://www.reformiert-online.net
El movimiento prereformista de los Valdenses se unió – después de una profunda reflexión – al  movimiento de la Reforma en 1532.

Con esto, cambió su imagen: Un movimiento no muy organizado se convirtió en una Iglesia constituida con una clara estructura. Los Valdenses tenían carisma, y, por ende, crecieron.  

En el año 1555 se edificaron las primeras iglesias propias, lo que expresa la orientación del movimiento hacia la vida pública. También es una expresión de autoestima.

El Símbolo Valdense editado en un Sello de CorreosSímbolo Valdense en un
sello de Correos italiano

Sin embargo, esta fase de expansión duró poco. La Contrarreforma destruyó todas las congregaciones salvo un pequeño resto en los valles del Piamonte y redujo a los Valdenses a sus antiguas regiones alrededor de Torre Pelice. En este gueto alpino, las comunidades valdenses sobrevivieron cerca de 150 años – no siempre perseguidas, pero siempre reprimidas. Sólo el extremo aislamiento de la región y la intervención a su favor de algunos cantones suizos y ciudades ingleses las salvó de un destino peor. Al principio del siglo XVIII se inició una fuerte recatolización, por lo que una parte de los Valdenses abandonó el Valle de Piamonte, trasladándose a Wurttemberg en Alemania y fundando nuevas congregaciones allí.

En este contexto aparece Henri Arnaud (1641-1721). En 1685, Arnaud huyó del Piamonte a Ginebra, desde donde volvió algún tiempo después. En 1699, después de su segunda expulsión, se convirtió en pastor de la colonia valdense de Dürrmenz-Schönenberg en Wurttemberg. Después de 1848, los Valdenses italianos recibieron todos los derechos ciudadanos. En el contexto de la piedad del avivamiento y las actividades misioneras que conlleva, nacen en toda Italia pequeñas congregaciones valdenses (por ejemplo en Torino, Florencia, Roma y Sicilia). Muchos emigran, sobre todo a la región del Río de la Plata en Argentina y Uruguay. En 1905, las antiguas y nuevas congregaciones se reúnen en la “Chiesa Evangélica Valdese” (Iglesia Evangélica Valdense). Hoy en día, ésta tiene en Italia 135 congregaciones con unos 28.000 miembros (11.000 viviendo en los valles del Piamonte). El trabajo de la Iglesia Evangélica Valdense pone un claro énfasis en la diaconía. La Iglesia Valdense tiene una facultad propia en Roma.
                  
 
Semana del 7 al 13 de Noviembre de 2010
Los precursores de la Reforma Protestante:
Valdo, Wycliffe, Hus y Savonarola

Surgieron dentro de la Iglesia Católica Romana cinco grandes movimientos de reforma entre los años 1000 y 1500 que prepararon el terreno para la Reforma Evangélica o Protestante en 1517 y los años siguientes.

Estos movimientos fueron aplastados por la persecución, pero los Albigenses y los Valdenses en Francia, Juan Wycliffe y sus seguidores (los lolardos) en Inglaterra, Juan Hus en Bohemia (hoy República Checa) y Jerónimo Savonarola en Italia, todos ellos fueron usados por Dios para despertar la conciencia del pueblo, y dirigirlo hacia la Biblia.

A.- Los Albigenses  (Siglo XII)
El Papa Inocencio III envia una
  Cruzada contra los Albigenses
Albigenses cautivos por el Papa Inocencio III
 Albigenses muertos por los soldados del Papa
Albigenses muertos por los soldados del Papa

Poco se sabe de las doctrinas de los albigenses que surgieron en el sur de Francia alrededor del año 1000 y alcanzaron prominencia en 1170, pero amaban la Biblia y es probable que ellos hicieran la primera traducción de las Sagradas Escrituras a un idioma común. Repudiaban la autoridad de la tradición, circulaban el Nuevo Testamento y se oponían a las doctrinas católico romanas del purgatorio, a la adoración de las imágenes y a las pretensiones sacerdotales.

Cualquiera que leía la Biblia podía observar la discrepancia entre la vida disoluta del clero católico y las enseñanzas de Cristo, entre algunas de las doctrinas católico romanas y la doctrina apostólica, y entre la hermandad sencilla del Nuevo Testamento y la jerarquía rica, ambiciosa y explotadora del pueblo que desde Roma dominaba todo aspecto de su vida.

El Papa y su corte en vez de ser amonestados por la Biblia, optaron por prohibir su lectura por los laicos en el idioma común. Aplicaron contra los albigenses y otros reformadores subsiguientes, la política de exterminación de los herejes para acabar con la herejía. Al matar a casi todos los habitantes de la región donde radicaban los albigenses, lograron  acabar con la “secta” tan odiada
                                                

Semana del 31de Octubre al 6 de Noviembre de 2010
Conmemoración de El dia de la Reforma de la Iglesia cristiana
31 de Octubre de 2010

Monumento a Precursores de la Reforma de la Iglesia En este Domingo se conmemora el dia de La Reforma. Otro año más en que nosotros, por la Gracia de Dios, también queremos añadirnos a la gran cantidad de Congregaciones de la Iglesia de Cristo que recuerda en este dia la gran efemérides.  
Dentro de sus designios, y para proteger a la Iglesia de su Hijo Jesucristo, Dios levantó a hombres valientes llenos del Espíritu Santo y de amor cristiano al mundo, como Valdo, Wycliffe, Hus y Savonarola, entre otros, quienes cada  uno
en su tiempo, pusieron de manifiesto los errores de la Iglesia de Roma, con sus escritos y sus enseñanzas a la gente, que en algunos casos les llevó al sacrificio, dando sus vidas por la defensa de la Palabra de     
Dios. Estos hombres han sido llamados los precursores de la Reforma.  Ponemos a vuestro alcance "un blog" que muestra una pequeña biografía de alguno de ellos.

La Reforma de la Iglesia cristiana que inició Martín Lutero, tuvo su punto crucial cuando este hombre de Dios, monje agustino, profesor y predicador, fiel a la Iglesia de Roma y sujeto a la obediencia a ella, leyendo las Sagradas Escrituras y tras haber visto "in situ" en su viaje a Roma, la decadencia y corrupción del Papado, no pudo soportar más al ver el abuso del Papa León X, que para conseguir  recursos económicos, enviaba a sus monjes a vender indulgencias.
(Según la doctrina de la Iglesia de Roma, "una indulgencia es la remisión -parcial o total- del castigo temporal en el Purgatorio, que aún se mantiene después de que la culpa ha sido eliminada por la absolución").

Lutero clava 95 Tesis en la puerta de Wittenburg
Lutero reunido en casa con su familia
Lutero clava las 95 tesis en Wittenberg                                     Lutero canta y toca el laud con su familia

Ante esta situación de abandono y corrupción, Martín Lutero que creía en la "Justificación por la fé", según la enseñanza de la Palabra de Dios, en Romanos, 5:1, predicó en contra de las indulgencias en varias ocasiones; al final, como una invitación abierta a debatirlas y para mostrar su rechazo, el 31 de Octubre de 1517 clavó en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg las 95 tesis contra las indulgencias.
En el enlace que sigue a continuación, hay una información histórica bastante verídica sobre la controversia por las indulgencias y otros hechos posteriores que acontecieron.

El muro de los Reformadores    -   Parque de los Bastiones   Ginebra  (Suiza)
Los reformadores Guillermo Farel, Juan Calvino, Teodoro Beza y John Knox En el muro está
grabado:

Post

Tenebras
Lux


Después
de las tinieblas,
la luz
Los Reformadores de la Iglesia cristiana Guillermo Farel, Juan Calvino, Teodoro Beza y Juan Knox , constituyen las esculturas principales de este Monumento   Internacional de la Reforma, generalmente conocido con el nombre de Muro de los Reformadores; se halla en Ginebra (Suiza). Elevado en el actual Parque de los Bastiones y con una longitud cercana al centenar de metros.

En los siglos XVI y XVII  nuestro Dios levantó hombres conducidos por el Espíritu Santo que batallaron contra el poder de las tinieblas y vencieron porque su maestro, el Señor Jesús, había vencido al maligno, y por eso, fueron más que vencedores, llevando un llema:
 
Sólo la fe,  
Sólo la Escritura,  Sólo Cristo,  Sólo a Dios Gloria.

 

Semana del 24 al 30 de Octubre de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
El lazo indestructible y el lazo quebradizo

Pues bien, amado hijo de Dios, tenga presente estas dos cosas: no hay ningún lazo más fuerte que el del parentesco, y nada hay tan delicado como el lazo de la comunión. Todo el poder y el consejo de la tierra y del infierno reunidos no pueden anular el primero, mientras que un deseo torpe o una palabra frívola basta para romper el segundo.
Si usted está entristecido sin saber la causa, humíllese delante de Dios, escudriñe sus caminos. Y cuando descubra al ladrón
que le ha robado el gozo, sáquelo de una vez a la luz, es decir, confiese su pecado a Dios, su Padre; júzguese por la escasa vigilancia que usted ha ejercido sobre su alma, la cual ha permitido que el enemigo entrara. Pero no confunda nunca su salvación con el gozo de la misma.

Con todo, no se imagine que Dios juzgue con más suavidad el pecado del creyente que el del que no cree. Dios no tiene dos procederes distintos para tratar el pecado. Él no puede pasar por alto los pecados del creyente más ligeramente que los pecados de aquellos que rechazan a su Hijo. Pero la gran diferencia es que Dios conocía todos los pecados del creyente, y los puso todos sobre el Cordero que él mismo proveyó, quien cargó con todos ellos en la cruz del Calvario. Allí fue discutida y resuelta la gran cuestión de la culpabilidad del creyente, desde su punto de vista penal. El castigo que él merecía cayó sobre su bendito sustituto, "quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero" (1 Pedro 2:24).

El que rechaza a Cristo debe sufrir el castigo de sus propios pecados en su cuerpo para siempre, en el lago de fuego. Mas, cuando el que está salvo cae en falta, la cuestión del pecado, en su aspecto penal, no puede ser suscitada de nuevo, ya que el mismo Juez (Jesús) la resolvió de una vez para siempre en la cruz. Pero la cuestión de la comunión se plantea en el creyente, por el Espíritu Santo, cada vez que lo entristece.
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 17 al 23 de Octubre de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
Lazos familiares

Veamos el siguiente ejemplo: Su hijo le ha desobedecido. El semblante del niño manifiesta que ha hecho algo que no debía. Media hora antes disfrutaba paseando con usted en el jardín, admirando lo que usted admiraba, alegrándose con aquello con que usted se alegraba. En otras palabras, estaba en comunión con usted; sus sentimientos y gustos eran iguales a los suyos. Pero al desobedecer, todo ha cambiado; el niño permanece en un rincón, con una cara que refleja la tristeza de su corazón. Usted le asegura que lo perdonará tan pronto como confiese su falta; pero el orgullo y la terquedad del niño no le permiten hacerlo.
¿Qué sucedió con la alegría que gozaba media hora antes? Ha desaparecido por completo. Y ¿por qué motivo? Porque la comunión que existía entre usted y su hijo se ha interrumpido.

Y el parentesco que existía media hora antes entre usted y su hijo, ¿ha desaparecido también? ¿Se ha roto o se ha interrumpido? Claro que no. Su parentesco depende de su nacimiento. Su comunión con usted depende de su conducta. El desenlace de esta escena lo prueba. Al cabo de un momento el niño deja su rincón, con una voluntad quebrantada y un corazón humilde; le confiesa toda su culpa, de tal modo que usted comprende que él aborrece la desobediencia tanto como usted. Entonces lo toma en sus brazos y lo cubre de besos. ¡Ve qué cambio se ha producido en el rostro del niño! Ha recobrado el gozo porque la comunión ha sido restaurada.
Cuando David pecó tan gravemente en el caso de la mujer de Urías, no dijo a Dios: «Vuélveme tu salvación», sino: "Vuélveme el gozo de tu salvación" 
(
Salmo 51:12).

Continuemos nuestra supuesta historia y llevemos el caso un poco más allá. Supongamos que mientras su hijo se quedaba en el rincón de la habitación, sin muestras de arrepentimiento, se oyera alrededor de su casa clamar a sus vecinos: —¡lncendio, incendio!— ¿Qué sucedería con su hijo? ¿Lo dejaría en la casa para que fuera consumido por el fuego? ¡Increíble!
Lo más probable es que él sea la primera persona que usted saque y ponga a salvo. No hay duda; usted sabe perfectamente que el amor paternal o maternal es una cosa y que el gozo de la comunión es otra muy distinta.
Ahora bien, cuando el creyente peca, la comunión con el Padre se interrumpe temporalmente, y el creyente carece de gozo hasta que con corazón arrepentido se vuelva al Padre y le confiese su pecado. Entonces, creyendo en la Palabra de Dios, sabe que es perdonado, porque la Palabra declara terminantemente que "si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (
1 Juan 1:9).
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 10 al 16 de Octubre de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
El gozo de la salvación

Hallará en las Escrituras que, si usted es salvo por la obra de Cristo y está seguro de ello por la Palabra de Dios, va a conservar el gozo de la salvación por el Espíritu Santo que mora en cada creyente.
Conviene tener presente que toda persona salva todavía tiene en sí «la carne», esto es, la naturaleza pecaminosa en que ha nacido, la que empezó a manifestarse desde sus más tiernos años. El Espíritu Santo en el creyente resiste a «la carne» y se ve entristecido por cualquier manifestación de ella, ya sea de pensamiento, de palabra o de obra.
Cuando el creyente anda como es digno del Señor, el Espíritu Santo produce en el alma su fruto, que es: "amor, gozo, paz…" (Gálatas 5:22) 
Si anda en camino carnal o mundano, el Espíritu se entristece y esos frutos menguan en mayor o menor proporción.

Expondré su situación como creyente de la siguiente forma:
La obra de Cristo y su salvación subsisten juntamente, o se vienen abajo.
Su modo de andar  y su gozo subsisten juntamente, o se vienen abajo.

Si la obra de Cristo se viniera abajo (lo cual es imposible, gracias a Dios), su salvación caería juntamente con ella. Si su modo de andar no es bueno (¡ande con cuidado, porque esto es muy posible!), entonces la alegría también se irá.
En los Hechos de los Apóstoles se dice que "las iglesias", es decir, los primeros cristianos, andaban "en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo" (
Hechos 9:31). También vemos que "los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo" (Hechos 13:52).
Mi gozo espiritual es proporcional a la conducta que observe después de mi conversión.
¿Ve ahora en qué consiste su equivocación? Usted confunde el gozo de la salvación con la seguridad de la misma; estas dos cosas son enteramente diferentes. Cuando, por seguir su propia voluntad, por un espíritu mundano o por dejarse llevar de la ira entristeció al Espíritu Santo y, por consiguiente, perdió el gozo, creyó haber perdido también su salvación. Pero no es así. Una vez más le repito:

Su salvación depende de la obra que Cristo hizo por usted.
Su certeza depende de lo que la Palabra de Dios dice con respecto a usted.
El gozo de la salvación depende de no entristecer al Espíritu Santo que habita en usted.

Si usted, como hijo de Dios, entristece al Espíritu Santo, su comunión con el Padre y el Hijo quedará interrumpida, a lo menos por algún tiempo. Y sólo cuando reconozca y confiese su pecado, el gozo de aquella comunión le será devuelto.
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)

Semana del 3 al 9 de Octubre de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
¿A quién podemos creer?  -2-

En cierta ocasión, un hombre angustiado le dijo a un siervo de Dios
—Señor,  yo no puedo creer.
A lo que el cristiano contestó con gran acierto:
—¿De veras?  ¿Y 
quién es al que no puede creer?

Esta sencilla pregunta le abrió los ojos. Hasta entonces había pensado que la fe era alguna cosa misteriosa que debía sentir dentro de sí, y que sin sentirla no podía tener la seguridad de su salvación. Pero la verdadera fe no fija la mirada dentro de sí mismo, sino afuera, en Cristo y en su obra cumplida; escucha confiadamente el testimonio que un Dios fiel da de Cristo y de su obra.

Por mirar al exterior, al Salvador, tenemos la paz del alma, la paz interior. Cuando un hombre vuelve su rostro hacia el sol, no puede ver la sombra de su cuerpo detrás de él. Uno no puede mirar a sí mismo y a la vez mirar a un Cristo glorificado en el cielo.
Así, pues, vemos que el bendito
Hijo de Dios gana mi confianza. Su obra cumplida me da la eterna seguridad de mi salvación. Y la palabra de Dios tocante a los que creen en él me da la firme certeza de tal seguridad. En Cristo y en su obra encuentro el camino de la salvación; en la Palabra de Dios hallo el conocimiento de esa salvación.

Quizás alguno de mis lectores diga: «Si soy salvo, ¿por qué experimento tantas fluctuaciones de ánimo? Pues a menudo pierdo la alegría y me siento tan desdichado y abatido como antes de mi conversión».
Esta pregunta me lleva a tratar el tercer punto: el gozo de la salvación.

©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 26 de Septiembre al 2 de Octubre de 2010
 Seguridad, certeza y gozo de la salvación
¿A quién podemos creer?

Voy a presentar otro ejemplo para explicar mejor esta cuestión.
—Una tarde, estando usted en su casa entra un individuo y le dice que el jefe de la estación ferroviaria cercana acaba de morir arrollado por el tren. Pero dicho sujeto es conocido como el más atrevido embustero en toda la vecindad. ¿Creería usted, o se esforzaría siquiera en dar crédito a tal persona?
—Claro que no —me contesta.
—Y ¿por qué no?
—Porque conozco demasiado a ese individuo como para creer en sus palabras.
—Pero, dígame, ¿cómo sabe que no le cree? ¿Acaso mirando en usted mismo, en su fe, en sus propios sentimientos?
—No, señor; me fijo en quien me anunció aquella noticia.

Luego entra un vecino y dice:
—Un tren de carga arrolló al jefe de la estación y lo mató en el acto.
Después de salir este último, usted dice prudentemente:—Creo en parte lo que este hombre me contó, porque, por lo que recuerdo de él, sólo me ha engañado una vez, aunque lo conozco desde muchacho.
De nuevo le pregunto: ¿Cómo sabe ahora que en parte da crédito a este hombre? ¿Acaso considerando su propia fe?
—No —contesta—; tengo en cuenta a quien me da aquel informe.
Apenas salido este hombre de su casa, entra un tercero. Éste, que es un amigo cuya veracidad le inspira la confianza más absoluta, le anuncia las mismas tristes noticias. Entonces usted dice:
—Ahora, diciéndomelo usted, lo creo.

Insisto, pues, en mi pregunta que, como recordará, no es sino repetición de la suya:
— ¿Cómo es que cree a su amigo con tanta confianza? 
Usted contestará:
—Es porque él nunca me ha engañado, ni lo creo capaz de engañarme jamás.
Pues bien, de igual manera
si yo creo en el Evangelio, es por Aquel que me trae las noticias.
"Si recibimos el testimonio de
los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo… El que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso,  porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo"  (1 Juan 5:9,10)
"Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia" (
Romanos 4:3).
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)

Semana del 19 al 25 de Septiembre de 2010
 Seguridad, certeza y gozo de la salvación
Hay cosas que no dan la salvación

Cuídese bien de confiar, para la salvación de su alma, en sus propósitos de enmienda, en sus buenas obras, en sus prácticas o sentimientos religiosos, o en su educación moral recibida desde su niñez. Puede confiar firmemente en estas cosas y, sin embargo, perderse eternamente. La fe más débil en Jesucristo lo salva por toda la eternidad, mientras que la fe más firme en cualquier otra cosa que no sea Jesús mismo, no es más que el fruto de un corazón engañado y engañador; es el ramaje con el que el enemigo cubre la trampa de la eterna perdición.
En el Evangelio, Dios coloca sencillamente ante usted al Señor Jesucristo, y le dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (
Mateo 3:17).
Le dice que, con toda seguridad, puede confiar en el Señor Jesús, pero confiar en sí mismo es un peligro mortal.
¡Bendito, eternamente bendito seas tú, Señor Jesús! ¿Quién no confiará en ti y ensalzará tu nombre?

Una joven y su problema

—Creo verdaderamente en él —me dijo con cierta tristeza una joven—; sin embargo, no me atrevo a decir que soy salva por temor a mentir.

Esta joven era hija de un carnicero y su padre había ido aquel día a la feria.
—Supongamos —le dije— que cuando tu padre vuelva a casa, le preguntes cuántos carneros compró en la feria, y él te conteste que ha comprado diez. Poco después llega un hombre y te pregunta cuántos carneros compró tu padre en la feria. ¿Acaso le responderías que no quieres decirlo por temor a mentir?
La madre, que escuchaba la conversación, dijo con cierta indignación: «Eso sería como decir que tu padre es un mentiroso».
¿No cree usted que esta joven, a pesar de su buena intención, hacía a Jesucristo un mentiroso cuando decía: «Yo creo en el Hijo de Dios y, sin embargo, no me atrevo a decir que tengo vida eterna, por temor a mentir»? ¡Qué atrevimiento!

—Pero, ¿cómo puedo estar seguro de que verdaderamente creo? —dice otro—. Muchas veces me he esforzado por creer y he buscado en mi interior para ver si tengo fe, pero cuanto más busco, menos la hallo en mí.

Amigo mío, la manera en que mira estas cosas no puede darle otro resultado, y el decir que se esfuerza en creer demuestra claramente que anda equivocado.

©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)

Semana del 12 al 18 de Septiembre de 2010
 Seguridad, certeza y gozo de la salvación
¿Qué diferencia hay entre los dos casos?  -VI-

Ahora bien, ¿cuál de estas dos familias le parece que estaba más salva? Tal vez diga que la segunda, cuyos miembros gozaban de la tranquilidad que les daba la confianza en Dios.
Pues, si así lo cree, está en un error. Ambas familias estaban igualmente a salvo; en ambas la salvación dependía de que Dios viera la sangre afuera, y no de los sentimientos de quienes vivían adentro. Y si usted también quiere estar seguro de su propia salvación, no escuche el testimonio fluctuante de sus emociones interiores, sino el testimonio infalible de la Palabra de Dios: "De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna"  (Juan 6:47).

De las dudas a la certeza  
A fin de aclarar este punto, me serviré de un ejemplo tomado de la vida diaria. Cierto ganadero, no teniendo suficientes pastos para su ganado, pide en arrendamiento un hermoso pastizal próximo a su finca. Pasa algún tiempo sin recibir contestación del propietario. Entre tanto, un vecino suyo lo visita y procura animarlo, diciendo:
—Estoy seguro de que te arrendará el pastizal. ¿No te acuerdas de que en la Navidad pasada, su propietario te regaló algo de su cacería, y días después, al pasar frente a tu casa, te saludó amablemente?
Estas palabras parecen dar ánimo al ganadero. Pero, al siguiente día se encuentra con otro de sus vecinos, quien le dice:
—¡Me temo que no te arrendará el pastizal! El señor B. también lo solicitó, y ya sabes cuánta amistad lo une con el propietario.
Y las esperanzas del pobre ganadero se desvanecen como pompas de jabón.
Por fin recibe una carta y, al reconocer la letra del propietario del pastizal, la abre con viva ansiedad, la cual va convirtiéndose en satisfacción a medida que avanza en la lectura.
—Todo está arreglado —dice a su esposa—. ¡Se acabaron las dudas y los temores! El dueño del pastizal me arrienda el campo por todo el tiempo que lo necesite, y en condiciones ventajosas para mí; esto me basta. ¡Qué me importa ahora lo que digan los demás! La palabra del dueño contenida en esta carta me asegura la posesión.

¡A cuántas personas les sucede lo del ganadero! Al escuchar las opiniones de otros o los sentimientos del propio corazón engañoso, se dejan llevar de acá para allá, perplejas y afligidas, cuando bastaría recibir la Palabra de Dios como siendo Su Palabra; entonces la seguridad pasaría a ocupar el puesto de las dudas.

La Palabra de Dios dice que el que cree es salvo, y el que no cree está condenado. Ambos casos son seguros porque Dios es quien habla. "Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos" (Salmo 119:89); y para el creyente de corazón sencillo, su Palabra lo decide todo.
"El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?"  (
Números 23:19).

Más pruebas no hay que exigir - Ni más demostración.
Pues sé que Cristo al morir - Cumplió mi salvación.

Tal vez el lector diga: «¿Cómo puedo estar seguro de que tengo la verdadera fe?»
A esta pregunta sólo cabe contestar de la siguiente manera: ¡Tenga usted confianza en el verdadero Salvador, esto es, en el bendito Hijo de Dios!
No es cuestión de saber si su fe es mucha o poca, fuerte o débil, sino de saber si la Persona en quien ha confiado es digna de confianza. Hay quien se agarra de Cristo con la fuerza del que está ahogándose; otro apenas toca el borde de su túnica; con todo, ambos están igualmente salvos. Los dos han comprendido que en sí mismos, no hay nada digno de confianza, pero que pueden confiar en Cristo con toda seguridad, contar con Su Palabra y descansar en la obra perfecta y de eterna eficacia que él hizo en la cruz. Esto es lo que significa creer en él.

©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 5 al 11 de Septiembre de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
El conocimiento de la Salvación V

Antes que lea usted en la Biblia el versículo que muestra cómo el creyente puede saber que tiene la vida eterna, voy a redactarlo del modo equivocado como algunos lo entienden en su imaginación. Helo aquí: «Estos gozosos sentimientos os he dado, a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sintáis que tenéis vida eterna».
Abra ahora la Biblia en
1 Juan 5:13  y compare este supuesto texto con el auténtico de la inmutable Palabra de Dios: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna". Que pueda decir como David: "Aborrezco a los hombres hipócritas; mas amo tu ley"  
(
Salmo 119:113).

Dos casos opuestos
La Sagrada Escritura relata un acontecimiento que viene muy al caso para explicar cómo podemos estar seguros de la salvación, según el verso anteriormente citado: es la salida del pueblo de Israel de la tierra de Egipto
(
Éxodo 12).  ¿Cómo podían estar seguros de su salvación los primogénitos de Israel durante la terrible noche de la Pascua mientras Jehová había pronunciado la sentencia de muerte sobre los primogénitos de cada casa en Egipto? Ahora, imaginariamente trasladémonos a ese tiempo; visitemos dos casas de los israelitas y oigamos lo que allí se dice.
En una de ellas encontramos a los miembros de la familia temblando de miedo y llenos de dudas.
—¿Por qué están ustedes tan asustados y pálidos? —les preguntamos. El primogénito nos dice que el Ángel Heridor pasará por toda la tierra de Egipto, matando a los primogénitos y que, por lo tanto, no sabe qué será de él en tan terrible noche. Y agrega:
—Cuando el Heridor haya ido más allá de nuestra casa y la noche del castigo haya terminado, entonces sabré que he sido salvo. Pero mientras tanto, no puedo estar perfectamente seguro. Nuestros vecinos dicen que están seguros de ser salvos, pero creemos que son muy presumidos. Lo único que puedo hacer es dejar pasar esta larga y triste noche esperando que me vaya bien.

Entonces lo interpelamos nuevamente:
—¿Acaso el Dios de Israel no ha provisto un medio para dar seguridad a su pueblo?
—Claro que sí, y nosotros ya lo hemos puesto en práctica. Rociamos debidamente la sangre de un cordero de un año, sin mancha ni defecto, sobre el dintel y los dos postes de la puerta de nuestra casa; pero a pesar de esto, no estamos seguros del todo de salir librados.
Dejemos a estas gentes atribuladas por la duda y entremos en la casa vecina. ¡Qué contraste se ofrece allí! La paz se refleja en todos los rostros. Los vemos listos para marchar, ceñidos sus vestidos, bastón en mano y comiendo de pie el cordero asado.

Entonces les preguntamos:
—¿Cuál es la causa de su alegría y tranquilidad en una noche tan sombría como ésta?
—Estamos aguardando de parte del Señor las órdenes de partir; entonces daremos para siempre el último adiós al látigo del cruel capataz y a la dura esclavitud en Egipto.
—Pero, ¿olvidan que esta noche el Ángel de Dios recorre la tierra hiriendo a los primogénitos?
—No, no lo olvidamos, pero sabemos que nuestro primogénito está seguro. Rociamos la sangre del cordero conforme al mandato de nuestro Dios.
—En la casa vecina también lo hicieron, sin embargo, allí todos están tristes porque dudan de su seguridad.
—Pero, además de la sangre rociada, tenemos el testimonio que Dios mismo nos dio por medio de su Palabra inmutable. Dios dijo: "Veré la sangre y pasaré de vosotros" (Éxodo 12:13). Él está satisfecho con ver la sangre allí afuera, y nosotros descansamos seguros en su Palabra aquí adentro. La sangre rociada nos da la salvación. La palabra que Dios pronunció nos da la seguridad de ella.
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 29 de Agosto al 4 de Septiembre de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
El camino de la Salvación IV


El amigo generoso y el cordero

Este es como un cuadro pintado por Dios mismo acerca de la salvación de un pecador.
Por nuestros pecados su justicia exige la muerte, el justo castigo. La única alternativa es la muerte de un sustituto aprobado por Dios. El hombre jamás hubiese hallado lo que necesitaba para salir de su desesperada situación; pero Dios lo encontró en la persona de su Hijo. Él mismo proveyó el Cordero. Juan el Bautista, al fijar su mirada en Jesús, quien se acercaba a él, dijo a sus discípulos: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29).

 Y en efecto, Jesús subió a la cruz del Calvario, "como cordero fue llevado al matadero" (Isaías 53:7); allí "padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 Pedro 3:18). "El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación" (Romanos 4:25). De modo que Dios no quita ni una tilde de sus justas y santas reclamaciones contra el pecado cuando justifica, es decir, cuando absuelve de toda culpa al pecador que cree en Jesús (Romanos 3:26). ¡Bendito sea Dios por tal Salvador, y por tal salvación!
"¿Crees tú en el Hijo de Dios?" (
Juan 9:35). «Sí», contesta usted, «como pecador digno de ser castigado he encontrado en Cristo, a Uno en quien puedo confiar con toda seguridad. Verdaderamente creo en él». Entonces Dios le atribuye todo el valor del sacrificio de Cristo en la cruz como si usted mismo hubiera sufrido la condenación merecida.

Ah, ¡qué salvación tan admirable! Es digna de Dios mismo. Con ella satisface los deseos de su corazón, da gloria a su amado Hijo y asegura la salvación a todo pecador que crea en él. ¡Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien ordenó que su propio Hijo llevara a cabo esta gran obra y recibiera por ella la alabanza, para que usted y yo, pobres criaturas culpables, no sólo alcanzáramos toda bendición al creer en él, sino que además gozáramos eternamente de la bienaventurada compañía de Aquel que nos ha bendecido! "Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre"  (Salmo 34:3).

Pero tal vez usted pregunte: « ¿Cómo es posible que no tenga la completa seguridad de mi salvación si ya no confío en mí mismo ni en mis obras, sino única y enteramente en Cristo y en el valor de su sacrificio? Si un día me da la impresión de que soy salvo, casi siempre al siguiente día
me veo lleno de dudas y todas mis esperanzas son aniquiladas. Soy como un buque atacado por el oleaje que no sabe donde echar el ancla».
Pues bien, voy a explicarle en qué consiste
su equivocación. ¿Ha visto alguna vez a algún marino que mande echar el ancla dentro del barco? Nunca, ¿verdad? El ancla siempre se echa fuera, y entonces el buque está seguro. Quizás usted esté convencido de que lo único que le da la salvación es la muerte de Cristo, pero imagina que sus sentimientos interiores son los que le dan la certidumbre.
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)

Semana del 22 al 28 de Agosto de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
El camino de la Salvación III

El Antiguo Testamento abunda en figuras o ejemplos de cosas espirituales. Sirvámonos, pues, de una de estas figuras.

En Éxodo 13:13 leemos las siguientes palabras salidas de la boca de Dios: "Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos".
Ahora imaginemos una escena que pudo haber ocurrido en Israel hace más de tres mil años. Vemos a dos hombres hablar animadamente; uno es sacerdote de Dios, el otro es un israelita muy pobre. Acerquémonos y escuchemos lo que dicen. Pronto comprenderemos que el asunto es de importancia: se ocupan de un pollino que está junto a ellos.

—He venido a preguntar si se podría hacer una excepción compasiva a mi favor, sólo por esta vez. Este animal es el primogénito de una asna que tengo, y aunque sé lo que la ley pide en tales casos, espero que se le perdone la vida. Soy muy pobre y me vendría mal perder este pollino —dice el israelita.
Entonces el sacerdote le contesta con firmeza:
—La ley de Dios es clara y no admite dudas: "Todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz". Trae, pues, el cordero.
—Pero, señor, ¡no tengo ni un cordero!
—Entonces, compra uno y vuelve, de lo contrario el asno tendrá que morir. Uno de los dos debe morir, si no el cordero, entonces el asno.
— ¡Qué tristeza! Todas mis esperanzas se desvanecen, porque soy demasiado pobre para comprar un cordero —contesta el israelita.

Pero, durante el curso de esta conversación, una tercera persona se une a ellos y, después de escuchar el triste relato del hombre pobre, bondadosamente le dice:
—No te desanimes;
yo puedo suplir tu necesidad. Tengo un cordero criado en nuestro hogar, no tiene mancha ni defecto alguno (1 Pedro 1:19); nunca se ha descarriado y en casa todos lo queremos mucho; voy por él.
Al poco tiempo regresa trayendo al cordero y lo ponen junto al borrico. Luego lo amarran, derraman su sangre y el fuego lo consume. El sacerdote se vuelve al israelita pobre y le dice:
—Llévate al asno;
puedes estar tranquilo porque ya no habrá que degollarlo. El cordero ha muerto en lugar del asno. Por lo tanto, éste tiene derecho a ser libre, gracias a tu amigo generoso.
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)

Semana del 15 al 21 de Agosto de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
El camino de la Salvación II

La incertidumbre viene de la incredulidad
Probablemente alguien diga: «Yo no soy indiferente al bienestar de mi alma; pero mi problema es la incertidumbre. Siguiendo el ejemplo, podría decir que estoy entre los viajeros de segunda clase».
Pues bien,
tanto la indiferencia como la incertidumbre son hijas de una misma madre: la incredulidad. La indiferencia viene de la incredulidad respecto al pecado y a la ruina en que se halla el hombre después de su caída en el huerto del Edén; la incertidumbre viene de la incredulidad tocante al infalible remedio que Dios ofrece, esto es, la perfecta obra redentora de Jesús. Estas páginas van dirigidas especialmente a los que, como usted, desean tener la completa e inequívoca seguridad de su salvación. Comprendo su ansiedad; cuanto más esté preocupado por este tema de suma importancia, más infeliz será, hasta que tenga la seguridad de que realmente es salvo para siempre. "Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Mateo 16:6).

Supongamos lo siguiente: El hijo único de un padre amoroso ha viajado a determinada ciudad, y llegan noticias de que dicha ciudad fue sacudida por un gran terremoto. ¿Quién sería capaz de describir la angustia que la incertidumbre produce en el corazón de aquel padre, hasta que pueda asegurarse, por testimonio veraz, de que su hijo está sano y salvo?
Supongamos este otro caso: Usted se halla muy lejos de su casa, en una noche oscura, borrascosa, y no conoce el camino. Llega a un sitio donde el camino se divide en dos; entonces le pregunta a un transeúnte cuál de los dos caminos conduce al pueblo al cual usted se dirige, y él le contesta:
—Creo que es ése; bueno, siguiéndolo, espero que usted llegue a aquella población. ¿Estaría usted satisfecho con una respuesta tan incierta? Seguro que no;
necesita estar seguro de que aquél, y no el otro, es el camino que busca. De lo contrario, a cada paso que dé, aumentarán sus dudas. No debe sorprendernos, pues, que haya hombres que no pueden comer ni dormir tranquilos mientras el problema de la salvación de sus almas esté sin resolver.

Perder los bienes es mucho, Perder la salud es aun más.
Perder el alma es pérdida tal, Que no se recobra jamás.

Ahora bien, con la ayuda del Espíritu Santo deseo explicar claramente tres asuntos que, empleando el lenguaje de las Sagradas Escrituras, llamaré así:
1. El camino de la salvación            (
Hechos 16:17)
2. El conocimiento de la salvación  (
Lucas 1:77)
3. El gozo de la salvación                (
Salmo 51:12)
Cada una de estas tres cosas, aunque íntimamente relacionadas, tiene base propia, de modo que puede darse el caso de que una persona conozca el camino de la salvación sin tener la seguridad de ser salva. También puede suceder que una persona esté segura de su salvación y, a pesar de ello, no tenga un gozo constante que acompañe este conocimiento.
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 8 al 14 de Agosto de 2010
Seguridad, certeza y gozo de la salvación
El camino de la Salvación I

¿En cuál de estas tres clases está usted?
«
¿En qué clase viaja usted?» He aquí una pregunta que a menudo se oye en las estaciones de ferrocarril. Permítame que le haga la misma pregunta porque, considerándolo bien, usted también está viajando de este mundo a la eternidad, y en cualquier momento puede llegar al final. Permítame, repito, que con el mayor interés le pregunte: «¿En qué clase va viajando?» No hay sino tres clases, y le explicaré cuáles son, para que se pruebe a conciencia, como si estuviera en la presencia de Aquel "a quien tenemos que dar cuenta" (Hebreos 4:13).
Podríamos decir que en primera clase viajan los que son salvos y saben que lo son. En segunda clase van los que no tienen la seguridad de su salvación, pero desean tenerla. Y en tercera clase viajan los que no son salvos, y que además son completamente indiferentes a tal cuestión.

De nuevo le pregunto: «¿En cuál de estas tres clases viaja usted?» ¡Ah, qué locura sería permanecer indiferente en lo que se refiere a la eternidad!
Hace poco viajaba en tren y vi a un hombre que venía a toda prisa; escasamente tuvo tiempo de sentarse en un vagón cuando ya el tren se puso en marcha.
—¡Cómo tuvo que correr para alcanzar este tren! —le dijo uno de los pasajeros.
—Es verdad, pero he ahorrado cuatro horas; así, pues, merecía la pena correr —respondió jadeante.

¿Está en peligro sin saberlo?
¡Cuatro horas ahorradas! Al oír estas palabras no pude menos que pensar: Si ahorrar cuatro horas se considera tan importante, ¡cuánto más debería serlo cuando se trata de la eternidad!» Existen millones de hombres inteligentes y previsivos en cuanto a sus intereses en este mundo; pero
cuando se trata de los intereses eternos, parece que fueran ciegos; para ellos esto es tiempo perdido. A pesar del infinito amor de Dios por los pecadores, amor manifestado en la cruz del Calvario; pese a la evidente brevedad de la vida del hombre; pese a la terrible probabilidad de encontrarse después de la muerte con el remordimiento insoportable al lado malo de aquella sima que separa a los salvados de los perdidos, pese a todo esto, millones de hombres corren indiferentes a su triste fin, como si no existiera Dios, ni muerte, ni juicio, ni cielo, ni infierno.

Si usted es uno de ellos, ruego a Dios que tenga misericordia de usted, y que en este mismo momento le abra los ojos para que reconozca su peligrosa situación, al permanecer en la orilla resbalosa de una desdicha sin fin.

Créalo o no, su situación es sumamente crítica. No deje para otro día los asuntos de la eternidad. Dejarlo para después es un arma de Satanás para engañarlo y perder su alma. Haciendo así, él no sólo es «mentiroso», sino también un «homicida». Qué verdadero es el refrán que dice: «El camino de más tarde conduce a la ciudad de nunca». Le ruego, querido lector, que no siga su viaje por ese camino, pues está escrito: "En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación"                   (2 Corintios 6:2).
©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)


Semana del 1 al 7 de Agosto de 2010
El gozo del Señor, UN GOZO INEFABLE

Dedícate a regocijarte en el Señor.  
Los cristianos  filipenses podían regocijarse  “siempre”  porque tenían algo en lo que gozarse:  la salvación y la perspectiva del Cielo.

Hay mucho más aparte de eso. El Salmo 148 nos llama a alabar al Señor por todo lo que creó: los cie­los, las alturas, los ángeles, las estrellas, la climatología y la diversidad de la fauna en el mundo.
Pero al final el motivo más importante para el regocijo es Dios mismo. Prosigue el Salmo 148: "Alaben el nombre del Señor, porque sólo su nombre es enaltecido. Su glo­ria es sobre tierra y cielos. Él ha exaltado el poderío de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano" (vers. 13-14).

Los creyentes se regocijan en el Señor porque son suyos, y esto eleva sus espíritus y aviva su esperanza de la gloria. "¿Acaso no es fundamento suficiente para un gozo inefable —inquiere Baxter— mi certeza de ser glori­ficado uno de estos días?"

Me temo que muchos de nosotros nos sentimos más tristes por morir y abandonar esta Tierra que feli­ces por partir al Cielo y permanecer con el Señor para siempre. El Cielo nos manda regocijarnos siem­pre, y ese regocijo tiene el Cielo como su meta. Y con ello viene implícita una invitación a compartir el gozo y la visión de Juan.

Al final de una vida larga y fructí­fera, y de las inefables percepciones del Libro del Apocalipsis, pudo decir con una convicción gozosa: "Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén"   (Apocalipsis 22:20-21).
Del libro El Cielo, de Gordon Keddie. Pastor de la Southside Reformed Presbyterian Church en Indianápolis, Indiana (EE.UU.
).


Semana del 25 al 31 de Julio de 2010
C.H. SPURGEON
"El temor del Señor aumentará los dias; más los años de los impíos serán acortados"  (Proverbios 10:27)

De esto no cabe la menor duda: El temor del Señor lleva a esas costumbres virtuosas que impiden el despilfarro de la vida causado por el pecado y el vicio. La santa tranquilidad que brota de la fe en el Señor Jesús ayuda también  sobremanera  al  hombre  cuando  está  enfermo. Todos los médicos se alegran de tener un paciente cuyo espíritu está totalmente sosegado. La preocupación mata; pero la confianza en Dios es como una medicina saludable.

 
Tenemos entonces todos los medios para una vida larga, y si es realmente beneficioso para nosotros envejeceremos y llegaremos a la tumba como gavillas de trigo maduro. No esperemos una muerte súbita en el momento que nos duele un dedo; sino contemos más bien con trabajar a lo largo de una vida de considerable duración.

 ¿Y si fuésemos llamados pronto a una esfera más elevada? Ciertamente no habría nada que lamentar de dicha notificación; más bien sería una causa de regocijo. Sea que vivamos que muramos somos del Señor. Si vivimos, Jesús estará con nosotros; y si morimos, estaremos con Jesús.

La mejor prolongación de la vida es vivir (mientras vivamos), no malgastando el tiempo, sino empleando cada hora para los fines más elevados. Que así sea en este día.
Libro de cheques del Banco de la Fe


Semana del 18 al 24 de Julio de 2010
C.H. SPURGEON
"Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad "   Daniel 12:3

He aquí un motivo para despertarme; vale la pena vivir para esto.
Ser alguien entendido es, en sí, una cosa noble; y en este versículo se hace referencia a la sabiduría divina que solo el Señor puede dar. ¡Ojalá que me conociese a mí mismo, como también a mi Dios y a mi Salvador!

¡Quiera Dios instruirme de tal manera que pueda poner en práctica la Verdad celestial y vivir en su luz!

¿Vivo yo una vida prudente? ¿Estoy buscando lo que debo buscar? ¿Estoy viviendo como desearé haber vivido cuando me llegue la muerte? Sólo esa clase de entendimiento me asegurará un eterno brillo como el del firmamento resplandeciente.
Saber ganar almas es un conocimiento glorioso. Me es necesario ser entendido si tengo que enseñar justicia siquiera a uno; cuánto más si la enseño a la multitud.

 ¡Ojalá tuviera yo un conocimiento tal de Dios, de los hombres, de la Palabra y de Cristo que me capacitara para convertir a mis semejantes y convertirlos en gran número! A esto quisiera entregarme, y no descansar hasta lograrlo. Esto me sería de más valor que las medallas que pudiera ganar en la corte real. Esto es lo que hará de mí una estrella, una estrella resplandeciente por siempre jamás; más aún, me hará resplandecer más que muchas estrellas. ¡Alma mía, despiértate! ¡Señor, vivifícame!
Libro de cheques del Banco de la Fe


Semana del 11 al 17 de Julio de 2010
Sandra Bullock, workadict  (adictos al trabajo)

Sandra Bullock ha participado en alguna de las películas más conocidas en los años 90, como “La red”, “Speed” o “Mientras dormías”.
Cuando vemos la cantidad de películas en las que actuó y el poco tiempo que transcurría entre una y otra, comprendemos perfectamente lo que reconocía en una entrevista reciente: “No he sido drogadicta ni alcohólica, pero he abusado de otras cosas para escapar de la realidad. El trabajo ha sido mi droga.
Una nueva enfermedad conocida desde los últimos años del siglo pasado. Los workadicts o adictos al trabajo.

Hay mucha gente así. Aparentemente no puedes decirles nada, porque el que trabaja demasiado, incluso tiene colgada esa “etiqueta” de ciudadano ejemplar.
El problema puede llegar a ser muy grave, porque saca a la luz muchas cosas ocultas. Hay gente que sólo vive para trabajar, ese es el absoluto de su vida.
Muchos trabajan más de la cuenta porque tienen verdadero pánico al tiempo libre. Otros se escudan en el trabajo por sus muchos problemas de relaciones con los demás, con su familia, con los amigos o incluso consigo mismos.

Otros viven así, porque en su corazón sólo hay lugar para una ambición desmesurada. Quieren ganar lo máximo posible, alcanzar las más altas cotas de poder y ser conocidos y admirados por tener más que ningún otro. Ese es un problema personal muy grave, porque su autoestima como personas depende de lo que hacen, de tener su tiempo ocupado. No son capaces de aguantar una tarde sin hacer nada, un momento a solas con un amigo o un día dedicado a su familia. Parece como si fuese un pecado capital dejar de trabajar.
Hace poco veía un reportaje dedicado a las familias que perdieron a algún ser querido en el atentado terrorista contra las Torres gemelas. Cuando les preguntaban que sentían, una mujer cuyo padre trabajaba en el piso 62 de una de las torres dijo: “Daría todo lo que tengo por volver a la mañana del 11 de Septiembre, sólo para decirle a mi padre que le quiero”

Cuando perdemos lo importante, nos damos cuenta que quizás hemos dedicado demasiadas fuerzas en nuestra vida a lo cotidiano.
Lo hacemos porque la gran mayoría de la gente vive sólo para el éxito. Eso es lo que buscan. No les preocupan las cosas bien hechas, ni la grandeza, ni lo que le ocurra a los demás, lo único que muchos buscan es tener éxito. Y el éxito es una de las peores drogas que existen. Te ciega completamente, tanto que eres capaz de renunciar a todo para llegar a tener lo que es imposible de alcanzar.
Mientras tanto la realidad se escapa. Los mejores momentos se pierden y cuando comprendemos lo que es realmente importante, para muchos es ya demasiado tarde.

© J. Fdez. Garrido, ProtestanteDigital.com (España, 2010).


Semana del 4 al 10 de Julio de 2010
Diez formas para mejorar el Servicio de Adoración en la Iglesia
Don Whitney

Nuestra cultura saturada de entretenimiento se ha metido en la iglesia. En muchas iglesias, la adoración conjunta de la congregación ha sido sustituida por una serie de participaciones artísticas que pretenden merecer aplausos. He estado en servicios donde la iglesia ha cantado solo dos himnos y ha escuchado media docena de participaciones musicales en el estrado.

No permitamos que algún solista, un pequeño grupo, o un coro sea lo que caracteriza la adoración de la iglesia, en vez de la voz conjunta de todo el pueblo que levanta su voz en adoración a Dios.

La adoración bíblica involucra a toda la congregación, promovida por líderes que presiden enfocando todo siempre hacia Dios.

Todo creyente que asiste a la Iglesia debe adorar; no debería haber simples observadores.

Elevar alabanzas juntos, leer las Escrituras juntos y orar juntos. Recitar la oración del Señor juntos, etc.

No debemos permitir que la adoración se convierta en una experiencia en la cual solamente "los encargados" participan o el pequeño grupo que sube a la plataforma, que en el mejor de los casos puede ser que en verdad estén adorando, pero que en muchos casos están simplemente dando un concierto.


Semana del 27 de Junio al 3 de Julio de 2010
El Corazón del Cristianismo
Rico Tice y Barry Cooper

Tal como lo dice el exitoso autor Philip Yancey, «Nada puedo hacer para que Dios me ame más y tampoco puedo hacer algo para que me ame menos».

Este hecho marca una gran diferencia en mi vida, puesto que vivo en una cultura del
amor condicional. El amor que tiene mi madre por Patrick es incondicional, pero cuando él va al colegio, el amor que le dan allí es condicional. Siempre le estarán diciendo: “Si cumples bien con todo, te amaremos. Pero si no lo haces, te quitaremos ese amor”. Y eso es algo que puede ser frustrante.
Creo que esa es una de las razones de por qué la sociedad moderna está tan orientada al éxito. Nuestra extremada competitividad se debe a que somos conscientes de que todo a nuestro alrededor está siendo jerarquizado sin cesar.

Sentimos que solo podremos ser amados si estamos más en forma, si somos más jóvenes, más exitosos, más guapos, más talentosos, un poco más delgados, si trabajamos más duro, etcétera. A menudo estamos condicionados por la creencia de que, si no ganamos, no nos amarán, de modo que mejor nos aseguramos de ganar.
En cierta ocasión me tocó hablar en un colegio en el cuál solo había dos categorías de ex alumnos en el cuadro de honor. En la primera categoría estaban los ex alumnos que habían ganado medallas olímpicas de oro, y en la segunda los ganadores del premio Nobel. No sé ustedes, pero yo nunca llegaré a estar en una lista como esa. Entonces, no puedo más que sentir gran gozo y libertad, sabiendo que la gracia implica que Dios me ama de todos modos, aunque no me gane una medalla de oro.


Semana del 20 al 26 de Junio de 2010
«Secret Sunshine» y  el dilema del perdón   (TERCERA Y ÚLTIMA PARTE)

AMPLIO PERDÓN
La parábola de Mateo 18:21-34 nos cuenta la historia de dos hombres que tenían una deuda. El primero debía pagar al rey diez mil “talentos”. Como un trabajador no recibía más que un “talento” al día, harían falta veinte años para pagar esa deuda. No estamos hablando por lo tanto de millones, sino de billones…
La amenaza del rey de hacerle esclavo, no podía ser entonces una forma de cobrar la deuda. Ya que tal cantidad, no habría manera que pudiera pagarla. Cuando el hombre pide tiempo, lo que está haciendo es posponer lo inevitable...
¿Qué hizo entonces el rey? Tuvo misericordia de él y le perdonó totalmente. Imagina el alivio y la alegría de este hombre y su familia. ¿Qué ocurriría de repente si el banco nos perdonara la hipoteca? Nos parece algo impensable, pero mucho más es el milagro del perdón

NADA TRIVIAL
En la parábola, el siervo deja al rey, para ir a ver otro criado, que le debe cien “denarios” (cuatro meses de salario de un trabajador). ¿Qué le va a decir? ¿“El rey me ha perdonado una gran deuda y ahora voy a hacer lo mismo contigo”? ¡No! Le agarra del cuello y le exige que le pague...
La segunda deuda era pequeña, comparada con la primera, pero tampoco era ridícula, como si fuera un “denario”. Es una cantidad significativa, que equivalía a cuatro meses de sueldo. Ya que lo que el Señor nos pide que perdonemos no tiene por qué ser algo trivial. Son verdaderas ofensas, que producen auténtico dolor...
Sin embargo ¿qué podemos pensar de alguien a quien se le ha perdonado tan enorme deuda y no es capaz de perdonar una cantidad más pequeña? Nos parece ingrato y despreciable. Pues eso es lo que hacemos nosotros, cuando rehusamos perdonar a otros

LO QUE HEMOS RECIBIDO
¿Qué recibimos como creyentes de nuestro Padre celestial? ¡El perdón de todos nuestros pecados! Cosas de las que nos avergonzamos, que nadie sabe, pero que hemos hecho, dicho y pensado. Una deuda de millones, que nunca podríamos saldar...
Todos tenemos problema para perdonar a aquellos que nos hacen daño, sobre todo cuando la ofensa es grave y profundamente dolorosa. Somos humanos, pero eso no es excusa. Si no perdonamos a otros, nuestro Padre no nos perdonará  (Mt. 5:15), dice Jesús.
¿Qué podemos hacer entonces? ¡Piensa en el perdón de Dios! Mira la Cruz, donde su Hijo sufrió tal agonía por nuestros pecados. La Biblia dice que Dios ya no los recuerda más (Jeremías 31:34). ¿Cómo es eso posible?, ¿puede acaso Él olvidar, si lo sabe todo? Nuestros pecados no pueden ser borrados de su memoria, pero la cuestión es que Él no los tiene en cuenta. Y nosotros debiéramos hacer lo mismo

© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2010).


Semana del 13 al 19 de Junio de 2010
«Secret Sunshine» y  el dilema del perdón   (SEGUNDA PARTE)
EL CONFLICTO DE LA FE
El misterio de la fe es explorado aquí desde diferentes aspectos. Está el problema de la culpa, pero también la futilidad de nuestros esfuerzos para lograr redención. En Secret sunshine hay toda una reflexión sobre la fe y sus manifestaciones, pero también sobre la dificultad de las relaciones humanas y la profunda soledad en que vivimos.
En la protagonista encontramos la duda, el miedo y la tristeza, pero también la ira desenfrenada de su suegra, la torpeza de su nuevo amigo y la debilidad moral de un hombre que parece que dirige la célula de su iglesia, pero resulta especialmente vulnerable a la tentación sexual…
Sorprende a veces la rapidez y arbitrariedad del comportamiento de esta mujer, pero resulta sin embargo verosímil su oscilación entre el entusiasmo y la apatía, el odio y el perdón, la rutina y la locura. El director nos enfrenta a la fragilidad y la ausencia de respuestas, que marca nuestra vida en este mundo, pero también el efecto sedante de la conversión y el concepto cristiano del perdón.

EL PROBLEMA DEL PERDÓN
Uno de los momentos más emocionantes de la película es cuando ella visita la prisión donde está encerrado el responsable de la tragedia de la pérdida de su hijo, con la
intención de perdonarle. Es un encuentro anunciado, sobre el que se habla y ora, pero que ella misma busca. Y cuando llega el momento del enfrentamiento entre el torturador y la víctima, la sorpresa es que ambos se reconocen en su común fe evangélica. Puesto que el hombre ha sido convertido en la prisión…
Lo extraño es que el hallazgo, lejos de producir alivio, crea una mayor tensión. Su delicado juego de plano-contraplano, muestra una empatía y sensibilidad, que produce una verosimilitud apabullante.
La historia nos enfrenta al problema del perdón...

¿Por qué nos cuesta tanto perdonar a otros? Perdonar es algo difícil, humillante y vergonzoso. Resulta emocionalmente agotador. Se puede analizar de muchas maneras psicológicamente, pero espiritualmente se reduce a un principio muy claro en la Escritura: No perdonamos a otros, porque no nos sentimos perdonados.
© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2010).


Semana del 6 al 12 de Junio de 2010
«Secret Sunshine» y  el dilema del perdón   (PRIMERA PARTE)
Se empiezan a ver ya bastantes películas de países donde el movimiento evangélico ha llegado a tener un crecimiento tal, que aparecen personajes con esa
experiencia de fe en este tipo de iglesias. Es el caso de la surcoreana Secret Sunshine, que acaba de salir en DVD. Dirigida por un antiguo ministro de cultura de este país, Lee Chang-dong, refleja la conversión y los problemas de una mujer que se hace evangélica, pero es sobre todo una poderosa reflexión sobre el dolor y la dificultad del perdón.

La verdad es que cada vez se puede ver más cine japonés y chino en nuestro país, pero no tanto de Corea del Sur. Los aficionados a la cultura oriental habrán visto tal vez alguna película de Kim-Ki-duk (como Hierro 3), Park Chan-wook (Oldboy) o Bong Joon-Ho (probablemente The Host, que tuvo mucha difusión comercial), pero pocos sabrán de un film como Secret Sunshine, que se estrenó solamente en versión original subtitulada.
La edición en DVD de Cameo, es una buena oportunidad para acercarse a esta historia intrigante y compleja, que
te enfrenta al misterio de la fe y la conversión, con una perplejidad que uno no suele encontrar en las llamadas películas evangélicas.

Es obvio que este no es cine para todos los públicos. Para ver una película oriental siempre hace falta paciencia y curiosidad. Hay además algo característico del cine coreano, que me ha llamado siempre particularmente la atención: su peculiar sentido del humor, que hace que a veces uno no sepa si se encuentra frente a un drama desgarrador o la ironía de una comedia.
Así una brillante película como Memories of Murder (Crónica de un asesino en serie) de Bong Joon-ho, muestra uno de los cuadros más impresionantes de una búsqueda policial infructuosa, pero muy distinta a la que encontramos en una historia como Zodiac.
Nos enfrenta a la banalidad del mal, pero con unos golpes de humor tan absurdos, que parecen a veces de un corto de El Gordo y el Flaco.

Algo así ocurre en Secret Sunshine. En medio de la desolación de este relato, nos encontramos con algo cómico, que nos desorienta, pero que hace extrañamente más profunda su intensidad dramática.

EL DOLOR DE UNA MUJER
La joven viuda Shin-ae, que protagoniza Jeon-Do-yeon (ganadora del premio a la mejor actriz en el festival de Cannes por este papel), lucha con las dificultades de intentar criar sola al pequeño Jun, tras la muerte de su marido en un accidente de tráfico. La mujer decide dejar Seúl, para establecerse en el pequeño pueblo de su marido (Miryang), donde empieza a trabajar como profesora de piano. Allí se encuentra con un mecánico de coches (Song Kang-ho, protagonista de Memories of Murder y The Host), que le persigue constantemente, cuando estalla la tragedia de la desaparición de su hijo…
El estilo naturalista del film registra cada detalle de la vida de estos personajes, llevando la interpretación a un límite asombroso. Está rodada cámara al hombro, pero con una imagen precisa, nada nerviosa, lejos del mareo al que nos tienen acostumbrados tantas películas y series de televisión actuales.

El título es paradójico: La secreta luz del sol. Es una indagación intima sobre un dolor insoportable. Tras ella hay un tormentoso pasado, que flota siempre fuera de campo. Recuerda en eso a recientes películas japonesas, como El bosque de luto de Naomi Kawase o Still Walking de Hirokazu Kore-eda, que muestran las dificultades de lidiar con la ausencia de un ser querido, pero el film de Lee Chang-dong es recorrido por una rabia sin consuelo. En el centro está el problema de la fe
© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2010).


Semana del 30 de Mayo al 5 de Junio de 2010
Un canto a la gente buena
Redacción
es la Dirección de Protestante Digital

Miramos al sol y nos quejamos de que nos ciega. La vida es así, la misma luz que nos alumbra puede dejarnos sin ver, y perdernos lo mejor de la vida.

Hoy queremos ver lo mucho bueno que hay a nuestro alrededor. Personas que son amigos, que nos siguen con cariño, desde la diferencia a veces, pero con la complicidad de coincidir en lo importante y esencial.

La bondad de Dios se contempla en su Creación

Estos días han sido especiales porque en el esfuerzo que en estos momentos llevamos adelante, difícil de explicar con palabras, pero que nos pesa y consume, hemos podido descubrir luz dentro de la luz en vez de quedarnos deslumbrados. 

Dice la Palabra que los que siembran con lágrimas recogerán con regocijo. Lo creemos, siempre lo hemos creído. Pero ahora nuestros ojos ven unas gotas que anuncian lluvias en la tierra seca. Oímos canciones donde había silencio. Sentimos abrazos donde sólo se contraían músculos en tensión por el esfuerzo.

No ha pasado nada y ha ocurrido todo. Vemos por fe lo que las razones del corazón anuncian. Vale más sostenerse por un segundo en una corriente de seguridad invisible que todos los cerrojos que entierran tesoros seguros en cajas de acero insensible.

Hay gente buena a nuestro alrededor, que nos entiende, nos perdona, nos
ayuda, nos anima, rectifica, sueña junto a nosotros.
   La bondad de Dios...   se
  contempla en su Creación.


Quizás no se entiendan bien estas líneas, pero ¡qué más da! Los misterios, cuando se explican, pierden la fuerza de su poder intangible.
Déjese empapar  por este poder de la vida que brota del esfuerzo y de las derrotas, de los sueños y las realidades, de los conflictos y la paz.

Es posible soñar sueños, aunque seamos ancianos, y volar como las águilas aunque las fuerzas de la juventud nos abandonen. Dios lo convierte en posible, y El hace nuestros pies como de ciervas y en nuestros imposibles nos hace caminar.

Hay gente buena… gracias a Dios, sobre la tierra. Gente que tiene ideales vivos. En la iglesia, en la sociedad, en la política. Gente íntegra, valiente, generosa, que quiere construir un mundo mejor. 
Nos sumamos a ellos, como ellos se han entrelazado con nosotros, desde el corazón y por el corazón.  
© Redacción
es la Dirección de Protestante Digital


Semana del 23 al 29 de Mayo de 2010
Un ángel alcohólico con 6 años  
Por Jaime Fernández, escritor, músico y director del programa «Nacer de  Novo» (TVG) 

Algunos actores muy famosos hoy comenzaron su carrera cinematográfica cuando eran niños. Drew Barrymore, es conocida por su papel en películas como Los ángeles de Charlie (2000),Nunca me han besado (1999)., y 50 primeras citas (2004), que la hicieron merecedora de varios premios y ganó el reconocimiento del mundo. Pero Barrymore comenzó su carrera con la famosa “ET” que le llevó a ser una estrella con sólo seis años.
Su problema con la fama lo resolvió de una manera completamente equivocada: Era alcohólica a los diez y drogadicta a los doce años. Hoy afortunadamente está completamente recuperada.
Una de las mayores “maldiciones” que puede tener una persona es llegar a tener todo lo que quiere. No importa si eres un niño, un joven o una persona mayor, si puedes satisfacer cualquier deseo y tienes dinero y poder para conseguir cualquier cosa, estás perdido.
Tarde o temprano, “todo” no será suficiente. Ese es el problema de muchos de los llamados “hijos de papá”. Nada les satisface.

Puede que por alguna circunstancia de la vida, o por una rara cualidad, hayan llegado a tenerlo todo, y de esa manera se instalan en la queja y el aburrimiento, y casi nadie puede sacarlos ya de ahí.
Existe un proverbio alemán que dice: “Si el arco iris dura media hora, ya no se mira más” Si todo lo que crees bueno en la vida lo puedes conseguir sin ningún esfuerzo, tarde o temprano vas a querer complicarte la existencia.
Gran parte del problema aparece cuando enseñamos a nuestros hijos los principios fundamentales de la ciencia, las estrategias imprescindibles para ganarse un sitio en la vida... y los dejemos sin ninguna referencia espiritual, sin ninguna trascendencia al más allá, y lo que es más grave: sin ninguna comprensión real de quién es Dios, y lo importante que puede ser en sus vidas.

Dios mismo llamó nuestra atención sobre nuestro-dejar-que-los-niños-crean-en-lo-que-quieran-y-cuando-sean-mayores-ya-decidirán. "De vuestros hijos arrebatasteis mi gloria para siempre" (*) dice Dios, y no sólo lo dice: sus mismas palabras suenan con la firmeza de un aviso demoledor por haber caído nosotros en una trampa terrible.
¿Quién nos hizo caer en esa trampa? Supongo que cada uno tendrá su respuesta. ¡Incluso hay los que creen que todo va muy bien, y que los niños no necesitan para nada al Creador! Lo que sí es cierto, es que cada niño nace con la imagen de la gloria de Dios en su vida, y el pecado va deformando esa imagen. El pecado suyo y también el de los demás. Porque no hablar a los hijos de Dios es dejar que se vayan destruyendo poco a poco.
¿No comprendes? ¿No lo entiendes? Algo marcha mal en nuestra sociedad: Les hemos arrebatado a nuestros niños la posibilidad de disfrutar de la gloria de Dios. Les hemos negado la alegría y la fidelidad de su Creador. Les ocultamos que alguien les ama y se preocupa por ellos... ¿Y nos extraña su manera de comportarse?
(*) Miqueas 2:9
                           © J. Fdez. Garrido, ProtestanteDigital.com (España, 2010).


Semana del 16 al 22 de Mayo de 2010
Un Oscar por estar callada
Por Jaime Fernández, escritor, músico y director del programa «Nacer de
Novo» (TVG) 

Jane Wyman llevó el Oscar a la mejor actriz por su papel en “Belinda” la historia de una mujer muda. En la entrega de premios dijo: “Acepto este Oscar por mantener la boca cerrada”... Una actriz había utilizado hacía años casi una hora para agradecer su Oscar.
Muchos viven admirando a los charlatanes y despreciando a los que saben guardar silencio. La verdad es que los medios de comunicación en general, premian a los que hablan sin decir nada, a los que son capaces de romper la belleza del silencio sin ninguna razón y con ningún propósito. Olvidan que hay momentos en la vida en los que necesitamos escuchar y callar.
Y no siempre porque no tengamos algo que decir, sino porque sabemos que podemos ser malinterpretados.

¿Te ha pasado alguna vez? Hacemos todo lo posible, incluso intentamos (¡y muchas veces lo conseguimos!) hacer algo bien, pero la gente no es capaz de ver nuestras intenciones, y sólo recibimos basura a cambio de lo que decimos. Cuanto más nos explicamos, menos nos escuchan; cuando más necesitamos que nos comprendan más nos dan la espalda.
Por eso nos gusta estar con
la gente que nos quiere, porque ellos nos comprenden y no nos malinterpretan. Ellos confían en nosotros porque saben las intenciones que tenemos y conocen nuestras motivaciones. A pesar de todo, ellos también son incapaces de comprendernos a veces, y por eso necesitamos algo más. Nuestra vida necesita confiar en alguien más.

Ese Alguien es Dios. En El podemos poner toda nuestra confianza, porque digamos lo que digamos, El nos entiende, no existen momentos para incomprensiones ni malos entendidos. El sabe exactamente lo que queremos decir y las intenciones de nuestro corazón.
Nos comprende incluso cuando estamos callados. Mucho más aún cuando no sabemos qué decir. Nos ama y nos abraza cuando lo que decimos no tiene ningún sentido para nadie. Fija sus ojos en nosotros y nos escucha cuando nosotros mismos no sabemos lo que estamos diciendo. Es más, nos espera una y otra vez incluso cuando nos equivocamos.
Esa es la razón por la que muchas veces ni siquiera necesitamos hablar para que El comprenda todo lo que nos sucede. Por eso descansamos en su presencia. Nos acurrucamos en su pecho mientras vemos pasar los momentos más difíciles de nuestra vida. Así aprendemos en primera persona, lo que quería decir el salmista cuando cantaba: mi alma está acallada en Ti  (Salmo 62:1 ).   © J. Fdez. Garrido, ProtestanteDigital.com (España, 2010).


Semana del 9 al 15 de Mayo de 2010
cuando el pecado funciona bien    (CUARTA Y ULTIMA PARTE)
Por Howard Andruejol

Remontémonos por un momento al relato de Deuteronomio 6. Este es un pasaje fundamental en la fe del pueblo de Dios, una norma de prioridad en el hijo de Dios  (Mateo 22:34-40).
El verso 1 declara: "Éstos son los mandamientos, preceptos y normas que el Señor tu Dios mandó que yo te enseñara, para que los pongas en práctica en la tierra de la que vas a tomar posesión". Dios está hablando muy en serio aquí. Por medio de las palabras "mandamientos", "preceptos","normas" vemos que esto no ha sido dejado al gusto del lector, en calidad de sugerencia. La obediencia requerida es sin lugar a duda una exigencia. El emisor de la orden es el mismo Dios, el Señor. Luego, encontramos en seguida una descripción de las consecuencias de la obediencia. Después de la orden, viene la recompensa. Los versos 2 y 3 afirman: "para que durante toda tu vida tú y tus hijos y tus nietos honren al Señor tu Dios cumpliendo todos los preceptos y mandamientos que te doy, y para que disfrutes de larga vida. Escucha, Israel, y esfuérzate en obedecer. Así te irá bien y serás un pueblo muy numeroso en la tierra donde abundan la leche y la miel, tal como te lo prometió el Señor, el Dios de tus antepasados." Como era de esperarse, el resultado de seguir las normas es la bendición. Sin embargo, los siguientes dos versos cobrar un giro dramático, hasta cierto punto inesperado en la narración. De la orden y las consecuencias, nos movemos hacia un nivel superior

Seamos francos
, nosotros solemos dejar en nuestro razonamiento del pecado y la obediencia solamente al ras de lo humano, de las normas y los resultados. Tratamos de motivar y convencer a otros en este mismo plano (incluso nos predicamos a nosotros mismos esas lecciones). Pero muy pocas veces hemos entendido que lo más importante en nuestra vida no es el seguir normas. Pocas veces hemos comprendido que la prioridad de nuestra existencia no es solamente cumplir con la religión ni tampoco simplemente obedecer la Biblia. Hemos sido llamados para gozar de una relación personal con el Dios verdadero. "Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando." (v.4-6)  La orden, el mandamiento principal gira alrededor de una relación. El amor a Dios es la motivación correcta para obedecer todos sus mandamientos.  La entrega total en esa relación es el verdadero mandamiento a obedecer.

Cada vez que puedo, aprovecho las oportunidades para que todos se enteren que no me gusta la cebolla (así que, por si no lo sabías, ya te enteraste). Sin embargo, a mi esposa, le encanta la cebolla (he ahí un problema). Así que muchas veces tenemos que tomar decisiones acerca de los alimentos, especialmente cuando se trata de ordenar una pizza. A mí me gusta sin cebolla, y a ella le gusta con… eso (ya ni quiero escribir la palabra). Por supuesto, hay varias formas creativas de resolver el asunto, pero he notado que la solución más común al dilema es que mi esposa decide que nuestra pizza no contenga cebolla. ¿La razón de su decisión? No es que no le guste (le encanta), no es que sea dañina para su salud (al contrario), no es que no tenga ganas (ella se sacrifica). Sencillamente, pienso que es una decisión de amor.  Porque me ama, y quiere agradarme (y claro, no quiere perder la bendición de mis besos), ella decide libremente honrarme. Es por una relación no centrada en ella misma que puede actuar así. De manera similar, voy a tomar la decisión consciente de no pecar porque amo a Dios. 

Voy a dar los pasos firmes para alejarme de mi desobediencia porque amo a Dios. Voy a pagar el precio de morir a mis deseos porque amo a Dios. No voy a centrarme en mi mismo, mis argumentos, mis beneficios, mis sacrificios, mis opiniones, sino en Dios y mi relación de amor con él. Debido a que tengo una relación personal con el Dios verdadero, cada día de mi vida  me esforzaré por amarle más en obediencia.  Procuraré que mis pensamientos, palabras y acciones no sean desagradables para Él. Si voy a ser santo, será porque Él es santo  (I Pedro 1:16; Levítico 11:44,45; 19:2). Si voy a obedecer, es porque le amo (Juan 14:15).  Es tiempo de regresar a esa intimidad con Dios, y abandonar cualquier lógica en exceso que justifique o condene nuestra conducta. No importa si tu pecado funciona bien (y dicho sea de paso, espero que no sea así). Deberás abandonarlo por algo más importante:  tu relación de amor con Dios.  Él sigue exigiendo una santidad intachable, deseando diariamente relacionarse contigo sin estorbos. Él sigue buscando las oportunidades de premiar tu obediencia. Quizás la próxima vez que la tentación aceche, o que consideres que pecar no sería tan malo, podrías recordar tu relación de amor con Dios.


Semana del 2 al 8 de Mayo de 2010
Devocional Cristiano para Jóvenes Cristianos
Por Lucas Leys

CUANDO EL AMOR SUPERA AL SERVICIO
Lucas 10:41-42. Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.

Marta estaba preocupada por algo realmente bueno e importante. Jesús venía a cenar a su casa y ella quería que todo estuviera perfecto. Todo tenía que estar impecable ese día. La comida en su punto, la ropa limpia y todo en completo orden. Ella sabía que «estaba sirviendo a Dios» y quería hacer todo de la mejor manera. El problema fue cometer un error muy pero muy común en el servicio al Rey. Mientras trabajaba para él, el trabajo se volvió más importante que su Señor. Lo que comenzó como un deseo enorme de servir a Jesús, sin darse cuenta se había convertido en una forma de servirse a sí misma… Se olvidó que la comida era para honrar a Jesús y no para quedar bien ella.

Es muy fácil y muy común caer en este error. Podemos servir en la iglesia con diferentes motivaciones. Podemos hacerlo por vanagloria, por inseguridad, por compromiso o para comprar el favor de alguien. Yo lo hice así muchas veces y sé que en el futuro tendré que revisar mis motivaciones. En esas ocasiones tuve que acercarme al Señor con vergüenza pero confianza y contarle lo que había en mi corazón. Lo bueno fue que él las cambió por la mejor motivación de todas: «El amor». Cuando el amor supera al servicio disfrutamos de lo que hacemos, no nos importan tanto los problemas sino el resultado final. Cuando el amor supera al servicio no estamos tan conscientes de qué es lo que los demás están haciendo sino de lo que nosotros debemos hacer. Jesús le dijo a Marta mirando a María: «Una sola cosa es necesaria y María la está haciendo». Ella se había puesto a pensar en las necesidades de Jesús, en sus expectativas. Intuyó en su corazón que a Jesús no le importaba tanto la comida ni lo que había bajo de la alfombra sino pasar un buen rato de palabras amorosas con sus amigas tan queridas. Y eso era lo que María le estaba dando.

 
Punto de reflexión
¿Cuál debe ser la razón del servicio?
¿Cómo puedo pasar más tiempo con el Señor?

Audiencia con el Rey
Señor, quiero amarte antes que servirte. Tú me amaste primero y no hay otra cosa que pueda darte en retribución que mi propio amor. Quiero aprender de María que supo estar a tus pies.

Semana del 25 de Abril al 1 de Mayo de 2010
Cuando el pecado funciona bien    (TERCERA PARTE)
Por Howard Andruejol

En tercer lugar, nuestro intento de persuadir nuestras decisiones
lejos del pecado se concentra en las consecuencias negativas del mismo. Por supuesto, creo que el pecado nunca trae bendición, pero tampoco veo en la vida práctica como trae todas las maldiciones que normalmente promulgamos. De hecho, aquí también es posible aprender a controlar las consecuencias, y a sobrevivir con ellas. De hecho podríamos debatir entre las consecuencias inmediatas y las de largo plazo; las individuales y las que afectan a quienes nos rodean. Pero no creo que estos debates sean de mucha relevancia para el chico que prefiere ver pornografía y masturbarse que salir a tener relaciones sexuales. No creo que sea gran cosa para aquellos que violan la ley y no son atrapados (lo vivo a diario cuando veo que personas transgreden las normas de tráfico y llegan antes que yo a sus destinos). Tampoco creo que esto limite la rebeldía. El temor a lo que pueda pasar no es algo que nos frene de pecar; más bien parece que nos desafía a encontrar otra manera de desviar lo que podría acontecer. En efecto, cuando hablamos de consecuencias, tenemos que reconocer que hablamos de riesgos y no de hechos.

En pocas palabras, tenemos que aceptar la realidad que muchas veces el pecado no nos hace sentir mal, no es descubierto, y tampoco nos garantiza un rayo del cielo. En lugar de aprender a abandonar el pecado, estamos descubriendo formas de no culparnos por él, estrategias para esconderlo y mecanismos para controlar sus frutos negativos. Nuestros tres argumentos principales contra la desobediencia, derribados.
En ningún momento estoy abogando a favor del pecado. No estoy afirmando que sea una bendición, un beneficio desobedecer. Más bien pretendo indagar (de nuevo) acerca de las razones, las explicaciones, los
argumentos, para llevar una vida de santidad. En otras palabras, ¿cuál es entonces una buena razón para no pecar? ¿Qué es lo que debe pues motivarnos a vivir en obediencia?
Sin lugar a duda, encontramos desde la creación que el pecado tiene serias consecuencias sobre nuestra persona (Génesis 2:16,17). Adicionalmente, sabemos con certeza que Dios es fiel en disciplinar (discipular) a sus hijos cuando es necesario; es decir, en el momento de la desobediencia, Dios interviene a nuestro favor y nos corrige (Hebreos 12:5,6). No obstante, se hace totalmente inútil el seguir centrando nuestra argumentación acerca del pecado en nosotros mismos (culpabilidad, vergüenza y consecuencias). 

Me atrevo a agregar que nuestra opinión sobre el tema mismo ni siquiera cuenta (o sea, ¿te parece justo que la humanidad entera pague el precio de la muerte eterna solamente porque dos personas decidieron comer la fruta equivocada?).
Al enfocarnos en nosotros mismos, y por ende en nuestra propia opinión,
seremos presa fácil del relativismo moral. Cada uno tendrá su propio punto de vista, su propia verdad, su propia historia que narrar. Cada cual se convertirá en juez de su misma existencia. Daremos paso a la mente subjetiva y concluiremos que solamente porque algo sea malo para ti, no tiene que ser malo para mí.
Sin embargo, si vamos a convertirnos en hombres y mujeres guiados por el Espíritu, entonces tendremos que reconocer
una razón superior para vivir en la pureza de la santidad y desechar el engaño del pecado. Tu opinión y la mía no cuentan. Tendremos que orientar nuestra decisión de obedecer más allá de las consecuencias, por encima de la simple sumisión a las normas escritas. Cada cosa tiene su lugar.


Semana del 18 al 24 de Abril de 2010
Cuando el pecado funciona bien    (SEGUNDA PARTE)
Por Howard Andruejol

Aquellos de nosotros que quizás hemos crecido más bien con un pensamiento pesimista, posiblemente hubiésemos saltado a defender la fe, y promulgar que la Biblia declara que relaciones como estas son catalogadas como pecaminosas. Tal vez para afirmar nuestro juicio, habríamos recurrido a señalamientos como "el pecado no puede hacerte realmente feliz". O bien, con el deseo de convencer a una pareja que no se desenvuelva en este tipo de relación, habríamos agregado la mala noticia de las posibles consecuencias (embarazo no deseado, infidelidad, enfermedades de transmisión sexual, sentimiento de culpa o de baja autoestima, desaprobación de los padres y la sociedad, y otros más en el repertorio). No obstante, en estos casos, y en muchos otros, este bagaje de argumentos resulta poco  efectivo.

Recientemente he tenido que hacerme la pregunta (como si me aconsejara a mí mismo) sobre las razones que tengo para no pecar. Y es que muchas veces aparece frente a mí la tentación con su sutil y enfermizo engaño, y me detengo a pensar qué impide que no ceda a su seducción. En algunos casos, mi cuestionamiento más bien busca qué me motiva para  Rechazarla (pienso Que Son Dos Cosas  diferentes).
Lógicamente, he aprendido tres grandes argumentos que intentan detenernos en nuestra búsqueda del pecado (así fui educado, con muy buena intensión): la culpa, la vergüenza, y las consecuencias.
En el primer caso hemos dicho que el pecado te hace sentir miserable (y créanme, lo he experimentado –generalmente veo atrás y me pregunto cómo pude ser tan tonto de hacer o decir aquello). Naturalmente, le hemos dicho a cualquiera que está jugando con el pecado, que éste cobrará su factura haciéndole sentir muy mal, castigándole con tristeza y remordimiento demasiado pesados para desear. Muchas veces es así. Pero, ¿qué de aquellas situaciones cuando el pecado realmente te hace sentir mejor? ¿Las has visto? ¿Las has experimentado? Bueno, ¿qué tal una tensión comprometedora donde la mentira te provee una salida y un alivio? ¿Qué de aquel pecado sexual que te hace sentir feliz? ¿Qué de aquel rey que luego de su adulterio con Betsabé encontró la paz y la solución a sus problemas al asesinar a Urías? El sentimiento de culpa no será siempre el mejor antídoto.

En el segundo caso, apelamos a la dignidad y el testimonio. ¡Qué vergonzoso y humillante sería ser descubiertos en pecado! Quizás debo agregar, ¡qué miedo! Nuevamente, también lo he vivido (y no es muy agradable estar platicando frente a frente con alguien que tiene preguntas acerca de las cosas que yo pensaba que nadie sabía). Sin embargo, ¿no es cierto que sería posible desarrollar tal habilidad para no ser descubiertos, a tal grado que podríamos guardar el pecado en secreto? ¿No es esto lo que nos sorprende cuando una pareja de novios que lideran algún ministerio nos confiesa acerca de sus encuentros sexuales? ¿No es esto lo que nos asusta de cualquier otro pecado sexual? ¿Y qué del rencor, la envidia, o el odio? ¿Dónde dejaríamos los problemas con trastornos alimenticios? Nadie lo sabe, nadie los ve; todos son secretos. Y otra vez, parece que nuestro argumento no funciona.



Semana del 11 al 17 de Abril de 2010
Cuando el pecado funciona bien     (PRIMERA PARTE)
Por Howard Andruejol

El reconocido pionero y experto en el campo del desarrollo cognitivo, Jean Piaget, describió que los pensamientos de los jóvenes son por lo general idealistas. Hace unos días tuve la oportunidad de corroborar dicha afirmación, como un concepto extendido en una pareja de novios. Con mucho entusiasmo, la chica (una amiga a quien hace poco tiempo conocí) me comentó que estaban muy prontos a casarse, noticia que confieso me alegró muchísimo. Luego, añadió con emoción que ¡esta sería una boda diferente a cualquier ceremonia tradicional! Me aclaró que no se refería precisamente al evento, sino al hecho que ella y su pareja llevaban ya varios meses viviendo juntos. (Sorpresa. No lo sabía.) Habían compartido libremente como pareja, todo con una muy buena intención, con el permiso y consentimiento de sus padres incluso. Por supuesto, ellos querían aprender a amarse, a disfrutarse el uno al otro, a "conocerse" (desde hábitos, carácter, personalidad, hasta su sexualidad). Me contó también ¡cuánto disfrutaban de una relación maravillosa! (y debo confesar aquí que ella se veía mucho más feliz que otras parejas cristianas que conozco). Finalmente agregó que al llegar el día de su boda, ambos buscaban la bendición de Dios para su relación.  (Sorpresa: No supe qué decir)

Para cualquiera de nosotros con cierto grado de conocimiento (o madurez) espiritual, sería evidentemente sencillo describir la relación de esta señorita con su novio como una falta a los principios de Dios. Llamaríamos su pecado fornicación. En efecto, eso es; no obstante, ellos lo llamarían una bendición.

Recientemente también leí un mensaje publicado en el foro de mi sitio en Internet. Un joven cristiano escribía para buscar un consejo en medio de una situación difícil. Transcribo aquí la primera parte de su mensaje (y mientras lo lees, te animaría a ir pensando qué le responderías a este chico):
“Tengo 22 años, mis padres son pastores. Hace 2 meses me puse de novio con la secretaria de la iglesia de 23 años (la conozco hace 4), es hermosa, la amo y sé que es la mujer de mi vida. El tema es que todo se fue dando muy rápido. Yo era virgen, ella no y le pesaba mucho. Nos dejamos llevar por nuestros deseos y tuvimos relaciones varias veces en una semana. En estos días ella comenzó a tener pequeños síntomas que nos alarmaron y nos llevan a pensar que quizá esté embarazada.”

La pregunta específicamente es planteada en la segunda parte de su mensaje; aunque uno casi puede intuir cuál será. Podemos ya anticiparnos a saber qué va a decir, cómo se siente, y cuáles son sus alternativas inmediatas para lidiar con el pecado. Pues bien, continuemos leyendo entonces su caso.
“Mi problema es que estoy MUY FELIZ, sé que estuvo mal, sé que pequé y me arrepentí delante de Dios, pero tener un hijo con ella es lo más hermoso que me pueda pasar. Obviamente voy a reconocer a mi hijo y a casarme con ella. Todavía no he hablado con mis padres... es un tema que me pesa mucho, pero más me pesa estar tan contento.... ¿qué hago?”  Un caso más de un pecado "bonito", casi "positivo".


Semana del 4 al 10 de Abril de 2010
¿POR QUE LAS PRUEBAS?

¿Por qué las pruebas en la vida del creyente? ¿Por qué la fe tiene que ser probada?  Sabemos que "todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios" y que todo lo que nos sucede tiene un propósito, pero ¿hay alguna razón además de esto?
Parece ser que "la prueba" es una ley en la naturaleza; es necesario que las cosas sean probadas para que se vea su calidad. Probamos los alimentos para conocer su sabor y los elementos como la madera, la piedra, etc, para probar su resistencia. Sin estas pruebas no sabríamos apenas nada acerca de las cosas que nos rodean.
Lo mismo sucede en lo que el hombre hace, así la construcción de motos y coches tiene que ser probada para saber su resistencia, velocidad, etc. Todos los inventos que hoy usamos de manera normal y cotidiana fueron probados en su día para conseguir que sean lo que son. Estas cosas empiezan por una teoría y luego se ponen a la práctica; la práctica es "la prueba", si funciona, vale, sino funciona no vale la teoría.

También es "probado" el carácter de las personas en la convivencia, su seriedad, la amistad. Se prueba también la profesionalidad de los trabajadores en la realización de sus trabajos.
Hoy hay "algunas teorías del Universo" entre las que se encuentra la más popular: "El Big Bang". Pero sólo son teorías, y casi imposibles de probar. Si no se pueden probar no se puede saber si son o no ciertas, aunque muchos han sido inducidos a creer que es verdad. Sin embargo un hombre de la talla científica de Stephen Hawking nos dice: "Algún día, estas respuestas (teorías) podrán parecernos tan claras como el que la Tierra gira alrededor del Sol, o quizás, tan ridículas como que la Tierra se sostiene sobre una torre de tortugas. Sólo el tiempo lo dirá."  "La Historia del Tiempo" pág. 15.
"La prueba" nos permite conocer las cosas y las personas que nos rodean, y valoramos a aquellas que resultan en calidad. Un mecánico de coches serio y responsable, que conoce su trabajo y no abusa de los precios, es apreciado por todos los que necesitan sus servicios.
"La prueba" de las cosas y de las personas nos permite seleccionar a los amigos, la novia, los servicios, los alimentos según nuestros gustos etc.

Así es también con la fe, tiene que sujetarse a esta ley de "la prueba". Hay mucha gente que dice que tiene fe, pero la prueba nos muestra la realidad del asunto. Tenemos a Abraham a quien Dios pidió que sacrificara a su hijo, y su fe respondió con obediencia a lo que Dios le pidió. José fue probado en su integridad cuando la esposa del capitán le pidió que se acostara con ella, su fe le hizo salir victorioso... aunque dio con sus huesos en la cárcel. La fe de Job fue probada con la pérdida total de su familia, bienes y salud, y aunque planteó todas sus quejas e incomprensiones a Dios, su fe resultó real. Muchos otros abandonaron la carrera cristiana cuando su fe fue probada mostrando la inconsistencia de su convicción.
De igual manera, la fe de todos los que se dicen creyentes tiene que ser probada tarde o temprano en cuanto a obediencia, paciencia, amor y fidelidad al Señor.
Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,   sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” 
1ª Pedro 4:12-13     Feliciano Briones


Semana del 28 de Marzo al 3 de Abril de 2010
Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana,  Libro III Capítulo IX

LA MEDITACIÓN DE LA VIDA FUTURA
6.   Apartemos nuestra mirada de las cosas visibles, para dirigirla a las invisibles
Es cierto que todos los fieles, mientras viven en este mundo, deben ser como ovejas destinadas al matadero (Rom. 8,36), a fin de ser seme­jantes a Cristo, su Cabeza. Serían, pues, infelicísimos, si no levantasen su mente al cielo para superar cuanto hay en este mundo y trascender la perspectiva de todas las cosas de esta vida.
Lo contrario ocurre una vez que han
levantado su cabeza por encima de todas las cosas terrenas, aunque contemplen las abundantes riquezas y los honores de los impíos, que viven a su placer y con toda satisfacción, muy ufanos con la abundancia y la pompa de cuanto pueden desear, y sobrenadando en deleites y pasatiempos. Más aún: si los fieles se ven tratados inhumanamente por los impíos, cargados de afrentas y vejados con toda clase de ultrajes, aun entonces les resultará fácil consolarse en medio de tales males.

Porque siempre tendrán delante de sus ojos aquel día, en el cual ellos están seguros que el Señor recibirá a sus fieles en el descanso de su reino, y enjugando todas las lágrimas de sus ojos los revestirá con la túnica de la gloria y de la alegría, y los apacentará con una inenarrable suavidad de deleites, y los elevará hasta su grandeza, haciéndolos, finalmente, partícipes de su bienaventuranza
(Is.25:8; Ap. 7:17).
Por el contrario, arrojará de su lado a los impíos que hubieren brillado en el mundo, con suma ignominia de ellos; trocará sus deleites en tormentos; su risa y alegría en llanto y crujir de dientes; su paz se verá perturbada con el tormento y la inquietud de conciencia; castigará su molicie con el fuego inextinguible, y pondrá su cabeza bajo los pies de los fieles, de cuya paciencia abusaron. "Porque", como dice Pablo, "es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder" (2 Tes. 1:6-7).

Éste es, ciertamente, nuestro único consuelo. Si se nos quita, por fuerza desfalleceremos, o buscaremos consuelos vanos, que han de ser la causa de nuestra perdición. Porque el Profeta mismo confiesa que sus pies vacilaron y estuvo para caer, mientras persistió más de lo conveniente en considerar la prosperidad de los impíos; y nos asegura que no pudo permanecer firme y en pie hasta que, entrando en el Santuario del Señor, se puso a considerar cuál había de ser el paradero de los buenos, y cuál el fin de los malvados (Sal.73:2-3:17-20).
En una palabra: la cruz de Cristo triunfa de verdad en el corazón de los fieles contra el Diablo, contra la carne, contra el pecado y contra los impíos, cuando vuelven sus ojos para contemplar la potencia de su resurrección.

Semana del 21 al 27 de Marzo de 2010
Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo IX

LA MEDITACIÓN DE LA VIDA FUTURA
5.  El cristiano no debe temer la muerte, sino desear la resurrección y la gloria
Es una cosa monstruosa que muchos que se jactan de ser cristianos, en vez de desear la muerte, le tienen tal horror, que tan pronto como oyen hacer mención de ella, se echan a temblar, como si la muerte fuese la mayor desventura que les pudiese acontecer. No es extraño que nuestro sentimiento natural sienta terror al oír que nuestra alma ha de separarse del cuerpo. Pero lo que no se puede consentir es que no haya en el corazón de un cristiano
la luz necesaria para vencer este temor, sea el que sea, con un consuelo mayor. Porque si consideramos que el tabernáculo de nuestro cuerpo, que es inestable, vicioso, corruptible y caduco, es destrui­do para ser luego restaurado en una gloria perfecta, permanente, inco­rruptible y celestial, ¿cómo no ha de llevarnos la fe a apetecer ardiente­mente aquello que nuestra naturaleza detesta? Si consideramos que por la muerte somos liberados del destierro en que yacíamos, para habitar en nuestra patria, que es la gloria celestial, ¿no ha de procurarnos esto ningún consuelo?

Alguno objetará que no hay cosa que no desee permanecer en su ser. También yo lo admito; y por eso mantengo que debemos poner nuestros ojos en la inmortalidad futura en la cual hallaremos nuestra condición inmutable; lo cual nunca lograremos mientras vivamos en este mundo. Y muy bien enseña san Pablo a los fieles que deben ir alegremente a la muerte; no porque quieran ser desnudados, sino revestidos (2 Cor.5,4). Los animales brutos, las mismas criaturas insensibles, y hasta los maderos y las piedras tienen como un cierto sentimiento de su vanidad y corrup­ción, y están esperando el día de la resurrección para verse libres de su vanidad juntamente con los hijos de Dios (Rom. 8,19-21); y nosotros, dotados de luz natural, e iluminados además con el Espíritu de Dios, cuando se trata de nuestro ser, ¿no levantaremos nuestro espíritu por encima de la podredumbre de la tierra?
Mas no es mi intento tratar aquí de una perversidad tan grande. Ya al principio declaré que no quería tratar cada materia en forma de exhorta­ción y por extenso. A hombres como éstos, tímidos y de poco aliento, les aconsejaría que leyeran el librito de san Cipriano que tituló De la Inmortalidad, si es que necesitan que se les remita a los filósofos; para que viendo el menosprecio de la muerte que ellos han demostrado, comiencen a avergonzarse de sí mismos.

Debemos, pues, tener como máxima que ninguno ha adelantado en la escuela de Cristo, si no espera con gozo y alegría el día de la muerte y de la última resurrección. San Pablo dice que todos los fieles llevan esta marca (2 Tim. 4,8); y la Escritura tiene por costumbre siempre que quiere proponernos un motivo de alegría, recordarnos: Alegraos, dice el Señor, y levantad vuestras cabezas, porque se acerca vuestra redención (Lc. 21,28). ¿Es razonable, pregunto yo, que lo que el Señor quiso que engendrara en nosotros gozo y alegría, no nos produzca más que tristeza y decaimiento? Y si ello es así, ¿por qué nos gloriamos de Él, como si aún fuese nuestro maestro, y nosotros sus discípulos? Volvamos, pues, en nosotros mismos; y por más que el ciego e insensato apetito de nuestra carne se oponga, no dudemos en desear la venida del Señor como la cosa más feliz que nos puede acontecer; y no nos contentemos simple­mente con desear, sino aspiremos también a ella con gemidos y suspi­ros. Porque sin duda vendrá como Redentor; y después de haber­nos sacado de profundo abismo de toda clase de males y de miserias, nos introducirá en aquella bienaventurada herencia de vida y de su gloria.


Semana del 14 al 20 de Marzo de 2010
Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

LA MEDITACIÓN DE LA VIDA FUTURA
4.  Lo que quitamos a la estima de la vida presente lo transferimos al deseo de la vida celestial

Ahora bien, todo el amor desordenado de la vida de que nos des­prendamos, hemos de añadirlo al deseo de una vida mejor, que es la celestial.
Admito que quienes han pensado que el sumo bien nuestro es no haber nacido, y luego morirse cuanto antes, han tenido un excelente parecer según el humano sentir. Porque teniendo en cuenta que eran gentiles privados de la luz de la verdadera religión,
¿qué podían ver en este mundo, que no fuese oscuro e infeliz? Igualmente, no andaban tan descaminados los escitas, que solían llorar en el nacimiento de sus hijos, y se regocijaban cuando enterraban a alguno de sus parientes o amigos. Pero esto de nada les servía, porque al faltarles la verdadera doctrina de la fe, no veían de qué manera lo que de por sí no es una felicidad ni digno de ser apete­cido, se convierte en bien para los fieles. Por eso, el final de sus reflexiones era la desesperación.

El blanco, pues, que han de perseguir los fieles en la consideración de esta vida mortal será, al ver que no hay en ella más que miseria, dedicarse completamente con alegría y diligencia en meditar en aquella otra vida futura y eterna. Cuando hayan llegado a esta comparación, para bien suyo no podrán por menos que desentenderse de la primera, e incluso despreciarla del todo, y no tenerla en ninguna estima respecto a la segunda. Porque si el cielo es su patria, ¿qué otra cosa será la tierra sino un destierro? Si partir de este mundo es entrar en la vida, ¿qué otra cosa es el mundo sino un sepulcro; y qué otra cosa permanecer en él, sino estar sumido en la muerte? Si ser liberados del cuerpo es ser puestos en per­fecta libertad, ¿qué otra cosa será el cuerpo más que una cárcel? Si gozar de la presencia de Dios es la suma felicidad, ¿no será una desgracia carecer de ella? Ciertamente, "entretanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor" (2 Cor. 5:6). Por tanto, si la vida terrena se compara con la celestial, no hay duda que fácilmente será menospre­ciada y tenida por estiércol. Es cierto que jamás la debemos aborrecer, sino solamente en cuanto nos tiene sujetos al pecado; aunque, propia­mente ni siquiera este odio debe dirigirse contra ella.

 
Sea de ello lo que quiera, debemos sentir hastío de ella de tal manera que, deseando que se termine,
estemos preparados sin embargo a vivir en ella todo el tiempo que el Señor tuviere a bien, para que de esta manera el fastidio no se convierta en murmuración e impaciencia. Porque ella es como una estancia en la que el Señor nos ha colocado; y debemos permanecer en ella hasta que vuelva a buscarnos. También san Pablo lamenta su suerte y condición por verse como encadenado en la prisión de su cuerpo mucho más tiempo del que deseaba, y suspira ardientemente por el momento de verse liberado (Rom. 7:24); sin embargo, para obe­decer al mandato de Dios dice que está preparado para lo uno o lo otro, porque se reconocía como deudor de Dios, cuyo nombre debía glorificar, fuese con la vida o con la muerte (Fil. 1:23-24). Pero propio es del Señor disponer lo que más conviene a su gloria. Por tanto, si debe­mos vivir y morir por Él (Fil. 1:20), dejemos a su juicio el fin de nuestra muerte y de nuestra vida; de tal manera, sin embargo, que de continuo estemos poseídos por un vivo deseo de morir, y meditemos en ello, menospreciando esta vida mortal en comparación con la inmortalidad futura, y deseemos renunciar a ella siempre que el Señor lo dispusiere, porque ella nos tiene sometidos a la servidumbre del pecado.


Semana del 7 al 13 de Marzo de 2010
Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

LA MEDITACIÓN DE LA VIDA FUTURA   
3.   Sin embargo, no debemos aborrecer esta vida, que lleva y anuncia las señales de la bondad de Dios
No obstante, el menosprecio de esta vida, que han de esforzarse por adquirir los fieles, no ha de engendrar odio a la misma, ni ingratitud para con Dios. Porque esta vida, por más que esté llena de infinitas miserias, con toda razón
se cuenta entre las bendiciones de Dios, que no es lícito menospreciar. Por eso, si no reconocemos en ella beneficio alguno de Dios, por el mismo hecho nos hacemos culpables de enorme ingratitud para con Él. Especialmente debe servir a los fieles de testimonio de la buena voluntad del Señor, pues toda está concebida y destinada a pro­mover su salvación y hacer que se desarrolle sin cesar. Porque el Señor, antes de mostrarnos claramente la herencia de la gloria eterna, quiere demostrarnos en cosas de menor importancia que es nuestro Padre; a saber, en los beneficios que cada día distribuye entre nosotros.

Por ello, si esta vida nos sirve para comprender la bondad de Dios, ¿hemos de considerarla como si no hubiese en ella el menor bien del mundo? Debemos, pues, revestirnos de este afecto y sentimiento, tenién­dola por uno de los dones de la divina benignidad, que no deben ser menospreciados. Porque, aunque no hubiese numerosos y claros testi­monios de la Escritura, la naturaleza misma nos exhorta a dar gracias al Señor por habernos creado, por conservarnos y concedernos todas las cosas necesarias para vivir en ella. Y esta razón adquiere mucha mayor importancia, si consideramos que con ella en cierta manera somos preparados para la gloría celestial. Porque el Señor ha dispuesto las cosas de tal manera, que quienes han de ser coronados en el cielo luchen pri­mero en la tierra, a fin de que no triunfen antes de haber superado las dificultades y trabajos de la batalla, y de haber ganado la victoria.

Hay, además, otra razón, y es que nosotros comenzamos aquí a gustar la dulzura de su benignidad con estos beneficios, a fin de que nuestra esperanza y nuestros deseos se exciten a apetecer la revelación perfecta. Cuando estemos bien seguros de que es un don de la clemencia divina que vivamos en esta vida presente, y que le estamos obligados por ello, debiendo recordar este beneficio demostrándole nuestra gratitud, enton­ces será el momento oportuno para entrar dentro de nosotros mismos a considerar la mísera condición en que nos hallamos, para desprendernos del excesivo deseo de ella; al cual, como hemos dicho, estamos natural­mente tan inclinados

Semana del 28 de Febrero al 6 de Marzo de 2010
Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

LA MEDITACIÓN DE LA VIDA FUTURA 
2.   Para que no amenos excesivamente esta tierra, el Señor nos hace llevar aquí nuestra cruz
Porque entre estas dos cosas no hay medio posible; o no hacemos caso en absoluto de los bienes del mundo, o por fuerza estaremos ligados a ellos por un amor desordenado. Por ello, si tenemos en algo la eterni­dad, hemos de procurar con toda diligencia desprendernos de tales lazos. Y como esta vida posee numerosos halagos para seducirnos y tiene gran apariencia de amenidad, gracia y suavidad, es preciso que una y otra vez nos veamos apartados de ella, para no ser fascinados por tales hala­gos y lisonjas. Porque, ¿qué sucedería si gozásemos aquí de una felicidad perenne y todo sucediese conforme a nuestros deseos, cuando incluso zaheridos con tantos estímulos y tantos males, apenas somos capaces de reconocer la miseria de esta vida? No solamente los sabios y doctos com­prenden que la vida del hombre es como humo, o como una sombra, sino que esto es tan corriente incluso entre el vulgo y la gente ordinaria, que ya es proverbio común. Viendo que era algo muy necesario de saberse, lo han celebrado con dichos y sentencias famosas.

Sin embargo, apenas hay en el mundo una cosa en la que menos pen­semos y de la que menos nos acordemos. Todo cuanto emprendemos lo hacemos como si fuéramos inmortales en este mundo. Si vemos que llevan a alguien a enterrar, o pasamos junto a un cementerio, como entonces se nos pone ante los ojos la imagen de la muerte, hay que admitir que filosofamos admirablemente sobre la vanidad de la vida presente. Aun­que ni aun esto lo hacemos siempre; porque la mayoría de las veces estas cosas nos dejan insensibles; pero cuando acaso nos conmueven, nuestra filosofía no dura más que un momento; apenas volvemos la espalda se desvanece, sin dejar en pos de sí la menor huella en nuestra memoria; y al fin, se olvida, ni más ni menos que el aplauso de una farsa que agradó al público. Olvidados, no sólo de la muerte, sino hasta de nuestra mortal condición, como si jamás hubiésemos oído hablar de tal cosa, recobramos una firme confianza en nuestra inmortalidad terrena. 

Y si alguno nos trae a la memoria aquel dicho: que el hombre es un animal efímero, admitimos que es así; pero lo confesamos tan sin consideración ni aten­ción, que
la imaginación de perennidad permanece a pesar de todo arrai­gada en nuestros corazones.
Por tanto, ¿quién negará que es una cosa muy necesaria para to­dos, no que seamos amonestados de palabra, sino convencidos con todas las pruebas y experiencias posibles de lo miserable que es el estado y condición de la vida presente, puesto que aun convencidos de ello, apenas si dejamos de admirarla y sentirnos estupefactos,
como si contuviese la suma de la felicidad? Y si es necesario que Dios nos instruya, también será deber nuestro escucharle cuando nos llama y sacude nuestra pereza, para que menospreciemos de veras el mundo, y nos dediquemos con todo el corazón a meditar en la vida futura.


Semana del 21 al 27 de Febrero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo IX

LA MEDITACIÓN DE LA VIDA FUTURA
1. Para que aspiremos a la vida futura, el Señor nos convence de la vanidad de la  vida presente
Por tanto, sea cual sea el género de tribulación que nos aflija, siempre debemos tener presente este fin: acostumbrarnos a menospreciar esta vida presente, y de esta manera incitarnos a meditar en la vida futura. Porque como el Señor sabe muy bien hasta qué punto estamos natural­mente inclinados a amar este mundo con un amor ciego y brutal, aplica un medio aptísimo para apartarnos de él y despertar nuestra pereza, a fin de que no nos apeguemos excesivamente a este amor.

Ciertamente no hay nadie entre nosotros que no desee ser tenido por hombre que durante toda su vida suspira, anhela y se esfuerza en conse­guir la inmortalidad celestial. Porque nos avergonzamos de no superar en nada a los animales brutos, cuyo estado y condición en nada sería de menor valor que el nuestro, si no nos quedase la esperanza de una vida inmarcesible después de la muerte. Mas, si nos ponemos a examinar los propósitos, las empresas, los actos y obras de cada uno de nosotros, no veremos en todo ello más que tierra. Y esta necedad proviene de que nuestro entendimiento se ciega con el falaz resplandor de las riquezas, el poder y los honores, que le impiden ver más allá. Asimismo el corazón, lleno de avaricia, de ambición y otros deseos, se apega a ellos y no puede mirar más alto. Finalmente, toda nuestra alma enredada y entretenida por los halagos y deleites de la carne busca su felicidad en la tierra.

El Señor, para salir al paso a este mal, muestra a los suyos la vanidad de la vida presente, probándolos de continuo con diversas tribulaciones. Para que no se prometan en este mundo larga paz y reposo, permite que muchas veces se vean atormentados y acosados por guerras, tumultos, robos y otras molestias y trabajos. Para que no se les vayan los ojos tras de las riquezas caducas y vanas los hace pobres, ya mediante el destierro, o con la esterilidad de la tierra, con el fuego y otros medios; o bien los mantiene en la mediocridad. Para que no se entreguen excesivamente a los placeres conyugales, les da mujeres rudas o testarudas que los ator­menten; o los humilla, dándoles hijos desobedientes y malos, o les quita ambas cosas. Y si los trata benignamente en todas estas cosas, para que no se llenen de vanagloria, o confíen excesivamente en sí mismos, les advierte con enfermedades y peligros, y les pone ante los ojos cuan inesta­bles, caducos y vanos son todos los bienes que están sometidos a muta­ción.

Por tanto, aprovecharemos mucho en la disciplina de la cruz, si com­prendemos que esta vida, considerada en sí misma, está llena de inquie­tud, de perturbaciones, y de toda clase de tribulaciones y calamidades, y que por cualquier lado que la consideremos no hay en ella felicidad; que todos sus bienes son inciertos, transitorios, vanos y mezclados de muchos males y sinsabores. Y así concluimos que aquí en la tierra no debemos buscar ni esperar más que lucha; y que debemos levantar los ojos al cielo cuando se trata de conseguir la victoria y la corona. Porque es completamente cierto que jamás nuestro corazón se moverá a meditar en la vida futura y desearla, sin que antes haya aprendido a menospreciar esta vida presente.


Semana del 14 al 20 de Febrero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS 
11. Diferencia entre la paciencia cristiana y la de los filósofos
Mas como hemos asentado que la causa principal para soportar y llevar la cruz es la consideración de la voluntad divina, es preciso exponer la diferencia entre la paciencia cristiana y la paciencia filosófica.
Es evidente que fueron muy pocos los filósofos que se remontaron hasta comprender que los hombres son probados por la mano de Dios con aflicciones, y que, en consecuencia, estaban obligados a obedecerle respecto a ello. Y aun los que llegaron a ello no dan otra razón, sino que así era necesario. Ahora bien, ¿qué significa esto, sino que debemos ceder a Dios, puesto que sería inútil resistirle? Pero si obedecemos a Dios solamente porque no hay más remedio y no es posible otra cosa, si pudiéramos evitarlo, no le obedeceríamos. Por eso la Escritura nos manda que consideremos en la voluntad de Dios otra cosa muy distinta; a saber, primeramente su justicia y equidad, y luego el cuidado que tiene de nuestra salvación.

De ahí que las exhortaciones cristianas son como siguen: ya sea que nos atormente la pobreza, el destierro, la cárcel, la ignominia, la enfermedad, la pérdida de los parientes y amigos, o cualquier otra cosa, debemos pensar que ninguna de estas cosas nos acontece, si no es por disposición y providencia de Dios. Además de esto, que Dios no hace cosa alguna sin un orden y acierto admirable. ¡Como si los innumerables pecados que a cada momento cometemos no merecieran ser castigados mucho más severamente y con castigos mucho más rigurosos que los que su clemencia nos envía! ¡Como si no fuera perfectamente razonable que nuestra carne sea dominada y sometida bajo el yugo, para que no se extravíe en la concupiscencia conforme a su impulso natural! ¡Como si no merecieran la justicia y la verdad de Dios, que padezcamos por ellas! Y si la justicia de Dios resplandece luminosamente en todas nuestras aflicciones, no podemos murmurar o rebelarnos contra ella sin caer en una gran iniquidad.

Aquí no oímos ya aquella fría canción de los filósofos: es necesario obedecer, porque no podemos hacer otra cosa. Lo que oímos es una disposición viva y eficaz: debemos obedecer, porque resistir es una gran impiedad; debemos sufrir con paciencia, porque la impaciencia es una obstinada rebeldía contra la justicia de Dios.  Además, como no amamos de veras sino lo que sabemos que es bueno y agradable, también en este aspecto nos consuela nuestro Padre misericordioso, diciéndonos que al afligirnos con la cruz piensa y mira por nuestra salvación. Si comprendemos que las tribulaciones nos son saludables, ¿por qué no aceptarlas con una disposición de ánimo serena y sosegada? Al sufrirlas pacientemente no nos sometemos a la necesidad; antes bien procuramos nuestro bien.  Estas consideraciones hacen que cuanto más metido se ve nuestro corazón en la cruz con el sentimiento natural del dolor y la amargura, tanto más se ensancha por el gozo y la alegría espiritual. De ahí se sigue también la acción de gracias, que no puede estar sin el gozo. Por tanto, si la alabanza del Señor y la acción de gracias sólo pueden proceder de un corazón alegre y contento, y nada en el mundo puede ser obstáculo a ellas, es evidente cuan necesario resulta templar la amargura de la cruz con el gozo y la alegría espirituales.


Semana del 7 al 13 de Febrero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS 
10. Paciencia y constancia cristianas. Gozoso consentimiento a la voluntad de Dios.
He querido decir estas cosas para apartar a los espíritus piadosos de la desesperación y que no abandonen el ejercicio de la paciencia, por ver que no pueden desnudarse del afecto y pasión natural del dolor. Esto es imposible que no acontezca a todos aquellos que convierten la paciencia en insensibilidad, y confunden un hombre fuerte y constante con un tronco. La Escritura alaba la tolerancia y la paciencia en los santos, cuando de tal manera se ven afligidos con la dureza de las adversidades, que no desmayan ni desfallecen; cuando de tal manera los atormenta la amargura, que no obstante disfrutan a la vez de un gozo espiritual; cuando la angustia los oprime de tal forma que, a pesar de ello, no dejan de respirar, alegres por la consolación divina. La repugnancia se apodera de sus corazones, porque el sentimiento de la naturaleza huye y siente horror de todo aquello que le es contrario; pero de otro lado, el temor de
Dios, incluso a través de estas dificultades, los impulsa a obedecer a la voluntad de Dios.

Esta repugnancia y contradicción la dio a entender el Señor, cuando habló así a Pedro: "Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras" (Jn.21:18). No es de creer que Pedro, que había de glorificar a Dios con su muerte, se haya visto abocado a ello a la fuerza y contra su voluntad. De ser así, no se alabaría tanto su martirio. Sin embargo, por más que obedeciese con un corazón alegre y libremente a lo que Dios le ordenaba, como aún no se había despojado de su humanidad, se encontraba como dividido en dos voluntades. Porque cuando él consideraba en sí mismo aquella muerte cruel que había de padecer, lleno de horror sentía naturalmente el deseo de escapar de ella. Por otra parte, como quiera que era la voluntad de Dios lo que le llamaba a este género de muerte, superando y poniendo bajo sus pies el temor voluntariamente y lleno de alegría se ofrecía a ello.

Debemos, pues, procurar, si deseamos ser discípulos de Cristo, que  nuestro corazón esté lleno de tal obediencia y reverencia de Dios,  que sea suficiente para dominar y subyugar todos los afectos contrarios  a Él. Así, en cualquier tribulación en que nos encontremos, aunque sea en la mayor angustia del mundo, no dejaremos a pesar de todo de mantenernos dentro de la paciencia. Las adversidades siempre nos resultarán ásperas y dolorosas. Así, cuando la enfermedad nos aflija, gemiremos y nos inquietaremos y desearemos estar sanos; cuando nos oprimiere la necesidad, sentiremos el aguijón de la angustia y la tristeza; la infamia, el menosprecio y las injurias apenarán nuestro corazón; al morir nuestros parientes y amigos lloraremos, como es ley de la naturaleza. Pero siempre vendremos a parar a esta conclusión: Dios lo ha querido así; sigamos, pues, su voluntad. Más aún, es necesario que este pensamiento penetre en las mismas punzadas del dolor, en los gemidos y las lágrimas, e incline y mueva nuestro corazón a sufrir alegremente todas aquellas cosas que de esa manera lo entristecen.


Semana del 31 de Enero al 6 de Febrero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS 
9.   4°.   El cristiano bajo la cruz no es un estóico
Este combate que los fieles sostienen contra el sentimiento natural del dolor, mientras se ejercitan en la paciencia y en la moderación, lo describe admirablemente el Apóstol: "Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos" (2 Corintios 4: 8-9).

Vemos aquí cómo sufrir la cruz con paciencia no es volverse insensible, ni carecer de dolor alguno; como los estoicos antiguamente describieron, sin razón, como hombre magnánimo al que, despojado de su humanidad, no se sintiera conmovido por la adversidad más que por la prosperidad, ni por las cosas tristes más que por las alegres; o por mejor decir, que nada le conmoviera, como si fuese una piedra. ¿De qué les sirvió esta sabiduría tan sublime? Realmente pintaron una imagen de la paciencia, cual jamás se vio ni puede ser encontrada entre los hombres. Más bien, persiguiendo una paciencia tan perfecta, privaron a los hombres de ella.
También hoy en día existen entre los cristianos nuevos estoicos, que reputan por falta grave, no solamente gemir y llorar, sino incluso entriste-cerse y estar acongojado. Estas extrañas opiniones proceden casi siempre de gentes ociosas, que más bien se ejercitan en especular que en poner las ideas en práctica, y no son capaces más que de producir fantasías.

El ejemplo de Cristo. Por lo que a nosotros respecta, nada tenemos que ver con esta rigurosa filosofía, condenada por nuestro Señor y Maestro, no solamente con su palabra, sino también con su ejemplo. Porque Él gimió y lloró por sus propios dolores y por los de los demás. Y no enseñó otra cosa a sus discípulos, sino ésto mismo. "Vosotros lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará" (Juan 16:20). Y para que nadie atribuyese esto a defecto, Él mismo declara: "Bienaventurados los que lloran" (Mateo 5:4). No hay por qué maravillarse de esto; porque si se condena toda clase de lágrimas, ¿qué juzgaremos de nuestro Señor, de cuyo cuerpo brotaron lágrimas de sangre (Lucas 22:44)? Si hubiésemos de tener como infidelidad todo género de temor, ¿qué decir de aquel horror que se apoderó del mismo Señor? Si no es admisible ninguna clase de tristeza, ¿cómo aprobar lo que Él confiesa al manifestar: "Mi alma está muy triste, hasta la muerte" (Mateo 26:38)?

Semana del 24 al 30 de Enero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS 
8.  La consolación espiritual supera toda tristeza y dolor
Y ya que la Escritura nos consuela suficientemente con todas estas exhortaciones en las afrentas y calamidades que padecemos, seríamos muy ingratos si no
las aceptáramos voluntariamente
y de buen ánimo de la mano del Señor. Especialmente porque esta clase de cruz es particularmente propia de los fieles, y por ella quiere Cristo ser glorificado en ellos, como dice Pedro (1 Pedro 4:13,14). Mas como resulta a todo espíritu elevado y digno más grave y duro sufrir una injuria que padecer mil muertes, expresamente nos avisa Pablo de que, no solamente nos están preparadas persecuciones, sino también afrentas, por tener nuestra esperanza puesta en el Dios vivo (1Timoteo 4:10). Y en otro lugar nos manda que, a su ejemplo, caminemos "por mala fama y por buena fama"
(2Corintios 6:8).

Tampoco se nos exige una alegría que suprima en nosotros todo sentimiento de amargura y de dolor; de otra manera, la paciencia que los santos tienen en la cruz no tendría valor alguno si no les atormentase el dolor, y no experimentasen angustia ante las persecuciones. Si la pobreza no fuese áspera y molesta, si no sintiesen dolor alguno en la enfermedad, si no les punzasen las afrentas, si la muerte no les causara horror alguno, ¿qué fortaleza o moderación habría en menospreciar todas estas cosas y no hacer caso alguno de ellas? Pero si cada una esconde dentro de sí cierta amargura, con la que naturalmente punza nuestro corazón, entonces se muestra la fortaleza del fiel, que al verse tentado por semejante amargura, por más que sufra intensamente, resistiendo varonilmente acaba por vencer. En esto se muestra la paciencia, pues al verse estimulado por ese sentimiento, no obstante se refrena con el temor de Dios, para no consentir en ningún exceso. En esto se ve su alegría, pues herido por la tristeza y el dolor, a pesar de ello se tranquiliza con el consuelo espiritual de Dios.


Semana del 17 al 23 de Enero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

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7. 3°.  La consolación de ser perseguido por causa de la justicia

Sin embargo es un gran consuelo padecer persecución por la justicia. Entonces debemos acordarnos del honor que nos hace el Señor al conferirnos las insignias de los que pelean bajo su bandera.
Llamo padecer persecución por la justicia no solamente a la que se padece por el Evangelio, sino también a la que se sufre por mantener cualquier otra causa justa. Sea por mantener la verdad de Dios contra las mentiras de Satanás, o por tomar la defensa de los buenos y de los inocentes contra los malos y perversos, para que no sean víctima de ninguna injusticia, en cualquier caso incurriremos en el odio e indignación del mundo, por lo que pondremos en peligro nuestra vida, nuestros bienes o nuestro honor. No llevemos a mal, ni nos juzguemos desgraciados por llegar hasta ese extremo en el servicio del Señor, puesto que Él mismo ha declarado que somos bienaventurados   (Mt. 5,10).

Es verdad que la pobreza en sí misma considerada es una miseria; y lo mismo el destierro, los menosprecios, la cárcel, las afrentas; y, finalmente, la muerte es la suprema desgracia. Pero cuando se nos muestra el favor de Dios, no hay ninguna de estas cosas que no se convierta en un gran bien y en nuestra felicidad. Prefiramos, pues, el testimonio de Cristo a una falsa opinión de nuestra carne. De esta manera nosotros, a ejemplo de los apóstoles, nos sentiremos gozosos "de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre de Cristo"  (Hch. 5,41). Si siendo inocentes y teniendo la conciencia tranquila, somos despojados de nuestros bienes y de nuestra hacienda por la perversidad de los impíos, aunque ante los ojos de los hombres somos reducidos a la pobreza, ante Dios nuestras riquezas aumentan en el cielo. Si somos arrojados de nuestra casa y desterrados de nuestra patria, (1) tanto más somos admitidos en la familia del Señor, nuestro Dios. Si nos acosan y menosprecian, tanto más echamos raíces en Cristo. Si nos afrentan y nos injurian, tanto más somos ensalzados en el reino de Dios. Si nos dan muerte, de este modo se nos abre la puerta para entrar en la vida bienaventurada.

Avergoncémonos, pues, de no estimar lo que el Señor tiene en tanto, como si fuera inferior a los vanos deleites de la vida presente, que al momento se esfuman como el humo.
(1)  No olvidemos que Calvino tuvo que huir de Francia, su patria, en 1534, y luego fue desterrado de Ginebra, de 1538 a 1541, a Estrasburgo, donde a veces conoció una gran pobreza.


Semana del 10 al 16 de Enero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS
 
6. d. Por la cruz Dios corrige nuestras faltas y nos retiene en la obediencia
Además nuestro clementísimo Padre no solamente tiene necesidad de prevenir nuestra enfermedad, sino que también muchas veces ha de corregir nuestras faltas pasadas, para mantenernos en la verdadera obediencia. Por eso siempre que nos vemos afligidos, siempre que nos sobreviene alguna nueva calamidad, debemos recordar en seguida nuestra vida pasada. De esa manera veremos sin duda que hemos cometido algo que merece ser castigado; aunque la verdad es que el conocimiento del pecado no debe ser la fuente principal para inducirnos a ser pacientes. La Escritura nos pone en las manos otra consideración sin comparación más excelente, al decir que "somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo" (1 Cor. 11:32).

e. Toda cruz nos atestigua el inmutable amor de Dios. Debemos, por tanto, reconocer la clemencia de nuestro Padre para con nosotros, aun en la misma amargura de las tribulaciones, pues incluso entonces Él no deja de preocuparse por nuestra salvación. Porque Él nos aflige, no para destruirnos, sino más bien para librarnos de la condenación de este mundo. Esta consideración nos llevará a lo que la misma Escritura dice en otro lugar: "No menosprecies, hijo mío, el castigo del Señor, ni te fatigues de su corrección; porque el Señor al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere" (Prov.3:11-12). Al oír que los castigos de Dios son castigos de padre, ¿no debemos mostrarnos hijos obedientes y dóciles, en vez de imitar con nuestra resistencia a los desesperados, los cuales se han endurecido en sus malas obras? Perderíamos al Señor, si cuando faltamos, Él no nos atrajese a sí con sus correcciones. Por eso con toda razón dice que somos hijos bastardos y no legítimos, si vivimos sin disciplina  (Heb. 12:8). Somos, pues, muy perversos si cuando nos muestra su buena voluntad y el gran cuidado que se toma por nosotros, no lo queremos soportar.

La Escritura enseña que la diferencia entre los fieles y los infieles está en que éstos, como los antiguos esclavos de perversa naturaleza, no hacen sino empeorar con los azotes; en cambio los fieles, como hijos nobles, bien nacidos y educados, aprovechan para enmendarse. Escoged, pues, ahora a qué número deseáis pertenecer. Pero como ya he tratado en otro lugar(1) de esto, me contentaré solamente con lo que he expuesto.

(1)  Institución, I, xvn, 8; III, iv, 31, 35.


Semana del 3 al 9 de Enero de 2010
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

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5. c. Es un remedio en vista de la salvación, contra la intemperancia de la carne
Sin embargo, no comprenderíamos aún cuan necesaria nos es esta obediencia, si no consideramos a la vez cuán grande es la intemperancia de nuestra carne para arrojar de nosotros el yugo del Señor, tan pronto como se ve tratada con un poco más de delicadeza y regalo. Le acontece lo mismo que a los caballos briosos y obstinados, que después de que los han tenido en las caballerizas ociosos y bien cuidados, se hacen tan bravos y tan feroces que no los pueden domar, ni consienten que nadie los monte, cuando antes se dejaban fácilmente dominar. La queja del Señor respecto al pueblo de Israel, se ve perpetuamente en nosotros: que habiendo engordado damos coces contra el Señor que nos ha mantenido y sustentado  (Dt.32,15).

La liberalidad y la magnificencia de Dios debería inducirnos a considerar y amar su bondad; pero es tan grande nuestra maldad, que en vez de ello nos pervertimos continuamente con su dulzura y trato amoroso; por eso es necesario que nos tire de las riendas, para de esta manera mantenernos en la disciplina, no sea que nos desboquemos y lleguemos a perder del todo el respeto debido.
Por esta razón, para que no nos hagamos más orgullosos con la excesiva abundancia de riquezas, para que no nos ensoberbezcamos con los honores y dignidades, y para que los demás bienes del alma, del cuerpo y de la fortuna - como suelen llamarlos - no nos engrían, el Señor nos sale al paso dominando y refrenando con el remedio de la cruz la insolencia de nuestra carne. Y esto lo verifica de muchas maneras, según Él ve que es más conveniente para cada uno de nosotros. Porque unos no están tan enfermos como los otros; ni tampoco todos padecemos la misma enfermedad; y por eso es menester que no seamos curados de la misma manera. Ésta es la razón de por qué el Señor con unos emplea un género de cruces, y otro con otros. Y como nuestro médico celestial quiere curar a todos, con unos usa medicinas más suaves, y a otros los cura con remedios más ásperos; pero no exceptúa a nadie, pues sabe que todos están enfermos.



4 de Enero de 2009 Por el año nuevo que empieza
Queridos hermanos,  
Acaba un año y empieza otro. Los ciclos se repiten, el tiempo vuela, la vida pasa (Sal.90:10; 103:15; Is.40:6). “Enséñanos de tal modo a contar  nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”  (Sal.90:12). En esta realidad de la vida, más o menos conscientes, los hijos de Dios debemos, o deberíamos, saber que sólo a Dios se debe toda la gloria: “No a nosotros,  oh señor,  no a nosotros, sino a tu nombre da gloria,” (Sal.115:1ª). Si miramos al pasado, como el buen, fiel e íntegro siervo Daniel, debemos reconocer que: "Tuya es,  Señor,  la justicia,  y nuestra la confusión de rostro, 8 Oh Señor,  nuestra es la confusión de rostro,  de nuestros reyes,  de nuestros príncipes y de nuestros padres;  porque contra ti pecamos” (Dan.9:7,8). Sólo podemos mirar al futuro, al nuevo año, desde este conocimiento y consciencia: Nuestra dependencia de Dios (Hch.17:24-28) y la necesidad de vivir para su gloria: “Si,  pues,  coméis o bebéis,  o hacéis otra cosa,  hacedlo todo para la gloria de Dios.” (1Co 10:31). Como hijos de Dios deseamos y queremos lo mejor, lo mejor es Él mismo. En Él, está la vida: “y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” (Jn. 5:40), “Contigo está el manantial de la vida;” (Sal.36:9). En Él está la plenitud de la vida: “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.” (Sal.16:11). No hay, pues, abundancia y calidad de vida fuera de Dios.
Os deseo de todo corazón un 2009 lleno da la más profunda, plena y maravillosa presencia de Dios en vuestras vidas. “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?  Y fuera de ti nada deseo en la tierra.” (Salmo 73:25).
Pastor Diego Guirao     dgl18574@yahoo.es
   
11 de Enero de 2009 Ser y estar en la Iglesia.  José Mª Martínez   (6ª y última parte)            
D. José Mª Martínez Queridos hermanos,
Terminamos estas importantes reflexiones prácticas del pastor Sr. Martínez, coincidiendo con el inicio del nuevo año. Os invito y animo recordar y meditar profunda y detenidamente en todo lo expuesto al inicio y a lo largo de este año 2009. En un momento dijo: “Si yo por la fe estoy en Cristo, estoy también en la Iglesia; soy iglesia”. De la misma manera que formamos parte de una familia, nos guste más o menos el hecho y los miembros que la componen, sustancialmente somos, pertenecemos, estamos en esa familia.
Espiritualmente ocurre lo mismo: Somos iglesia, pertenecemos a la iglesia, estamos en la iglesia. Es vital, pues, que nos planteemos ¿cómo estamos en la iglesia? De esto nos habla hoy el Sr. Martínez, a quien, desde aquí, agradecemos este artículo.
(Efesios 2:19; 4:5; Salmos 122; 133; 1Corintios 12:12-27).
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es

SER  Y  ESTAR  EN  LA  IGLESIA.  (6ª ENTREGA Y ÚLTIMA)
Sí, pero ¿cómo? Podemos estar en ella como meros espectadores, aportando a su crecimiento poco o nada; como simples «convidados de piedra»; como censuradores implacables; como derrotistas amargados. Pero también como eficaces colaboradores, con un espíritu pacificador, constructivo, de acuerdo con la exhortación de Pablo: «Todo lo que hagáis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por él» (Col. 3:17). Hacer algo en el nombre de Cristo equivale a hacerlo como él lo haría, con el mismo dominio propio, con la misma humildad, el mismo amor, el mismo celo por la gloria de Dios, la misma entrega a la Iglesia que él tanto amó.
Si soy iglesia, todo lo que para bien o para mal afecta a la iglesia me afecta también a mí. Y mi estado espiritual influye en ella. Con ella me robustezco espiritualmente y glorifico a Dios o me debilito y le deshonro.
Cuando la juzgo me estoy juzgando a mí mismo. Si la condeno, es a mí mismo a quien condeno. Pero Dios no nos ha puesto para juzgar, sino para servir. ¿Podrá decir de mí: «Buen siervo y fiel...»?
D. José Mª. Martínez, pastor, profesor y escritor (www.pensamientocristiano.com/.)

18 de Enero de 2009 ¿A quién iremos?
Queridos hermanos y hermanas,
 
“¿a quién iremos?”
Importante planteamiento de Pedro ante el reto de Jesús: “¿Queréis acaso iros también vosotros?”
“¿a quién iremos?”  Esta es la realidad que se nos presenta cada día: a quien iremos, a dónde iremos, qué haremos, y con qué propósito. Se supone, y este era el propósito de Pedro a juzgar por su respuesta, con el propósito de vivir y contribuir a la vida de los nuestros y en general. Con el propósito de vivir, en el pleno sentido de la palabra, el hombre trabaja o da trabajo; estudia, aprende o enseña; forma una familia, convive y se relaciona; participa y pertenece a grupos o colectivos sociales, culturales, religiosos; Todo para vivir e intentar vivir plenamente. Pero, ¿consigue el hombre y la mujer vivir plena, feliz y satisfactoriamente?
Pedro enseña algo que deberíamos considerar y reconsiderar una y mil veces. Ninguna actividad, ocupación, disfrute, placer, puede dar plenitud de vida, satisfacción y felicidad. Por extraño e incomprensible que parezca: Sólo en Jesucristo la vida, en todas sus facetas y dimensiones, adquiere pleno sentido y significado. Sólo Jesucristo es la respuesta que colma y satisface plenamente nuestra necesidad humana, moral, espiritual e intelectual. Esto es así y encuentra su explicación porque: Sólo Jesucristo es el CaminoSólo Jesucristo es la VerdadSólo Jesucristo es la Vida. Ve, real y verdaderamente, a Jesucristo y experimentarás su plenitud de Verdad y Vida en lo más íntimo de tu ser. Por eso, queridos hermanos y hermanas, ¿a quién iremos? “Sólo Jesucristo tiene palabras de vida eterna,” (Juan 6:68).
Pastor Diego Guirao      dgl18574@yahoo.es
 
25 de Enero de 2009 Los sedientos, los trabajados y cargados; ¡acerquémonos a Jesús!
Queridos hermanos y hermanas,

Un “día”…, como Pedro, respondimos al reto de Jesús: “¿Queréis acaso iros también vosotros?”
Y dijimos: “¿a quién iremos?”
Entendimos que no hay vida y esperanza fuera de Él. Escuchamos sus potentes y dulces palabras de invitación y fuimos a Él para vivir y saciar nuestra hambre, nuestra sed y descansar (Juan 5:40).
Juan 7:37  Jesús… alzó la voz,  diciendo: "Si alguno tiene sed,  venga a Mí y beba".
Mateo 11:28  "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados,  y Yo os haré descansar".
Él sigue llamando (Ap.3:20), no ha cambiado: Hebreos 13:8  "Jesucristo es el mismo ayer,  y hoy,  y por los siglos".
¿Y nosotros, hemos cambiado? ¿Seguimos yendo a Él? ¿Está nuestra vida reposada, satisfecha y saciada de su abundancia y gracia? Lo sublime y maravilloso  es que esa abundancia es gratuita:
Isaías 55:1  "A todos los sedientos: Venid a las aguas;  y los que no tienen dinero,  venid,  comprad y comed.  Venid,  comprad sin dinero y sin precio,  vino y leche. 2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan,  y vuestro trabajo en lo que no sacia?  Oídme atentamente,  y comed del bien,  y se deleitará vuestra alma con grosura.
¡No malgastemos nuestra vida en lo que no sacia! Él quiere saciarnos: Salmo 81:10 "Yo soy el Señor tu Dios, Abre tu boca,  y yo la llenaré".
Abre tu boca, abre tus brazos, abre tu vida y tu corazón, y sumérgete en la inmensidad de su amor y goza como de días del cielo en la tierra con tu Salvador y Señor. "No temas, ¡acércate a Él!" (Heb. 4:14-16).
Escucha y responde a su dulce voz  de amor: Venid a Mí los  que estáis trabajados, cargados, temeros, impotentes, inseguros, insuficientes, incapaces, débiles,…(Ro.7:15-19)
Queridos hermanos y hermanas, que el Señor no tenga que repetirnos las palabras de:
Oseas 11:2  "Cuanto más yo los llamaba,  tanto más se alejaban de Mí;  a los baales sacrificaban,  y a los ídolos ofrecían sahumerios".
Pastor Diego Guirao    dgl18574@yahoo.es

1 de Febrero de 2009 Lo que nos caracteriza como cristrianos
Querido hermano y hermana,

¿Por qué tu hijo cree que eres su padre o su madre? ¿Porque lo dice un papel? Lo cree porque ve, siente y experimenta tu amor, interés, preocupación, entrega, abnegación y sacrificio por él. No lo ve en nadie más. Este comportamiento es lo que te define, caracteriza y distingue como padre o madre y por el que tu hijo te reconoce como tal.
Jesús nos enseña que lo que nos caracteriza y distingue como cristianos, como hijos de Dios, no es un papel en una iglesia donde está nuestro nombre registrado. Jesús dice claramente que lo que nos distingue como sus discípulos y por lo que los demás nos reconocen como tales es una forma de ser y comportarnos: “En esto conocerán todos…” (Juan 13:35)
¿A qué característica se refiere Jesús? A nuestro comportamiento hacia los demás, tanto los cercanos como los lejanos (Gálatas 6:10).
Lucas 6:1  Aconteció en un día de reposo,  que pasando Jesús por los sembrados,  sus discípulos arrancaban espigas y comían,  restregándolas con las manos. 2  Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo? 3  Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído,  lo que hizo David cuando tuvo hambre él,  y los que con él estaban; 4  cómo entró en la casa de Dios,  y tomó los panes de la proposición,  de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes,  y comió,  y dio también a los que estaban con él? 5  Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.
Jesús claramente enseña la prioridad de la necesidad del ser humano sobre las normas, liturgias y tradiciones. Él mismo “no vino a ser servido sino a servir” (Marcos 10:45; Mateo 9:36; 14:14; 15:32).
Este es el Camino, la Verdad y la Vida, que Él quiere que sigamos. Esto “es ir a Jesús”, como veíamos la semana anterior. Este amor, interés, preocupación, entrega, abnegación y sacrificio por los demás es lo que nos distinguirá como sus discípulos, como verdaderos cristianos, como hijos de Dios, ante un mundo incrédulo y desafiante que quiere y necesita ver hechos, no sólo palabras.
Juan 13:35  "En esto conocerán todos que sois mis discípulos,  si tuviereis amor los unos con los otros".
Filipenses 2:5  "Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús".
Pastor Diego Guirao      dgl18574@yahoo.es

8 de Febrero de 2009 Sólo Jesús nos da vida eterna
Querido hermano y hermana,
Dicen que la filosofía empezó con una pregunta: ¿Por qué? El motivo es el deseo y la necesidad del ser humano de saber. ¿Quién soy, de dónde vengo, a donde voy? ¿Qué sentido tiene mi vida, mi matrimonio, mis hijos, mi trabajo? Seguro que tú, como yo (mi madre dice que de niño la acribillaba a preguntas), te has hecho y te haces muchas preguntas. Mira bien lo que te digo: Estoy seguro que si no has encontrado las respuestas en Jesús, todavía no tienes respuesta a la razón de tu vida y de tu existencia. Sólo Él, tiene palabras de vida, respuestas de vida (Jn.6:68). Este fue el motivo de su venida: Librar al hombre de la muerte, de una vida sin respuestas esenciales, de una vida vana, absurda, sin sentido (1Pe.1:18). ¡Por favor, medítalo!
Hay preguntas triviales y preguntas trascendentales, como la que le hicieron a Jesús: “Maestro,  ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?”
Pregunta importante ¿Verdad? Mira la respuesta importante de Jesús: ”Vé, y haz tú lo mismo.”. “Haz esto, y vivirás” (Lee Lc.10:25-37).
Hay muchas respuestas, opciones, voces en la vida, a demás de las de Jesús, ¿Con cuál te quedas? Jesús nos dice algo importante para evaluar nuestra decisión: “Los suyos, conocen su voz y le siguen”. ¿Tú conoces la voz de Jesús? Jesús dice que los que: “conocen su voz y le siguen”. Por favor lee Jn.10:1-42.
Te has dado cuenta de lo que dice Jesús, dice que le siguen a Él, no a una cultura, tradición o religión, sea protestante, evangélica, católica, islámica, budista, hindú,… (Hch.17:22-25). Le siguen a Él, JESÚS.
La religión puede dar, tal vez, cierto conformismo, tranquilidad, satisfacción, y cosas peores como la hipocresía, arrogancia, soberbia, intolerancia, intransigencia, odio, fanatismo, características, todas ellas, destructivas (Stgo.4:1,2; 1:27). La gran diferencia y contraste es que Jesús, sólo Jesús, TE DA VIDA: Jn. 10:28  yo les doy vida… 
Pastor Diego Guirao     dgl18574@yahoo.es

15 de Febrero de 2009 Jesús es la luz del mundo
Querido hermano y hermana,
¡Fascinante! ¡Realmente fascinante! Lo que nos dice Dios en su Palabra: Juan 8:12  Jesús les habló,  diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
¡Qué maravilloso andar en la luz y saber a donde vas! Saber a donde vas tú, tú y tu cónyuge, tú y tus hijos, tú y tus nietos, tú y tu iglesia, tú con todos aquellos que sigan a Jesús. Jesús mismo también dice, cuidado: Juan 12:35 … porque el que anda en tinieblas,  no sabe a dónde va. Y añade: Juan 12:46  Yo,  la luz,  he venido al mundo,  para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
¡Oh! ¡Piénsalo! ¡Reflexiona detenidamente! ¿Qué es comparable a esta luz, conocimiento, a esta vida? ¿No tienes la sensación de que nuestro esfuerzo, dedicación y entrega, no es proporcional al inmenso valor y riqueza de lo que hemos recibido? (Juan 6:27; Heb. 2:1). Juan 6:35  Jesús les dijo:  Yo soy el pan de vida;  el que a mí viene,  nunca tendrá hambre;  y el que en mí cree,  no tendrá sed jamás.
¿Estás saciado, estás satisfecho, de la abundante e inagotable riqueza y abundancia de Dios? (Salmo 36:8;   1ª Juan 1:1-4).
Ante semejante vida, plenitud, luz, conocimiento, prorrumpes, como David, en cantos de alabanza, adoración y gratitud: Salmo 139:6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es,  no lo puedo comprender. 17   ¡Cuán preciosos me son,  oh Dios,  tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! 18  Si los enumero,  se multiplican más que la arena.
Salmo 9:1  Te alabaré,  oh Señor,  con todo mi corazón;
 Contaré todas tus maravillas. 2 Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre,  oh Altísimo.
Sigamos el consejo de: Proverbios 9:6 Dejad las simplezas,  y vivid, Y andad por el camino de la inteligencia.

Pastor Diego Guirao       dgl18574@yahoo.es

22  de Febrero de 2009 La bendición del Señor y la responsabilidad del cristiano
Querido hermano y hermana,
¡Sigue admirándote, fascinándote y emocionándote! ¿Crees que tienes motivos como cristiano? Unos discípulos dijeron: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,  mientras nos hablaba en el camino,  y cuando nos abría las Escrituras? (Lc. 24:32).
Jesús no sólo dijo: “Yo soy la luz del mundo”. ¡Parece increíble, pero también dijo!: "VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO" (Mt.5:14). Esto concuerda con las palabras de Pablo: “Cristo (la Luz del mundo) vive en mí”. Pues, si Cristo, la Luz, vive en mí, yo reflejo la luz de Cristo, el sentir de Cristo, el propósito de Cristo (Gál.2:20; Fil.2:5).
El propósito y sentir de Cristo es venir a salvar al mundo, no a condenarlo. Vino, en su amor, a entregarse por los pecadores (Jn.3:17; Gál. 2:20).
¿Puedes creerte que Dios ha tenido a bien llamarte a colaborar en su plan de salvación? Aunque resulte difícil creerlo, por sublime y maravilloso, así es. Somos participantes y colaboradores en Su proyecto de esperanza y vida para nuestro prójimo, para nuestro mundo, Sin Dios y sin esperanza, que gime y sufre por causa del pecado (Gén.6:5,11,12; Rom.3:10-17; 1ªTi.1:12; 2ªCor.5:14:21; 1ªPe.2:9,10).
Cualquier pequeña buena acción llena de alegría el corazón insatisfecho del ser humano. ¡Cómo debería llenar de inmenso gozo y alegría el privilegio de poder colaborar y contribuir a la salvación eterna de nuestro prójimo! ¿No te parece? Tal vez, no nos hemos detenido a meditar y reflexionar suficientemente en este privilegio, que no todos disfrutan. ¡Oh, Señor, ayúdame a entenderlo! ¡Señor, ten misericordia! Señor, que no sea yo ciego para ver tus favores, privilegios y bendiciones, y las riquezas de tu gracia que he recibido para una vida abundante para mí y para los míos (Dt.4:9; 6:7; 3ªJn.1:4). Señor, concédenos que ya no vivamos nosotros, sino Cristo en nosotros para reflejar su sentir, su luz, su amor, y darle, así, la gloria que sólo Él es digno y merecedor de recibir: "Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2:20).
Querido hermano y hermana: ¿No arde nuestro corazón en nosotros,  mientras (Jesús) nos habla,  y cuando nos abre las Escrituras? (Lc. 24:32).
¡Oh, el ardor, el fervor y la pasión de una vida preciosa en Cristo!

Pastor Diego Guirao         dgl18574@yahoo.es

1 de Marzo de 2009 La Iglesia amante
Querido hermano y hermana,
Es debido a la importancia vital de la iglesia en la vida del cristiano que hemos hablad bastante en los últimos Boletines. El pastor Fran Serrano en su predicación del pasado domingo abundó en este precioso tema, trascendental también en su criterio, al punto que el nombre de la congregación que pastorea es: IGLESIA AMANTE. Nos dejó esta estupenda reflexión para el Boletín, que con agrado presentamos. Queridos hermanos, tal vez, sería bueno recortarla y guardarla en nuestra Biblia y, principalmente, como no, en nuestra mente y en nuestro corazón. Si todos practicásemos estos conceptos, principios y valores, la iglesia brillaría más en medio de las tinieblas.
Pastor Diego Guirao  dgl18574@yahoo.es

 Una Iglesia amante...
...Es definida por la cualidad de su compromiso, no por su edad.

Es un «hogar» donde los temores, gozos, anhelos y aspiraciones de uno pueden ser compartidos sin temor de ser condenado y rechazado.
Es un lugar para hallar fuerza para la lucha diaria, y un lugar para encontrar una comunidad de apoyo para ese conflicto.
Es un lugar donde encontrar amigos en los que se puede: confiar, depender, disfrutar, y compartir las mismas metas.
Es donde el amor de Dios es experimentado de manera concreta a través de su pueblo.
Es donde las imperfecciones de la gente son aceptadas; donde descubren su potencial más grande; donde se sienten amados.
Es donde la gente es abierta y honesta entre sí sin temor de ser condenados.
Es donde los miembros crecen mientras las diferencias individuales son aceptadas, y donde distinciones de derechos personales, posesiones, pensamientos, emociones, y acciones quedan sumergidos en el compromiso que cada uno tiene hacia el otro y hacia el reino de Dios.
 
Es un lugar incondicional en su aceptación de las personas...donde hay oportunidad para el servicio y el ministerio cristiano.
Es un lugar donde:
-   Unos se ríen con otros, no de otros.
-   Unos lloran con otros, no por otros.
-   Unos perdonan a otros, y son perdonados por otros.
-   Unos aman a otros, y son amados por otros.
Pastor Fran Serrano   (Iglesia Cristiana Evangélica de Cunit (Tarragona)

8 de Marzo de 2009 ¿Acaso estamos en el cielo, aquí en la tierra?
Querido hermano y hermana,
En los últimos boletines he aludido a la admiración, satisfacción, gozo, alegría. Preguntaréis: ¿Acaso estamos en el cielo? ¿Es posible todo esto en la tierra? Todo ello es posible por la luz, la verdad, la libertad, la salvación recibida en Cristo, la única causa de vida y plenitud absoluta, independientemente del contexto y circunstancias para aquellos en quienes Cristo vive.
Gal. 2:20  Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Hch. 20:23-24  El Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio,  diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. 24  Pero de ninguna cosa hago caso,  ni estimo preciosa mi vida para mí mismo,  con tal que acabe mi carrera con gozo,  y el ministerio que recibí del Señor Jesús,  para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
Es la misma experiencia de Habacuc:
Hab 3:17-19   Aunque la higuera no florezca,  Ni en las vides haya frutos,  Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento,  Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18  Con todo,  yo me alegraré en el Señor,  Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 el Señor es mi fortaleza,  El cual hace mis pies como de ciervas,  Y en mis alturas me hace andar. 
El principal valor y riqueza es Dios, de quien somos y a quien pertenecemos. ¿Qué más podemos desear? Todo es nuestro (1ªCor.3:21). Y, “¿Si Dios con nosotros, quien contra nosotros?”
Si aun en el lecho de la muerte el cristiano/a puede sentir la satisfacción de verse rodeado por el cariño, el amor, de sus seres queridos: esposo/a, hijos, nietos,… En medio de este difícil mundo Dios nos rodea y envuelve con el abrazo de su amor eterno:
Sal. 5:12  Porque tú,  oh Señor,  bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.
Sal. 63:7  Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
Sal. 91:1  El que habita al abrigo del Altísimo  morará bajo la sombra del Omnipotente.
Pero, querido hermano y hermana, no es fácil  en este mundo postmoderno, donde Satanás presenta el mal como fuente del bien, y el materialismo como fuente de la felicidad. Se trata, pues, de los valores de Dios, del bien, contra los valores del mal. Se trata de no escuchar la voz del mundo y de Satanás, y escuchar la voz de Dios que te dice:  Abre tu boca, y Yo la llenaré.  (Salmo 81)   Abre tu corazón, abre tu vida, y llénala de la vida plena y abundante de Dios. 
Pastor Diego Guirao  dgl18574@yahoo.es

15 de Marzo de 2009 El Padre celestial nos ama y quiere que nosotros le amemos
Querido hermano y hermana,
¡Qué bueno es el plan y el orden establecido por Dios! ¡ES PERFECTO!
“De una sangre (Dios) ha hecho todo el linaje de los hombres,  para que habiten sobre toda la faz de la tierra;  y les ha prefijado el orden de los tiempos,  y los límites de su habitación” (Hechos 17:26).
El orden de Dios es fuente de vida, paz, belleza, armonía y felicidad.
En ese orden, qué maravilloso es formar parte de una familia: Matrimonio, padres, hijos, hermanos,… ¡Qué felicidad cuando hay una relación de reconocimiento, respeto, confianza y amor! (Salmo 133). ¡Qué gozo cuando nuestros hijos nos aman y confían en nosotros, a pesar de nuestras carencias y limitaciones! (Mateo 7:11ª)
Tú, yo, somos imperfectos. No siempre entendemos, comprendemos y podemos ayudar a nuestros hijos. Nuestro Padre nos conoce perfectamente, nos comprende, y siempre puede y quiere ayudarnos, porque su amor, bondad y misericordia son eterno e infinito (Jeremías 31:3; Salmo 103:14,13; Efesios 1:3,4; Salmo 121).
Tú quieres que tu hijo sepa, entienda, comprenda que lo amas. Hay muchas pruebas de que tú amas a tus hijos. Dios también quiere que sepas cuánto te ama. Dios también ha dado pruebas de su amor inmenso e incomprensible por nosotros:
Romanos 5:8  Mas Dios muestra su amor para con nosotros,  en que siendo aún pecadores,  Cristo murió por nosotros.
1Juan 3:16  En esto hemos conocido el amor,  en que él puso su vida por nosotros.
 Tú quieres que tus hijos confíen en ti, te busquen, se te acerquen, te amen, Dios, el Padre celestial, infinito en su ser y perfecciones, también quiere, desea, espera que NOS ACERQUEMOS, LO AMEMOS Y CONFIEMOS PLENAMENTE EN ÉL  (Deuteronomio 6:4,5; Hebreos 4:16; Mateo 6:25-34; 7:11). Juan 5:40  No queréis venir a mí para que tengáis vida.
Pero tú, querido hermano y hermana, TÚ NO QUIERES una relación con tu hijo fría, distante, formal, como de extraños, bajo un mismo techo y sin comunicación. ¡EL PADRE CELESTIAL TAMPOCO QUIERE!
Isaías. 1:11 ¿Para qué me sirve,  dice el Señor,  la multitud de vuestros sacrificios? 12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos?   No me traigáis más vana ofrenda.
Tú quieres una relación de fervoroso amor y cariño con tu hijo ¿VERDAD?, ¡EL PADRE CELESTIAL TAMBIÉN QUIERE!
Proverbios 23:26  Dame,  hijo mío,  tu corazón.
Querido hermano y hermana: ¡QUÉ PRIVILEGIO¡ ¡QUÉ MARAVILLA! ¡QUE GOZO! ¡QUÉ ALEGRÍA! ¡QUÉ FELICIDAD! TENER UN PADRE ASÍ.
Pastor Diego Guirao  dgl18574@yahoo.es

22 de Marzo de 2009 El Dia Internacional de la Vida
Querido hermano y hermana,
¡VIVE, VIVE, VIVE! (Amós 5:6a) ¡Qué invitación tan hermosa!  ¡Qué propósito, deseo, anhelo, tan digno y sublime! Es así porque: ¡DIOS NOS HA CREADO PARA VIVIR! ¿VIVIMOS…?  (Hch.17:24-28a).
¿Interesante pregunta, verdad? Me ha sugerido el tema de la vida, del vivir, la, para mí, sorprendente noticia de que el próximo 25 es el “DÍA INTERNACIONAL DE LA VIDA”.
Bueno, cómo afrontar este tema ¡TAN VITAL! ¡Es tan rico, tan profundo, tan trascendental! Merece todo el tiempo, todo el interés, toda la reflexión, toda la dedicación. ¡Todo, es poco! Se trata de la VIDA. De tu vida, de mi vida, de la vida de los nuestros, de la vida de todos, de la vida de todo ser vivo,… ¡VIDA, VIDA, VIDA!  “No es cosa vana, es vuestra vida”, dice Moisés  (Deuteronomio 32:47ª).
Tal vez, digas: ¿Acaso no vivimos, acaso no queremos vivir? Parece absurda la pregunta. ¿Te lo parece a ti? Medítalo. No te precipites con la necedad del arrogante incoherente y contradictorio y de elevado concepto de sí mismo. Se pueden esgrimir numerosos pensamientos, doctrinas y filosofías que sumergen a los hombres, sociedades y religiones, en interminables disputas, especulaciones y densas tinieblas, pero la realidad aplastante son las permanentes palabras de Jesucristo que confrontan la historia, las sociedades y culturas de todos los tiempos: Juan 10:10 … Yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia. Juan 5:40  no queréis venir a mí para que tengáis vida.
Jesucristo dice que el hombre ni tiene vida, ni quiere vida. Por eso ha venido Él, que es la VIDA (Juan 14:6). El hombre no vive, existe. Existe en un valle de lágrimas, de angustia, de dolor, de sufrimiento, porque desprecia y rechaza al que es la VIDA. Sin Cristo, sin la Vida, no se puede vivir (Juan 15:5b).
Querido hermano y hermana, ¿tú crees de verdad que el mundo vive? ¿Tú crees que nosotros vivimos? (2ªCor.13:5a)
Desconozco el origen, causa y motivo del “DÍA INTERNACIONAL DE LA VIDA”, pero, tal vez, directa o indirectamente se deba a que nuestras sociedades y culturas, supuestamente “desarrolladas”, están inmersas en la CULTURA DE LA MUERTE, cuyos generadores, impulsores y defensores están instalados en los más altos organismos, instituciones y centros de poder mundiales, como señalan algunos medios. La CULTURA DE LA MUERTE es desprecio a la vida y a los medios de Dios para producirla. Desprecio al matrimonio y la familia generadora de vida, desprecio a la vida que la mujer lleva en su seno, facilitando que se produzcan millones de abortos legislándose leyes cada vez más permisivas e irracionales: como que una niña de 16 años pueda abortar sin el consentimiento paterno. Desprecio a la vida de los más débiles. Y que diremos de la violencia de género, la violencia cruel adolescente y juvenil contra padres, compañeros, profesores y sociedad en general. Jóvenes telefoneaban a los padres de Marta del Castillo haciéndose pasar por ella y burlándose. Qué diremos de la violencia ética y moral de los organismos, instituciones y gobiernos que han de ser el ejemplo y espejo donde la sociedad se mire. Esta es la sociedad de la que formamos parte. Esta es nuestra realidad social.
Querido hermano y hermana ¿esto es vida…?  Pero lo grave no es que esto no sea vida, que el hombre no viva, lo grave es que el hombre no quiera vivir, no quiera ir a Cristo para vivir. Y nosotros ¿queremos vivir? ¿QUEREMOS IR A CRISTO PARA VIVIR? ¡VE A CRISTO Y VIVE, VIVE,VIVE!
Pastor Diego Guirao      dgl18574@yahoo.es

29 de Marzo de 2009 El pensamiento y conocimiento de Dios
Querido hermano y hermana,
“¡Cuán precios me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Tal conocimiento es demasiado maravilloso para
mí; alto es, no lo puedo comprender” (Salmo 139:17,6).
El conocimiento de Dios colma, llena, satisface; satisface el alma, lamente, el corazón. “Los que miraron a él fueron alumbrados”(Sal.34:5). “Mirad a mí, y sed salvos,… porque yo soy Dios, y NO HAY MÁS” (Isa. 45:22).
Fuera de Dios “no hay nada más”, no hay más posibilidad de vida y plenitud. Jesús dice: Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios
verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado (Jn.17:3).“¡Cuán precios me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Qué maravilloso conocerte!” Dice David. ¿Podemos nosotros decir algo similar, parecido? ¡Cuán precioso me eres, oh Dios! ¡Cuán preciosa me es la vida en Ti! ¡Dios, me eres gozo, alegría, paz esperanza, amor! ¡Eres disfrute y felicidad! Este es el fin principal del hombre: “GLORIFICAR A DIOS Y GOZAR DE ÉL PARA SIEMPRE.” ¿Recuerdas?: ¡VIVE, VIVE,VIVE! (Sal.36:7-9; 16:11). El ser humano quiere disfrutar y ser feliz SIN DIOS.
Este es el mensaje del BUS ATEO: “Dios no existe, disfruta de la vida.” El hombre no necesita se le anime a disfrutar. Es lo que ha hecho en su egoísmo desde la caída. El hombre ha buscado el gozo, placer, felicidad sin Dios, y ha encontrado lo propio de su naturaleza: “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones,herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosassemejantes a estas” (Gál.5:19-21).
Los cristianos tenemos una gran bendición, un gran privilegio, una gran salvación (VIDA); y, una GRAN RESPONSABILIDAD: SER LUZ, para este mundo perdido. A juzgar por las declaraciones de los ateos, no somos el reflejo de una VIDA ABUNDANTE. Las encontrarás en el  siguiente enlace.  Dice Richard Dawkins (Biólogo evolucionista y Catedrático de Divulgación Científica de la Universidad de Oxford): “Creo que esta campaña pondrá a la gente a pensar, y pensar es un anatema de la religión… Vemos tantas campañas de salvación a través de Jesús amenazándonos con el castigo eterno…”.
Querido hermano y hermana, ¿nos es precioso y maravilloso el conocimiento y pensamiento de Dios? ¿Nada nos produce más satisfacción y felicidad que Él? ¿VIVIMOS? ¿Vivimos y experimentamos los frutos de la VIDA NUEVA EN CRISTO? ¡Medítalo detenidamente! (2Cor.5:15,17): “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” (Gal.5:22,23).

Pastor Diego Guirao      dgl18574@yahoo.es


5 de Abril de 2009 ¿Vives, Vivimos?
Querido hermano y hermana,

Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (Gen.2:7).
¿
VIVES, VIVIMOS?   Seguro que, como cristiano/a, quieres vivir y quieres que vivan tus amados. Pedro también quería vivir, y que viviese Jesús, y que no sufriera, y que no muriese, por eso procuró evitar que fuese a Jerusalén (Mt.16:22).Jesús enseña a Pedro, y a nosotros, que los criterios de qué es vivir pueden ser muy equivocados. Satanás está empeñado en que estén equivocados, en que que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” (2Co 4:4), en que no resplandezca la luz de la VIDA.
Pretendiendo vivir, a veces, lo que hacemos es morir. Cuando queremos vivir, “
salvar la vida”, andar y llenar la vida según nuestros intereses, perspectivas y criterios humanos, entonces, dice Jesús, no vivimos, sino que morimos (Mat.16:23,25).
Vivir es
poner la mira en las cosas de Dios, en la voluntad de Dios, en el amor a Dios, en la obediencia a Dios, en la gloria de Dios. Entonces puede darse la paradoja de que “VIVIR ES MORIR. Todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará (Mat.16:23,25).
Cristo vino a morir para vivir:
De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. 26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez (Jn.12:24-28).
Cristo vino para que el hombre vuelva a ser “
un ser viviente, para que el hombre viva, y viva eternamente. (Jn.6:51,57,58).
Jesús es la VIDA”. Para vivir hay que seguir a Jesús. Para vivir intensamente, es necesario seguir intensamente a Jesús, es necesario negarte a ti mismo, es necesario tomar tu cruz.
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal.2:20).

Pastor Diego Guirao              
dgl18574@yahoo.es

12 de Abril de 2009 La libertad gloriosa de los hijos de Dios
Querido hermano y hermana,

¡
LIBERTAD! Clama el hombre. Libertad promete el hombre: Las filosofías, las ideologías, los gobernantes, los políticos, las religiones,... Si no fuera por el sufrimiento, angustia, dolor, desesperación, que genera la maldad, injusticia, necedad y estupidez del ser humano, sería para echarse a reír. Palabras, palabras y sólo palabras.

2Pe
. 2:17 Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. 18 Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. 19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. El hombre fue vencido por el pecado.

El hombre
siente la necesidad de libertad, de clamar por libertad, de buscar la libertad, porque es una característica de la naturaleza del ser viviente creado por Dios (Gén.2:7).

Adán vivió libre hasta la caída: Era
auténtico, genuino, transparente, confiado, sin miedos, sin temores, sin condicionamientos, cargas e influencias internas o externas. Libertad plena, igual a Vida plena. Ambas son consustanciales. Con la caída perdimos la Vida y la Libertad. El hombre es siervo y esclavo del pecado, del mal, e impotente para librase a sí mismo (Jn.8:34; Rom.7:18; 8:7; 2P.2:19).

Con la caída vino
el engaño, la mentira, la infidelidad, la doblez, la hipocresía, el egoísmo, el individualismo, la desconfianza, los miedos, los temores, las malas influencias,... ¿LIBERTAD?

Por eso el Salvador prometido (
Gén.3:15) vendría a morir y resucitar para dar Vida, y, también Libertad. Así lo manifestó Jesús mismo: libertad a los cautivos,… libertad a los oprimidos.” (Lc. 4:18 cf. 11:46; Mt.23:4; Gal.6:2). Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Jn. 8:36).

Pablo que ha vivido la experiencia de esta
GRAN LIBERACIÓN (Rom.7:24,25; Fil.3:8,9), sufre viendo como algunos cristianos gálatas son vueltos a la esclavitud, y les exhorta a Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados.” (Gal 5:1,13).

Querido hermano y hermana
: ¿Estamos firmes en la libertad de Cristo, o somos llevados de aquí para allá por ideas, pensamientos, criterios, prejuicios, que merman la rica y preciosa Vida y Libertad que Él nos ha dado (Jn. 8:36)? Medítalo y reflexiona detenidamente.

Querido hermano y hermana
: ¡VIVE, Y VIVE EN LA LIBERTAD GLORIOSA DE LOS HIJOS DE DIOS!

Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

19 de Abril de 2009 Libres de cargas; ¡corramos con libertad!
Querido hermano y hermana,

¡CORRE! Corre la carrera de la vida (Hebreos 12:1). El atleta, para correr bien, más y mejor, se libera de toda carga. Sería imposible correr cargado. Espiritualmente es igual. No podemos correr, avanzar, en la vida espiritual, si no nos despojamos, liberamos, de las cargas que nos hunden e inmovilizan.
Como toda persona, los cristianos también vamos, consciente o inconscientemente
, poniendo cargas en nuestra vida. Unas son, innatas, otras adquiridas, otras impuestas: “Jesús dijo: ­Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis á los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas (Lucas. 11:46).
Es necesario
quitar esas cargas para vivir. Lo más difícil es ver, discernir esa carga. Sólo hay una forma de verlas, yendo y postrándonos a la Luz, la luz radiante de Jesucristo: “Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Juan. 12:46) cf. (1ªTimoteo 6:16; Jn.1:4,5; 3:9,20,21; 12:35,36).
La luz de Jesús
pone de manifiesto las cargas y el pecado de lo cual debemos desprendernos, liberarnos, para correr la carrera de la vida, para vivir la vida. No podemos ni andar, ni correr, ni vivir, con las cargas que nos imponen los demás, y, menos con las propias, la carga del orgullo, el egoísmo, la ambición, la soberbia, la arrogancia, la incomprensión, la intolerancia, los miedos, temores, inseguridad. ¿Se puede correr, andar, vivir así? Como vimos, Cristo vino a liberarnos de todo peso, carga y pecado (Hb.1:2; Lc. 4:18; 11:46; Mt. 23:4).
¡PERO TIENES QUE IR A JESUCRISTO!
: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).
Jesús llevó nuestra carga
para que nosotros, LIBRES DE CARGAS, CORRAMOS CON LIBERTAD. “El camino estrecho y angosto,” se corre mejor sin cargas. Cristo, al contrario de los hombres, ha cogido nuestra carga, y nos ha dado su vida, su paz y su libertad. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1Pedro 2:24).
Querido hermano y hermana, ¿tienes alguna carga que te impide correr la carrera de la vida? Déjala en la cruz, y ve a descansar libre de cargas en Cristo.

Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

26 de Abril de 2009 ¡Sigue a la meta!
Querido hermano y hermana,

¡PROSIGUE! “Prosigue a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil.3:14). Pablo recuerda, alguna vez, su horrible pasado (Hch.26:11; 1Cor.15:9). La vergüenza que siente es para mostrar, por otro lado, la infinita gracia, amor, bondad y misericordia de Dios (1Tim.1:12-14).
Pero el pasado no es una carga paralizante
para él. Pablo dejó su vergonzosa carga en Jesús, quien la clavó en la cruz. Ahora, libre de carga, sigue a la meta.
¿Quién no tiene algo, pasado y presente, de qué avergonzarse y pedir perdón a Dios y al prójimo
(Stgo.2:10; 3:2)? Pablo dice, en el presente que está escribiendo, que aún no es perfecto. Aunque hay uno que siempre nos acusará de nuestra imperfección: Satanás (Rom.8:33; Ap.12:10), Dios no acusa a los que se han arrepentido (Jn.8:10,11).
Dios nos ha perdonado y purificado en su Hijo Jesucristo quitando nuestros pecados (Sal.103:12;
Miq.7:18,19).
No vuelvas a poner sobre ti la carga que Dios te ha quitado. Dios salva y restaura plenamente a sus amados (1Tim.1:12-14; Jn.21:15-17).
Si la vergüenza del pasado nos
paraliza e impide “proseguir adelante”, como Pablo, es que nos cuesta entender o no hemos entendido lo que Dios ha hecho, y lo que Dios siente, Él no se avergüenza de nosotros (Heb.11:16; 2:11). Así de grande e incomprensible es el amor de Dios (Rom.5:8-11; Jn.3:16; 1Jn.3:16).
Querido hermano y hermana, Pablo, el perseguidor de la iglesia, fue el
instrumento elegido por Dios para llevar a cabo sus propósitos de salvación (Hch.9:15). Tú, yo, también somos instrumentos elegidos por Dios para cumplir sus propósitos (1P.2:9,10).
Querido hermano y hermana,
¡olvídate!, como Pablo, de lo que queda atrás y sigue, con la mirada puesta en Jesús, hacia la meta, para que la gracia de Dios no haya sido en vano” para contigo (1Cor.15:10).
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:12-14).
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo (1Cor.15:10).

Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

3 de Mayo de 2009 ¡Alégrate en tu Dios y Salvador!
Querido hermano y hermana,

¡
ALÉGRATE! ¡SÍ, alégrate en tu Dios y Salvador! Este es su fruto y obra en ti: el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz,…” (Gal.5:22ª). “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Rom. 8:15).


¿Qué concepto, idea, o imagen tienes de Dios? ¿Qué te imaginas o piensas sobre Él (Hch.17:29)?  
¿Es un Dios que atrae con cuerdas de amor, que su misericordia es para siempre, que su bondad es infinita, que es tierno, comprensivo, compasivo, y que su amor sobrepasa todo entendimiento (Stgo. 2:23; Jn.15:14,15; Hos.11:1-4; Miq.6:3; Sal. 103; 136)? Entonces… ¡ALÉGRATE! ¡ALÉGRATE! ¡ALÉGRATE! Y anúncialo a los cuatro vientos (Is.45:21,22; 1Pe.2:9).

Los judíos del tiempo de Jesús no tenían este concepto de Dios. Más bien de un Dios distante, frío, siempre insatisfecho y disconforme con todo, siempre acusando y exigiendo más y más, incomprensivo
e inmisericorde con nuestros fallos, limitaciones y debilidades, que exige lo que no podemos hacer, como si Él necesitase algo de nosotros (Hch.17:24-28ª). ¿Es esta tu imagen de Dios? ¿Un Dios que no quiere que te diviertas, que seas feliz y disfrutes de la vida libre y abundante que te ha dado en su Hijo (1Tim.6:17b; Jn.6:23)?  Muchos pueden ser los condicionamientos e influencias que nos llevan a formarnos un concepto e imagen de Dios que en vez de producir vida abundante, alegría, paz y libertad en Él, producen esclavitud, temor, tristeza, dolor, desconfianza, incertidumbre, inseguridad, confusión, inquietud. No debe extrañar que la gente no quiera saber nada de este Dios imaginario, extraño al revelado (Sal.86:15;103:8;145:8).

Dios mismo, hecho Hombre y morando entre los hombres, mostró, el error de los judíos, y cuán grande, maravilloso e incomprensible es el amor y la misericordia de Dios (Jn.1:14; 3:16; 1Jn.3:16). La misericordia de Jesús chocaba con la dureza de los judíos, que aplicaban la ley a los demás, no a sí mismos (Jn.8:2-11; Mt.9:13). Jesús no ignora el pecado: “No peques más”, dijo a la adúltera, pero no la condenó. Dios no envió a su Hijo a condenar, sino a salvar al mundo.” La gracia, misericordia y amor de Dios, no exime de la exigencia de una vida justa y santa. Pero esta vida de santidad debe ser el esfuerzo y respuesta a su gracia, misericordia y amor; nunca la consecuencia del miedo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor (1Jn.4:18).

Querido
hermano y hermana, si tú ya eres salvo/va, con mucho más motivo: ¡ALÉGRATE! ¡ALÉGRATE! ¡ALÉGRATE! en Dios tu Salvador, y esfuérzate por agradarle y glorificarle, y no tengas ningún temor.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

10 de Mayo de 2009 ¡Busca primero el reino de Dios!
Querido hermano y hermana,

BUSCA PRIMERO EL REINO DE DIOS! Esta es la exhortación de Jesús  (Mateo 6:25-34)Significa: Pon en tu vida el orden en función de tu necesidad vital y prioritaria (Deuteronomio 8:3; Mateo 4:4). ¿Cuál es la necesidad vital de la criatura?  El Creador  (Hechos 17:28ª). No se trata de desechar algo malo por algo bueno, es obvio. Lo difícil, muy difícil, es priorizar las cosas buenas y legítimas. Marta y María lo ilustran muy bien (Lucas 10:38-42). Marta era hospitalaria y servicial, María aprendía a los pies de Jesús. Ambas cosas son buenas, pero no son igualmente vitales, necesarias y prioritarias.

Jesús enseña que lo primero y mejor parte” era la comunión con Él, aprender a sus pies, y recibir su luz, su gozo, su paz (Juan 17:13; Mateo 11:28,29). La peor parte es dejarse controlar y agobiar por el propio carácter, el propio interés y las circunstancias, y ser turbado por la tensión y el estrés.

Jesús enseña claramente la prioridad vital. Está diciendo: No dejes que te domine tu carácter, tus intereses, legítimos, pero equivocados en su orientación y perspectivas, el contexto y las circunstancias.

¿Qué pide el Señor de ti? (Miqueas 6:6-8) Seguro que no te pide lo que te separa y aparta de Él, lo que te perturba y te quita la paz (Filipenses 4:6,7). ¡OYE (Salmo 81:8-13)! ¡DETENTE, SÍ, DETENTE UN MOMENTO, Y OYE LA VOZ DEL SEÑOR! (Lucas 10:41,42) Es vital que lo reflexiones detenidamente. No es cosa vana, es tu vida”, es tu paz, es… tu verdadera relación y comunión con Dios. Por favor, no te engañes, no dejes que te engañe tu corazón engañoso”. Nadie está por encima de este corazón, sólo Dios (Jeremías 17:8-10).

Querido hermano y hermana, quien quiera que seas que estas letras llegan a ti, ¿Qué prefieres: Estrés, turbación, agobio, tensión, o la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento“? Fácil respuesta ¿verdad? Pero difícil solución. Entonces ordena los tiempos y prioridades en tu vida.

Querido hermano y hermana, no te turbes, no te preocupes, Dios te ama, a Él no tienes que demostrarle nada. Tal vez, estás demasiado turbado/da, preocupado/da, en demostrarte a ti mismo y demostrar a los demás tus valores. Tal vez, estás tan ocupado/da sirviendo tanto a Jesús y a su reino, que no tienes tiempo para sentarte a sus pies, a los pies del Rey.

Sin embargo, querido hermano y hermana, Jesús, tu Rey y Salvador, te está diciendo: Ven, siéntate a mis pies, Yo te daré reposo, te daré descanso y te daré paz, una paz que no puedes ni imaginar (Mateo 11:28,29; Apocalipsis 3:20; Filipenses 4:7).
Pastor Diego Guirao                    
dgl18574@yahoo.es

17 de Mayo de 2009 ¡No os preocupéis, porque Él tiene cuidado de vosotros!
Querido hermano y hermana,

¡no os preocupéis…!” “¡Porque Él tiene cuidado de vosotros!” (Lucas.12:29; 1Pedro. 5:7). Palabras consoladoras del Señor. Es significativo que se refiera, incluso, a cosas vitales: Alimento, abrigo… Lo cierto es que son muchas las cosas, pequeñas o grandes, que pueden preocuparnos: Familia, salud, iglesia, trabajo, proyectos, bienestar. En esta sociedad llena de peligros e incertidumbres ¿Quién no se preocupará por sus seres amados y queridos: cónyuges, hijos, padres, nietos, hermanos, amigos? (1Timoteo.5:8). Pablo estaba muy preocupado porque los gálatas podían perder su libertad en Cristo (Gálatas 5:1; 3:1).

La preocupación e inquietud es normal ante dificultades, riesgos. Jesús se refiere al peligro de que la carga de la obsesión, el miedo, la angustia nos aplasten con su peso (Salmo 55:5: 64:1). Bajo angustia somos presa fácil para Satanás. La oración y confianza en Dios, son como un muro infranqueable para el ataque de Satanás (Efesios 6:10-12; 1Pe.5:7-9ª; Mateo 26:41).

La preocupación puede ser muy subjetiva. Para unos, un grano de arena es como una montaña; para otros, una montaña es como un grano de arena. Puede ocurrir que en vez de disfrutar las muchas cosas buenas, nos angustie alguna dificultad o problema. Cualquiera que sea nuestra percepción de la realidad (2Reyes 6:16,17), el Señor nos dice a todos: “echad toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.” (1Pedro 5:7).

El Señor nos pide que confiemos en Él, que es fiel y poderoso: “Es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Ef.3:20; Salmo 112:7).

Querido hermano y hermana, el Señor te pide que mires a Él, y confíes en Él. Que ante las gigantescas olas de un mundo embravecido, no apartes la mirada de Él (Hebreos 12:2). Pedro se hundía porque apartó la vista de Jesús (Mateo 14:30).

Querido hermano y hermana, el señor te pide que eches sobre Él toda tu ansiedad, toda tu carga. Nada es demasiado grande y pesado para el Señor. Para nosotros es imposible, para Dios no hay nada imposible (Mateo 19:26). Lleva en oración todas, todas tus preocupaciones, temores, angustias, cargas a Él, déjalas allí, y reposa y descansa en Él: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6,7).
Pastor Diego Guirao                    dgl18574@yahoo.es


24 de Mayo de 2009 La importancia de la Iglesia  
Querido hermano y hermana,

¡TÚ, FORMAS EL CUERPO DE CRISTO! ¿ES POSIBLE…? ¡SÍ, LO ES!  1Cor.12:27.
¿Qué implicaciones tiene? ¡Maravillosas! Participar y compartir con el cuerpo universal de Cristo la vida, la luz, el camino y la verdad. Nuestro contexto social, cultural, ideológico, político y filosófico nos dificulta vivir, practicar y sentir como nuestra Cabeza, Cristo, Fil.2:3-5. El materialismo, egoísmo, individualismo hace, muy, muy difícil, vivir como cuerpo de Cristo, como comunidad santa 1Pe.2:9,10. Ser cuerpo de Cristo es Servirnos mutuamente como miembros, y, así honrar a la Cabeza, glorificar a Dios, y ser luz y sal en el mundo 1Cor.12:1-13:8. Si servimos y amamos a la iglesia, servimos y amamos a Cristo. Si menospreciamos la iglesia, o un miembro del cuerpo, menospreciamos a Cristo. Dietrich Bonhoeffer dice: ”La comunidad –Iglesia- que existe entre la ascensión de Cristo y su retorno es su figura, su única figura” ”la comunidad –Iglesia- no representa el cuerpo de Cristo, sino que es el cuerpo de Cristo.” 1Cor.12:27.

Querido hermano y hermana, me interesa y preocupa este tema. ¿Y a ti?  ¿No te parece importante, vital?  Párate, reflexiona sin prisas. Lo he predicado los últimos dos domingos. ¿Recuerdas? Tiempo atrás presenté un artículo del pastor D. J. Mª. Martínez. Ahora, permíteme que te traiga unos párrafos de John Stott, el pastor y teólogo protestante más respetado en el mundo hoy. Puedes ver una breve biografía suya publicada en Internet en el siguiente enlace
Pastor Diego Guirao
           dgl18574@yahoo.es  


El Pastor Stott, dice lo que sigue sobre la importancia de la iglesia.

John Stott, Pastor y teólogo

Muchos tenemos un concepto excesivamente individualista de la vida cristiana. "Cristo murió por mí", decimos. Y, si bien esto es cierto y bíblico Gal.2:20, no es toda la verdad. También murió “por nosotros para... purificar para sí un pueblo elegido” Tito 2.14. De manera que cuando nacemos de nuevo, no ocurre en un hospital espiritual aislado por cuarentena. Por el contrario, nacemos en el seno de la familia de Dios. Él es nuestro padre celestial, Cristo Jesús es nuestro hermano mayor, y todos los demás cristianos en todo el mundo, cualquiera sea su lugar, su raza, su país y su denominación, son nuestros hermanos y  hermanas en Cristo.

Por lo tanto, si queremos crecer y alcanzar una madurez cristiana sana, sólo podremos hacerlo en el seno de la familia de Dios. Ser miembro de una iglesia no es un lujo, algo opcional o adicional; es un deber y una necesidad. Intentar eludir este deber y esta necesidad es una deplorable insensatez y un pecado.”                   Pastor John Stott


31 de Mayo de 2009 La importancia de la Iglesia  -2ª parte-      John Stott
John Stott. Podéis encontrar una breve Biografía de él en en este enlace.   “El pastor y teólogo protestante más respetado en el mundo de hoy" , dice lo que sigue sobre la importancia de la iglesia:
Ser miembro de una iglesia no es un lujo, algo opcional o adicional; es un deber y una necesidad. Intentar eludir este deber y esta necesidad es una deplorable insensatez y un pecado.

Al decir esto, estoy suponiendo, desde luego, que nuestra iglesia ofrece comunión genuina; que se trata de una iglesia cuyos miembros se sienten unidos por lazos de apoyo y cuidado mutuo.  Con demasiada frecuencia falta esta clase de vida y amor. Alguien que llamó la atención a esto fue el doctor Hobart Mowrer, el fallecido profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de Illinois. Era un conocido crítico de Freud, promotor de lo que llamaba "grupos de integración". Hace algunos años accedió amablemente dedicar tiempo a algunos amigos y a mí, porque queríamos hacerle algunas preguntas. Nos dijo que no era cristiano. Tenía lo que describió como "una disputa, como la de un amante, con la iglesia". Se quejaba de que la iglesia le había fallado cuando era adolescente, y que seguía fallándoles a sus pacientes. ¿Qué quiere decir? le preguntamos. "Es que la iglesia", nos contestó, "nunca ha aprendido el secreto de la vida comunitaria".

Es probable que se trate de la crítica más grave acerca de la iglesia que jamás he oído. Porque la iglesia es una comunidad, la nueva comunidad de Jesucristo. De hecho, son muchas las iglesias que han aprendido el significado y las exigencias de una comunidad de amor. Pero otras no lo han hecho y en eso el profesor Mowrer tenía razón.
Dudo de que alguien llegue a ser un equilibrado y maduro seguidor de Cristo sin participar en el culto de adoración y en la comunión con otros creyentes en forma regular y com­prometida. Es preciso que seamos miembros plenos y activos de la iglesia.

Estas son, pues, las condiciones principales para el progreso espiritual. Si estás por vincularte a la iglesia, o lo has hecho recientemente, quiero animarte a tomar en serio dichas condiciones.
No te conformes con una vida cristiana estática. Toma la decisión de crecer en la fe y el amor, en el conocimiento y la santidad. Sé disciplinado en la búsqueda de Dios diariamente por medio de la lectura de la Biblia y la oración, y dedícate decididamente a participar en la vida, el culto, la comunión y el testimonio de tu iglesia.  Estas cosas te alentarán y fortalecerán grandemente, y tu crecimiento espiritual será algo natural y continuo.

7 de Junio de 2009 El Señor Jesús vino a servir
Querido hermano y hermana,

SERVICIO, SERVIR ¡Qué verbo! ¡Qué palabra! ¡VITAL! El Verbo, la Palabra, la Palabra hecha carne, Dios hecho Hombre (Juan 1:1-14), no vino a ser servido, sino a SERVIR (Mateo 20:28). Aquél por quien todas las cosas fueron creadas y son mantenidas (Colosenses 1:16; Apocalipsis 4:11), vino a servirnos. ¿Te das cuenta, hermano, hermana? ¡Oh Dios, ayúdanos a entenderlo!

Aquél que dijo: Yo soy, el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6), vino a servir, porque servir es Vida. El mundo, el hombre, no vive, porque no quiere servir, sino que quiere servirse, ser servido. Aunque todos los estamentos e instituciones, incluida las religiosas, se llenan la boca de esta pretensión, es ignorancia o demagogia, fácilmente demostrable (Mateo 5:38-48; 1Corintios 13:1-8). Cada uno busca su propio interés (Filipenses 2:4,21; 1Corintios 13:5; Salmo 14; Romanos 3:10-18; 12:3, 10, 14, 15, 16,17,21), bien sea a través de la política, la filosofía, las ideologías, la religión… (Hechos 17:16-34).
Es por esto, porque cada uno busca su propio interés y satisfacción ególatra, que las sociedades, las culturas, las naciones, los pueblos, las familias, los matrimonios, fracasan. No viven, porque quieren ser servidos,
NO SERVIR. ¿Quién vive para servir, y, servir, si es necesario, hasta la muerte (Filipenses 2:3-8)? El mundo puede buscar excusas y justificaciones, pero no el hijo, la hija de Dios.

Querido hermano, hermana, “¿Qué haremos?” Humillarnos, arrepentirnos, descansar en la justicia que nos es imputada, dada, por gracia, por la fe en Jesús, el Único Mediador entre Dios y nosotros (Romanos 5:1; Hechos 2:37,38; 4:12; 1Timoteo 2:5), Después, por amor, obediencia, respeto, admiración, luchar, esforzarnos, por seguir los pasos e imitar a nuestro glorioso Señor y Salvador (Juan 13:15; 1Pedro 2:21; Efesios 5:1; 1Tesalonicenses 1:6).
Nuestro señor y Salvador nos enseña que si algo genera vida y plenitud es
VIVIR PARA SERVIR. Vivir para servir, en primer lugar, a Aquél que murió y resucitó por el mundo que creó y ama, y en segundo lugar servir al mundo que Él ama, y por el cual murió y resucitó (2Corintios 5:15-21).

Querido hermano y hermana, a nuestro Señor no se le llenaba la boca con grandilocuentes palabras de cara a la galería, ni su actitud con intransigentes y radicales actitudes (Juan 13:8), sino con maravillosos ejemplos, para animarnos y motivarnos a hacer lo mismo, porque en ello está la vida abundante que Él quiere y vino a darnos (Juan 10:10). Ejemplo nos dio, para que hagamos lo que Él hizo (Juan 13:3-17).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

14 de Junio de 2009 La perfecta belleza y hermosura del Señor  
Querido hermano y hermana,
¡Contemplar la hermosura del Señor todos los días de tu vida!” (Salmo 27:4). ¡Puede imaginarse algo más excelso y sublime! ¿A quién no le gusta contemplar las cosas más bellas y hermosas? La imagen de Dios en el hombre, a pesar del pecado, le inclina a buscar la perfección, la belleza, la hermosura, en todas sus manifestaciones naturales y artísticas: La literatura, la poesía, la música, la pintura, escultura,… bebiendo de la fuente inagotable de inspiración que es toda la creación, toda la obra de Dios (Salmo 111:3a). La obra del Creador manifiesta su propia gloria y hermosura (Salmo 19:1; Romanos 1:19,20), siendo la cúspide de su obra el hombre creado a su imagen y semejanza (Salmo 8:3-9).

No hay mayor deleite y satisfacción, para aquél cuya razón principal de la existencia es el Dios Vivo y Verdadero (Salmo 73:25), que contemplar la faz de su rostro (Salmo 27:4;  Apocalipsis 1:16; 22:4;  2ªCorintios 4:6).
Lejos y apartados de Dios sólo hay tinieblas y oscuridad
(Salmo 97:2), con los miedos, temores e incertidumbres propios de andar a ciegas y no saber por dónde se camina y a dónde se va (Juan 12:35).

Querido hermano y hermana, ¡Qué bendición tener la luz de la vida! (Juan 8:12). Qué bendición tener la luz de la vida y vivir sabiendo quién somos, de dónde venimos, a dónde vamos y qué sentido y propósito tan sublime y elevado tiene nuestra existencia (Juan 12:46; 1ªCorintios 10:31; 1ª Timoteo 1:17; Judas 1:25;).
Esta Luz es la que, aun en los peores momentos, en los momentos críticos y de riesgo
(Salmo 73:2,16,21,22), nos lleva a la casa, al templo, de nuestro Dios, donde encontramos la confianza, la fortaleza y la seguridad, al tiempo que gozamos y disfrutamos contemplando la belleza y hermosura del Señor (Salmo 27:1-4; 73:17,23-26,28).

Querido hermano y hermana, ¿Deseas gozarte, deleitarte, extasiarte contemplando la máxima expresión de la perfecta belleza y hermosura? Entonces di con Asaf y con David: ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra (Salmo 73:25). Una cosa he demandado al Señor, ésta buscaré; Que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo (Salmo 27:4). Potencia y hermosura están delante de él; fortaleza y alegría en su morada… postraos delante del SEÑOR en la hermosura de su santidad   (1ªCrónicas 16:27,29).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

21 de Junio de 2009 El Señor nos ha llamado amigos
Querido hermano y hermana,

“OS HE LLAMADO AMIGOS”
  (Juan 15:15). ¡Es Jesús quien dice!: “OS HE LLAMADO AMIGOS.” ¿Qué te dice esto? ¿Cómo reaccionas, cómo te quedas…? “El Rey de reyes, el Señor de Señores”, el Creador y Sustentador de los cielos y de la tierra, te lo repito por tercera vez, dice QUE ES NUESTRO AMIGO. La plena creencia y conciencia de esta VERDAD, tal vez, cambiaría toda nuestra vida, cambiaria todas las prioridades, todas las actitudes, todos los comportamientos  (2ª Corintios 5:17).
Jesús ponía ejemplos muy cotidianos para enseñar
verdades, criterios, principios y valores éticos, morales y espirituales. Incluso así, era difícil   (Juan 3:12; Mateo 7:15-17; 20:1-16).

Cuando los líderes
, personales o colectivos, sean religiosos, políticos, artistas, deportistas, van a los suyos, las masas enfervorecidas se vuelven locas aclamándoles. Buscan la proximidad, el contacto, la foto, el autógrafo. ¡Qué celo, qué pasión, qué entusiasmo! Se sienten orgullosos de ellos. Sería su mayor placer y satisfacción poder oírles decir: “Eres mi amigo.” ¿Quién siente tanto celo, pasión, entusiasmo, orgullo porque Jesús mismo le ha dicho que es su amigo? Es evidente que tenemos ciertas dificultades para creer, asumir, valorar y tener conciencia de “las maravillas de Dios" (Salmo 119:18).

Se cumplió lo que dijo el profeta: “¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes…!  (Isaías 64:1). Jesús descendió, vino a los suyos, pero los suyos no le aclamaron con celo, con pasión, con entusiasmo, todo lo contrario, los suyos no le recibieron. Por increíble que parezca, así sucedió  (Juan 1:11).  Sin embargo, los líderes de todas las culturas, a quienes aclaman, quieren ser servidos. También todas las culturas tienen el sentimiento de que sus dioses quieren ser servidos. Todos quieren ser servidos para beneficio propio. Pero Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores, el Verbo hecho carne, Emanuel, Dios con nosotros, no viene a ser servido, sino a servir y a llamarnos amigos, a revelarnos al Padre y lo que el Padre dice.  (Juan 15:15; Deuteronomio 6:4,5; Mateo 22:37-40).

Querido hermano y hermana, no seamos demasiado duros con aquellos judíos; no nos precipitemos demasiado a ver la paja en su ojo y, tal vez, dejemos de ver la viga en el nuestro.” Jesús dijo que está con nosotros todos los días hasta el fin, que está a la puerta llamando"  (Mt.28:20; Ap.3:20). ¿Qué hacemos nosotros, SÍ, nosotros, tú y yo, con Jesús, con nuestro amigo Jesús? Él, dice que quiere estar con nosotros. ¿Queremos nosotros estar con Él? ¿Cuánto tiempo pasas cada día con tu buen, amoroso, sublime y excelso amigo JESÚS?  ¡Piénsalo…!  (Ver himno nº 334, himnario clásico nº 320).

Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

28 de Junio de 2009 Plenitud de vida por medio del servicio
Querido hermano y hermana,

¡VIVIR PARA SERVIR! Decíamos, ¿Recuerdas? Pero también podemos decir, fíjate bien por la trascendencia del concepto: ¡SERVIR PARA VIVIR! Si es así, que realmente se vive cuando se sirve, merece seguir reflexionando en este importante asunto. ¿No te parece? Porque, ¿tú, quieres vivir, pero vivir intensa y profundamente, verdad? ¿Crees, de verdad, que puedes conseguirlo de otra manera? Reflexionemos, pues, detenidamente, se trata de tu vida, de mi vida, de nuestra vida (Dt.32:46,47a).
Nada genera más plenitud
de vida que servir. Constatamos que es muy difícil practicarlo. No es un sentimiento natural e innato, todo lo contrario, somos egoístas por naturaleza. Por eso, cuando, por la gracia de Dios, se vencen todas las resistencias, y se vive para servir (1P.4:10; 3:9; Hch.20:35; Mt.5:38-48; 1Co.10:24,31-33;1Co.13:4-8ª; Fil.2:3,4), se genera vida de plena satisfacción, gozo y alegría, en el genuino y sincero servidor. Nadie sirvió y se sacrificó más, y, a la vez vivió más plena, intensa y profundamente que Jesús, quien vino y vivió para servir (Mt.20:28; Fil.2:5-8; Jn.17:4).

Lo mismo ocurre con los más grandes hombres (principalmente los que, íntegra y sinceramente, sólo buscan y miran a Dios y su gloria) de la historia, que anteponen el bien y los intereses de los demás al suyo propio. Nadie nace, salvo por algún factor genético, predispuesto a servir. Es un camino ascendente, debemos ir aprendiendo y venciendo, por la gracia de Dios, la resistencia natural (Pro.4:18). Tenemos un hermoso ejemplo en el apóstol Pablo (Hch.20:22-24; 1Co.10:33).
La predisposición
a servir del hombre es, y será, menor, a medida que nos acercamos al fin de la historia, al gran Día del retorno de Jesús y el juicio de la humanidad. La ciencia y la tecnología no han llevado al hombre a glorificar a Dios por lo que ha puesto en sus manos para progreso y desarrollo del bien, sino que lo ha vuelto más altivo, soberbio y arrogante. Se siente más suficiente, autónomo, individualista y egoísta que nunca en la historia, y siempre lo ha sido (Sal.2:1,2; 73:9; Dan.5:23). Se siente más capaz que nunca de satisfacer por sí solo su propio egocentrismo e individualismo. “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. …habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” (2Ti.3:1-4). “Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Mat 24:12).

Querido hermano y hermana, ante el incremento e intensificación de la maldad, el Señor nos exhorta a perseverar hasta el fin en la fe, la esperanza y el amor.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

5 de Julio de 2009 ¡Ninguno busque su propio bien, sino el del otro!
Querido hermano y hermana,

¡Ninguno busque su propio bien, sino el del otro! (1Cor.10:24). Esto es lo que hizo el Señor Jesucristo ¿Verdad? Y esto es lo que nos manda que hagamos, para vivir felices: Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis (Jn.13:17).
Pero no seamos ingenuos, la Escritura y la realidad nos
enseñan que nos gusta mandar y no ser mandados, que nos sirvan y no servir. Este es el pensamiento dominante en cualquier ámbito de la vida, también en el espiritual y religioso, el que nos atañe como cristianos. Los propios discípulos, ante el anuncio de Jesús de su muerte, lo que les preocupaba era cuál de ellos sería el mayor (Mr.9:30-37). La “buena madre” de los hijos de Zebedeo, también quería que sus hijos fuesen servidos y no servidores. ¡Cuán equivocados estamos! ¡Qué diferencia del Padre celestial que envió a su Único Hijo a servir y a morir, por amor a nosotros! (Mt.20:21). ¡Cuántos criterios y conceptos tendríamos que revisar! ¡Piénsalo! de verdad. ¡Fíjate! Incluso durante la Santa Cena discutieron por quién de ellos sería el mayor.      (Lc. 22:24). Así es nuestra naturaleza. El deseo de ser servidos está siempre presente en nuestra mente. Es lo que motiva, impulsa, inspira al ser humano; también, como hemos visto, al creyente. En la iglesia, principalmente los más capacitados y los llamados especialmente a servir, los ministros, son los que corren más riesgo por encontrarse en el contexto más sensible, aunque, puede observarse que, en todo creyente se produce la misma inclinación. Todos quieren ser tenidos por o “llamados maestros”, todos quieren que se reconozcan, prevalezcan y se rindan a sus criterios y teorías, a veces, las más absurdas, como denunciaba Jesús a los escribas y fariseos, que colaban el mosquito, y se tragaban el camello (Mt.15:1-20; 23:1-36). Se suele olvidar la libertad y responsabilidad de toda persona delante de Dios. Cada cristiano está llamado a servir, instruir, anunciar o sembrar, y dejar el crecimiento al Señor.         (1Cor.3:1-10).
Jesús censura duramente a los judíos porque
eran un obstáculo, ni entraban, ni dejaban entrar. Sólo buscaban su gloria, todo lo hacían para ser vistos, tener reconocimiento, honores, ser los primeros, tener influencia, poder, mandar y ser servidos. En vez de ayudar, apoyar, aliviar, liberar, hundían las conciencias con pesadas cargas, haciéndolos esclavos de largas listas de normas legalistas, en vez de conducirles a la gloriosa libertad de los hijos de Dios         (Lc.4:18; Rom.8:21).


Querido hermano y hermana
, todos corremos el riesgo de usar los pocos o muchos dones que Dios nos da para servicio a los demás, de usarlos para oprimirlos y servirnos de ellos. (1Pe.4:8-10).

Pero vosotros no pretendáis que nadie os llame "maestros", Dice Jesús a sus discípulos. El gran maestro Pablo, buen imitador de Jesús, dice:Por lo tanto, no seáis piedra de tropiezo para nadie: ni para los judíos ni para los gentiles ni para la iglesia de Dios. Eso es lo que también yo trato de hacer en todo momento, no buscando mi satisfacción personal sino lo que sea de beneficio para muchos, a fin de que sean muchos los que alcancen la salvación. (1Co 10:32,33).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es


12 de Julio de 2009 ¡Servios por amor los unos a los otros!
Querido hermano y hermana, 

¡SERVÍOS POR AMOR LOS UNOS A LOS OTROS! (Gálatas 5:13c). Como hemos visto, el pensamiento constante del hombre es que le sirvan. También vemos, en contraposición, que el mensaje constante de Dios al hombre es que SIRVA, que sirva al prójimo. En el individualismo y relativismo moral en que vivimos, no es fácil aceptar y asumir los términos y pronunciamientos absolutos. Pero lo que Dios nos da es el mandamiento taxativo de: “Que cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de la múltiple y variada gracia de Dios” (1Pe 4:10).
Es un mandamiento, una obligación, y, también, una necesidad. Como miembros del Cuerpo de Cristo cada miembro depende y necesita a los demás para subsistir (1Cor.12:4-31). “Si un miembro padece, todos los miembros padecen con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él.  Vosotros sois cuerpo de Cristo, y cada uno un miembro de él” (1Co 12:26,27). ¿Está claro, no hay duda de lo que somos, verdad? Pero, ¿no te parece, no tienes la impresión, que no tenemos conciencia que cada uno tiene un servicio que realizar en la iglesia para su buen orden y funcionamiento? ¿Qué servicio concreto estamos realizando en la iglesia? ¿Qué ocurriría si no realizamos nuestro servicio de esposo, esposa, padre, madre, obrero, patrón? Pues, que todo sería un fracaso ¿no? Pues, lo mismo ocurre con la iglesia. Este es el fracaso de la iglesia: Que cada miembro no cumple con su obligación, con su deber, con su SERVICIO. Está claro que el pastor, el anciano, el diácono, tienen que servir, esto está claro. Pero que cada creyente tiene que realizar un servicio, parece que no está tan claro (Rom.12:1-11).
La Escritura dice que en esta situación debemos unirnos fuertemente, más que nunca, como Cuerpo de Cristo y no separarnosAnimarnos, exhortarnos, estimularnos unos a otros al servicio (Hb.10:24,25; 1Tes.5:14,15). Sobre todo, animarnos a ir y permanecer en la Vid verdadera, el que es la Fuente de todo servicio auténtico y cristiano. Tal vez, este sea el problema, tal vez, lo que falla es el descuido de una auténtica comunión y relación con nuestro Salvador y Señor Jesucristo. Si estamos llenos de su sentimiento de servicio, brotará de nuestro corazón  la sabia de la entrega, del servicio y de la generosidad.
Cristo es la fuerza vital de nuestra existencia. Sin Él, nada podemos hacer (Jn.15:4,5; Fil.2:3-8). Con Él, TODO LO PODEMOS  (Fil.4:13).

Querido hermano y hermana, es difícil, pero esto es la auténtica vida, en este mundo de pecado, maldad y sufrimiento por el egoísmo humano.
Tampoco fue fácil para Jesús: “Padre,  si quieres,  pasa de mí esta copa;  pero no se haga mi voluntad,  sino la tuya.  Y estando en agonía,  oraba más intensamente;  y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lc. 22:42,44).
Pero, servir, dando su vida para salvar a sus enemigos, le produjo verdadera satisfacción: ”Verá el fruto de la aflicción de su alma,  y quedará satisfecho” (Is.53:11).

Querido hermano y hermana, no hay otro camino de plenitud de vida en este mundo. Recuerda las palabras de Jesús a sus discípulos, cuando ellos sólo pensaban en ser los primeros y ser servidos, y, Él les dice que sólo sirviendo se encuentra la verdadera vida y la felicidad: “Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis” (Jn.13:17).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es


19 de Julio de 2009 Velad hermanos, porque el Señor viene en breve
Querido hermano y hermana,

Por favor, reflexiona en los versículos siguientes:
“CIERTAMENTE VENGO EN BREVE. AMÉN;  SÍ,  VEN,  SEÑOR JESÚS” (AP.22:20)“Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal. 2:20).
“Porque para mí el vivir es Cristo,  y el morir es ganancia” (Fil.1:21).
Vivir, morir. Significado de la vida. Significado de la muerte. ¿Está claro en nuestra mente el sentido de la existencia? Para el cristiano, la persona que ha nacido de nuevo por la fe en Cristo, la existencia es Cristo. “Pues si vivimos,  para el Señor vivimos;  y si morimos,  para el Señor morimos.  Así, pues,  sea que vivamos,  o que muramos,  del Señor somos“ (Rom. 14:18)¡Párate, reflexiona!
Pedro dice que “Cristo es tropiezo para los que no creen, pero, para los que creemos, Él es precioso”     (1P. 2:7,8).
Cristo, dice, “vengo en breve”. Jesús ”ha ido a preparar un lugar para nosotros en la casa del Padre, y volverá a buscarnos para llevarnos con Él.” Esto es lo que creemos y confesamos ¿verdad? Me pregunto, pues, y te pregunto, ¿no debería esta verdad trascendental, para nosotros y nuestros hijos, cambiar nuestra vida, conceptos, actitudes, prácticas, sentimientos? ¿Nos produce gran gozo y alegría saber que pronto estaremos con nuestro amado Señor y Salvador, que sufrió la agonía y la cruz para que pudiésemos estar con Él? ¿Seremos de los que iremos con Él? ¿Queremos ir con Él, estamos preparados? ¿Está nuestra vida acorde con esta gloriosa y bendita esperanza? (Jn.14:1-3; Mt.25:1-13).

A Juan se le permitió ver algo de estas mansiones gloriosas. No tenía palabras para describirlas. Tiene que recurrir al oro, perlas, piedras y metales preciosos (Ap.21:1-22:7). ¿Imaginas estar ahí toda la familia juntos eternamente: Esposos, hijos, nietos, biznietos? ¿Porque deseamos estar todos juntos, verdad? ¿Qué hacemos, pues, para que sea posible? Nos esmeramos por dar lo mejor a nuestros hijos, protegerlos del mal y de las influencias perniciosas y destructivas del mundo, pero, ¿les enseñamos, los preparamos para esperar y recibir al Señor cuando venga a buscarnos para llevarnos con Él a la mansión celestial? Es importante el tema ¿verdad, querido hermano y hermana? ¿Pero, qué estamos haciendo? ¡Tenemos tan poco tiempo para las cosas importantes! Tal vez, cuando acordemos, como le ocurrió a las vírgenes insensatas, sea tarde, la puerta del Reino y las mansiones celestes se hayan cerrado para siempre, y no podamos gozar de la presencia del glorioso, bendito y precioso Salvador Jesucristo, sino sufrir el castigo eterno de justo juicio de Dios (Sal.9:8; 96:13; Hch.17:30,31; Ro.9:28; 2Ti.4:1; Jn.3:17,18).

Querido hermano y hermana, “Velad, pues,  porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mat. 25:13).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

26 de Julio de 2009 La identidad, origen y destino del cristiano
Querido hermano y hermana,

¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? Importantes preguntas ¿verdad?  Por favor, no las banalices, sino profundiza más en la respuesta. Porque lo paradójico es que la respuesta, que posiblemente decimos ser clara y sencilla, define y es el sentido mismo de la vida, vida que, sin embargo, no está en armonía con la trascendencia de las preguntas y sus, aparentes, sencillas respuestas.
Esto es lo que quiere Dios, darnos identidad y verdadero sentido a nuestra vida. Cristo vino para rescatar al ser humano de una vida sin sentido (1P.1:18).
El relativismo reinante nos influye tanto que, tal vez, ni nos impacta, en medio de un mundo desorientado y a la deriva (Stgo.1:6b), nosotros, tú, yo, como cristianos tengamos respuestas absolutas a las preguntas esenciales de la vida. ¿Sabes que es trascendental poder decir que sabes quién eres, sabes de dónde vienes, sabes a dónde vas, sabes y conoces el verdadero sentido y significado de la vida? ¡Oh, Dios, qué maravilloso! (Sal.139:6). ¡Tú, Dios, eres la vida, nuestra vida! En Ti, oh Dios, la existencia adquiere un sentido sublime y maravilloso, porque Tú, oh Dios, eres eternamente Dios Majestuoso (Sal.48:14). Dios nos dio la vida, sólo Él puede decirnos su sentido y significado, esto es lo que hace en su Palabra, la Biblia. Dios quiere que le conozcas (Hch.17:26,27; Dt.7:9; Jer.9:24; Sal.46:10; Os.6:3). Para eso ha hablado, y, ha hablado, hasta lo incomprensible, hasta venir Él mismo a hablarnos y enseñarnos (Jn.1:1-18; Hb.1:1,2). Lee su Palabra.  Pero léela de forma que oigas sólo su voz, no tu propia voz u otras voces que te dicen lo que tú, por tu religión, cultura, educación quieres oír; tú dices que es la Palabra de Dios, pero es tu propio pensamiento e imaginación (Hch.17:29)

Dios no quiere que su Palabra sea un analgésico, calmante, relajante, estimulante. Quiere que su Palabra sea el medio de comunicación por el que establezcas una relación natural en una realidad natural por medio de la cual le conozcas en medio del contexto y la circunstancia de la vida que te encuentres: En la salud o en la enfermedad, en la riqueza o en la pobreza, en la alegría o en la tristeza. En la realidad de la vida Él quiere comunicarse contigo y que tú te comuniques con Él. Tiene mucho que decirte y enseñarte. ¿Quieres aprender?  Entonces lee su Palabra de forma que oigas su voz y establezcas un diálogo con Él. Es lo que Él quiere. Dios dijo, y nos dice, por medio de Isaías: “Venid ahora, y razonemos” (Is.1:18). Esto es lo que vemos en el libro de Job. Fíjate el diálogo que Dios establece con Job (Job 38:3; 42:1-6). Puedes leerlo todo en Job 38:1-42:6.

Querido hermano y hermana, ¿No es maravilloso? Pero lo que es realmente maravilloso es que Dios quiere establecer ahora este diálogo contigo, si tú quieres  establecerlo también, sólo tiene que coger su Palabra y empezar a dialogar con Él. Él te enseña e invita a que le pidas ayuda para que puedas ver las maravillas de su Palabra (Sal.119:18).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

2 de Agosto de 2009 El poder y el dominio del soberano Dios
Querido hermano y hermana,

“Levantad en alto vuestros ojos,  y mirad quién creó estas cosas;  Él saca y cuenta su ejército;  a todas llama por sus nombres;  ninguna faltará;  tal es la grandeza de su fuerza,  y el poder de su dominio”       (Is. 40:26). “Guárdate,  y guarda tu alma con diligencia,  para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto,  ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida;  antes bien,  las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Dt. 4:9).
¡QUÉ MARAVILLA, QUÉ PRIVILEGIO, QUÉ BENDICIÓN!  Dios nos está hablando. Dios nos está invitando a mirar su obra  (Sal.19:1; Ro.1:20). Dios quiere que le conozcamos, que aprendamos, que razonemos y dialoguemos con Él: “¿Por qué dices…: Mi camino está escondido del Señor,  y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido,  no has oído que el Dios eterno es el Señor,  el cual creó los confines de la tierra?  No desfallece,  ni se fatiga con cansancio,  y su entendimiento no hay quien lo alcance” (Is.40:27,28).
Abrimos su Palabra, nos adentramos en ella. Encontramos al Dios Único, Eterno y Soberano, Infinito en su Ser y atributos. Un Dios que cuando se conoce se siente la necesidad de exclamar desde lo más profundo de la mente y el corazón: “No a nosotros,  oh Señor,  no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria” (Sal.115:1).  ¿Quién, oh Dios, es el hombre para que le honres? (Sal.8:4-6). Dios nos honra, pero el creyente sabe que no es digno de esta honra.     (Ro.3:23; 7:24; 1Co.15:9).  

De Génesis a Apocalipsis Dios y su obra es el tema central, no el hombre. Dios habla por medio de sus instrumentos escogidos (Hb.1:1,2; 2Pe.1:21; 2Tim.3:16), se presenta como el Dios viviente tres veces Santo (Éx.15:11), glorificándose en su obra (Ro.11:36) en un mundo de maldad y de pecado, salvando a su pueblo escogido por medio de su Hijo, y restaurando todas las cosas en Él  (Col.1:20).
Todo le pertenece a Dios, pues, Él lo creó. Él gobierna y controla soberanamente todas las cosas según su voluntad  (Ef.1:11), desde el detalle más pequeño (Mt.10:30), hasta el más grande acontecimiento         (Sal.2; 33:10). El verdadero pueblo de Dios está convencido de que “Dios reina”. Elevan alegres y gozosos sus alabanzas a Aquél que es su Rey, y el Rey de toda la creación. En Él están seguros y confiados(Sal.93:6; 96:10; 97:1; 99:1).
 
Querido hermano y hermana, la Historia de Dios, desde la entrada del pecado, por la desobediencia de Adán y Eva, hasta el retorno del Señor Jesús, camina, ineludiblemente, según sus promesas  (2Pe.3:9-15), hacia la restauración de todas las cosas y la salvación de su pueblo escogido.  Dios te dice que el fin de la historia es verle, estar y reinar con Él eternamente, por los siglos de los siglos  (Ap.22:3-5).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

9 de Agosto de 2009 ¡Dios tiene un Plan, y su Voluntad se ha de cumplir!
Querido hermano y hermana,

“El Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá?  Y su mano extendida,  ¿quién la hará retroceder?”  (Isaías 14:27).
Cuando miramos el pasado y el presente de la humanidad, con la trágica consecuencia del pecado: Injusticia, dolor, sufrimiento, puede darnos la impresión de absoluto descontrol y anarquía. Pero, detrás del aparente caos y confusión de este convulso mundo hay un propósito, ¡ESTÁ EL PLAN DE DIOS!

La Escritura nos enseña que el plan de Dios no será frustrado por el pecado. Dios utiliza la maldad humana para cumplir sus propósitos: “Vosotros pensásteis mal contra mí,  mas Dios lo encaminó a bien,  para hacer lo que vemos hoy,  para mantener en vida a mucho pueblo” (Gen.50:20). “Así,  pues,  no me enviásteis acá vosotros,  sino Dios” (Gen.45:8ª).
El sacrificio de Jesucristo es el máximo ejemplo de cómo Dios utiliza la rebeldía y maldad humana para cumplir sus propósitos: “A  éste,  entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios,  prendísteis y matásteis por manos de inicuos,  crucificándole” (Hch.2:23).
¡GLORIA A DIOS! Todo obedece a su Plan, al propósito del Dios Justo, Tres veces Santo. “Tu trono,  oh Dios,  es eterno y para siempre;  Cetro de justicia es el cetro de tu reino” (Sal.45:6).
¡DIOS TIENE UN PLAN! Bienaventurados los que confían en la Palabra y las Promesas de Dios.  “Porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén "  (2Co. 1:20).
Los que confían y esperan en el Señor, no serán confundidos ni defraudados, verán colmadas sus expectativas y su confianza. “Confiaron en ti, y no fueron avergonzados” (Sal.22:5b) (Rom.5:1-5).

Querido hermano y hermana, ¡Qué maravilla! ¿Te sientes, conscientemente, parte integrante de este Plan de Dios? ¿Disfrutas, ante tanto caos y confusión, de este conocimiento, sintiendo paz y seguridad? (Rom.8:28; 5:1; Fil.4:6,7).
El hombre en su incredulidad puede rebelarse y rechazar el Plan de Dios, pero no puede escapar de él (Hch.17:31; Rom.2:16).

Querido hermano y hermana, hay un Plan; las cosas, por ridículas, esperpénticas y trágicas que sean, tienen sentido. Hay respuesta para quien la busca. No mires sólo las cosas que se ven  (2Cor.4:18). Mira a Dios, busca a Dios. ¡Sírvele consciente y gozoso en su Plan! ¡Adórale en la hermosura de su Santidad, bendícele, glorifícale!
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

16 de Agosto de 2009 Descripción del "Celo de Dios", según J.C. Ryle
Descripción del “CELO DE DIOS” según   J. C. Ryle.

“He sentido un vivo celo por el Señor Dios de los ejércitos;  porque los hijos de Israel han dejado tu pacto,  han derribado tus altares,  y han matado a espada a tus profetas;  y sólo yo he quedado,  y me buscan para quitarme la vida” (1ª Reyes 19:10).

El celo en lo religioso es un deseo ardiente de agradar a Dios, hacer su voluntad, y proclamar su gloria en el mundo en todas sus formas posibles.

Es un deseo que ningún hombre siente por naturaleza —que el Espíritu pone en el corazón de todo creyente cuando se convierte-, pero que algunos creyentes sienten en forma mucho más fuerte que otros, al punto de que sólo ellos merecen que se los considere "CELOSOS"....

El hombre celoso en lo religioso es preeminentemente hombre de una sola cosa.  No basta con decir que es diligente, sincero, inflexible, cabal, activo, ferviente en espíritu. Sólo ve una cosa, está envuelto en una sola cosa; y esa sola cosa es agradar a Dios. Sea que viva o que muera: sea que tenga salud, sea que padezca enfermedad; sea rico o sea pobre; sea que agrade a los hombres o que los ofenda; sea que se lo considere sabio, o que se lo considere tonto; sea que reciba alabanza o que reciba censura; sea que reciba honra o pase vergüenza; al hombre que tiene celo nada de esto le importa. Siente fervor por una sola cosa; y esa sola cosa es agradar a Dios y proclamar su gloria. Si ese fervor ardiente lo consume, esto tampoco le importa; está contento. Siente que, como una lámpara, ha sido hecho para arder; y si se consume al arder, no ha hecho más que cumplir con la tarea para la que Dios lo ha señalado. Tal persona siempre encontrará campo para su celo. Si no puede predicar, trabajar, dar dinero, podrá llorar, suspirar, orar.... Si no puede luchar en el valle con Josué, hará la obra de Moisés, Aarón, y Hur en el monte (Éxodo 17:9-13). Si se le impide trabajar a él mismo, no le dará descanso al Señor hasta que la ayuda necesaria surja de alguna parte y la obra se realice.

Esto es lo que quiero decir cuando hablo de "CELO"  en lo religioso (Practica Religión/Religión práctica, ed. 1959, p. 130).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

23 de Agosto de 2009 Juan Calvino. La Suma de la vida cristiana: Renuncia a nosotros mismos
Juan Calvino.
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS
La doble regla de la vida cristiana: No somos nuestros; somos del Señor.
Pasemos ahora al segundo punto. Aunque la Ley del Señor dispone de un método perfectamente ordenado para la recta instrucción de nuestra vida, sin embargo nuestro buen y celestial Maestro ha querido formar a los suyos en una regla aún más exquisita que la contenida en su Ley.
El principio de esta instrucción es que la obligación de los fieles es ofrecer sus cuerpos a Dios "en sacrificio vivo, santo, agradable"; y que en esto consiste el legítimo culto (Rom. 12:1). De ahí se sigue la exhortación de que no se conformen a la imagen de este mundo, sino que se transformen renovando su entendimiento, para que conozcan cuál es la voluntad de Dios. Evidentemente es un punto trascendental saber que estamos consagrados y dedicados a Dios, a fin de que ya no pensemos cosa alguna, ni hablemos, meditemos o hagamos nada que no sea para su gloria; porque no se pueden aplicar las cosas sagradas a usos profanos, sin hacer con ello gran injuria a Dios.

Y si nosotros no somos nuestros, sino del Señor, bien claro se ve de qué debemos huir para no equivocarnos, y hacia dónde debemos enderezar todo cuanto hacemos. No somos nuestros; luego, ni nuestra razón, ni nuestra voluntad deben presidir nuestras resoluciones, ni nuestros actos. No somos nuestros; luego no nos propongamos como fin buscar lo que le conviene a la carne. No somos nuestros; luego olvidémonos en lo posible de nosotros mismos y de todas nuestras cosas.
Por el contrario, somos del Señor, luego, vivamos y muramos para Él. Somos de Dios, luego que su sabiduría y voluntad reinen en cuanto emprendamos. Somos de Dios; a Él, pues, dirijamos todos los momentos de nuestra vida, como a único y legítimo fin. ¡Cuánto ha adelantado el que, comprendiendo que no es dueño de sí mismo, priva del mando y dirección de sí a su propia razón, para confiarlo al Señor! Porque la peste más perjudicial y que más arruina a los hombres es la complacencia en sí mismos y no hacer más que lo que a cada uno le place. Por el contrario, el único puerto de salvación, el único remedio es que el hombre no sepa cosa alguna ni quiera nada por sí mismo, sino que siga solamente al Señor, que va mostrándole el camino (Rom. 14:8).
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

30 de Agosto de 2009 Juan Calvino. El verdadero servicio de Dios
Juan Calvino.-  Institución de la Religión Cristiana. Libro III. Capítulo VII  (II)

EL VERDADERO SERVICIO DE DIOS. Por tanto, el primer paso es que el hombre se aparte de sí mismo, se niegue a sí mismo, para de esta manera aplicar todas las fuerzas de su entendimiento al servicio de Dios. Llamo servicio, no solamente al que consiste en obedecer a la Palabra de Dios, sino a aquél por el cual el entendimiento del hombre, despojado del sentimiento de su propia carne, se convierte enteramente y se somete al Espíritu de Dios, para dejarse guiar por Él.
Esta transformación a la cual san Pablo llama renovación de la mente (Ef.4,23), y que es el primer peldaño de la vida, ninguno de cuantos filósofos han existido ha llegado a conocerla. Ellos enseñan que sola la razón debe regir y gobernar al hombre, y piensan que a ella sola se debe escuchar; y por lo tanto, a ella sola permiten y confían el gobierno del hombre. En cambio, la filosofía cristiana manda que la razón ceda, se sujete y se deje gobernar por el Espíritu Santo, para que el hombre no sea ya el que viva, sino que sea Cristo quien viva y reine en él (Gal. 2,20).

DEBEMOS BUSCAR LA VOLUNTAD Y LA GLORIA DE DIOS

De ahí se sigue el otro punto que hemos indicado; no procurar lo que nos agrada y complace, sino lo que le gusta al Señor y sirve para ensalzar su gloria.
La gran manera de adelantar consiste en que olvidándonos casi de nosotros mismos, o por lo menos intentando no hacer caso de nuestra razón, procuremos con toda diligencia servir a Dios y guardar sus mandamientos. Porque al mandarnos la Escritura que no nos preocupemos de nosotros, no solamente arranca de nuestros corazones la avaricia, la ambición, y el apetito de honores y dignidades, sino que también desarraiga la ambición y todo apetito de gloria mundana, y otros defectos ocultos. Porque es preciso que el cristiano esté de tal manera dispuesto y preparado, que comprenda que mientras viva debe entenderse con Dios. Con este pensamiento, viendo que ha de dar cuenta a Dios de todas sus obras, dirigirá a Él con gran reverencia todos los designios de su corazón, y los fijará en Él. Porque el que ha aprendido a poner sus ojos en Dios en todo cuanto hace, fácilmente aparta su entendimiento de toda idea vana. En esto consiste aquel negarse a sí mismo que Cristo con tanta diligencia inculca y manda a sus discípulos (Mt. 16,24), durante su aprendizaje; el cual una vez que ha arraigado en el corazón, primeramente destruye la soberbia, el amor al fausto, y la jactancia; y luego, la avaricia, la intemperancia, la superfluidad, las delicadezas, y los demás vicios que nacen del amor de nosotros mismos.

Por el contrario, dondequiera que no reina la negación de nosotros mismos, allí indudablemente vicios vergonzosos lo manchan todo; y si aún queda algún rastro de virtud se corrompe con el inmoderado deseo y apetito de gloria. Porque, mostradme, si podéis, un hombre que gratuitamente se muestre bondadoso con sus semejantes, si no ha renunciado a sí mismo, conforme al mandamiento del Señor. Pues todos los que no han tenido este afecto han practicado la virtud por lo menos para ser alabados. Y entre los filósofos, los que más insistieron en que la virtud ha de ser apetecida por sí misma, se llenaron de tanta arrogancia, que bien se ve que desearon tanto la virtud para tener motivo de ensoberbecerse. Y tan lejos está Dios de darse por satisfecho con esos ambiciosos que, según suele decirse, beben los vientos para ser honrados y estimados del pueblo, o con los orgullosos que presumen de sí mismos, que afirman que los primeros ya han recibido su salario en esta vida, y los segundos están más lejos del reino de los cielos que los publícanos y las rameras.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

6 de Septiembre de 2009 Joan Calvino. La suma de la vida cristiana. La renuncia a nosotros mismos II
Juan Calvino
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII (III)

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS.
…Aún no hemos expuesto completamente cuántos y cuan grandes obstáculos impiden al hombre dedicarse a obrar bien mientras que no ha renunciado a sí mismo. Pues es muy verdad aquel dicho antiguo,  según el cual en el alma del hombre se oculta una infinidad de vicios. Y no hay ningún otro remedio, sino renunciar a nosotros mismos, no hacer caso de nosotros mismos, y elevar nuestro entendimiento a aquellas cosas que el Señor pide de nosotros, y buscarlas porque le agradan al Señor.   

.DEBEMOS HUIR DE LA IMPIEDAD Y LOS DESEOS MUNDANOS
Pablo describe en otro lugar concreta, aunque brevemente, todos los elementos para regular nuestra vida. "La gracia de Dios", dice, "se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras" (Tito 2,11-14). Porque después de haber propuesto la gracia de Dios para animarnos y allanarnos el camino, a fin de que de veras podamos servir a Dios, suprime dos impedimentos que podrían grandemente estorbarnos; a saber, la impiedad, a la que naturalmente estamos muy inclinados; y luego, los deseos mundanos, que se extienden más lejos. Bajo el nombre de impiedad no solamente incluye las supersticiones, sino también cuanto es contrario al verdadero temor de Dios. Por deseos mundanos no entiende otra cosa sino los afectos de la carne. De esta manera nos manda que nos despojemos de lo que en nosotros es natural por lo que se refiere a ambas partes de la Ley, y que renunciemos a cuanto nuestra razón y voluntad nos dictan.

DEBEMOS SEGUIR LA SOBRIEDAD, LA JUSTICIA Y LA PIEDAD.
Por lo demás, reduce todas nuestras acciones a tres miembros o partes: sobriedad, justicia y piedad.
La primera, que es la sobriedad, sin duda significa tanto castidad y templanza, como un puro y moderado uso de los bienes temporales, y la paciencia en la pobreza.
La segunda, o sea la justicia, comprende todos los deberes y obligaciones de la equidad, por la que a cada uno se da lo que es suyo.
La piedad, que viene en tercer lugar, nos purifica de todas las manchas del mundo y nos une con Dios en verdadera santidad.
Cuando estas tres virtudes están ligadas entre sí con un lazo indisoluble, constituyen la perfección completa. Pero como no hay cosa más difícil que no hacer caso de nuestra carne y dominar nuestros apetitos, o por mejor decir, negarlos del todo, y dedicarnos a servir a Dios y a nuestro prójimo y a meditar en una vida angélica, mientras vivimos en esta tierra, Pablo, para librar a nuestro entendimiento de todos los lazos, nos trae a la memoria la esperanza de la inmortalidad bienaventurada, advirtiéndoos que no combatimos en vano; porque así como Cristo se mostró una vez Redentor nuestro, de la misma manera se mostrará en el último día el fruto y la utilidad de la salvación que nos consiguió. De esta manera disipa todos los halagos y embaucamientos, que suelen oscurecer nuestra vista para que no levantemos los ojos de nuestro entendimiento, como conviene, para contemplar la gloria celestial. Y además nos enseña que debemos pasar por el mundo como peregrinos, a fin de no perder la herencia del cielo.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

13 de Septiembre de 2009 Juan Calvino. La renuncia a nosotros, como hombres: Humildad y perdón
Juan Calvino
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII (IV)

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS.
4.2°. La renuncia a nosotros mismos en cuanto hombres: Humildad y perdón.
Vemos, pues, por estas palabras que el renunciar a nosotros mismos en parte se refiere a los hombres, y en parte se refiere a Dios; y esto es lo principal.
Cuando la Escritura nos manda que nos conduzcamos con los hombres de tal manera que los honremos y los tengamos en más que a nosotros mismos, que nos empleemos, en cuanto nos fuere posible, en procurar su provecho con toda lealtad (Rom. 12:10; Fl. 2:3), nos ordena mandamientos y leyes que nuestro entendimiento no es capaz de comprender, si antes no se vacía de sus sentimientos naturales. Porque todos nosotros somos tan ciegos y tan embebidos estamos en el amor de nosotros mismos, que no hay hombre alguno al que no le parezca tener toda la razón del mundo para ensalzarse sobre los demás y menospreciarlos respecto a sí mismo.

Si Dios nos ha enriquecido con algún don estimable, al momento nuestro corazón se llena de soberbia, y nos hinchamos hasta reventar de orgullo. Los vicios de que estamos llenos los encubrimos con toda diligencia, para que los otros no los conozcan, y hacemos entender adulándonos, que nuestros defectos son insignificantes y ligeros; e incluso muchas veces los tenemos por virtudes. En cuanto a los dones con que el Señor nos ha enriquecido, los tenemos en tanta estima, que los adoramos. Mas, si vemos estos dones en otros, o incluso mayores, al vernos forzados a reconocer que nos superan y que hemos de confesar su ventaja, los oscurecemos y rebajamos cuanto podemos. Por el contrario, si vemos algún vicio en los demás, no nos contentamos con observarlo con severidad, sino que odiosamente lo aumentamos.

De ahí nace esa arrogancia en virtud de la cual cada uno de nosotros, como si estuviese exento de la condición común y de la ley a la que todos estamos sujetos, quiere ser tenido en más que los otros, y sin exceptuar a ninguno, menosprecia a todo el mundo y de nadie hace caso, como si todos fuesen inferiores a él. Es cierto que los pobres ceden ante los ricos, los plebeyos ante  los nobles, los criados ante los señores, los indoctos ante los sabios; pero no hay nadie que en su interior no tenga una cierta opinión de que excede a los demás. De este modo cada uno adulándose a sí mismo, mantiene una especie de reino en su corazón. Atribuyéndose a sí mismo las cosas que le agradan, juzga y censura el genio y las costumbres de los demás; y si se llega a la disputa, en seguida deja ver su veneno. Porque sin duda hay muchos que aparentan mansedumbre y modestia cuando todo va a su gusto; pero, ¿quién es el que cuando se siente pinchado y provocado guarda el mismo continente modesto y no pierde la paciencia?

No hay, pues, más remedio que desarraigar de lo íntimo del corazón esta peste infernal de engrandecerse a sí mismo y de amarse desordenadamente,
como lo enseña también la Escritura. Según sus enseñanzas, los dones que Dios nos ha dado hemos de comprender que no son nuestros, pues son mercedes que gratuitamente Dios nos ha concedido; y que si alguno se ensoberbece por ellos, demuestra por lo mismo su ingratitud. "¿Quién te distingue?", dice san Pablo, "¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?". Por otra parte, al reconocer nuestros vicios, deberemos ser humildes. Con ello no quedará en nosotros nada de que gloriarnos; más bien encontraremos materia para rebajarnos.
Se nos manda también que todos los bienes de Dios que vemos en los otros los tengamos en tal estima y aprecio, que por ellos estimemos y honremos a aquellos que los poseen. Porque sería gran maldad querer despojar a un hombre del honor que Dios le ha conferido.
En cuanto a sus faltas se nos manda que las disimulemos y cubramos;  y no para mantenerlas con adulaciones, sino para no insultar ni escarnecer  por causa de ellos a quienes cometen algún error, puesto que debemos  amarlos y honrarlos. Por eso no solamente debemos conducirnos modesta y moderadamente con cuantos tratemos, sino incluso con dulzura y amistosamente, pues jamás se podrá llegar por otro camino a la verdadera  mansedumbre, sino estando dispuesto de corazón a rebajarse a sí mismo I y a ensalzar a los otros.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

20 de Septiembre de 2009 Juan Calvino. El servicio al prójimo en el amor y comunión mutuas
Juan Calvino.- 
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS.

5.   El servicio al prójimo en el amor y la comunión mutuas.

¡CUÁNTA DIFICULTAD encierra el cumplimiento de nuestro deber de buscar la utilidad del prójimo! Ciertamente, si no dejamos a un lado el pensamiento de nosotros mismos, y nos despojamos de nuestros intereses, no haremos nada en este aspecto. Porque, ¿cómo llevaremos a cabo las obras que Pablo nos enseña que son de amor, si no hemos renunciado a nosotros mismos para consagrarnos al servicio de nuestros hermanos? "El amor", dice, "es sufrido, es benigno; el amor no tiene i envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no es indecoroso, no 'busca lo suyo, no se irrita..." (1Cor. 13:4-7). Si solamente se nos mandase no buscar nuestro provecho, aún entonces no sería poco el esfuerzo que tendríamos que hacer, pues de tal manera nos lleva nuestra naturaleza a amarnos a nosotros mismos, que no consiente fácilmente que nos despreocupemos de nosotros para atender al provecho del prójimo; o  por mejor decir, no nos consiente perder de nuestro derecho para que otros gocen de él. Sin embargo, la Escritura, para inducirnos a ello, nos advierte que todos  cuantos bienes y mercedes hemos recibido de Dios, nos han sido entregados con la condición de que contribuyamos al bien común de la Iglesia; y por tanto, que el uso legítimo de todos estos bienes lleva consigo comunicarlos amistosa y liberalmente con nuestro prójimo.

Ninguna  regla más cierta ni más sólida podía imaginarse para mantener esta comunicación, que cuando se nos dice que todos los bienes que tenemos nos los ha dado Dios en depósito, y que los ha puesto en nuestras manos con la condición de que usemos de ellos en beneficio de nuestros hermanos.
Y aún va más allá la Escritura. Compara las gracias y dones de cada uno a las propiedades de los diversos miembros del cuerpo humano. Ningún miembro tiene su facultad correspondiente en beneficio suyo, sino para el servicio de los otros miembros, y no saca de ello más provecho que el general, que repercute en todos los demás miembros del cuerpo. De esta manera el fiel debe poner al servicio de sus hermanos todas sus facultades; no pensando en sí mismo, sino buscando el bien común de la Iglesia  (1Cor. 12:12). Por tanto, al hacer bien a nuestros hermanos y mostrarnos humanitarios, tendremos presente esta regla: que de todo cuanto el Señor nos ha comunicado con lo que podemos ayudar a nuestros hermanos, somos dispensadores; que estamos obligados a dar cuenta de cómo lo hemos realizado; que no hay otra manera de dispensar debidamente lo que Dios ha puesto en nuestras manos, que atenerse a la regla del amor.

De ahí resultará que no solamente juntaremos al cuidado de nuestra propia utilidad la diligencia en hacer bien a nuestro prójimo, sino que incluso, subordinaremos nuestro provecho al de los demás.
Y para que no ignorásemos que ésta es la manera de administrar bien todo cuanto el Señor ha repartido con nosotros, lo recomendó antiguamente al pueblo de Israel aun en los menores beneficios que le hacía. Porque mandó que se ofreciesen las primicias de los nuevos frutos (Ex. 22:29-30; 23:19), para que mediante ellas el pueblo testimoniase que no era lícito gozar de ninguna clase de bienes, antes de que le fueran consagrados. Y si los dones de Dios nos son finalmente santificados cuando se los hemos ofrecido con nuestras manos, bien claro se ve que es un abuso intolerable no realizar tal dedicación. Por otra parte, sería un insensato desvarío pretender enriquecer a Dios mediante la comunicación de nuestras cosas. Y puesto que, como dice el Profeta, nuestra liberalidad no puede subir hasta Dios (Sal. 16:3), esta liberalidad debe ejercitarse con sus servidores que viven en la tierra. Por este motivo las limosnas son comparadas a ofrendas sagradas (Heb. 13:16; 2 Cor.9:5,12), para demostrar que son ejercicios que ahora corresponden a las antiguas observancias de la Ley.
 Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

27 de Septiembre de 2009 Juan Calvino. Renuncia: Nos debemos a todos, incluso a nuestros enemigos
Juan Calvino
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS  
6  Nos debemos a todos, incluso a nuestros enemigos.

Además de esto, a fin de que no desfallezcamos en hacer el bien - lo que de otra manera sucedería necesariamente en seguida - debemos recordar lo que luego añade el Apóstol: "el amor es sufrido, es benigno" (1 Cor. 13,4). El Señor, sin excepción alguna, nos manda que hagamos bien a todos, aunque la mayor parte de ellos son completamente indignos de que se les haga beneficio alguno, si hubiera que juzgarlos por sus propios méritos. Pero aquí la Escritura nos presenta una excelente razón, enseñándonos que no debemos considerar en los hombres más que la imagen de Dios, a la cual debemos toda honra y amor; y singularmente debemos considerarla en los de "la familia de la fe" (Gal. 6,10), en cuanto es en ellos renovada y restaurada por el Espíritu de Cristo.

Por tanto, no podemos negarnos a prestar ayuda a cualquier hombre que se nos presentare necesitado de la misma. Responderéis que es un extraño. El Señor mismo ha impreso en él una marca que nos es familiar, en virtud de la cual nos prohíbe que menospreciemos a nuestra carne. (Is.58,7). Diréis que es un hombre despreciable y de ningún valor. El Señor demuestra que lo ha honrado con su misma imagen. Si alegáis que no tenéis obligación alguna respecto a él, Dios ha puesto a este hombre en su lugar, a fin de que reconozcamos, favoreciéndole, los grandes beneficios que su Dios nos ha otorgado. Replicaréis que este hombre no merece que nos tomemos el menor trabajo por él; pero la imagen de Dios, que en él debemos contemplar, y por consideración a la cual hemos de cuidarnos de él, sí merece que arriesguemos cuanto tenemos y a nosotros mismos. Incluso cuando él, no solamente no fuese merecedor de beneficio alguno de nuestra parte, sino que además nos hubiese colmado de injurias y nos hubiera causado todo el mal posible, ni siquiera esto es razón suficiente para dejar de amarlo y de hacerle los favores y beneficios que podamos. Y si decimos que ese hombre no merece más que daño por parte nuestra, ¿qué merece el Señor, que nos manda perdonar a este hombre todo el daño que nos ha causado, y lo considera como hecho a sí mismo? (Le. 17,3;Mt.6,14; 18,35).

En verdad no hay otro camino, para conseguir amar a los que nos aborrecen, devolver bien por mal, desear toda clase de venturas a quienes hablan mal de nosotros - puesto que no solamente es difícil a la naturaleza humana, sino del todo opuesto a ella -, que recordar que no hemos de pensar en la malicia de los hombres, sino que hemos de considerar únicamente la imagen de Dios. Ella con su hermosura y dignidad puede conseguir disipar y borrar todos los vicios que podrían impedirnos amarlos.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es
                                                                
   
4 de Octubre de 2009 Juan Calvino. La renuncia. La verdadera caridad procede del corazón
Juan Calvino 
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS   7.  La verdadera caridad procede del corazón
Así pues, esta mortificación se verificará en nuestro corazón, cuando hubiéremos conseguido entera y perfecta caridad. Y la poseerá verdaderamente aquel que no sólo cumpliere todas las obligaciones de la caridad, sin omitir alguna, sino que además hiciere cuanto inspira el verdadero y sincero afecto del amor. Porque puede muy bien suceder que un hombre pague íntegramente cuanto debe a los demás, por lo que respecta al cumplimiento externo del deber; y sin embargo, esté muy lejos de cumplirlo como debe. Porque hay algunos que quieren ser tenidos por muy liberales, y sin embargo no dan cosa alguna sin echarlo en cara, o con la expresión de su cara o con alguna palabra arrogante. Y hemos llegado a tal grado de desventura en este nuestro desdichado tiempo, que casi la mayor parte de la gente no sabe hacer una limosna sin afrentar al que la recibe; perversidad intolerable, incluso entre paganos.

Ahora bien, el Señor quiere que los cristianos vayan mucho más allá que limitarse a mostrarse afables, para hacer amable con su dulzura y humanidad el beneficio que se realiza. Primeramente deben ponerse en lugar de la persona que ven necesitada de su ayuda y favor; que se conduelan de sus trabajos y necesidades, como si ellos mismos las experimentasen y padeciesen, y que se sientan movidos a remediarlas con el mismo afecto de misericordia que si fuesen suyas propias. El que con tal ánimo e intención estuviere dispuesto a ayudar a sus hermanos, no afeará su liberalidad con ninguna arrogancia o reproche, ni tendrá en menos al hermano que socorre, por encontrarse necesitado, ni querrá subyugarlo como si le estuviera obligado; ni más ni menos que no ofendemos a ninguno de nuestros miembros cuando están enfermos, sino que todos los demás se preocupan de su curación; ni se nos ocurre que el miembro enfermo esté particularmente obligado a los demás, a causa de la molestia que se han tomado por él. Porque lo que los miembros se comunican entre sí no se tiene por cosa gratuita sino como pago de lo que se debe por ley de naturaleza, y no se podría negar sin ser tachado de monstruosidad.

De este modo conseguiremos también no creernos ya libres, y que podemos desentendernos por haber cumplido alguna vez con nuestro deber, como comúnmente se suele pensar. Porque el que es rico cree que después de haber dado algo de lo que tiene puede dejar a los demás las otras cargas, corno si él ya hubiera cumplido y pudiera desentenderse de ellas. Por el contrario, cada uno pensará que de todo cuanto es, de todo cuanto tiene y cuanto vale es deudor para con su prójimo; y por tanto, que no debe limitar su obligación de hacerles bien, excepto cuando ya no le fuere posible y no dispusiere de medios para ello; los cuales, hasta donde pueden alcanzar, han de someterse a esta ley de la caridad.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es 

11 de Octubre de 2009 Juan Calvino. La renuncia. La renuncia de nosotros mismos respecto a Dios
Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564. (VIII)
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS  8.3°. La renuncia de nosotros mismos respecto a Dios
Tratemos de nuevo más por extenso la otra parte de la negación de nosotros mismos, que, según dijimos, se refiere a Dios. Sería cosa superflua repetir todo cuanto hemos dicho ya. Bastará ahora con demostrar de qué manera nos lleva a ser pacientes y mansos.

Debemos someter a Él los afectos del corazón. En primer lugar, mientras nosotros buscamos en esta vida la manera de vivir cómoda y tranquilamente, la Escritura siempre nos induce a que nos entreguemos, nosotros mismos y cuanto poseemos, a la voluntad de Dios, y nos pongamos en sus manos, para que Él domine y someta los afectos de nuestro corazón. Respecto a apetecer crédito y honores, a buscar dignidades, a aumentar las riquezas, a conseguir todas aquellas vanidades que nos parecen aptas para la pompa y la magnificencia, tenemos una intemperancia rabiosa y un apetito desmesurado. Por el contrario, sentimos un miedo exagerado de la pobreza, de la insignificancia y la ignominia, y las aborrecemos de corazón; y por eso procuramos todos los medios posibles de huir de ellas. Ésta es la razón de la inquietud que llena la mente de todos aquellos que ordenan su vida de acuerdo con su propio consejo; de las astucias de que se valen; de todos los procedimientos que cavilan y con los que se atormentan a fin de llegar a donde su ambición y avaricia los impulsa, y de esta manera escapar a la pobreza y a su humilde condición.

Sólo la bendición debe bastarnos. Por eso los que temen a Dios, para no enredarse en estos lazos, guardarán las reglas que siguen: Primeramente no apetecerán ni esperarán, ni intentarán medio alguno de prosperar, sino por la sola bendición de Dios; y, en consecuencia, descansarán y confiarán con toda seguridad en ella. Porque, por más que le parezca a la carne que puede bastarse suficientemente a sí misma, cuando por su propia industria y esfuerzo aspira a los honores y las riquezas, o cuando se apoya en su propio esfuerzo, o cuando es ayudada por el favor de los hombres; sin embargo es evidente que todas estas cosas no son nada, y que de nada sirve y aprovecha nuestro ingenio, sino en la medida en que el Señor los hiciere prósperos. Por el contrario, su sola bendición hallará el camino, aun frente a todos los impedimentos del mundo, para conseguir que cuanto emprendamos tenga feliz y próspero suceso.
Además, aun cuando pudiésemos, sin esta bendición de Dios, adquirir algunos honores y riquezas, como a diario vemos que los impíos consiguen grandes honores y bienes de fortuna, como quiera que donde está la maldición de Dios no puede haber una sola gota de felicidad, todo cuanto alcanzáremos y poseyéremos sin su bendición, no nos aprovecharía en absoluto. Y, evidentemente, sería un necio despropósito apetecer lo que nos hará más miserables.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

18 de Octubre de 2009 Juan Calvino. Descansar en la bendición de Dios, modera nuestros deseos
Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564. (IX)
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS.  9. La certeza de que Dios bendice y hace que todo concurra a nuestra salvación, modera todos nuestros deseos.
Por tanto, si creemos que el único medio de prosperar y de conseguir feliz éxito consiste en la sola bendición de Dios, y que sin ella nos esperan todas las miserias y calamidades, sólo queda que desconfiemos de la habilidad y diligencia de nuestro propio ingenio, que no nos apoyemos en el favor de los hombres, ni confiemos en la fortuna, ni aspiremos codiciosamente a los honores y riquezas; al contrario, que tengamos de continuo nuestros ojos puestos en Dios, a fin de que, guiados por Él, lleguemos al estado y condición que tuviere a bien concedernos. De ahí se seguirá que no procuraremos por medios ilícitos, ni con engaños, malas artes o violencias y con daño del prójimo, conseguir riquezas, ni aspirar a los honores y dignidades de los demás; sino que únicamente buscaremos las riquezas que no nos apartan de la conciencia. Porque, ¿quién puede esperar el favor de la bendición de Dios, para cometer engaños, rapiñas y otras injusticias? Como quiera que ella no ayuda más que a los limpios de corazón y a los que cuidan de hacer el bien, el hombre que la desea debe apartarse de toda maldad y mal pensamiento.

Además, ella nos servirá de freno, para que no nos abrasemos en la codicia desordenada de enriquecernos, y para que no anhelemos ambiciosamente honores y dignidades. Porque, ¿con qué desvergüenza confiará uno en que Dios le va a ayudar y asistir para conseguir lo que desea, contra su propia Palabra? ¡Lejos de Dios que lo que Él con su propia boca maldice, lo haga prosperar con la asistencia de su bendición!
Finalmente, cuando las cosas no sucedan conforme a nuestros deseos y esperanzas, esta consideración impedirá que caigamos en la impaciencia, y que maldigamos del estado y condición en que nos encontramos, por miserable que sea. Ello sería murmurar contra Dios, por cuyo arbitrio y voluntad son dispensadas las riquezas y la pobreza, las humillaciones y los honores.
En suma, todo aquel que descansare en la bendición de Dios, según se ha expuesto, no aspirará por malos medios ni por malas artes a ninguna de cuantas cosas suelen los hombres apetecer desenfrenadamente, ya que tales medios no le servirían de nada.
Si alguna cosa le sucediera felizmente, no la atribuirá a sí mismo, a su diligencia, habilidad y buena fortuna, sino que reconocerá a Dios como autor y a Él se lo agradecerá.

Por otra parte, si ve que otros florecen, que sus negocios van de bien en mejor, y en cambio sus propios asuntos no prosperan, o incluso van a menos, no por ello dejará de sobrellevar pacientemente su pobreza, y con más moderación que lo haría un infiel que no consiguiera las riquezas que deseaba. Porque el creyente tendría un motivo de consuelo, mayor que el que pudiera ofrecerle toda la abundancia y el poder del mundo reunidos, al considerar que Dios ordena y dirige las cosas del modo que conviene a su salvación. Y así vemos que David, penetrado de este sentimiento, mientras sigue a Dios y se deja dirigir por Él, afirma que es "como un niño destetado de su madre", y que no ha andado "en grandezas ni en cosas demasiado sublimes"  (Salmo 131,2.1)
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

25 de Octubre de 2009 Juan Calvino. La abnegación nos permite aceptar todas las pruebas
(X) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VII

LA SUMA DE LA VIDA CRISTIANA: LA RENUNCIA A NOSOTROS MISMOS.
10.  La abnegación nos permite aceptar todas las pruebas
Mas, no solamente conviene que los fieles guarden esta moderación y paciencia respecto a esta materia, sino que es necesario que la hagan extensiva a todos los acontecimientos que pueden presentarse en esta vida. Por ello, nadie ha renunciado a sí mismo como debe, sino el que tan totalmente se ha puesto en las manos del Señor, que voluntariamente consiente en que toda su vida sea gobernada por la voluntad y el beneplácito de Dios. Quien esté animado de esta disposición, suceda lo que suceda y vayan las cosas como fueren, jamás se considerará desventurado, ni se quejará contra Dios de su suerte y fortuna.

Cuan necesario sea este sentimiento, se ve claro considerando a cuántas cosas estamos expuestos. Mil clases de enfermedades nos molestan a diario. Ora nos persigue la peste, ora la guerra; ya el granizo y las heladas nos traen la esterilidad, y con ella la amenaza de la necesidad; bien la muerte nos arrebata a la mujer, los padres, los hijos, los parientes; otras veces el fuego nos deja sin hogar. Estas cosas hacen que el hombre maldiga la vida, que deteste el día en que nació, que aborrezca el cielo y su claridad, que murmure contra Dios y, conforme a su elocuencia en blasfemar, le acuse de inicuo y cruel.

Por el contrario, el hombre fiel contempla, aun en estas cosas, la clemencia de Dios y ve en ellas un regalo verdaderamente paternal. Aunque vea su casa desolada por la muerte de sus parientes, no por eso dejará de bendecir al Señor; más bien se hará la consideración de que la gracia del Señor que habita en su casa, no la dejará desolada. Sea que vea sus cosechas destruidas por las heladas o por el granizo, y con ello la amenaza del hambre, aun así no desfallecerá ni se quejará contra Dios; más bien permanecerá firme en su confianza, diciendo: A pesar de todo estamos bajo la protección del Señor y somos ovejas apacentadas en sus pastos (Sal. 79,12); Él nos dará el sustento preciso, por extrema que sea la necesidad. Sea que le oprima la enfermedad, tampoco la vehemencia del dolor quebrantará su voluntad, hasta llevarle a la desesperación y a quejarse por ello de Dios; sino que viendo su justicia y benignidad en el castigo que le envía, se esforzará por tener paciencia. En fin, cualquier cosa que le aconteciere sabe que así ha sido ordenada por la mano de Dios, y la recibirá con el corazón en paz, sin resistir obstinadamente al mandamiento de Aquel en cuyas manos se puso una vez a sí mismo y cuanto tenía.

No quiera Dios que se apodere del cristiano aquella loca e infeliz manera de consolarse de los gentiles que, para sufrir con buen ánimo las adversidades, las atribuían a la fortuna, pareciéndoles una locura enojarse contra ella, por ser ciega y caprichosa, y que sin distinción alguna hería tanto a buenos como a malos. Por el contrario, la regla del temor de Dios nos dicta que sólo la mano de Dios es quien dirige y modera lo que llamamos buena o mala fortuna; y que Su mano no actúa por un impulso irracional, sino que de acuerdo con una justicia perfectamente ordenada dispensa tanto el bien como el mal.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

1 de Noviembre de 2009 Juan Calvino. La cruz. Todo cristiano debe llevar su cruz en unión  del Señor
(XI) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS
1.1º.Necesidad de la cruz. Todo cristiano debe llevar su cruz en unión  del Señor
Es necesario además, que el entendimiento del hombre fiel se eleve más alto aún, hasta donde Cristo invita a sus discípulos a que cada uno lleve su cruz   (Mt. 16,24). Porque todos aquellos a quienes el Señor ha adoptado y recibido en el número de sus hijos, deben prepararse a una vida dura, trabajosa, y llena de toda clase de males. Porque la voluntad del Padre es ejercitar de esta manera a los suyos, para ponerlos a prueba. Así se conduce con todos, comenzando por Jesucristo, su primogénito. Porque, aunque era su Hijo muy amado, en quien tenía toda su complacencia (Mt.3,17; 17,5), vemos que no le trató con miramientos ni regalo; de modo que con toda verdad se puede decir que no solamente pasó toda su vida en una perpetua cruz y aflicción, sino que toda ella no fue sino una especie de cruz continua

El Apóstol nos da la razón, al decir que convino que por lo que padeció aprendiese obediencia (Heb. 5,8). ¿Cómo, pues, nos eximiremos a nosotros mismos de la condición y suerte a la que Cristo, nuestra Cabeza, tuvo necesariamente que someterse, principalmente cuando Él se sometió por causa nuestra, para dejarnos en sí mismo un dechado de paciencia? Por esto el apóstol enseña que Dios ha señalado como meta de todos sus hijos el ser semejantes a Cristo (Rom. 8,29).  De aquí procede el singular consuelo de que al sufrir nosotros cosas duras y difíciles, que suelen llamarse adversas y malas, comuniquemos con la cruz de Cristo; y así como Él entró en su gloria celestial a través de un laberinto interminable de males, de la misma manera lleguemos nosotros a ella a través de numerosas tribulaciones (Hch. 14,22).

Y el mismo apóstol habla en otro lugar de esta manera: que cuando aprendemos a participar de las aflicciones de Cristo, aprendemos juntamente la potencia de su resurrección; y que cuando somos hechos semejantes a su muerte, nos preparamos de este modo para hacerle compañía en su gloriosa eternidad (Filip.3,10). ¡Cuán grande eficacia tiene para mitigar toda la amargura de la cruz saber que cuanto mayores son las adversidades de que nos vemos afligidos, tanto más firme es la certeza de nuestra comunión con Cristo, mediante la cual las mismas aflicciones se convierten en bendición y nos ayudan lo indecible a adelantar en nuestra salvación!
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

8 de Noviembre de 2009 Juan Calvino. Por la cruz nos situamos plenamente en la gracia de Dios
(XII) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS 
2. Por la cruz nos situamos plenamente en la gracia de Dios
Además, nuestro Señor Jesucristo no tuvo necesidad alguna de llevar la cruz y de padecer tribulaciones, sino para demostrar su obediencia al Padre; en cambio a nosotros nos es muy necesario por una multitud de razones vivir en una perpetua cruz.
Primeramente, como quiera que estamos tan inclinados, en virtud de nuestra misma naturaleza, a ensalzarnos y atribuirnos la gloria a nosotros mismos, si no se nos muestra de manera irrefutable nuestra debilidad, fácilmente tenemos nuestra fortaleza en mucha mayor estima de la debida, y no dudamos, suceda lo que suceda, de que nuestra carne ha de permanecer invencible e íntegra frente a todas las dificultades. Y de ahí procede la necia y vana confianza en la carne, apoyados en la cual, nos dejamos llevar del orgullo frente a Dios, como si nuestras facultades nos bastasen sin su gracia.

El mejor medio de que puede servirse Él para abatir esta nuestra arrogancia es demostrarnos palpablemente cuánta es nuestra fragilidad y debilidad. Y por eso nos aflige con afrentas, con la pobreza, con la pérdida de parientes y amigos, con enfermedades y otros males, bajo cuyos golpes al momento desfallecemos; por lo que a nosotros respecta, porque carecemos de fuerza para sufrirlos. Al vernos de esta manera abatidos, aprendemos a implorar su virtud y potencia, única capaz de manteneros firmes y de hacer que no sucumbamos bajo el peso de las aflicciones.
Aun los más santos, aunque comprenden que se mantienen en pie por la gracia de Dios y no por sus propias fuerzas, sin embargo confían mucho más de lo conveniente en su fortaleza y constancia, si no fuera porque el Señor, probándolos con su cruz, los induce a un conocimiento más profundo de sí mismos. Y así como ellos se adulaban, cuando todas las cosas les iban bien, concibiendo una opinión de grande constancia y paciencia, después, al verse agitados por las tribulaciones, se dan cuenta de que todo ello no era sino hipocresía

Esta presunción asaltó al mismo David, como él mismo lo confiesa: "En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como un monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui conturbado" (Salmo 30, 6-7). Confiesa que sus sentidos quedaron como atontados por la prosperidad, hasta el punto de no hacer caso alguno de la gracia de Dios, de la cual debía estar pendiente, y confiar en sí mismo, prometiéndose una tranquilidad permanente. Si tal cosa aconteció a tan gran profeta como David, ¿quién de nosotros no temerá y estará vigilante?
He ahí cómo los santos, advertidos de su debilidad con tales experiencias, aprovechan en la humildad, para despojarse de la indebida confianza en su carne, y acogerse a la gracia de Dios. Y cuando  se han acogido a ella, experimentan y sienten la presencia de su virtud divina, en la cual encuentran suficiente fortaleza
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es
 
15 de Noviembre de 2009 Juan Calvino.Utilidad de nuestra cruz. Engendra humildad y esperanza
(XIII) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS 
 3.   2°. Utilidad de nuestra cruz. a. Engendra la humildad y la esperanza.
Esto es lo que san Pablo enseña diciendo que "las tribulación engendra la paciencia, y la paciencia prueba" (Rom. 5,3-4). Porque al prometer el Señor a sus fieles que les asistirá en las tribulaciones, ellos experimentan la verdad de su promesa, cuando fortalecidos con su mano perseveran en la paciencia; lo cual de ningún modo podrían hacer con sus fuerzas. Y así la paciencia sirve a los santos de prueba de que Dios les da verdaderamente el socorro que les ha prometido, cuando lo necesitan. Con ello se confirma su esperanza, porque sería excesiva ingratitud no esperar en lo porvenir las verdaderas promesas de Dios, de cuya constancia y firmeza ya tienen experiencia.

Vemos, pues, cuántos bienes surgen de la cruz como de golpe. Ella destruye en nosotros la falsa opinión que naturalmente concebimos de nuestra propia virtud, descubre la hipocresía que nos engañaba con sus adulaciones, arroja de nosotros la confianza y presunción de la carne, que tan nociva nos era, y después de humillarnos de esta manera, nos enseña a poner toda nuestra confianza solamente en Dios, quien, como verdadero fundamento nuestro, no deja que nos veamos oprimidos ni desfallezcamos. De esta victoria se sigue la esperanza, en cuanto que el Señor, al cumplir sus promesas, establece su verdad para el futuro.

Ciertamente, aunque no hubiese más razones que éstas, claramente se ve cuán necesario nos es el ejercicio de la cruz. Porque no es cosa de poca importancia que el ciego amor de nosotros mismos sea desarraigado de nuestro corazón, y así reconozcamos nuestra propia debilidad; y que la sintamos, para aprender a desconfiar de nosotros mismos, y así poner toda nuestra confianza en Dios, apoyándonos con todo el corazón en Él para que fiados en su favor perseveremos victoriosos hasta el fin; y perseveremos en su gracia, para comprender que es fiel en sus promesas; y tengamos como ciertas estas promesas, para que con ello se confirme nuestra esperanza.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es 

22 de Noviembre de 2009 Juan Calvino. La cruz. La cruz nos ejercita por la paciencia y la obediencia
(XIV) Juan Calvino. Francia, 1509 - Ginebra, 1564
Institución de la Religión Cristiana Libro III Capítulo VIII

SUFRIR PACIENTEMENTE LA CRUZ ES UNA PARTE DE LA NEGACIÓN DE NOSOTROS MISMOS 

4.   b.   La cruz nos ejercita por la paciencia y la obediencia
El Señor persigue aún otro fin al afligir a los suyos, a saber, probar su paciencia y enseñarles a ser obedientes. No que puedan darle otra obediencia sino la que Él les ha concedido; pero quiere mostrar de esta manera con admirables testimonios las gracias e ilustres dones que ha otorgado a sus fieles, para que no permanezcan ociosos y como arrinco-nados. Por eso cuando hace pública la virtud y constancia de que ha dotado a sus servidores, se dice que prueba su paciencia. De ahí expre-siones como que tentó Dios a Abraham; y que probó su piedad, porque no rehusó sacrificarle su propio y único hijo (Gn. 22,1-12). Por esto san Pedro enseña que nuestra fe no es menos probada por la tribulación, que el oro lo es por el fuego en el horno  (1 Pe. 1,7).

¿Y quién se atreverá a decir que no conviene que un don tan excelente como el de la paciencia, lo comunique el Señor a los suyos, y sea ejercitado y salga a luz para que a todos se haga evidente y notorio? De otra manera jamás los hombres lo tendrían en la estima y aprecio que se merece. Y si Dios tiene justa razón para dar materia y ocasión de ejercitar las virtudes de que ha dotado a los suyos, a fin de que no permanezcan arrin-conadas y se pierdan sin provecho alguno, vemos que no sin motivo les envía las aflicciones, sin las cuales la paciencia de ellos sería de ningún valor. Afirmo también que con la cruz son enseñados a obedecer; porque de este modo aprenden a vivir, no conforme a su capricho, sino de acuerdo con la voluntad de Dios. Evidentemente, si todas las cosas les sucedieran a su gusto, no sabrían lo que es seguir a Dios. Y Séneca, filósofo pagano, afirma que ya antiguamente, cuando se quería exhortar a otro a que sufriese pacientemente las adversidades, era proverbial decirle: Es menester seguir a Dios; queriendo decir que el hombre de veras se somete al yugo de Dios, cuando se deja castigar, y voluntariamente presenta la espalda a los azotes. Y si es cosa justísima que obedezcamos en todo a nuestro Padre celestial, no debemos negarnos a que nos acostumbre por todos los medios posibles a obedecerle.
Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es 

29 de Noviembre de 2009 ¡Jesús viene pronto!
¡Tiempo de Adviento!

En el primer Domingo de Adviento, el Pastor guia a la Congregación a reflexionar sobre la Segunda venida del Señor Jesucristo, según está escrito en el evangelio de
Marcos capítulo 13, versículo 26 y siguientes.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, …ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

...Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que
cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo,  a Todos lo digo: Velad.

Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es 

6 de Diciembre de 2009 ¡Cristo vendrá otra vez!
 “VENDRÉ…, OTRA VEZ, Y OS TOMARÉ PARA QUE DONDE YO ESTOY, VOSOTROS TAMBIÉN ESTÉIS”   
(Juan 14:3)

El Señor Jesucristo nos dejó dicho que vendrá otra vez para “tomarnos hacia sí” a fin de llevarnos a la casa del Padre, donde “estaremos siempre con el Señor”.

Así lo prometió Él mismo:

Juan 14:2,3  “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”         

Apocalipsis 1:5-7   “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por Él. Sí, amén.”


Pastor Diego Guirao
           
dgl18574@yahoo.es 

13 de Diciembre de 2009 ¡Jesús, la luz del mundo! 
“Jesús les habló,  diciendo: Yo soy la luz del mundo;  el que me sigue,  no andará en tinieblas,  sino que tendrá la luz de la vida”   (Juan 8:12).

“Aquella luz verdadera,  que alumbra a todo hombre,  venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho;  pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”  
(Juan 1:9-12).  

“Yo la Luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en Tinieblas"   (Juan12:46 ).                      

"Jesús les dijo: Aun un poco está la Luz entrre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas: porque el que anda en tinieblas, no sabe a donde va. Entretanto que tenéis la luz, creed en la Luz, para que seáis hijos de Dios"  (Juan:12:35-36)

Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es 

20 de Diciembre de 2009 Recordamos el nacimiento de Jesús, el Señor Dios con nosotros
“Había pastores que velaban… sobre su rebaño. Y se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. El ángel dijo: No temáis;  porque he aquí os doy nuevas de gran gozo,… os ha nacido hoy, un Salvador, que es CRISTO EL SEÑOR. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! …Pasemos hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron… y hallaron a María a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos se maravillaron... María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho. (Lucas 2:8-19)

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la Virgen concebirá, y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel"  (Isaías 7:14)

“José, Hijo de David, no temas recibir a María, tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un Hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo ésto aconteció para aque se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí una Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros"  (Mateo 1:20-23)

Pastor Diego Guirao
           
dgl18574@yahoo.es                       
  
27 de Diciembre de 2009 ¡Gloria a Dios, el Señor del Universo!, porque nos ha enviado un salvador
“Porque un niño nos es nacido, hoy nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre

Eterno, Príncipe de Paz.  Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en

juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo del Señor de los ejércitos hará esto.             (Isaías 9: 6,7)

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los
dias de la eternidad.

Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel.

Y Él
 estará, y apacentará con poder del Señor, con grandeza del nombre de Señor su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los
fines de
la tierra. Y Éste será nuestra paz.  (Miqueas 5:2-5)

Pastor Diego Guirao            dgl18574@yahoo.es

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Año 2008         
Semana del 8 al 14 de Septiembre de 2008
Hablamos de la importancia vital de la Iglesia en la vida del hijo de Dios, y también para el matrimonio y la familia. La iglesia es el Cuerpo de Cristo (Rom.12:5; Ef.1:22,23; 4:12; Col.1:18).
“Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida”. Nadie puede sentir mayor satisfacción, dicha y felicidad que quien tiene consciencia de estar en el Camino correcto, la Verdad absoluta y la Vida plena y eterna. Esto es lo que significa estar en Cristo, esto es lo que significa estar en la iglesia. Esta es la realidad en Cristo. Otra cosa es cómo viva cada miembro esta maravillosa realidad.
Dice Nicky Gumbel, sobre la iglesia, en su libro PREGUNTAS DE LA VIDA: “¡Qué lugar para estar presentes! Debería ser casi como estar en el cielo aquí en la tierra.”
Dice Nicky Gumbel que un matrimonio joven recientemente convertido escribió: “Hemos estado viniendo a la iglesia desde hace un año y ya nos sentimos como en casa. Es imposible encontrar esta atmósfera de amor, amistad y entusiasmo en otro lugar. La alegría en la iglesia excede en mucho a cualquier noche en un café, fiesta o restaurante. . . me parece increíble decirlo (aunque continúo disfrutando de los tres). Ambos coincidimos que el culto del domingo y las reuniones de los miércoles son las dos citas especiales de la semana. A veces, uno se siente como necesitado de respirar aire puro, ¡especialmente los miércoles, porque es muy fácil ahogarse en las aguas profundas del trabajo cotidiano de la semana! Si nos perdemos alguna de ellas, nos sentimos como "diluidos." Claro que podemos continuar comunicándonos con Dios juntos y a solas, pero parece que el hecho de reunimos mantiene viva la llama de nuestra fe.”
En relación con la llama de la fe dice: “A menudo los cristianos pierden su amor por el Señor y su entusiasmo por la fe porque descuidan el compañerismo. Un hombre que se encontraba en esta situación recibió la visita de un sabio anciano creyente. Se sentaron frente a la chimenea. El anciano no dijo ni una palabra. Sacó de la chimenea un carbón encendido y lo apartó a un lado. Permaneció en silencio. En pocos minutos el carbón al rojo había perdido su resplandor. Entonces lo recogió y lo puso de nuevo en el fuego. Después de poco tiempo empezó a resplandecer nuevamente. El anciano no había dicho nada pero, mientras se levantaba para irse, este hombre supo exactamente por qué había perdido su fervor: un creyente apartado del compañerismo de otros cristianos es como un carbón apartado del fuego.” Lutero escribió en su diario: “En casa no hay calor o vigor en uno, pero en la iglesia donde la multitud se reúne, un fuego se enciende en mi corazón y se abre paso.”

Semana del 15 al 21 de Septiembre de 2008
Queridos hermanos, “Dios, nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.”
Estas son palabras de Pablo al joven pastor Timoteo (1Ti 6:17).
La palabra disfrutar también puede traducirse por: Regocijarse, gozar, placer, complacerse, relamerse, divertirse.
Es cierto que Jesús advirtió que por estar en este mundo de pecado y por nuestra condición de creyentes tendríamos aflicción, dificultades, pero a continuación añade: “Pero confiad,  yo he vencido al mundo (Jn.16:33).”Se destaca, no la posible aflicción sino, la confianza en el “Rey de reyes y Señor de señores.”  Jesús ha hablado para que confiando en Él, su gozo, satisfacción y disfrute esté en nosotros: “Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido (Jn.15:11).”
¿Entendemos la naturaleza de esta fe cristiana (cristianismo) que nos enseña Jesús? ¿Disfrutas, sabes disfrutar de las cosas, los momentos, los medios que Dios te da? No disfrutar, subestimar o menospreciar los dones de Dios (muchos o pocos), es desobedecer su voluntad, su mandamiento: “Dios…  nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” “Deléitate asimismo en el Señor” nos dice en el Salmo 37:4.
Jeremy Taylor dijo: “Dios amenaza con cosas terribles sino somos felices”.
C.S. Lewis dijo: “El Señor no piensa que nuestros deseos son demasiado intensos, sino demasiado débiles.” También dijo: “Existe una clase de felicidad y asombro que te convierte en alguien serio.”
El primero en tener gozo es el Señor Jesucristo: “El cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz (Hb.12:2).”
Su cuerpo, la iglesia, debe reflejar a sí misma y al mundo, el gozo, la satisfacción y el disfrute de su Señor. ¿Hay algo más hermoso para nosotros y para poder comunicar a los demás? (Is.52:7; Rom.10:15b).   Te invito a que lo medites y reflexiones detenidamente.

Semana del 22 al 28 de Septiembre de 2008
Queridos hermanos, venimos hablando de las bendiciones de la fe, de gozar y disfrutar de los dones de Dios: En la iglesia, familia, matrimonio. Ante la ignorancia, superficialidad y relativismo que genera tanto dolor y sufrimiento, quiero presentaros un caso real del disfrute de lo que Dios da. Lo he extraído del “Diario de la locura” insertado en la Página de Internet: http://personal.telefonica.terra.es/web/diariolocura/ Que Dios os bendiga. Pastor Diego Guirao dgl18574@yahoo.es
El amor nunca falla
El poeta Archibald MacLeish dice que...”el amor, es igual que la luz, se hace más intenso cuando está próximo a la oscuridad.”  Eso es lo que él llama...la sabiduría tardía y la última de la tarde.  Lo mismo sucede con nuestro amor de los unos por los otros; la verdad es que puede hacerse más intenso a medida que envejecemos.
Lo he visto en dos amigos ancianos.  Han estado casados por más de 50 años, y todavía están muy enamorados. Uno de ellos se está muriendo de cáncer en el páncreas; el otro se está muriendo de la enfermedad de Parkinson. La semana pasada vi a Bárbara inclinarse sobre la cama de Claude, besarlo y susurrarle: “Te amo.” Claude respondió: “Eres hermosa.”  Pensé en parejas que han desistido de sus matrimonios, que no están dispuestas a soportar en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, y me da tristeza. Se van a perder de la clase de amor que mis amigos disfrutan en sus últimos años.
Yo he observado a Bárbara y a Claude con el paso de los años, y sé que los temas dominantes de sus matrimonios son una profunda fe en Dios, un compromiso para toda la vida, lealtad y un amor que los lleva a negarse a sí mismos. 
Ellos me han enseñado que “el verdadero amor nunca desiste,... nunca deja de ser”. La suya es la...sabiduría tardía y última de la tarde, y continuará hasta el final.  Que expresemos ese mismo amor inalterable a los que nos aman.  ¡NO DEJES PARA MAÑANA LAS PALABRAS DE AMOR QUE PUEDES EXPRESAR HOY!  
Samuel Camilo

Semana del 29 de Septiembre al 5 de Octubre de 2008
Queridos hermanos,
Vimos la semana anterior las bendiciones de la fe, hoy vemos los trágicos frutos de la falta de valores. ESTOS SON LOS RIESGOS QUE CORREN NUESTROS HIJOS. Pastor Diego Guirao.
Día a día nos enfrentamos a  nuevas corrientes o influencias que  bombardean a nuestros niños, niñas y adolescentes.
La etapa de la niñez, pre adolescencia y la adolescencia  están caracterizadas por la alta vulnerabilidad en que se encuentra el ser humano. El aprendizaje de vida y  los valores morales y espirituales, son puestos a prueba minuto a minuto. Necesitamos invertir en la  construcción de cimientos fuertes que les permitan soportan la presión.
Hace unos días, tuve la oportunidad de  conocer sobre una nueva moda que anda rondando a nuestros adolescentes. Más que una moda, es una corriente que ha tomado fuerza y que se extiende con rapidez. Tal vez usted reaccione con el asombro con el que yo lo hice, pues cuando me contaron de esta “moda” me sentí completamente descontextualizada….
¿Sabe usted que es ser un emo? Esta es una nueva corriente que  no debe ser confundida con los llamados “punks” o “góticos”.
Psicológicamente hablando, es una corriente de mucho riesgo, pues  promueve y valida estados prolongados de depresión, la automutilación con navajillas,(cortarse las venas o romperse la piel). Al exigir ser extremadamente delgados, para poder ser aceptados como “emos”; de alguna manera se  aceptan la anorexia y la bulimia como caminos alternativos. A estos se podría asociar un probable trastorno de identidad, baja autoestima, tendencias suicidas, dificultades  para comunicarse, sentimientos de inadaptación y/o de vacío, dificultades en su identidad sexual y otros síntomas psicológicos…/…
Es preocupante que muchos padres y madres aleguen desconocimiento. Lastimosamente, los  he escuchado muchas veces en mi consulta decir, con mucho dolor;  “no me di cuenta, no lo vi venir….”
Muchos dirán  “mi hijo/a NO”, lo que sucede es que usted no puede aislarlos de la realidad. Los emos pueden estar en el colegio o en la escuela, en el barrio, en la familia. Si  vieran lo fácil que es  buscar en el internet información sobre esta corriente; inclusive, encontré espacios en donde se brindan pasos para convertirse en “emos”.
La pregunta clave será entonces ¿qué va a hacer usted con esta información?
Recuerde: hable con sus hijos e hijas. Conozca los ambientes en los que se desarrolla. Cuando usen internet, periódicamente  busque los sitios que han visitado.  Evite alarmarse si llegasen a  conversar  sobre estos temas. Averigüe de donde vienen las modas, puede ser que en ocasiones les  compremos ropa o accesorios que no sabemos que significan entre ellos/as.
La palabra de Dios habla sobre los postreros  tiempos. No podemos tener una actitud pasiva. Proverbios 22: 6 dice “instruye al niño en su camino, y ni aún de viejo se apartará de él." 
Licda. Tatiana Carrillo Gamboa. Psicóloga y psicopedagoga
Diario de la locura nº 983 http://personal.telefonica.terra.es/web/diariolocura/

Semana del 6 al 12 de Octubre de 2008
Queridos hermanos, 
“¿Cuál es el fin principal del hombre? El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre.” Así empieza el Catecismo Mayor y Menor de Westminster. Para este justo, digno y necesario propósito, Dios, como dije: “provee medios para alcanzar, siempre, los más altos fines.” Cada esfera y actividad de la vida es un medio para este fin (1Cor.10:31; Col.3:17,23). Un medio vital es la iglesia, y Cristo es la Cabeza (Ef.4:15; 5:23). Sin Cristo, sin la Cabeza, sin la iglesia –su cuerpo- no podemos avanzar ni cumplir nuestro fin: “Glorificar a Dios y gozar de Él.” (Jn.15:4,5). Implicarse en la iglesia requiere esfuerzo, no es fácil, como dijo Lloyd Jones:
“Sospecho que la mayor parte de los problemas que nos confrontan en la actualidad se debe a la incapacidad de los evangélicos, especialmente en los últimos sesenta o setenta años, para tomarse en serio la enseñanza bíblica concerniente a la naturaleza de la Iglesia. Por una razón u otra, nuestros padres y abuelos creyeron que era suficiente formar mo-vimientos y no pensaron en términos de la Iglesia, con el resultado de que el testimonio se ha diluido entre multitud de denominacio-nes y los cristianos solo se reúnen en movimientos en lugar de en iglesias. Desde esa perspectiva, pues, se trata de una cuestión su-mamente importante. Si tenemos una profunda preocupación por el mensaje evangélico y su vital importancia en la actualidad, enton-ces estamos obligados a considerar la doctrina de la Iglesia.
Ahora bien, al enfocar la enseñanza bíblica concerniente a la Iglesia, permítaseme hacer una observación inicial. Esta es una cuestión muy controvertida, casi todas las doctrinas lo han sido, ¿no es cierto? Pero solo la Historia ya nos muestra que es la más controvertida de todas. Y sin embargo, es un acto de pura cobardía evitar una cuestión simplemente porque sea controvertida. No importa cuál sea nuestra formación o nuestro trasfondo, no importa cuáles nuestros prejuicios, debemos intentar considerar con una mente lo más abierta posible lo que las Escrituras tienen que decirnos. Intentemos todos hacerlo, orando para que Dios nos libre de los prejuicios que tendemos a sufrir.”
Convencido, pues, de la importancia del tema, es mi intención tener varias reflexiones desde diferentes perspectivas. Confío que también sea de vuestro interés y podamos, como cuerpo de Cristo, caminar y servirle juntos.
Pastor Diego Guirao  dgl18574@yahoo.es
 
Semana del 13 al 19 de Octubre de 2008
Queridos hermanos,
En el estudio del tema vital de la IGLESIA será de ayuda y bendición el detenido examen y meditación de la declaración que os adjunto a continuación.
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es  
CONFESIÓN DE FE DE WESTMINSTER.-    CAPITULO 25:  DE LA IGLESIA
I. La iglesia universal, que es invisible, se compone del número de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno, bajo Cristo la cabeza de ella; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todo.  Ef. 1:10,22,23; 5:23,27,32; Col. 1:18.
II. La iglesia visible, que también es universal bajo el evangelio (no está limitada a una nación como anteriormente en el tiempo de la ley), se compone de todos aquellos que en todo el mundo profesan la religión verdadera, (1) juntamente con sus hijos, (2) y es el reino del Señor Jesucristo, (3) la casa y familia de Dios, (4) fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación (5).
(1) 1 Cor. 1:2; 12:12,13; Sal. 2:8; Ap. 7:9; Rom. 15:9-12. (2) 1 Cor. 7:14; Hch. 2:39; Ez. 16:20-21; Rom. 11:16; Gén. 3:15; 17:7. (3) Mt. 13:47; Is. 9:7. (4) Ef. 2:19; 3:15. (5) Hch. 2:47.
III. A esta iglesia universal visible ha dado Cristo el ministerio, los oráculos y los sacramentos de Dios, para reunir y perfeccionar a los santos en esta vida y hasta el fin del mundo; y por su propia presencia y espíritu, de acuerdo con su promesa los hace eficientes para ello.  1 Cor. 12:28; Ef. 4:11-13; Is. 59:21; Mt. 28:19,20.
IV. Esta iglesia universal ha sido más visible en unos tiempos que en otros. (1) Y las iglesias específicas que son parte de ella, son más puras o menos puras, de acuerdo como se enseñe y se abrace la doctrina del Evangelio, se administren los sacramentos y se celebre con mayor o menor pureza el culto público en ellas. (2)  (1) Rom. 11:3,4; Ap. 12:6,14. (2) 1 Cor. 5:6,7; Ap. 2 y 3.
V. Las más puras iglesias bajo el cielo están expuestas tanto a la impureza como al error, (1) y algunas han degenerado tanto que han llegado a ser, no iglesias de Cristo, sino sinagogas de Satanás. (2) Sin embargo, siempre habrá una iglesia en la tierra para adorar a Dios conforme a su voluntad. (3)  (1) 1 Cor. 13:12; Mt. 13:24-30,47; Ap. 2 y 3. (2) Ap. 18:2; Rom. 11:18-22. (3) Mt. 16:18; 28:19-20; Sal. 72:17; 102:28.
VI. No hay otra cabeza de la Iglesia sino el Señor Jesucristo; (1) ni puede en ningún sentido el Papa de Roma ser cabeza de ella  (2).  (1). Col. 1:18; Ef. 1:22. (2) Mt. 23:8-10; 2 Tes. 2:3,4,8,9; Ap. 13:6.

Semana del 20 al  26 de Octubre de 2008
Queridos hermanos, 
Si el capítulo 25 de la CONFESIÓN DE FE DE WESTMINSTER nos dice que la Iglesia “se compone del número de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno, bajo Cristo la cabeza de ella;” en el capítulo 26, con buen criterio, nos habla de la relación vital de  unos con otros, y todos con Jesucristo. Como sabéis, este es el orden que encontramos en el Credo o Símbolo Apostólico.
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es
CAPITULO 26:  DE LA COMUNION DE LOS SANTOS
I. Todos los santos que están unidos a Jesucristo su cabeza, por su Espíritu y por la fe, tienen comunión con Él en sus gracias, sufrimientos, muerte, resurrección y gloria. (1) Y estando unidos unos a otros en amor, tienen comunión en sus mutuos dones y gracias; (2) y están obligados al cumplimiento de tales deberes, públicos y privados, que conducen a su mutuo bien, tanto en el hombre interior como en el exterior. (3)
1. 1 Juan 1:3; Efesios 3:16-19; Juan 1:16; Efesios 2:5,6; Filipenses 3:10; Romanos 6:5,6; 2 Timoteo 2:12.
2. Efesios 4:15,16; 1 Corintios 12:7; 3:21-23; Colosenses 2:19.
3. 1 Tesalonicenses 5:11,14; Romanos 1:11,12,14; Gálatas 6:10; 1 Juan 3:16-18.

II. Los santos, por profesión, están obligados a mantener una comunión y un compañerismo santos en la adoración a Dios y a realizar los otros servicios espirituales que promueven su edificación mutua; (1) y también a socorrerse los unos a los otros en las cosas externas, de acuerdo con sus diferentes habilidades y necesidades. Esta comunión debe extenderse, según Dios presente la oportunidad, a todos aquellos que en todas partes invocan el nombre del Señor Jesús. (2)
1. Hebreos 10:24,25; Hechos 2:42,46; Isaías 2:3;  1 Corintios 11:20.
2. Hechos 2:44,45; 1 Juan 3:17; Hechos 11:29,30; 2 Corintios 8:9.

Semana del 27 de Octubre al 2 de Noviembre de 2008
Queridos hermanos, 
La CONFESIÓN DE FE DE WESTMINSTER después de hablarnos de la Iglesia y de la Comunión de los Santos, continúa con los capítulos sobre los sacramentos: Bautismo y Santa Cena, los cuales nos siguen enseñando de la importancia de la IGLESIA. Estos sacramentos, señales o sellos del Pacto de Gracia, que apreciamos y valoramos tanto, no tienen ningún sentido si no entendemos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y “se compone del número de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno, bajo Cristo la Cabeza de ella.” Los sacramentos se administran por la iglesia y en el seno de la iglesia. Si no se vive como iglesia no tiene sentido recibir los sacramentos que significan la pertenencia y participación beneficiosa en Cristo y su Cuerpo que es la iglesia.
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es

CAPITULO 27: DE LOS SACRAMENTOS
I. Los sacramentos son señales y sellos santos del pacto de gracia, (1) instituidos directamente por Dios, (2) para representar a Cristo y a sus beneficios y para confirmar nuestra participación en él, (3) y también para establecer una distinción visible entre aquellos que pertenecen a la iglesia y el resto del mundo, (4) y para obligarlos solamente al servicio de Dios en Cristo, conforme a Su Palabra. (5)
1. Romanos 4:11; Génesis 17:7,10. 6:3,4; 1 Corintios 10:16,21.
2. Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23.
3. 1 Corintios 10:16; 11:25,26; Gálatas 3:27.
4. Romanos 15:8; Éxodo 12:48; Génesis 34:14.
5. Romanos

VII. El sacramento del bautismo ha de administrarse una sola vez a cada persona. (1)
1. Tito 3:5.

CAPITULO 28: DEL BAUTISMO
I. El Bautismo es un sacramento del Nuevo Testamento, instituido por Jesucristo, (1) no para admitir solemnemente en la iglesia visible a la persona bautizada, (2) sino también para que sea para ella una señal y un sello del pacto de gracia, (3) de su injerto en Cristo, (4) de su regeneración, (5) de la remisión de sus pecados, (6) y de su rendición a Dios por Jesucristo, para andar en novedad de vida. (7) Este sacramento, por institución propia de Cristo debe continuarse en su Iglesia hasta el fin del mundo. (8)
1. Mateo 28:19.
2. 1 Corintios 12:13.
3. Romanos 4:11; Colosenses 2:11,12.
4. Gálatas 3:27; Romanos 6:5.
5. Tito 3:5.
6. Marcos 1:4.
7. Romanos 6:3,4.
8. Mateo 28:19,20.

CAPITULO 29: DE LA CENA DEL SENOR
I. Nuestro Señor Jesús, la noche que fue entregado, instituyó el sacramento de su cuerpo y de su sangre, llamado la Cena del Señor, para que se observará en su Iglesia hasta el fin del mundo, para un recuerdo perpetuo del sacrificio de sí mismo en su muerte, para sellar en los verdaderos creyentes los beneficios de ella, para su alimentación espiritual y crecimiento en ÉL, para un mayor compromiso en y hacia todas las obligaciones que le deben a Cristo; y para ser un lazo y una prenda de su comunión con ÉL y de su mutua comunión, como miembros de su cuerpo místico. (1)
1. I Corintios 11:23-26; 10:16,17, 21 y 12:13.

Semana del 3 al 9 de Noviembre de 2008
Queridos hermanos, 
Siguiendo nuestra reflexión sobre la importancia de la iglesia, me parece importante y oportuno volver a recordar, en varias entregas, para una consideración más detenida, el artículo del reconocido pastor y escritor D. José Mª. Martínez sobre este tema.
Como nos muestra la Escritura, tanto en el A.T., como en el N.T., el pueblo de Dios tenemos mucha dificultad para entender la verdadera naturaleza, sentido y significado del orden y los medios establecidos por Dios para nuestra edificación y bendición (Is.1:1-20; 29:13; Mar.7:6).
La naturaleza de la iglesia no escapa a esta dificultad, afectando gravemente a la vida y testimonio de la misma, y a la relación con Dios y el servicio a Él.
El Sr. Martínez habla de forma muy clara y sencilla sobre esta realidad.
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es

D. José Mª Martínez,  persona bien conocida en el mundo evangélico desde hace muchos años; es pastor, profesor y escritor.
D. José Mª Martínez I. SER Y ESTAR EN LA IGLESIA (1ª ENTREGA)
Pocos conceptos han sido tan desvirtuados a lo largo de los siglos como el de «iglesia». Lo que originalmente significaba la comunidad de fieles que creían y seguían a Jesucristo, unidos entre sí por la comunión en el Espíritu Santo y la fuerza aglutinante de la Palabra; lo que constituía una gran familia espiritual; lo que era un rebaño que escuchaba la voz del Buen Pastor y le seguía, pronto se convirtió en una gran institución jerarquizada, encorsetada en un riguroso sistema ritual y sacramental, regida por un espíritu de autoridad más que por la fuerza del ejemplo y el amor. 
Al mismo tiempo, aunque paulatinamente, la comunidad cristiana se vio afectada por la introducción de errores y pecados graves en su seno. Algunos todavía subsisten. Y hoy, después de veinte siglos, la Iglesia suele despertar pocas simpatías, tanto si es católica como si es protestante u ortodoxa. Muchos de quienes asisten a sus cultos lo hacen irregularmente, por tradición o convencionalismo social, con una fe más bien débil y superficial.
Este fenómeno se observa aun entre creyentes evangélicos de quienes cabría esperar una mayor consistencia espiritual. Esto se debe en parte a la idea que tienen de la iglesia y de lo que debe ser su relación con ella.

Semana del 10 al 16 de Noviembrede 2008
Queridos hermanos, 
En esta entrega el Sr. Martínez nos habla de la importancia vital de la iglesia desde la perspectiva de la “necesidad”. La relación con la iglesia no es algo opcional o accesorio. La iglesia es para el cristiano, lo que el alimento para el cuerpo, una necesidad para el crecimiento y edificación de la vida del cristiano (Efesios 4:11-16).
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es

II. LA NECESIDAD DE «SER Y ESTAR» (2ª ENTREGA)
Estar en la Iglesia es formar parte esencial de la misma, de modo análogo a como la piedra usada para construir una catedral forma parte de la misma. Así nos lo sugiere Pedro en su primera carta (1 P. 2:4-5). Sin embargo, la restitución de la salvación en y por Cristo como doctrina fundamental de la fe cristiana no libró a las iglesias surgidas de la Reforma de peligrosas incongruencias en la práctica. Todavía hoy, en el campo evangélico, se observa cierta superficialidad cuando se piensa en la relación del cristiano con la Iglesia (tanto en el sentido más amplio de Iglesia universal como en el de iglesia local).
Con relativa frecuencia se oye decir: «Voy a la iglesia» (como si se dijera: «Voy al teatro»). La frase en sí ya denota una dicotomía peligrosa; hay una relación, pero no una identificación. Se ve la iglesia como algo adonde hay que ir. No se está en ella. La iglesia es una cosa; yo soy otra. Aquí radica el mal, porque esa alienación permite vivir de modo totalmente autónomo. Mi fe tiene su satisfacción en el culto el domingo, quizá incluso en otros momentos de la semana; pero las restantes parcelas de mi vida son cosa mía. Una cosa es la iglesia; otra, mi vida. Error fatal. La Iglesia es el cuerpo de Cristo (Ef. 1:22-23; 1 Co. 12:13). Ambos son inseparables. Si yo por la fe estoy en Cristo, estoy también en la Iglesia; soy iglesia, lo que ineludiblemente condiciona mi modo de pensar y de obrar. ¿Qué es la Iglesia? ¿Qué somos los cristianos según el plan de Dios? «Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para anunciar las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 P. 2:9).
JOSÉ M. MARTÍNEZ

Semana del 17 al 23 de Noviembrede 2008
Queridos hermanos, 
Nuevamente el Sr. Martínez presenta con suma claridad la enseñanza de la Biblia. Habla del privilegio de pertenecer a la iglesia y la posibilidad de enriquecer nuestras vidas y hogares comprometiéndonos en la colaboración y servicio (Josué 24:15).
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es

III. IMPLICACIONES DEL «SER Y ESTAR» (3ª ENTREGA)
La Iglesia, los cristianos, tú, yo, debemos ser en la práctica lo que ya somos en el propósito de Dios: hombres y mujeres que viven de acuerdo con los principios del Evangelio, que se gozan en su mensaje y lo anuncian por todos los medios a su alcance. Estamos moralmente obligados a vivir vidas ejemplares. Y a evangelizar. Esta tarea no es exclusivamente propia de pastores o evangelistas especialmente dotados para la misma. Es misión de todos los creyentes. En la evangelización del mundo del primer siglo tan importante como la predicación de los apóstoles fue la de miles de convertidos a la fe de Cristo. Ser cristiano es ser Iglesia, lo que implica identificarse con su esencia y sus fines, participar en su culto, comprometerse en su sostenimiento e involucrarse en su labor de testimonio en el seno de la sociedad.
Causa dolorosa de preocupación es ver cuántos creyentes, miembros de una iglesia, asisten con irregularidad al culto dominical. Especialmente en los países occidentales se está perdiendo el carácter sagrado del día del Señor. El motivo más nimio puede ser suficiente para quedarse en casa o para pasar el domingo disfrutando de formas de asueto menos espirituales. Igualmente apena observar el escaso interés en compartir la comunión con los hermanos que muestran algunos. Al parecer, más y más se está perdiendo «lo bueno y delicioso» que es «habitar los hermanos juntos en armonía» (Sal. 133:1).
Vital es asimismo que todo miembro de una iglesia local se comprometa seriamente delante del Señor a participar con generosidad en la ofrenda para su sostenimiento y para el desarrollo de su obra (2 Co. 9:6-8) y que coopere activamente en ella.
Esta obra no tiene límite en sus dimensiones, tanto en el área de la evangelización como en el de la instrucción bíblica y el de ayuda a los necesitados. En estos campos hay trabajo para todos, bien asumiendo responsabilidades especiales, bien colaborando con quienes las tienen. La obra de Dios no es cosa de especialistas (pastores, maestros, diáconos, líderes de jóvenes, etc.) solamente. Cada miembro debe contribuir a la labor del conjunto con los dones y la capacidad que Dios ha concedido a cada uno. Nadie ha de considerarse tan poco dotado que no pueda hacer nada en el servicio del Señor. Recuérdese lo enseñado por Pablo en su primera carta a los Corintios, donde enfatiza la multiplicidad, la dignidad y la utilidad de todos los miembros (aun los aparentemente menos importantes) en el cuerpo eclesial (1 Co. 12:14-22).
JOSÉ M. MARTÍNEZ

Semana del 24 al 30 de Noviembrede 2008
Queridos hermanos, 
Aunque la Iglesia vive en la preciosa esperanza del retorno de su Señor y Salvador, D. José Mª. Martínez nos recuerda con claridad el gran esfuerzo que debe hacer ella, por causa de su naturaleza caída, para andar fielmente en su peregrinar por este mundo (Gálatas 5:16-26; Efesios 6:10-18; 1ª Pedro 1:13-2:25).
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es

D. José Mª Martínez SALVAGUARDANDO LA DIGNIDAD DE LA IGLESIA I (4ª ENTREGA) 
Tanto en su sentido universal como en su expresión local, la iglesia es una comunidad sagrada; templo en el que Dios mora por su Espíritu (1 Cor. 3:16). En el conjunto de los redimidos ve Dios la esposa mística de su Hijo que un día será presentada ante él «gloriosa, sin mancha ni arruga, ni cosa semejante, santa...» (Ef. 5:27).   Al presente la Iglesia vive experiencias inefables de comunión con su Señor, de amor y entrega abnegada en respuesta a la vocación con que ha sido llamada.
 Esta es su gloria. Pero al mismo tiempo arrastra el lastre de no pocos defectos y debilidades, incluso pecados escandalosos, harapos repulsivos a ojos del mundo. Esta es su miseria. Llegará un día cuando la Iglesia, «triunfante», será glorificada y perfectamente transformada a semejanza de su Señor. Pero en el tiempo presente es Iglesia «militante», en constante pugna contra toda suerte de adversarios. Su propia naturaleza humana hace que de continuo sufra los embates de una carnalidad variopinta, siempre maligna. Ello explica que en días del apóstol Pablo, la comunidad cristiana de Corinto, congregación de «santos», «santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos» (1 Cor. 1:2), se viera amenazada de destrucción por la inmoralidad sexual, los celos, las banderías, la arrogancia, el infantilismo espiritual, los pleitos, la desconsideración hacia el hermano débil, la idolatría, la profanación de algo tan sagrado como la Cena del Señor.

Semana del 1 al 7 de Diciembre de 2008
Queridos hermanos,
El pastor Sr. Martínez escribió este artículo en febrero de 2004. Aprecio, yo también como pastor, en sus fuertes y explícitas palabras, la tristeza que produce ver, en numerosos casos, después de muchos años de servicio, la profunda, infantilidad, inmadurez y superficialidad en la iglesia (leedlo con mucha atención). En este, y otros temas, es urgente y necesario una profunda, honesta y consecuente reflexión, a la vez que clamamos a Dios por gracia para arrepentimiento y vida restaurada. Es tiempo de Adviento, de esperanza. ¿Estamos esperando a Jesús? (Is.1:3,4,18-20; Jer.2:11-13; 1Cor.3:1-6; Hb.5:12-6:1).
Pastor Diego Guirao   dgl18574@yahoo.es
D. José Mª Martínez, pastor, profesor y escritor (www.pensamientocristiano.com/).

SALVAGUARDANDO LA DIGNIDAD DE LA IGLESIA II  (5ª ENTREGA)
Estos y otros pecados se han visto en la Iglesia a lo largo de los siglos. Subsisten, más o menos manifiestamente, en las iglesias de nuestro tiempo. Y ello se debe no solamente a la acción de fuerzas diabólicas (Ef. 6:12), que las hay, sino también -probablemente en la mayoría de los casos- a las inconsecuencias de los creyentes: su tibieza espiritual, paulatino alejamiento de la iglesia, carencia de abnegación, excesivo amor propio, falta de compromiso en el servicio cristiano, negligencia, irresponsabilidad y «dejarse llevar» a la hora de combatir debilidades del carácter (orgullo, envidia, iracundia, problemas personales, complejos de superioridad o de inferioridad, etc.) muchas de las cuales han causado la ruina de numerosas iglesias. Sólo Dios y los pastores saben el daño que causan un espíritu crítico destructivo, la reacción desproporcionada frente a una ofensa, la murmuración, los chismes.
En mi libro Tu Vida Cristiana (el primero que escribí) menciono el recuerdo de un cuadro que había visto hacía algún tiempo. «Solamente había un grabado. Examinado de cerca y en detalle, se veía a la puerta de una suntuosa iglesia un corrillo de mujeres en animado diálogo. Sus miradas permitían adivinar el carácter poco edificante de su conversación. Alejado el grabado a dos metros de distancia, se perdían de vista los detalles. Y se contemplaba en el conjunto la faz del diablo con una sonrisa de gran satisfacción. ¿A la puerta de cuántas iglesias no sonreirá el maligno con idéntico sentimiento?»
No es raro oír de labios de un creyente una frase referida a su congregación: «la iglesia va mal». ¿Es realmente la iglesia la que va mal o es él quien no va bien?
Y si realmente la comunidad tiene problemas ¿qué hace el criticón para ayudar a resolverlos?

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